27 Sep

Nepal y Tibet. Capítulo 8: La espera

El día 8 era el día. Por fin íbamos a ver el Everest. Qomolangma. Sagarmatha. Así, no resultó duro madrugar. TEníamos un largo camino que nos llevaría hasta Rongbuk, la ciudad donde íbamos a dormir. Fue un viaje sin demasiadas incidencias. Habíamos dejado ya la carretera normal y empezábamos a usar los caminos sin pavimentar tibetanos. Si la poderosa mano de obra china no había llegado aquí, qué nos esperaba en Rongbuk??  Algo que sí había era cobertura de teléfono. Eso siempre estaba a tope. Días antes TEnzin nos había explicado que se debía a que el gobierno chino tiene controlados en todo momento a todos los guías turísticos y sus respectivos grupos. Cada cierto tiempo un funcionario llama al guía y le pregunta situación, estado del grupo, dónde se va a dormir… Si algo fallaba en la comunicación, ya podías dar por seguro que el ejército popular se presentaría sin tardar mucho.

La carretera se retuerce, y yo me dejo llevar...

Yiiiiihaaaa

El camino, dentro de no ser pavimentado, era digno, se podía hacer bien, aunque nos adelantaban todos los todoterrenos, ya que la hiace iba un poco limitada. Xhabitse y Tse-dhano iban bien reventados, el primero en su etapa más crítica de la gripe y el segundo con una mezcla de mal de altura y otros males diversos. Tse-dhano había acumulado varios días de poco descanso y mala alimentación, y estos días se estaba notando con la altitud. Especialmente se notó en nuestro último paso de montaña, a 5050 metros. Aquí costó incluso bajarse de la furgoneta. Habíamos dormido a 4900, pero cada metro se notaba.

Último paso de montaña, 5050 metros!

Después de ese paso empezamos una vertiginosa bajada que nos hizo dudar de si íbamos realmente a un sitio que estaba  5300 metros… dios bendito! íbamos a tener que volver a subir de nuevo con la Hiace.

Desayunando/comiendo en un pueblo perdido entre las montañas

En la zona baja del puerto encontramos una agradable ciudad, rodeada de campos de cebada y montañas altísimas. Allí, Tenzin, haciendo uso otra vez de sus conocimientos de gentes locales, nos llevó a una casa particular donde hicimos el almuerzo (hoy a las 11 de la mañana, ayer fue a las 16.00…  menudo descontrol de comidas que llevábamos…)

El restaurante tenía de todo...

té de jengibre en preparación

Iñigorkha se arranca un blues

El driver emula a Kunga

Allí el driver nos deleitó con su música, y comimos un poco de arroz y té tibetano. Empezamos a tomar te de jengibre, que al parecer es muy útil para la adaptación a la altitud. Y partimos hacia rongbuk

Cuando estábamos llegando al pueblo, Tenzin nos dijo que no íbamos a dormir en Rongbuk, tal como estaba planificado si no que nos iba a llevar al recinto inmediatamente anterior al base camp del everest. Por lo que dijo, el hotel de Rongbuk era frío y estaba a desmano. Nos ahorramos ese dinero y seguimos adelante

Este punto, lleno de tiendas de campaña con chimeneas dentro, y jeeps con chinos dentro, era el último punto habitado antes del campo base. Estaba mucho más adelante que Rongbuk, y tan solo a 4 km del campo base. DEsde aquí sólo podía seguirse a pie, o bien en un autobús público del parque natural de Qomolangma. Éste era el sitio para pasar la noche, y era perfecto!

El campamento, y sus jeeps llenos de chinos

Nuestra tienda estaba habitada por un matrimonio y sus hijos y otros familiares. Había un gran habitáculo con la chimenea en el centro y otro secundario donde dormía la familia. Todo eran sofás corridos, mantas de yak, y unos abrigos del ejército que nos dieron y eran extremadamente calientes.

Nuestra tienda por dentro; nosotros fosilizaos, dándole al té

Té, abrigos y gente moribunda

Eran las 2 de la tarde y el Everest estaba tapado. Pasamos las siguientes 6 horas entrando y saliendo de la tienda, jugando a cartas, paseando, tomando té, haciendo fotos, viendo como el clima cambiaba de forma radical y hacía sol y luego granizaba, dando paseos por el río Everest, que pasaba junto al asentamiento, visitando las horribles e infectas letrinas, probablemente el peor baño que he usado jamás……. y el Everest nunca se asomó. Siempre estaba oculto. Xhabitse y Tse-Dhano estuvieron vegetando toda la tarde. No se perdieron nada.

Eso que asoma es Tse-dhano. Una rendija de sol que entraba por uno de los ventanucos de plástico atormentó su existencia y su sueño.

aaa

Yiiiiiiihaaaa... cada vez más Yiiiiihhhhaaaa

Priviet Tovarisch

a

Todo lo que vimos de Qomolangma

La altitud fue dura al principio. Cada paso era agotador. Iñigorkha y Pokharlos fueron a dar un paseo por el camino que iba al campo base, yo me tuve que sentar en un borde del camino.

La altitud y la sangre de Pokharlos. Capítulo 324. Tenzin aplica un remedio de mierda para evitar que sangre: Agua fría por la cabeza!

