01 Feb

Noruega, capítulo 12: La tierra prometida

La amanecida en Hamarøy fue agradable, no madrugamos demasiado y teníamos un buen desayuno esperando, yogur, galletitas marie (de chocolate, las más baratas y nuestras fieles compañeras de todos los días), y zumo barato. Pronto nos pusimos en marcha y nos despedimos de aquella cabaña, que era una de las más grandes que habíamos tenido.

Para cruzar a Lofoten había que coger un ferrry, así que fuimos a la recepción del camping a informarnos. En esta ocasión no estaba la chica del día anterior, si no los que parecían sus padres. A Karlstad y a Xåbi se les iluminó la cara al entrar en la recepción: toda clase de artículos de pesca de todo género.

Esto no está explicado antes, pero resulta que a parte de la obsesión de Karlstad por el embarcadero que le diera la world press photo de este año, llevaba unos días habiendo un run run de alquilar un bote, unas cañas e ir a pescar. Desde la planificación del viaje, Lofoten estaba pensado como sitio para ir a pescar con un bote alquilado. Los últimos días estábamos ya prácticamente saboreando el salmón pescado por nosotros en las tranquilas aguas de Lofoten, y al entrar en la recepción real (ya que el día anterior nos recibieron en una cafetería) del camping y ver tantos chismes para pescar, en alquiler, hubo grandes tentaciones de irnos a pescar ya mismo, en Hamarøy. Preguntamos a los señores sobre las opciones de pescar allí y en Lofoten, y nuevamente no sabían absolutamente nada de Lofoten, pero podíamos pescar allí. Tras pensarlo un poco decidimos que era mejor hacerlo en Lofoten, que para eso estaba planificado, y allí las aguas eran azules y cristalinas.

También descubrimos que la chica del día anterior iba a hacer un intercambio de estudios con alguien de Valencia, por lo que en unos pocos días se iba a bajar a España a pasar varios meses. Así que estaba tan interesada el día anterior… Los padres sin embargo tenían algo de miedo por perder a la hija durante tanto tiempo y tan al sur :P  No les faltaba razón… Ahora sabrán lo que es que tu hijo vaya a clase con abrigo y mantas… Curioso que un noruego tenga que bajar al Mediterráneo para experimentar eso…

Partimos sin más dilación hacia el ferry que nos cruzaría desde Hamarøy hasta Lofoten.

El ferry de los blandengues

El ferry de los cracks salía desde Bodø, y en 5 horas te subía hasta el extremo más occidental de Lofoten. Digo que era el de los cracks porque las 5 horas eran en su mayor parte por mar abierto y por lo que leímos, los mareos eran extremos y el 90% del viaje consistía en vomitar. Así que nosotros lo que hicimos fue subir por carretera 100 km más y coger el ferry en Hamarøy (en Bognes, de hecho, que estaba al lado), que era un ferry de poco más de una hora, por una zona mucho más cerrada y tranquila.

Así, sin ningún tipo de percance llegamos hasta Lødingen, nuestra conexión en Lofoten. De ahí fuimos directos hasta Svolvær, nuestro campo base de Lofoten. Lo que fuimos viendo por el camino iba anticipando lo que descubriríamos en los siguientes días: Lofoten era puro espectáculo natural. Era increíble que tan pocos noruegos lo conocieran. Montañas picudas y escarpadas bajaban abruptamente hasta playas azules de arena blanca. Nubes cerradas en los picos, algunos nevados, y sol en las playas.

Paisaje interior de Lofoten

a nuestro lado dejábamos arcoiris constantemente

Llegamos a Svolvær hacia medio día, y buscamos el camping. Nuevamente el camping parecía un campo de golf. Había lagos, bunkers, las cabañas estaban dispersas y grandes greens de esparcimiento. En la recepción apareció un tipo con cara afilada, corte de pelo que inspiraba confianza, y pinta de ser un adicto al deporte. Se dirigió a nosotros en tono marcial y disciplinado y nos acompañó, a todo meter, a nuestra cabaña.

La cabaña era GIGANTE. Una estancia que podía dividirse en dos o tres grandes salones, pero que era única, dos habitaciones grandes, cocina generosa, y dos baños. Tenía chimenea y todo tipo de lujos y comodidades, a parte de estar dentro del bosque, y sin vecinos cercanos. Pero no tenía TELE!!!! cómo íbamos a ver la parte 6 de Star Wars???!!

Mientras Karlstad y yo bajamos a ver si conseguíamos una tele, Xåbi e Iñigorg se quedaron enredando con la chimenea. Cuando volvimos con la tele alquilada, la humareda montada era brutal, ya que no habían abierto el tiro… :S

Entre humo comimos, y nos fuimos a explorar Lofoten (pronunciado Luften por los lugareños).

Nada más salir, fuimos al centro de Svolvær a ver si conseguíamos información sobre Lofoten, y sobre pescar. Increíblemente, después de hacer 3000 km de coche para llegar a la coronilla del mundo, después de pasar por 20 oficinas de turismo en las que nunca sabían nada de Lofoten, en la oficina de turismo central de todas las islas Lofoten, cuando pedimos información, la respuesta fue: “coged un brochure de esos que hay en el expositor”… un brochure! pero la gente de las oficinas de turismo de noruega de qué vive? siempre te remiten a los brochures!!

En fin, después de insistirle, nos explicó que en general se puede ver todo, varios pueblecitos pesqueros, incluído uno en el extremo más occidental. También nos dijo que había playas de arena blanca y aguas azules, lo cual era un poco chocante, pero nos confirmó que así era, y nos contó que había una en la que se hacía surf. De pescar más bien poco, nos dijo que había un tipo que alquilaba barcos (no txalupas, barcos), y que fuéramos a una tienda de deportes a ver si conseguíamos algo de cañas. Efectivamente en la tienda de deportes sólo vendían. Nos mandaron al pueblo de al lado. Así que con el fin de cerrar lo de la pesca y conocer un poco Lofoten, nos echamos de nuevo al coche.

De modo que llegamos a Kabelvåg, el pueblo de al lado, bastante elegante, aunque no con demasiada gente. Visitamos la tienda de pesca. Hacían tours de pesca de varias horas en los que llevaban a un montón de gente a alta mar y pescabas como un crack, pero valían un ojo de la cara. También nos dieron el teléfono de un inglés que vivía allí y hacía tours más económicos, pero había que cuadrar con sus horarios.

En resumen, la cosa parecía bastante complicada, pero seguimos de paseo hasta una de las playas de supuesta arena blanca. El resultado fue sorprendente

 

Una playa cualquiera

los montes picudos emergen desde la misma playa

Las playas no sólo eran de arena blanca y aguas azules, si no que eran impresionantes, con los montes nevados justo al lado, y los campos verdes con cabañas rojas. Las vistas eran impresionantes, y sólo estábamos en una playa cualquiera de Lofoten, sin señalizar, ninguna en especial.

Karlstad nunca dejó de ser un cowboy

los paseos fueron largos

Xåbi encontró una nueva afición, buscar karramarros entre las rocas. La iría desarrollando durante la estancia en Lofoten

Después de recorrer la playa y otras zonas cercanas a Svolvær, nos volvimos al camping. Aún era de día pero serían cerca de las 9, hora de Star Wars episodio VI! El día seguiría hasta la 1 de la madrugada, para luego ir anocheciendo levemente.

El final del episodio VI con las caras de hayden christensen en vez del darth vader original fue un poco decepcionante, pero dormimos como jefes en nuestra super cabaña.