25 Jun

Calabacín Goes HAWAII!!

Pues sí hamijos, Calabacín el Aventurero, Arubaro mediante, ha visitado Hawaii. Al parecer Arubaro y Ayako han ido a las islas a una boda (menudas bodas…) y se han llevado a Calabacín con ellos. Aquí algunos testimonios:

En una playa llena de churfers

 

De visita con Ayako

Incluso frente a un torpedo de Pearl Harbor…

mind the turtles:

Eso de Aloha… será una referencia a Aloha ranurado y Token ring??? Seguro que sí!

Así que abrazos vegetales para Arubaro y Ayako por llevarle tan lejos!

23 Jun

Jordania, capítulo 6: Introducing Faloman

Nos levantamos en menos que canta un muecín. Tocaba ir al desierto. Calor, arena, dunas, escorpiones, víboras del desierto, oasis, beduinos, camellos…

El día anterior habíamos aceptado la oferta de Mosleh Farajat el pacificador de concertarnos toda la visita al desierto, que incluía un traslado a la ciudad del desierto, paseo de 5 horas con visita a los sitios míticos, dormir en jaimas en medio del desierto y volver a la mañana siguiente. También incluía todas las comidas. El precio era de 35 jordanos por persona, que parecía un poco caro, pero luego descubriríamos que lo normal es pagar 50 o 60 por el mismo negocio. ASí que ya sabéis amigos, si vais a Wadi Rum, buscad a Mosleh, en el hotel Cleopetra de Wadi Musa y que os enchufe con su amigo el beduino.

 

La carretera del desierto es muy del desierto

Así que pronto por la mañana salimos por la carretera del desierto hacia el centro de visitantes de Rum, que es donde habíamos quedado con nuestro contacto. Wadi Rum está justo al este de la carretera del desierto, por lo que es bastante fácil llegar, aunque la señalización si estas yendo de norte a sur es un poco confusa. Por suerte en Jordania, estés en la carretera que estés, puedes hacer U-turns, que facilitan la vida enormemente. Esto deberían permitirlo en todas partes!

Al llegar al centro de visitantes nos recibió Muhammad, el contacto de Mosleh, un tipo bajito, con bigotillo, y sonrisa amable. Nos montó en su 4×4, y tras conducirnos a la ciudad de beduinos que hay a la entrada en el desierto, y darnos el lunch pack, nos metió a una habitación de su casa junto con otros occidentales. Aunque la habitación era en cierta medida infame y llena de moscas, además de un auténtico beduino barbudo que se parecía a Boris el Navaja sentado en una esquina, había que tener en cuenta que era su casa por lo que su hospitalidad era máxima. Allí nos encontramos con dos japoneses, uno de ellos era Tatsuya, el crack que habíamos visto en Cleopetra dos noches antes, que viajaba solo (y al que Mosleh también le había enchufado el pack ahorro). Este era el típico japonés viajero, afable y bien equipado. El otro japonés era el típico que ves en París: camisa blanca, pantalones de pinzas grises, zapatos, introvertido… Adecuado para el desierto. Los otros dos eran una pareja inglesa. La chica parecía estándar. El tipo, pelo rapado, musculoso, con pantalones anchos y camiseta con mangas enrolladas hasta los hombros, descalzo, y haciendo posturas de yoga en el sofá de Muhammad.

Mohamiñigo le cató en cuanto se sentó. Nosotros habíamos llegado los últimos y los demás habían comido ya. Nos pusimos a comer nuestro almuerzo a base de atún barato, plátano, y pan de pita, ante la atenta mirada del inglés musculado. Mohamiñigo decía que el inglés se estaba poniendo tensísimo y ya nos odiaba por estar retrasándole. Era lo que parecía.

Nos indicaron que saliéramos para montarnos en el jeep con el que atravesaríamos el desierto. Antes de que si quiera supiéramos qué jeep teníamos que coger, el inglés ya estaba montado y tenía una minitoalla de bidé en la cabeza, supongo que para no quemarse. El tipo era una especie de Robocop que miraba con desprecio nuestra desidia y movimientos lentos según su estándar.