PEro al final nos habituamos. Incluso estuvimos mirando los puestitos de venta de baratijas del campamento. Sí, aquí también los había, con sus viejas diciendo «chippa chippa» y persiguiéndote. Algo de lo que no había hablado es del regateo en Tibet. Mientras en Nepal todo el mundo estaba dispuesto a negociar y a bajarte el precio, en Tibet no habían entendido ese concepto. Ponían los precios 25 veces por encima de lo que costaban las cosas, pero cuando ibas a regatear se enfadaban! Si amenazabas con irte, de dejaban irte! Se la sudaba! por lo demás, te perseguían, igual que en Nepal, pero aquí decían «chippa chippa, luki luki», vamos, barato barato, da suerte da suerte…

Ya por la noche, y en vista de que el Everest no se mostraría, nos dispusimos a irnos a dormir. Sacamos toda la artillería en materia de abrigo. Ropa, sacos, los abrigos del ejército, las mantas de yak… aun así, hacía frío. NO era un frío extremo, haría unos 7 grados. PEro dormir a 7 grados es un tema. Y había mucha humedad. A Iñigorkha la amatxu nómada le arropó, como si fuera la suya propia. Era nuestra primera y última noche a 5300 metros. Más valía que nadie se tuviera que levantar para ir a la letrina. Vaya temazo! Noche cerrada, cero iluminación, un frío, viento y humedad de pelotas. Tú abrigado tapado bajo seis capas de ropas y pelos de yak. Y de repente tienes que ir a la letrina?? buff…

Poor Yorg... such a pesimist! Las partidas de cartas hicieron menos dura nuestra estancia en la base del ejército en Murmansk, Siberia. :P

Pues…

es algo que pasó.

Fue una noche dura.

Con un bonito amanecer.

Pero eso es otro capítulo.

21 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 7: La gran ascensión

Amaneció en Shigatse con un bonito día, después de la infernal tormenta de la noche anterior. Después de alguna pequeña eventualidad al salir del hotel, emprendimos el camino que nos llevaría en este día muy cerca del Everest, nuestro destino mítico. Antes paramos en nuestro último monasterio: Ta Shi Lhun Po.

Monjes preparaus en TaShiLhunPo

TaShiLhunPo es importante porque fue fundado por el primer Dalai Lama. Al ser tan importante, daba importancia a la ciudad, y contenía las stupas funerarias de los Panchen Lama 5 al 9, al parecer los más influyentes. También contenía la estatua de Maitreya Buda más alta del mundo, hecha de una aleación de cobre y oro. Al entrar aquí Tenzin nos hizo una advertencia importante: nada de política! Por lo visto en este monasterio hay varios monjes puestos por el gobierno que vigilan lo que hacen tanto los otros monjes, como los guías de turistas, como los fieles. Luego reportan. Así que aquí no nos soltó ninguna soflama patriótico-independentista.

Con Tenzin, ssssshhhh

Al salir del monasterio, el driver empezó a presionar a Iñigorkha para que hiciera una foto a un coche. Concretamente a la puerta. Concretamente al mapa que tenía en la puerta:

a

Mapa de carreteras de Tibet (Vale millones)

Por lo que contaba, es muy difícil conseguir mapas de carreteras del Tibet, ya que está sin cartografiar y todo son estimaciones. Nuestro driver quería un mapa y encontró este en la puerta de un tipo que por lo que parecía tenía bastante pasta y se estaba recorriendo Tibet en un jeep de los guays. En cuanto pudo, el driver se imprimió la foto para tener el mapa (y presumir posteriormente, según nos dijo ! :D) También imprimió fotos en las que salíamos con él. Algo de cariño ya nos había cogido el hombre.

Seguimos hacia la montaña, pero antes de salir, Tenzin paró en una tienda cercana. Volvió al coche con un CD. Era de Kunga!!! El mejor cantante de Tibet. El día anterior Pokharlos había preguntado y Tenzin había dicho que no tenía nada suyo. Pero se acordó de comprar el cd, y a partir de entonces dejamos de oír el horrible cocidito conileño de Pokharlos (todas las jodidas canciones del verano).

Aquí se puede ver uno de sus superhits

http://www.youtube.com/watch?v=LU–yTYnvj8 (por cierto, la furgoneta tenía vídeo, y el cd era un VCD, así que no sólo lo oímos, si no que vimos sus increíbles vídeos!)

Todos los demás sonaban exactamente igual que éste, salvo uno que acababa el estribillo diciendo amatxu. La canción se convirtió en mítica. Nosequenosecuantos amaaatxuuuuu…nosequenosecuantos amatxuuuuu. Muy mofas. Por lo que nos dijo Tenzin, como no podía ser de otra manera, Kunga es un cantante totalmente abertzale que ha estado en la cárcel por sus canciones  de alto contenido incendiario. Así que era el ídolo de Tenzin. No se echó a llorar con la música de milagro.

Cuando ya nos sabíamos casi de memoria el cd de Kunga, de pronto, en medio de una de esas enormes cuestas con curvas, la furgo empezó a temblar. Hasta que se paró. Inquietos vimos como Tenzin salía de la furgo y se apresuraba en poner unas piedras en las ruedas para no caernos para atrás. Parecía que estábamos auténticamente jodidos. Pero el driver, sin perder ni por un momento la sonrisa, salió tranquilamente, se tumbó debajo de la furgoneta y empezó a hacer algo allí abajo.

Sin problemas para sinhielo!

20 minutos después salió empapado de gasolina, con la cara llena de hollín… y con la furgoneta funcionando. Era un crack este hombre. Supo exactamente qué pieza fallaba y la supo cambiar. Menudo héroe. Y veríamos más como esa.

