31 Dic

Nepal-Tibet. Capítulo 15: La noche de los mosquitos

La amanecida en Muktinath fue gloriosa. Fuimos a desayunar al restaurante del hotel, donde nos encontramos con las chicas suizas, tenían un largo camino puesto que volvían a Pokhara andando… Menudas cracks, nosotros con un día de camino estábamos hechos migas. No tardamos en emprender el camino de vuelta a Jomsom, otros 24 km. Cuesta abajo, pero 24 km. Con los pies un poco petaos, eran bastantes kilómetros (de hecho Iñigorkha tenía las botas mismas petadas)

Recorrimos el mismo camino y pasamos por los mismos spots.

Hmm,una parada de autobús... nos vendrá a buscar?

Todo eso hemos andado?¿

Nuevamente los viejunos nos adelantaban al bajar, parecíamos tortugas reumáticas. También era curioso ver a la gente de allí, cargados con 3 ó 4 bombonas de butano, o con todo el juego de cazuelas de una cocina, y descalzos o con unas sencillas chancletas. Recordaban un poco a los sherpas de los simpson, que bajaban del Matacuernos haciendo cabriolas…

El mismo puente que ayer

las mismas mulas que ayer

DEspués de tomarnos un pequeño refresco cerca de Kagbeni, continuamos con la última etapa y para medio día ya estábamos en Jomsom. Allí buscamos el hotel con mejor pinta, y nos metimos unos macarrones con tomate (rarísimos, eran naranjas), y una sopa minestrone, que supieron a gloria.

Clint eastwood esperaba a la vuelta de la esquina

Después de una merecida siesta (durante la que vi en la tele la peli “Fanboys”… lamentable…), fuimos al ciber (increíble, tenía ciber el pueblo), y dimos una pequeña vuelta por los alrededores antes de que anocheciera. Después de comernos una sopa minestrone y unos macarrones para cenar (intercambiamos platos), nos fuimos al hotel de nuevo, ya que echaban La jungla de cristal! Brutality!

Iñigorkha empezó a dormirse, pero yo ya noté mientras veía a McLane repartir tortas que había algún mosquito en la habitación, pero no le di demasiada importancia. Cuando apagué la tele no pasó mucho rato hasta que Iñigorkha se levantó y me dijo que con un mosquito no podía dormir. Yo soy bastante canso con esas cosas, pero Iñigorkha es el auténtico talibán antimosquitos. Así que empezamos a buscarlo, de forma un poco ridícula, en gallumbos, descalzos haciendo el mono por la habitación. LE conseguimos dar caza, pero descubrimos que había otro. Estuvimos un buen rato tras él, hasta que lo derribamos. Vuelta a la cama.

Otro sonido de mosquito. Volver a levantarnos. Habíamos echado cálculos y no podía haber más de 4. ASí que tras cargarnos al tercero estuvimos atentos para ver el cuarto. Lo liquidamos. Vuelta a la cama. No tardamos mucho en descubrir que estaban entrando por algún sitio. Teníamos un agujero enorme en una de las ventanas, pero lo habíamos medio tapado… De dónde saldrían… Sin darnos cuenta, eran las 2 y media (la peli acabó a las 10 y media), y estábamos allí, con pose de mono agresivo, en gallumbos, y con una chancleta en la mano. Era desquiciante, seguían apareciendo más y más mosquitos, y no los veíamos pero según apagábamos la luz venían.

Decidimos intentar dormir a pesar de ellos. Imposible. Pasamos a la táctica de meternos debajo de las sábanas, con un agujero para respirar. Increíble, los mosquitos más agresivos que he visto en mi vida. Se colaban por el agujero! Eran malditos zeros japoneses! Les daba igual entrar en tu boca, ahí iban. A Iñigorkha le picaron A TRAVÉS de las sábanas!! Los notabas posarse, y el zumbido era como un maldito reactor! eran mosquitos berserker! Era absolutamente surrealista. Cuando intentabas abstraerte había 4 mosquitos encima de tu cabeza. Cuando no había ninguno, Iñigorkha se había levantado chancleta en mano a cazar unos cuantos. Cuando les estabas cazando, venían a por ti!!!

En un momento de desquicie, en el que estaba oyendo demasiados zumbidos cerca encendí la luz con cuidado: en la cortina junto a mi cama había al menos 10! pero qué demonios! vinieron todos los mosquitos del pueblo o qué?? Las horas fueron pasando y llegaron las 7 de la mañana. No habíamos dormido nada. La habitación estaba plagada de mosquitos-avioneta-kamikazes. Lo mejor es que a pesar de lo grandes que eran, el ruido que hacían y lo putolocos que iban a por ti, las picaduras eran de risa. Yo tuve 6 ó 7 y casi no picaban, eran minigranitos sin importancia. Pero el ruido que hacían era totalmente desproporcionado.