 

DEsde el jeep se veían buenas vistas, aunque tragábamos bastante olor a gasolina

Mariyah la goza

El desierto que dejábamos atrás

Nuestro driver era un chavalillo de unos 17 años que en ningún momento de las 5 horas de jeep dejó de fumar.

Conducía con gran pericia entre la arena, mientras nosotros íbamos viendo la vasta llanura y las increíbles montañas que conformaban Wadi Rum. Arena roja y fina, paredes rojas, y de vez en cuando, solitario, un árbol.

árbol + camello, el pack.

La primera parada del recorrido fue Lawrence Spring. Al parecer Lawrence de arabia vivió también en Wadi Rum, y encontró una pequeña fuente de agua en medio del desierto que le vino muy bien para no morir. El driver nos dejó junto a una pared de piedras y una pequeña jaima, y se largó ya que se había dejado el móvil en la ciudad. Antes, nos explicó que la fuente estaba en lo alto de la montaña y que teníamos que escalar la pared de piedras. Nos pusimos a hablar con la chica inglesa, porque se iba a quedar abajo porque tenía sandalias, y así le podíamos dejar las mochilas. Un momento… dónde está robocop??!!! Dios mío! En el breve lapso en el que hablamos con su mujer, el tipo había escalado LA MITAD de la pared!!!!! Era un poderoso dios, un macho alfa, que podía trepar la pared dejando a los demás machos con su pareja, porque sabía que nadie se atrevería a acercarse a ella. Además, podría tener cuantas parejas quisiera y satisfacerlas a todas. Entonces lo comprendimos: era FALOMAN! Cuando empezamos a subir penosamente entre las rocas y bajo el sol abrasador, Faloman ya estaba arriba del todo, mirándonos con desdén… “pobres e insignificantes gusanos…”

 

La jaima donde hablamos con la chica, y la pared que se trepó faloman

Arriba estaba la famosa spring, un poco escasa, pero rodeada de cabras que sobrevivían con ese agua. Faloman ya había hecho un book a cada una de ellas, ya que llevaba una enorme cámara con todos sus accesorios, y cargó con ella (y accesorios) hasta arriba del todo.

Las vistas eran espectaculares.

 

VIstas desde la spring

 

Cuando se nos pasó el sofoco y empezamos a bajar, siguiendo las indicaciones que nos había dado el driver, y sin despegarnos de una de las mangueras que bajaban, que era una especie de guía, nos dimos cuenta de que Faloman se había ido a tomarporsaco a hacer fotos y estaba bajando exactamente por donde el driver nos dijo que no fuéramos. No importaba. Faloman podía destruir al driver con las dos manos atadas a la espalda.

Antes de partir Bayush no pudo resistirse a comprarse un kefiya palestino, que no se quitaría en todo el viaje.

 

abajo, después de adquirir el kefiya

Al montarnos en el jeep, Faloman había sacado una pera de aire y la usaba vigorosamente (Faloman hace TODO vigorosamente) en su cámara, para sacar la arena de juntas y sitios delicados. Se la ofreció a Bayush. Bayush, con miedo de perder un brazo, y con el honor de que se dirigiera a él, la rechazó educadamente y agachando la cabeza.

 

mira a otro ladoooo

Tatsuya, con kefiya y el japonés trepador también evitaban el contacto visual

El siguiente checkpoint era una duna. La arena de la duna era de un rojo vivo impresionante, y el grano era extremadamente fino. Subimos a la duna, no sin cierta dificultad, ya que te hundías en la arena. Faloman era como Legolas subiendo el Caradhras, mientras los demás se hundían en la nieve. Supongo que también tenía ojos de elfo que ven en la distancia.

 

Duna rojísima

Subiendo. En la parte de arriba, con camiseta azul, se puede ver a faloman a toda piña, seguido de su pobre y satisfecha mujer

Aquí la mujer ya no puede seguirle! (where the hell is my DoF?)

SI algún día monto un grupo de pop comercial cutre (improbable), en vez de "la oreja de van gogh" o "el menton de supu", lo llamaré "la sonrisa fotogénica de Iñigo"

Foto tomada por faloman himself!!! por eso salimos tan perfectos. Perfecto encuadre, perfecta selección de valor de exposición, perfecta profundidad de campo y perfecto equilibrio de blancos. Bueno, Mohamiñigo sale exactamente igual que siempre.