El resto del viaje fue discurriendo de forma tranquila y sin incidentes. Hicimos diversas paradas. La primera en nuestro último y hasta la fecha más alto paso de montaña: 5248 metros!

a

Las banderitas de rigor

El único niño que no nos pidió nada a cambio de la foto

Xhabitse, acatarrado

DEsde aquí pudimos disfrutar de unas vistas impresionantes del Himalaya, que Pokharlos no desaprovechó para poner en práctica su metralleta:

Metralleta Pokharlos. Panorámica 1

Y que todos menos el maltrecho Tse-dhano aprovecharon para hacer 100 flexiones cada uno, y demostrar que la altura no era obstáculo para su estado de forma.

Yo no quiero ningún amor, mi M14 es lo mejor! Me gusta trabajar para el tío Sam, que me hace ganar el pan!

Poco después del paso de montaña llegamos a un nuevo poblado nómada donde nos decidimos a conseguir la World Press Photo. Pero no iba a ser tan fácil. Los niños se lanzaron a por nosotros en cuanto nos vieron, pidiendo pasta. En cuanto Iñigorkha accedió a dar dinero a uno, y vio como sacaba los billetes todos le rodearon y empezaron a pedir más y a saltar a por el dinero. ¿Cómo demonios pueden ser así unos niños que prácticamente no tienen contacto con la civilización? ¿Para qué quieren el dinero?

La familia al completo, sólo faltaba el pater.

Rápido, tiene más billetes! a por él!

Los niños también se animaron a hacernos fotos.

Como no quisieran el dinero para comprar placas solares...

Lo más chocante vino cuando por fin Iñigorkha aflojó la pasta. Uno de los niños, al que le cayó medio Yuan de propina, cogió, y sin ningún tipo de miramiento rompió el billete en 20 pedazos y los tiró, para empezar a seguir a Iñigorkha pidiendo más y diciendo que eso ni era dinero ni era nada… VAYA CRACK el chaval!. A su edad, con su vida de nómada y ya es todo un capitalista. Good job, gobierno chino.

El niño avaro

Continuamos el viaje, sin parar a comer, hacia nuestro alojamiento en las nubes. Por esto, Tenzin nos paró en medio de la nada, en un puesto de sandías, donde hicimos nuestra comida fuerte del día.

LA sandía se cultiva mucho en Tibet, y está fresquisisisiiisma

En el mismo momento en que vimos asomar el pico del Everest, el driver paró para que pudiéramos hacer fotos. Allí Tenzin nos explicó el nombre tibetano del Everest, Qomolangma, que es montaña sagrada o montaña madre. Así, nosotros y el driver nos sentamos a hacer el paripé de rezar a la montaña sagrada. A Tenzin no le hizo demasiada gracia, era muy creyente para eso, y probablemente fue una falta de respeto a todo el budismo :D

Tenzin se resigna.

En realidad el Everest nunca llegó a verse. Es una montaña muy tímida. Al fondo, bajo las nubes se ocultaba.

Por fin, a media tarde llegamos a Xegar, nuestro destino final. 4950 metros para dormir.

Albergue de Xegar. 5 estrellas

El albergue de Xegar era un edificio con habitaciones caras, y un patio trasero con unos barracones con catres. Allí es donde dormimos. La ducha era simplemente soñar, pero en este caso, simplemente contar con un lavabo o con luz era algo casi impensable. Tuvimos toda la tarde para andar por Xegar, pero descubrimos que no eran más que unas 10 casas, un puesto del ejército más grande que las 10 casas juntas, y perros, muchos perros. Así que volvimos a la «cocina» de nuestro albergue, donde comimos una cena preparada por Tenzin, jugamos a las cartas. Y nos fuimos a sopar. Mañana era el día. Mañana llegábamos al campo base. Había que estar a tope!

14 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 6: El yak nunca es suficiente

Otro despertar muecinero. Ya empezábamos a acostumbrarnos y casi no se oía el largo berrido. Hoy era la prueba más dura: el ascenso a los 5000 metros para el que habíamos estado entrenándonos en Lhasa y especialmente en las escaleras de Potala. Al llegar a la recepción nos encontramos con el que sería nuestro tercer guía: Tenzin. Tenzin era un tipo mayor que Gyatso y menor que Puchuk. (curioso que el Dalai Lama actual se llame Tenzin Gyatso, y nosotros hayamos tenido de guías a Tenzin y a Gyatso. Supongo que será como llamarse Juan García aquí…) Rondaba los 35 y era un tipo afable con un inglés pésimo del que luego iríamos descubriendo facetas espirituales y abertzales.

El driver tenía un cachirulo giratorio alimentado con energía solar siempre en el salpicadero de la Hiace. De esta manera, salvo de noche, siempre estaba girando! Qué buena idea! coger algo que da suerte con un movimiento básico y aplicarle una fuente de energía para que siempre lo haga!. Se convirtió en nuestra referencia: si el cachirulo solar giraba es que todo iba bien. Si paraba... y el día décimo paró...

Sin más retrasos, y prácticamente a la vez que las chicas valencianas, salimos del hotel Flora despidiéndonos de Lhasa. Vimos que ellas tenían un todo terreno, frente a nuestra furgonetilla Hiace… A veces era un poco preocupante pensar que íbamos a pasar por todos esos pasos de montaña y a llegar hasta Nepal con ese trasto.

El árbol de los muertos, con nosotros muy vivos. Foto by Ana, creo.

