17 Ago

Diario de un calabacín en Islandia – Día 2: En busca del hostal perdido

El amanecer no fue antes de la primera luz. Fue duro levantarse tras la noche en el Oliver, pero hoy esperaba un largo día de coche y había que hacer unas gestiones en el downtown antes de salir (como comprarse unos guantes y un gorro para el glacier hiking, y reservar el propio glacier hiking).

Mientras unos iban a turismo a contratar la aventura glaciar, Sedanur, Bayuvík y yo, Calabacín, nos encargamos de recoger el Ford Escape que tanto llevábamos esperando, y por el que tanto habíamos pagado. Allí nos encontramos, sin embargo, y para nuestra grata sorpresa, un Jeep Grand Cherokee, que superaba con mucho nuestras expectativas, y encima tenía techo solar!

El flamante Jeep, a la espera de ser cubierto de barro

El flamante Jeep, a la espera de ser cubierto de barro

Los islandeses son sorprendentemente confiados, esto puede que explique la docilidad de todos los animales que viven en Islandia. Llegamos al coche, había un tipo dentro:

-¿Sois los que habéis alquilado el coche?

-Sí

-[sin mediar intercambio de documentación ni siquiera pedir el nombre ni el carnet de conducir] Toma las llaves, ¿me lo devolvéis el 12 no?

El tipo no sabía usar el coche, ni poner la reductora, ni nada, pero nos dio unos buenos consejos de conducción en las divertidas carreteras islandesas.

Arrancamos y no tardamos en tener nuestro primer encuentro con las gloriosas carreteras de grava, donde Sedanur empezó sufriendo lo que acabaría siendo su día a día, y dándole su expertise actual en conducción por caminos chungos.

Pronto llegamos a Þingvellir, una gran fractura en la tierra donde se unen las placas tectónicas americana y atlántica, con enormes murallas de basalto cortado a pico, y con pintorescas llanuras verdes a cada lado.

La extensa llanura parlamentaria, con la grieta tectónica cruzándola

La extensa llanura parlamentaria, con la grieta tectónica cruzándola

Aquí es donde se deben de juntar las dos placas

Aquí es donde se deben de juntar las dos placas

En este lugar se ubicaba el AlÞing, el parlamento más antiguo del mundo, que se estableció en el siglo X, por uno de los reyes vikingos que llegaron a estas tierras. Sus parlamentarios, los Hombres Libres del AlÞing decidían la legislación e impartían justicia al aire libre.

Desde allí partimos para ver Geysir y Strokkur. Geysir es el géiser más antiguo del mundo, y uno de los más altos (80 metros!), pero sólo escupe cuando hay movimientos sísmicos, por lo que afortunadamente no lo vimos escupir (tampoco queríamos ser devorados por una falla incandescente bajo nuestros pies).

Escondidos en Geysir

Escondidos en Geysir

Sin embargo, Strokkur, el hermano de 35 metros de Geysir,  hacía de las suyas cada 5 minutos. Incluso llegó a sorprendernos con dos escupitajos seguidos en menos de 30 segundos

Strokkur de relax

Strokkur de relax

Strokkur escupiendo

Strokkur escupiendo

Éstos se encontraban en Laugarfjall (la montaña cálida), rodeados de otros minigéiseres, fumarolas y pozos hirvientes.

Laugarfjall, humeantes laderas

Laugarfjall, humeantes laderas

Después de muchas fotos y panorámicas, completamos el círculo de oro con  nuestra primera gran cascada, Gulfoss (cascada de oro), la más grande de Islandia

Gulfoss desde arriba

Gulfoss desde arriba

En este vídeo de Carlosstadir se puede ver Gulfoss, pero es imposible apreciar en ninguna foto o vídeo su majestuosidad.

Aquí, Carlosstadir descubrió su pasión, hasta ese momento latente, por las cataratas. Desde este momento el 70% de sus fotos irían dirigidas a cascadas. Además, no está confirmado, pero creemos que por la noche pensaba en cataratas para dormirse.

Cerrando el círculo dorado, nos aventuramos a encontrar un sitio para dormir aquella noche, ya que no habíamos reservado. Pero ah… la pereza y las maravillas naturales islandesas pudieron con nuestra dedicación a encontrar alojamiento.

Primero paramos en Seljalandsfoss, una espectacular cascada que podía atravesarse por detrás,  y que inmediatamente se puso en el top 1 de cascadas de muchos de nosotros, para no abandonar ese puesto nunca.

Seljalandsfoss, vista frontal

Seljalandsfoss, vista frontal

Seljalandsfoss, detalle

Seljalandsfoss, detalle

Seljalandsfoss, vista lateral

Seljalandsfoss, vista lateral

Seljalandsfoss, vista trasera

Seljalandsfoss, vista trasera

Estamos hablando de Word Press Photo??

Tras dejar Seljalandsfoss con una espectacular luz vespertina, nos encontramos casi sin querer con Skógafoss, una cascada potente que rompía con violencia sobre una explanada de grava, por la que se podía llegar prácticamente hasta su base. Al parecer, entró con fuerza en el corazón de Iñivegur y pasó a estar en su Top 1

Skogafoss, rompiendo con violencia

Skogafoss, rompiendo con violencia

[En este momento ya os habréis dado cuenta de que si tiene el sufijo foss, es una cascada. No os preocupéis, aún quedan muchas por ver]

Aquí empezó la tensión. 10 de la noche, sin alojamiento, nos pusimos a llamar a todas las puertas que ofrecían, de forma engañosa, cama. Fully booked! Siempre Fully booked! Maldición, ya nos veíamos durmiendo al raso en la no-noche islandesa. La gasolina escaseaba, y mañana teníamos que estar en Skaftafell a las 9 para iniciar el glacier hiking. Skaftafell estaba a más de dos horas.

Muchos lloros en muchas puertas desembocaron finalmente en una concesión por parte de una vieji para dormir en su sala de desayunos, que había que abandonar antes de las 7 de la mañana (no era problema, con el camino que teníamos por delante). Lo que sí era problema es que sólo había 3 plazas interiores, por lo que nos lo jugamos, y yo tuve que dormir en el coche. Cenamos dos biscotes de pan sueco cada uno, e hicimos la pernocta más perrofláutica (y barata) de todo el viaje. Iñivegur y Carlosstadir en el sofá de la vieji, Sedanur en el suelo.

y eso fue todo.

En el siguiente episodio…

-We have to go back, Kate, we have to go back!

-Charlie you’re gonna die brotha!

-It’s destiny Jack…

y muchas cosas más!


2 thoughts on “Diario de un calabacín en Islandia – Día 2: En busca del hostal perdido

  1. Ey, y si Iñivegur, Carlosstadir y Sedanur durmieron en la sala de desayunos y tú, Calabacín, dormiste en el coche, dónde durmió Bayuvik? Quizá fuese a algún poblado élfico a danzar, cantar y beber hidromiel xD?

    La verdad es que Islandia parece muy muy guapo, en sólo un día géiseres, placas tectónicas y cascadas! El verano que viene Ayako y yo a Islandia jajaja.

    • jejej, y lo que te queda por ver todavía neng.

      Se cree que Bayuvik destinó la noche a joder la rueda del coche…

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