Yayyyy!

Tras hacer un poco el mono bajamos de nuevo, y nos nos vaciamos los zapatos de arena. Salía 1 kilo de arena por zapato.

Con unas vistas impresionantes, seguimos hacia el siguiente punto, un arco natural de piedra al que se podía trepar. Primero había una pared de gran inclinación, que había que subir con mucho cuidado, y después pasar por un pasadizo estrecho para trepar al arco. Evidentemente no hubo ningún tipo de problema para Faloman, que volvió a abandonar a su mujer abajo, pero lo gracioso fue el japonés urbano, por cuya vida llegué a temer. La primera pared, que resbalaba bastante la subió prácticamente arrastrándose. Parecía algún tipo de lagarto, y daba muy poca seguridad verle. Después le perdimos de vista en el pasadizo estrecho por lo que ya le dimos por caído en combate. Pero al de un rato apareció en lo alto.

Todos arriba

DEsde el arco

Complicada bajada

Otra de las visitas típicas de Wadi Rum es una zona en la que hay petroglifos hechos por nabateos. Mucha antigüedad. Tarjeta de 16gb que se le va a Faloman haciéndoles un auténtico book desde todos los ángulos posibles en modo ráfaga “claclaclaclaclaclaclaclac”. Entre tanto, Mohamiñigo conseguía su foto pose-facebook con el jeep.

Petroglifos nabateos

Para el facebookk!!!!!!

venga ahora una mas general (y luego quiero otra con instagram!)

Seguimos a ver un segundo arco, un poco más pequeño que ofrecía también unas buenas vistas, ahora que el sol estaba un poco más bajo. En este momento, que había viento, Faloman ya se había puesto unas gafas de aviador de montura metálica, cristal negro y correas de cuero. Lo que le pasara a su mujer era irrelevante: él estaba preparado para un apocalipsis nuclear, con su mochila de equipamiento, su toalla en la cabeza, su pera de aire, y sus gafas de aviador de la primera guerra mundial

El segundo arco daba buenas vistas

Si bien era un arco mucho más pequeño

Por último nos llevaron al cañón de Khazali, un estrecho cañón donde también había numerosas pinturas nabateas.

La impresionante entrada a Khazali

En Khazali conseguimos el único documento gráfico relativamente cercano de Faloman


Cuando todas las visitas estaban hechas, serían las 6 de la tarde, y nos llevaron hasta el campamento donde pasaríamos la noche. El campamento consistía en unas 10 tiendas acogidas junto a una gran roca. En frente teníamos la inmensidad del desierto, por donde de vez en cuando pasaban caravanas de camellos (otras veces jeeps).

Así estaban las zapas al llegar

La roca Mítica de Wadi Rum se veía desde el campamento

En general, mirando al desierto desde el campamento en el que no había ni electricidad, ni baños, ni agua corriente, parecía que habíamos vuelto a los años 30 o 40, Indiana Jones podía salir en cualquier momento en su caballo perseguido por unos tanques nazis.

Ha sido un placer.... señor Jones...


Nada más llegar nos quitamos los zapatos pero rápidamente nos advirtieron que no los dejáramos fuera de las tiendas ya que por la noche podían entrar escorpiones. Vaya, una nueva tentación para Bayush y su vida al límite.

Dimos un par de paseos para buscar el buen lugar del atardecer, y cuando lo encontramos elegimos una roca elevada y esperamos a que sucediera.

Nuestra roca

El atardecer no fue tan espectacular como esperábamos porque había unas cuantas montañas entre medio, pero con todo, fue como poco llamativo. Las ráfagas de fotos de Faloman serán recordadas en los libros de fotografía del futuro. Su 5D mark 1 no puede tirar más de 3 fotos por segundo, pero el tiró más de 2000 fotos en un minuto. Y en RAW!!