Poco después de dejar Lhasa atrás, llegamos a un lugar junto al río en el que había muchas banderitas de colores de las que usan los budistas para lanzar oraciones. Tenzin nos explicó que los budistas que no pueden permitirse un funeral y entierro en condiciones para sus difuntos, lo tiran al río. Al parecer ésta era la zona de lanzamiento del área.

El podio de lanzamiento de cadáveres y a la vez piedra del desmembramiento. Qué siniestro suena cuando no lo dice un budista

Después de hacernos una foto, nos enteramos de que desmembraban los cuerpos antes de lanzarlos, y había una piedra específica para ello. Cualquiera se come un pez de este río… Bueno eso es lo que entendimos, tampoco podemos fiarnos mucho de lo que entendemos a un tío que para pronunciar lago en inglés dice “lec”

Descansando del viaje con Tenzin

No tardamos mucho en empezar a subir nuestro primer puerto en la carretera de la amistad. El puerto era espectacular: montañas enormes a los lados, la carretera estrecha y serpenteante por el centro, un abismo a la derecha… y el driver adelantando sin visibilidad constantemente! Daba igual la línea de la carretera, daban igual los cambios de rasante o las curvas formando ángulos de 45º. El tipo se lanzaba, sin ningún tipo de prisa, al carril contrario, siempre sonriente.

Carretera divertida

Las nubes por abajo son planas, aunque no lo parezca desde abajo..

Vimos varios yaks por el camino y le comentamos a Tenzin que nos dejara hacernos fotos, pero nos comentó que esa gente era avariciosa y nos querían cobrar. Pronto sabríamos que Tenzin tenía una especie de cruzada particular contra la avaricia (y contra muchas otras cosas), ya que era un budista pro.

Poco a poco, íbamos notando la falta de oxígeno, un poco de mareo, dolor de cabeza que iba y venía. Estábamos llegando al primer paso de montaña, Sima La (La significa paso en tibetano). Poco antes de llegar encontramos un grupo de yaks pastando sin compañía. Allá nos bajamos, a unos 4300 metros, a hacernos fotos con los yaks. Las chicas de Valencia, que tenían nuestro mismo recorrido, se bajaron a la vez que nosotros.

Mi primer yak

El primer yak de Iñigorkha

Los yaks son bastante mansos, pero imponen. De hecho, hubo un momento en el que el yak empezó a acercarse y salimos todos todo lo corriendo que permitía la pendiente y la altitud (nada más salir del coche ya estábamos reventados)

4702 (yo creo que está mal porque no tengo referencias de esa altura, pero bueno..)

Poco después llegamos a Sima La, con sus 4780m

De allí empezamos a bajar, hacia el lago Yamdroke. Éste era un lago sagrado para los tibetanos, el segundo más grande de Tibet. Sin embargo los chinos habían empezado a explotarlo y enmarranarlo. El lago tenía unos colores bastante cambiantes, con la luz extraña y las nubes variables de esa zona.  El lago estaba petado de chinos, como casi todo por aquí.

La carretera del Lago Yamdroke

Bayupur a 4000ymucho, detrás el yamdroke

Pokharlos a 4000ymenos, junto al yamdroke

Colorines del Yamdroke, y fondo de pantalla de vindous.

Seguimos hacia los pasos de montaña de Khampa La y Kharo La, este último con 5045metros. Vimos nuestro primer glaciar, bajo el un poblado nómada, del que volvimos a intentar obtener la World press Photo. Con poco éxito.

Los nómadas de Kharo La

World Press Photo con todos los elementos: Vieja arrugada, niña con papos rojos. (hubiera estado mejor si hubieran tenido un txiriburzio giratorio..)

Continuamos nuestra ruta por la friendship highway para encontrar un lago de color increíblemente verde, que después supimos era artificial y alimentaba una central hidroeléctrica. También tenía su punto sagrado, ya que había cienes de banderas.

La presa verdecina de la que los chinorris sacan tanta electricidad.

LA presa, cómo no, era un lugar sagrado, con sus trapos colgando

Pueblo infame donde comimos. No tenía ni nombre. Pero había tiendas de fotografía! :D

Por fin llegamos a Gyantse, nuestra primera parada importante. Lo primero que llamaba la atención era la fortaleza en la montaña.

La impresionante fortaleza de Gyantse. DEsde ahí buenos pepinazos tenían que meter a los asaltantes

Tenzin nos llevó a ver la Khumbun Stupa, un edificio con 100.000 imágenes de buda, y un montón de capillas, que se levantaba hasta dominar la ciudad. La stupa era muy elegante, además de única, al parecer, hay 2 tipos de stupas, las que eran tumbas y las que no, y luego está un tercer tipo del que sólo hay 2: ésta y otra en otro pueblo.

Khumbun Stupa

La Khumbun Stupa de Bai Ju (casi se llama como yo). Vista inferior

El único buda al que saqué una foto. Me costó 10 yuanes!

Sin embargo, en todo momento mantuvimos la mirada fija en la imponente fortaleza que dominaba toda la llanura.

En lo alto de la stupa nos encontramos con… sí! Las chicas valencianas. En este punto, entre altura, temitas gástricos varios, y Xhabitse que había cogido un señor catarro, estábamos todos bastante jodidos, así que una vez más nos vino estupendo encontrarnos con las chicas para conseguir antihistamínicos y otras drogas y recomendaciones gratis. Ellas se quedaban en Gyantse porque hacían la ruta en modo relax (sin ascenso al campo base del Everest). Nosotros seguíamos nuestro camino.

Antes de salir de Gyantse, Tenzin nos llevó a hacer unas fotos a la fortaleza.