La peor noche de todo el viaje, en mi caso.

Anyway… El día 16 empezó jodido, con cero horas de sueño y mucha mala hostia, pero eso es otro capítulo.

31 Dic

Y de regalo

Mi felicitación musical del año nuevo, por si quedaba alguien sin verla:

Y por si quedaba alguien al que todavía no haya dado la chapa, hace unos días me compré ese chisme, Kaossilator Pro, que tiene un montón de sonidos chachis, 4 pistas para grabar bucles y entradas para meter otros instrumentos u ordenadores. Así que estoy dando mis primeros pasitos creativo-musicales, cuando sea el guest-dj de una macro-rave ya os avisaré :P

31 Dic

No sé qué ha sido…

brutality

Si teníais hambre de blog, o he puesto alguna palabra clave ziszas, pero 71 visitas en un día, creo que hemos batido todos los récords… Se cuenta que un día llegamos a 92, pero eso era cuando había publicaciones diarias. Bien, joder, bien!

Mañana post nuevo sobre Nepal y la noche de los mosquitos… legen-fuckin-dary

30 Dic

Nepal-Tibet. Capítulo 14: Annapurna connection. (Dedicado a mis tres únicos lectores fieles)

El día 14 empezaba la segunda parte. Xhabitse, Pokharlos y Tsedhano se iban a casa. Iñigorkha y Bayupur se iban al Annapurna. Pronto, muy pronto nos levantamos. El temor a la lluvia había estado presente en los últimos días, ya que teníamos que coger una avioneta que era completamente dependiente de la meteorología. A las 6 estábamos en el aeropuerto bajo intensa lluvia. Las cosas pintaban mal. No se podía esperar mucho más de la segunda ciudad más lluviosa del mundo.

El miniaeropuerto de Pokhara no pasa de aeródromo, y sólo operaban vuelos de avionetas de varias compañías. Yeti Airlines, Buddha Air… muchas relativamente conocidas. Luego estaba la nuestra: Agni Airlines, que no tenía ni mostrador en el aeropuerto. No pintaba bien esto tampoco. Así que estuvimos esperando en el aeropuerto, esperando al “milagro” de que dejara de llover. Nos desplazaron a una cafetería en el piso superior desde el que se veía la pista y la cortina de agua que la azotaba. Se sentaron con nosotros dos viejillas catalanas. Unas hippies de la vieja escuela, nostálgicas de mayo del 68 que por un lado se quejaban de lo turístico que se había vuelto POkhara, desde que vinieran allá por los 80, pero por otra parte eran claramente señoras que hablaban de lo calentitos que eran sus nuevos calcetines térmicos. En principio resultaban graciosas (y nos invitaron a té y galletas, aunque una venilla catalana afloró y a punto estuvieron de cobrárnoslo), pero después de 20 minutos empezaron a ser cansas. Cuando llevábamos una hora buscábamos la forma de librarnos de ellas.

Increíblemente, el tiempo mejoró. Nos llamaron por “megafonía” (un tipo gritando), y toda la cafetería se puso en pie de repente. Fuimos corriendo hacia la “puerta de embarque”. No tardamos mucho en estar metidos en la avioneta de Agni airlines. Iñigorkha, por supuesto, acojonado. Que si las avionetas son menos seguras, que si hay una gotera, que si blablabla…

El vuelo fue enormemente placentero, y corto.

Annapurna 1, desde el avión

a Iñigorkha todo le daba vueltas

En 15 minutos, que transcurrieron por un cañón entre los annapurnas, estuvimos en Jomsom, la ciudad desde la que haríamos nuestro trekking.

8 y media de la mañana en jomsom. Quedaba un largo día hasta Kagbeni, nuestro siguiente punto del recorrido hasta Muktinath, que haríamos en 2 días. 2 etapas de 10-12 km, y una tercera etapa para volver. Parecía adecuado teniendo en cuenta que estábamos a 3000 metros  y subiendo, y con ningún tipo de preparación física.

Así que, sin saber muy bien por donde empezar, fuimos a sellar nuestros pases de trekkers, paso necesario para que sean válidos. En la oficina de policía de Jomsom había dos chicas con un guía (parece que todo el mundo llevaba guía menos nosotros). Cuando estuvimos comentando nuestro recorrido, el guía nos miró como si fuéramos escoria. Jomsom-Muktinath en 2 días??? pero si se hace en 5 horas! si está al lado! si estas chicas lo van a hacer hoy! buuuu cobardes… etc. Iñigorkha no pudo admitir la humillación del sudao del guía, y llegamos a la determinación de hacer Jomsom-Muktinath en un día. Taca! casi 24 kilómetros de ascenso. Qué demonios.