Atardece, que no es poco

Beduineando

Además de el, en nuestra roca se había subido un japonés (uno nuevo) que había estado toda la tarde en medio de la llanura desértica, sólo, meditando. O algo. Su grado de inmovilidad nos llevó a pensar que se había quedado seco allí. Pero de pronto apareció en la roca y se puso a dibujar el atardecer.

El japo reflexivo, dibujo y fotografió la caída

We are always three, counting my shadow, and my friend, the shimmering moon

Volvimos al campamento con la luz crepuscular, y allí vimos al tipo que antes estaba en la casa de Muhammad, Boris el Navaja, encargándose de la cena (IRantzullah pisó la cena, y así lo descubrimos). Resulta que estaba preparando el típico guiso de pollo y vegetales que se prepara bajo tierra. La lumbre se entierra y encima se pone un sistema de cazuelas en columna, y después se tapa todo. Irantzullah pasó por encima, y Boris le dijo que no pisara la cena! Nos explicó el proceso de cocinar bajo tierra, y que tenía algún tipo de relación con no hacer una hoguera que atrayese a depredadores (tradicionalmente).

Cuando la cena estuvo lista, Boris nos llamó como buenamente pudo (a gritos) y nos llevó a la jaima de cenar, con sofás y mesas. Nos fuimos sirviendo el pollo, que estaba increible, aunque sin sal.. las patatas y los vegetales.

No, no es una foto de fiesta, es una foto de la jaima, durante la cena

Faloman cenó en 3 minutos, ignorando a su mujer, y haciendo fotos de todo el evento.

Cuando acabamos, sirvieron té y Boris y Muhammad se arrancaron a cantar acompañados por una especie de banjo, y nos animaban a unirnos a los cánticos, ellos decían “blablablabl” y nosotros respondíamos “yayuuniiiiiii”, ellos “blablablabla” y nosotros “jallahhh, jallaaaah”. Pronto se unió el gordo corrupto, otro de los guías árabes que tenía pinta de político corrupto y era un poco gordo, y nos había estado dando la chapa antes. Resultó ser el más animado cantando. Mientras tanto, Faloman, había sacado su equipo estrobist: flash, paraguas blanco, disparador remoto, flash secundario, y había montado un improvisado estudio. Fotos espectaculares, con su flash, su novia florero sujetando el paraguas, en medio del desierto, sin ni siquiera luz eléctrica en la habitación. Faloman se había superado.

Nosotros salimos a la calle a contemplar las estrellas, via láctea, etc… pero la luna brillaba tanto que no se veían. Es más, la luna brillaba tanto que hacía SOMBRA!!! parecía de día! Al hacer fotos nocturnas de larga exposición se aprecia que las estrellas sí que estaban por ahí.

La luna iluminaba las chozas like a boss

En las tomas nocturnas se apreciaban las estrellas mejor

Dedicamos un buen rato a pintar con luz, con diferentes resultados

Round 1: bayush pinta su nombre con luz

Round 2: Mohamiñigo pinta su nombre (o algo). Nice try

Round 26: Irantzullah consigue pintar algo decente

venga, es hora de volver a casa..

Entre tanto faloman estaba haciendo fotos del movimiento de las estrellas. Le debieron de salir mal porque eligió mal la ubicación y le salió mucho trozo de roca. Probablemente se comería esa roca para desayunar, como venganza.

Nos fuimos a la cama, sabiendo que esa noche Faloman satisfaría a su mujer más de 10 veces, y después saldría a cazar escorpiones a manos desnudas. Había sido un buen día.

19 Jun

Jordania, capítulo 5: la ruta de la seda

Nos levantamos casi antes que el muecín. La visita a Petra debe empezar pronto si quieres evitar aglomeraciones.

Desayunamos un poco de pan de pita con cosas. El pan de pita empezaba a ser extremadamente cansino. Salimos hacia la entrada de Petra.

Como Wadi Musa está construido por y para Petra, llegamos en 5 minutos en coche, sólo había que bajar la cuesta. Al llegar al parking exterior nos dimos cuenta de que estar allí a las 8 de la mañana no era suficiente, ya había cienes de coches aparcados y un montón de turistas… Pero al menos podríamos ver las cosas sin un calor extremo.

inicio del cañón

Después de pagar los 50 jordanos por persona que cuesta entrar, aprovisionarnos de abundante agua, y sobreponerme a la tentación de comprar un sombrero de Indiana Jones, nos adentramos en el cañón de Petra. El cañón empieza bajito pero poco a poco va estrechándose y volviéndose más alto, más rojo y más liso.