La fortaleza, al sol

Cuando pensaba que nos íbamos a ir, nos dijo que no, que nos llevaba a comer algo a donde unos amigos suyos. En efecto, nos metió en una casa particular, donde una señora nos sacó unos tazones de sopa. Los menos avispados no tuvieron tiempo de decirle que no echara la salsa picante habitual. Luego lo sufrieron. El sitio era acogedor, olía a incienso, y se oían las alegres conversaciones de los dueños con el driver y Tenzin. Iñigorkha se dedicó a hacer fotos a los dueños.

La casa a la que nos invitaron a comer, y nuestra anfitriona. Tenzin tenía buena relación con ella

LA comida que nos dieron gratis los amigos de Tenzin: Sopa de Noodles con verdudas, riquisisisisima. Se puede ver por el color rojizo quiénes cayeron con el picante

Las dos txikitas dueñas de la casa con Tenzin. Qué andaría por ahí, el pillastre...

Al salir de Gyantse, Pokharlos preguntó a Tenzin quién era el mejor cantante de Tibet. Nos dijo que un tal Kunga, pero no tenía nada suyo en la Toyota, así que seguimos sufriendo el cocidito conileño de Pokharlos, con todos los “éxitos” del verano, y que al driver le encantaba!

Entre Gyantse y Shigatse hay unos 100 km. Los 100 km son una recta. Perpetua. Los paisajes de la meseta tibetana son espectaculares, pero el viaje continuó sin nada destacable, salvo la visita al baño del driver, que paró de pronto la furgoneta, cogió un rollo de papel y entró en comunión con la naturaleza delante de todos.(no sería la última vez, lamentablemente)

Por fin llegamos a Shigatse , ya en noche cerrada. El hotel estaba bien, los baños funcionaban (a diferencia de Flora hotel), y teníamos tele, donde nos pusimos a ver el canal chino de deportes, hasta que llegó la tormenta más brutal que he vivido, y nos dejó sin luz. Durante casi una hora, truenos que parecían terremotos, y relámpagos permanentes estuvieron azotando el pueblo. La frecuencia de los relámpagos era exagerada, había periodos de 8 ó 10 segundos en los que la habitación estaba completamente iluminada porque había 20 rayos seguidos. Así nos dormimos, primera noche a 4200 metros.

09 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 5: El retorno de TsongKhapa

El quinto día amaneció con el muecín, de nuevo. Desayunamos Pokharlos, Tse-dhano y yo, mientras Xhabitse e Iñigorkha no aparecían. Finalmente, a las 9, hora a la que habíamos quedado con Tapón, aparecieron a desayunar, ya que no les había sonado la alarma. Así que con este retraso tuvimos que presentarnos a nuestro nuevo guía. Sí, nuevo. Según Puchuk (así sonaba su nombre, a saber como se escribía), a Gyatso le habían guindao el día anterior la mochila, con todos sus documentos, incluyendo identificación personal, id de guía, y quién sabe si algún permiso más requerido por el opresor sistema. Según nosotros, le había caído la ira de los dioses por dejarnos tirados el día anterior.. quién sabe. El caso es que hoy venía Puchuk con nosotros, y mañana nos ponían uno nuevo. Ala, 3 guías en una semana. La cuestión es que Puchuk era el dueño de la compañía de guías, y se había hecho cargo mientras solucionaban los temas. Era un hombre ya viejuno, a diferencia de los otros que fumaba de forma perpetua, salvo en los templos (si no caían 60 al día no caía ninguno), y con voz grave y tensa que estaba constantemente metiéndonos prisa. Eso sí, creo que es el tipo que mejor nos explicó el budismo, más a fondo y con más pasión. Hasta el punto de que en algún momento el grupo de las valencianas, con el que coincidíamos en todo momento, paraba al lado nuestro para escuchar a nuestro guía, ya que su guía era mucho más inexperta.

Árboles invadidos, cerca de Drepung

La primera visita del día fue al monasterio de Drepung. Estaba a unos 20km de Lhasa, y allí nos llevó el Driver. Este monasterio es uno de los más míticos del budismo, al igual que Jhokhang, porque es uno de los 3 grandes monasterios-universidad de Tibet, donde los monjes se instruyen. Los otros dos son Ganden y Sera. Al parecer Drepung es el más auténtico porque es de la escuela Gelupka, que es la mística y buena… aquí Puchuk nos contó batallas mil sobre la orden y las diferencias con las otras órdenes pero sólo me quedé con que son los que llevan un sombrero amarillo.. o algo así. También era importante porque lo habían fundado los discípulos de Tsongkhapa, el fundador de la orden y uno de los maestros de budismo más importantes. Bueno, wikipedia rulz.

Si entendí bien, la pared había sido pintada por el mismísimo TsongKhapa

El monasterio era bastante impresionante, como todo lo relacionado con la religión. Los rodillos habituales de la entrada eran dorados en vez de de madera, y los interiores se conservaban impecables y espectaculares.