El valle del comienzo

Valle seco

Los puentes a lo Indiana Jones eran la única forma de cruzar

Dos hombres y una mula

Así empezamos el camino hacia Muktinath, primero por el lecho de un río, en el que fuimos adelantados por mulas y por todo tipo de gente. DEspués comenzamos un ascenso extremadamente empinado que se hizo realmente duro, para poder seguir andando por otra llanada. Siempre fuimos detrás y muy cerca de las chicas que habíamos visto en la oficina de la policía. Cuando paramos a comer, ellas ya estaban allí, y tuvimos una pequeña conversación con ellas, de la que extrajimos que eran suizas, y llevaban de viaje mucho tiempo, y les quedaba otro mucho tiempo. Eran jóvenes, pero parecía que eran mucho más duras que nosotros. Mientras que nosotros íbamos a hacer el camino de vuelta a Jomsom, y luego avión a Pokhara, ellas iban a ir andando de Jomsom a Pokhara. Locura. Además, el camino que habíamos hecho hasta ese punto, siempre nos habían llevado ventaja y parecían bastante frescas, mientras que nosotros, con sólo 10 km a nuestras espaldas, estábamos reventados. Pero aún quedaba lo peor. Y ya teníamos la mirada de los mil metros.

La mirada de los mil metros empezaba a ser de los 1000 kilómetros...

y además quemados

Ciudades con nombres peculiares

Seguimos el camino, siempre intentando ver a lo lejos el templo de Muktinath: “eso debe ser… ah no… no es… pero mira eso seguro que sí es!!… ah no… tampoco…” El camino cada  vez era más empinado y más duro.

durisimo

Pasamos el último pueblo y emprendimos el último ascenso, por paredes realmente verticales, y bastante resbaladizas, atravesando arroyos y grandes lodazales, hasta que finalmente lo logramos, a las 3 y media, tras 7 horas de caminada, llegamos a Muktinath. Pero no había acabado aquí el viaje, ya que teníamos qu subir al monasterio, lo cual nos supuso un cuarto de hora más, que fue uno de los más duros que he pasado, el cansancio era acuciante, la altura, opresiva, y no parecíamos llegar nunca. No pudimos evitar recordar a sam y a Frodo en varios momentos, ya que su viaje tuvo que ser similar, sólo que bastante más largo.

Mucho camino recorrido

A las puertas del templo

Cuando llegamos al templo (nuestro Cirith Ungol particular) no pudimos ni disfrutarlo, tan pronto como encontramos un banco nos sentamos e hicimos las fotos desde el banco, tomando aire y comiendo las chocolatinas energéticas que nos quedaban. Este monasterio es ultrasagrado, muy importante, y está cerca de la frontera del reino prohibido de Mustang. PEro sólo podíamos pensar en una cama.

Caños sagrados con agua sagrada

Reventada monumental

No tardamos mucho en volver a bajar al “pueblo” (4 casas, 3 de ellas hoteles) de Muktinath, donde conseguimos alojarnos en el mismo hotel que las chicas suizas. Sin embargo no gastamos energías en relaciones sociales: fuimos directos a la cama. Aquella pudo ser la mejor siesta de mi vida. Una de esas siestas que algún día, cuando escriban el gran libro de las siestas, aparecerá en el capítulo de buenas prácticas. Legendaria.

El "pueblo", y algunos de sus habitantes

Cuando despertamos, fuimos a la terraza-bar a cenar algo. Nos encontramos con las chicas suizas, y compartimos la cena hablando con ellas. Se agradecía, una vez descansado tener algún contacto social. REsultó que como parecía, eran más jóvenes, tan jóvenes que una tenía 19 años. Y se iba a quedar ella sola hasta diciembre, dando vueltas por Nepal e India.Malditos hippies forrados de pasta… Y a pesar de no parecerse en nada, eran hermanas. Cuando no nos quedó conversación nos pusimos a jugar al “Asshole”, la versión anglosajona del comemierda, a la que se juega prácticamente igual. Estuvo bien. El guía sudao de las suizas era un sarnoso que nos miraba con recelo y nos trataba en general mal. Los guías de esta parte de Nepal dan bastante por el saco a toda la gente que no es de su grupo, como comprobaríamos más adelante.

Atardecer con el Nilgiri de fondo

A las 9 el hotel entero se quedó a oscuras y nos fuimos irremediablemente a dormir. Mañana esperaba el camino de retorno, aparentemente más fácil, que era cuesta abajo, pero teníamos el gran inconveniente (al menos yo) de tener los pies totalmente destrozados. Aún así, fue una noche gloriosa, en la que nos sentimos héroes!*

* por haber llegado tan lejos, aunque descubrimos que éramos los más mindundis, ya que toda la gente que nos adelantaba por el camino eran octogenarios y viejunos en general que estaban mucho más en forma que nosotros…