Una de las cosas que vimos fue una sala de reuniones, creo que era para meditar, gigante. Cabían 2000 monjes cómodamente. También nos enseñó una cocina en la que había un caldero de un tamaño que podía hacer comida para 1000 personas. Era enorme. También había salas gigantes llenas de libros que no podía usar nadie más que los monjes

Drepung, otro templo más

Lo que también aprendimos aquí es que los monjes no hacen nada más que estudiar. El estado les da pasta, los fieles les dan pasta, y para comer, los fieles les llevan comida!. Si se juntan con mucha comida, hacen un banquete por todo lo alto…

Peregrino portando un sacrifici... eeeeee... peregrinos que van a orar en paz al monasterio

El monasterio tenía a su vez templos dentro, que también visitamos, una vez más con miles de budas enormes y dorados, dinero por el suelo, etc. Allí, tras muchas preguntas sin ningún tipo de interés, Bayupur lanzó a Puchuk la pregunta clave: cómo demonios se elige un nuevo Dalai Lama. Puchuk nos explicó que cuando el Dalai Lama actual está a punto de morir escribe las circunstancias del próximo Dalai Lama. Esto puede ser un poema, un relato, o incluso una canción. De acuerdo a estas circunstancias (ciudad, época del año…) se va cerrando el círculo sobre el que podría ser el candidato. Después, cuando se tiene unos pocos, normalmente niños pequeños o myu pequeños, se les hace pruebas del tipo, te doy todos estos bastones, cual coges, y el crío coge el del Dalai LAma, no hay duda, es él (algo así como lo de las copas en el final de Indiana Jones y la última cruzada, pero sin vivir eternamente).

Un tipo que probablemente no llegará a DAlai Lama

Drepung las ha pasado canutas, fue cuartel para soldados durante la invasión china. Los soldados hacían toda la vida dentro, por lo que hay diversas paredes del templo ennegrecidas por humo, o incluso destruidas por la guerra.

Txiriburzios giratorios omnipresentes

Depués de ver el monasterio y a sus viejos arrugaos en busca de la World Press Photo, nos fuimos a comer a la plaza Barkhor, la del centro de Lhasa.

Barkhor PLatz, una vez más

Allí Puchuk nos llevó a un buen restaurante occidental, donde comimos bastante bien. Iñigorkha no pudo evitar pedirse una Lhasa beer. Yo me abstuve por aquello del alcohol y la altitud, pero de haberlo sabido… La Lhasa beer casi no es alcohólica… casi no es cerveza! es tan transparente que parece una clara.

La cara de alcoholizao, de seguro que no es por la cerveza

Por la tarde volvimos rápidamente a la zona de Drepung, donde se celebraba…. EL DEBATE!

PAtio del debate

El debate consiste en un patio trasero con árboles y piedritas en el suelo. Tras 7 horas de estudio, los monjes salen al patio. Los viejos y sabios se sientan. Los jóvenes de pie, preguntan cosas, bajo un sistema bastante peculiar.

-ocho por cinco? -cuarenta -aaaala

Mejor verlo:

http://vimeo.com/14802974

La palmada se da para hacer la pregunta. El tipo sentado responde, pero a menudo la respuesta es insuficiente por lo que el otro le pregunta otra cosa. Y así sucesivamente. Por lo que nos contó Puchuk, las preguntas van sobre filosofía budista, mayormente y al final del debate, todos se quedan igual, ya que nadie ha respondido nada con certeza. Bastante curioso que hagan esto todos los días después de estudiar 7 horas. Bueno que tanto estudio generará dudas, eso está claro…

Este tipo era tan sabio que no llevaba ni túnica oficial

Afueras de Drepung. Los críos nos miran flipaos

Pokharlos no pudo resistirse a hacerse la marquita nariguera que hacían a los niños en el templo

Tras el debate Puchuk nos llevó de nuevo a Barkhor para que pudiéramos hacer las últimas compras… pero acabamos hasta el moño de las compras y decidimos volver al hostel a descansar. De camino, el monzón llegó de nuevo y nos metimos a una gran tienda a esperar a que pasara, donde cómo no, nos encontramos con las chicas valencianas. Tras una larga conversación, acabamos quedando para cenar.

Arriba: Patricia, María, Ana, Ana. Abajo: No me sé los nombres. El del medio creo que es un mendigo que pasaba y se coló para la foto.

Horas después de dar vueltas por Barkhor y hacer el mono en el hotel, fuimos a cenar a un restaurante que estaba junto al de las camareras que no hablaban inglés. Éste fue mucho mejor, cenamos pizza y hablamos largo y tendido con las chicas valencianas, en mi caso, principalmente de viajes. No sé qué comentarían los demás. No nos fuimos a la cama demasiado tarde, mañana esperaba el nuevo guía y la esperada subida a 5000 metros. Empezábamos a tener que encarar la altura…

03 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 4: Panorama para rezar

Cantó el muecín. Sin haber amanecido. Maldita sea. El hotel Flora estaba junto a la única mezquita en kilómetros y kilómetros a la redonda. Los inesperados alaridos (ala-ridos :D) del muecín a las n de la mañana, mezclados con el sueño desviado que teníamos hicieron que nos despertáramos bastante pronto. En cualquier caso teníamos cita con Tapón muy pronto, había muchas cosas que ver. Tras un desayuno a base de scrambled eggs, té y tostadas fuimos al encuentro de Gyatso. Llovía. Yo me sentía cómodo con la lluvia, confiado en que estos días íbamos a estar como reyes, yendo de puerta a puerta siempre en la furgoneta, mojándonos poco… Cuando nos encontramos a Gyatso, el driver no estaba. Salimos a la calle, bajo la lluvia y tras andar un rato pregunté, y Tapón me dijo que como no íbamos lejos, íbamos andando. Joder, buen comienzo de día: despertar a las n de la madrugada y caminar bajo la lluvia.

Gyatso, un tipo entrañable

Nuestro primer destino era el templo de Jhokhang (pronunciado Chokan o algo así). El templo de Jhokhang es bastante importante para el budismo, uno de los centros de peregrinación, al parecer. Está en el centro del barrio tibetano de Lhasa, el auténtico. Conforme nos acercábamos empezamos a percibir el olor a incienso, y a ver cada vez más puestitos de venta ambulante, cerrados aún. Al llegar vimos que el templo aún no se había abierto al público, así que tuvimos que esperar en la puerta. Durante la espera vimos a unos señores vestidos escasamente con una túnica, que llevaban unas planchas en las manos. Chocaban las planchas y se tiraban al suelo en plancha apoyándose en las planchas. Todo esto una vez por oración. Así, iban avanzando y circundando el edificio, que era bastante grande. Tapón nos explicó que era una forma de rezar bastante entregada y que él se había hecho la vuelta a la plaza más de una vez.

De fondo, uno de estos tipos que se tiraban al suelo a la primera de cambio

Vieja con su cachirulo. Los más intrépidos llevaban uno en cada mano

También había miles de viejos con cachirulos giratorios (el budismo es una religión de girar!), y unos incensarios gigantes donde la gente echaba incienso (y otras porquerías).

Incensarios en la plaza

POr fin conseguimos entrar al templo. 2 sensaciones nos invadieron: esto está petadísimo, y huele a saco a mantequilla. Entre peregrinos, para los que Jhokhang es un templo muy importante, y turistas chinos (que son una maldita legión), el templo estaba a reventar, aunque nosotros hicimos otro circuito diferente del de los creyentes, y menos petao. El olor a mantequilla se explicaba porque allí queman mantequilla de yak en vez de cera para las velas. Y como tienen pocas velas… Además, los fieles llevan bloques de mantequilla para alimentar las velas, así que estás rodeado de mantequilla ardiendo y gente que lleva bloques de mantequilla.

Frontal del templo

A medida que veíamos las capillas y los gigantescos budas dorados que había en la parte interior del templo (de la que no se podían hacer fotos sin pagar), Tapón nos iba explicando el budismo como buenamente podía. No vamos a profundizar en ello, que para eso está wikipedia. También nos explicaba otras cosas que no están en wikipedia, sobre la ocupación china, como por ejemplo, que los guías tienen un tiempo fijo para ver cada templo (en este caso creo que eran 20 minutos), tras lo cual si no han salido les quitan la licencia de guía, lo cual es un gran hijo de madera. También nos explicó por qué demonios había dinero por todas partes. Había dinero en todas las rendijas del templo, pegado a las paredes (sí, con mantequilla!!), en el suelo… Esto sería lo normal ya en todos los demás templos que vimos. Al parecer los budistas ofrecen dinero a los budas, si no entendí mal al buda del futuro (ya que hay 3… bueno en realidad hay más, nunca conseguí entender cuántos budas había realmente), para conseguir buena suerte. En realidad ese dinero lo recogen los monjes, lo recaudan, y se lo dan al gobierno chino. Después el gobierno chino les pasa una pensión y hace el mantenimiento de los templos, etc. Era bastante habitual ver a monjes contando pasta, enormes fardos de pasta. Entre comer, contar pasta, asistir a ceremonias, pasear… a veces daba la sensación de que hacían de todo menos orar y conocerse a sí mismos. Pero supongo que sólo sería una sensación :D

Todos los templos tienen este chisme arriba. Nos explicaron qué era, pero quién demonios se acuerda...

Tras ver la parte interior del templo nos sacaron a los claustros superiores, que eran a cielo abierto, donde sí se podía hacer fotos, y donde los malditos chinos maleducados se metían en tu foto, o te gritaban por estar en un sitio en el que ellos pretendían hacer una foto.

Chinos atestando el templo

POr fin nos dejaron hacer foto grupo!

Pokharlos tras el gong

Al salir del templo Tapón nos llevó rápidamente al palacio de Potala, nuestro segundo checkpoint. Ahora sí nos llevaron en furgoneta, aunque ya no llovía. El palacio de Potala era lo más gordo que íbamos a ver.

Otra cosa no, pero fotos del potala...

Es la residencia del Dalai Lama cuando no está exiliado y cuenta con 1000 habitaciones, 10.000 capillas,  200.000 estatuas, y muchos otros datos técnicos que también se pueden encontrar en wikipedia. En Potala nos costó terriblemente subir las escaleras, no hay que olvidar que sólo era nuestro segundo día a 3500 metros. Pero fuimos haciéndonos titanes.

Xhabitse se cansó mucho con tanta escalera

Interminables escaleras

Incontables ventanas

Al llegar al interior, vimos algo parecido al templo anterior, pero multiplicado por mucho. Todo era más grande, y estaba más limpio, pero realmente era lo mismo: capillas llenas de budas del pasado presente y futuro, velas, fieles, dinero por el suelo. Lo que sí encontramos diferente fueron los diversos aposentos del Dalai Lama, donde se veía bastante riqueza en los decorados.

Los tapices eran de pelo de yak; la barba de iñigorkha era de pelo de rata ...

Una vez más, no hicimos fotos en el interior, y es inútil intentar describir la inmensa cantidad de detalles que pudimos ver entre tanta estatua, columna roja y techo dorado. Lo que sí nos llamó la atención es que en varios sitios había escaleras divididas en 3 hileras. La de la izquierda para subir, la de la derecha para bajar. La del medio era para uso exclusivo del Dalai Lama. El Dalai Lama debe de estar en forma si suele subir todas esas escaleras cada día…

Escalera privada del Dalai Lama

VIstas desde Potala. DE fondo la superplaza con símbolos y propaganda china

Después de Potala, y esperar un buen rato al driver, pues no se había entendido bien con Tapón, nos llevaron a comer, a otro sitio supuestamente especializado en yak.

La espera sacó el lado cowboy de Pokharlos

Aunque la comida no fue tan buena, nos sacaron unas patatas con curry que entraron directamente en el top ten de comidas del viaje para no volver a salir.

Por la tarde Tapón nos llevó a Norbuglinka,  la residencia de verano del Dalai Lama, un enorme conjunto de palacios y templos con jardines que vimos bastante rápido, pero del que quedaron algunas fotos como testimonio de su esplendor, sus colores y sus flores y jardines.

Devoción por las puertas

Norbuglinka

JArdines abundantes

Xhabitse, fiel a los leones

Al acabar la visita, Tapón nos preguntó qué queríamos hacer. LE dijimos que queríamos comprar cosas, y que nos llevara al sitio de compras así típico. Pero no le entraba en la cabeza, el decía que le teníamos disponible para ir a donde quisiéramos y no le entraba en la cabeza que quisiéramos perder la tarde de compras. Al final, nos llevó al museo tibetano, PARTE DE ATRÁS!, donde había una megatienda con las mismas baratijas que había en los puestitos callejeros pero mucho más caras, y un enjambre de dependientas que venían de dos en dos o de tres en tres a atacarte. Salimos despavoridos de allí, y Gyatso se picó! Dijo que habíamos pasado poco tiempo! y que qué íbamos a hacer ahora! Estaba realmente picado. Y nos preguntó qué hacíamos ahora. LE dijimos que preferíamos ir por libre y tras una pequeña diatriba conseguimos convencerle, pero se quedó bastante a cara perro. Para compensar, quedamos con él en que viniera a las 8 a recogernos al hotel y nos llevara a cenar a un sitio molón. Pareció estar de acuerdo y nos soltó en la parte vieja, donde el templo de Jhokhang, que curiosamente también es el centro comercial, es el mercado de Barkhor. Compramos todo tipo de chusta: molinillos giradores, budas, máscaras, collares, pendientes, pulseras, incienso…

Barkhor, tienditas y puestitos

Y volvimos al hotel, donde iba a venir Tapón a buscarnos. Tapón no apareció a las 8. Tampoco a las 8.15. A las 8.30 empezó a ser raro. A las 8.45 estábamos más preocupados. Dónde demonios estás tapón. A las 9 empezamos a gestionar con la encargada del hotel algo para encontrarlo. Llamarle de alguna manera. La tía era una crack y buscó entre las compañías, alguna que conociera a Tapón y tuviera su número. Finalmente lo conseguimos y hablamos con él.. Se había olvidado de nosotros! pero cómo puede ser! maldito Tapón!…

Bol dorado o casco de combate?

Así que quedamos para el día siguiente y nos fuimos a cenar al mismo sitio que el día anterior, con la misma batalla lingüística, y la misma cena de mierda. En algún momento nos encontramos con las chicas valencianas, que nos dijeron que sería una buena idea ir a hacer fotos por la noche al palacio de Potala y su superiluminación. Que ellas lo iban a hacer. Así que de motivada decidimos ir. Como estaba un poco lejos, fuimos en 2 ricksaws. El pobre que llevó el ricksaw de 3 se lo curró bastante, pero no lo suficiente para una propina. Al llega a Potala descubrimos que estaba apagado. Que nunca lo iban a encender. Que sólo era para días especiales… Maldita sea… 20 yuanes por el retrete. Se puso a llover, como no podía ser de otra manera. Lloviendo, a 3 km del hotel, 11 de la noche. Empezamos a intentar coger un taxi, ya que con la lluvia era mejor que el ricksaw. Los taxis pasaban de nosotros y cuando conseguimos parar uno nos dijo que no nos llevaba al sitio que íbamos. Otros nos decían que siendo 5 no podía ser… joder con la rigidez tibetana… no habéis aprendido nada de los vecinos nepalís??

ASí que volvimos en ricksaw, pero esta vez, el driver que nos tocó a Iñigorkha y a mí resultó ser mala gente. El tipo nos metió por un camino que no conocíamos así que le dijimos que no fuera por ahí, que le indicábamos el camino nosotros. El tipo se picó, desconfiaba de nosotros, y nos decía que por ahí no era. Al final, después de 20 o 30 minutos llegamos, con el driver enfurecido por que al parecer le habíamos hecho dar una vuelta tremenda. Pero qué íbamos a hacer? cómo podíamos estar seguros de que la dirección que le habíamos dado la había entendido? En fin, que nos exigió el doble de lo que habíamos pactado. 20 yuanes. 2 euros. Iñigorkha se puso muy terco de que no lo íbamos a pagar, al principio yo también, pero el driver se puso bastante violento. Cuando vio que Iñigorkha se metía en el hotel, se puso en mi camino y no me dejó pasar. Yo intenté colarme, pero el tipo me empujaba y me amenazaba. Podíamos haber intentado algo mejor, pero la verdad es que no quería que el tipo se pusiera peor así que le di los condenados 20 yuanes.  A Iñigorkha le pareció mal. Y tiene razón. No es una buena política ceder a esta gente, pero bueno… para uno que nos tocó chungo…

Así que nos fuimos a dormir, desasosegados, y con la perspectiva de otra noche de ronquidos de Tse-dhano.