Es bastante espectacular pero a veces queda deslucido por la cantidad de turistoides, turistoides en burro, y turistoides en camello. Mayormente chinos. Wadi Mujib gana, en este sentido. Se tarda unos buenos 40 o 45 minutos en llegar hasta el monumento más conocido de Petra el templo que salía en Indiana Jones y la Última Cruzada. 45 minutos de goce por el cañón.

Al final del cañón de la media luna.....

Al llegar al templo había que hacer el mono a base de bien, eso lo sabían los chinos. Petra es conocida por este templo, y la mayoría de gente que sabe de Petra sólo sabe de esta puerta excavada en la roca, que es bastante espectacular.

Puedo ver a indiana jones corriendo mientras caen cascotes

El sol asoma por lo alto del Siq

Pero la realidad es que Petra es mucho más, el estrecho pasadizo se abre un poco más adelante a un gran valle que formaba toda una ciudad en la que vivían miles de personas y por la que pasaban cientos de caravanas de la ruta de la seda, que al final sería el negocio principal de esta gente, una especie de estrecho de Panamá a la antigua. Desde donde estábamos hasta el templo más alejado había 12 kilómetros, por lo que iba a ser un día de largas caminatas.

Entrando en el valle se ven muchos más edificios tallados en la roca, con múltiples funciones

cien pesetitas la jorobita, veinte duritos el camellito

Petra había sido levantado por los nabateos, un pueblo árabe que vivió por esta zona y por Palestina hace 2000 años. Todo lo que construyeron fue excavado o levantado a partir de las paredes de roca del valle, por lo que las construcciones, templos, etc, eran básicamente cuevas muy bien excavadas y conservadas. Había también canalizaciones que recorrían toda la ciudad excavadas en la misma roca. Y en el centro del valle, cuando los romanos llegaron e hicieron una provincia, construyeron varios templos de los suyos, un cardo, una biblioteca y varios servicios más.

No hemos hecho más que llegar y ya estamos trepando como cabras

Ascenso duro, plagado de baratijas

y plagado de burros

Lo primero que hicimos fue subir a un altar de sacrificios. Excavadas por la roca había unas escaleras que llevaban a lo alto de una de las colinas cercanas. Tras una media hora de ascenso bastante duro, llegábamos a una cresta con unas vistas privilegiadas de todo el valle.

El valle a nuestros pies

De ahí veníamos

El altar estaba allí mismo y básicamente era una especie de bañera cavada en la roca (esta gente no construía nunca hacia afuera, siempre hacia adentro!! siempre embeber!)

Lo curioso que tenía el altar eran unos agujeritos que llevaban a unas canalizaciones y que después sabríamos que eran para canalizar la sangre de los sacrificios hasta la parte de abajo de la montaña. No sé que harían luego con esa sangre… :S

Y las vistas.

book a mohamiñigo

Después del altar, bajamos la montaña y seguimos viendo los highlights del valle: un teatro, tumbas excavadas (los edificios más chachis eran tumbas, y todo apunta a que esta gente vivía en tiendas de campaña a la intemperie y cuando se morían les hacían un super edificio…)

 

los cementerios de petra dan mucho menos mal rollo que los occidentales

habitación con vistas al teatro

siglos de desgaste

 

grandes tumbas

Paredes perforadas

Edificios mucho más impresionantes que el conocido

Llegamos al cardo romano hacia media mañana, y ya el calor ya era intenso y abrasador; los turistas se agolpaban en todos los centros de interés y los burros y camellos esperaban como si fueran paradas de taxis. Turistas gordas y rosas con ridículos pañuelos en la cabeza descargaban todo su peso sobre los burros, que resoplaban y rebuznaban.

Escalinata romana hacia el foro

Mariyah en pleno cardo

El foro como tal

Pequeño descanso en el templo romano, el sol ya era abrasador

Al final de la ciudad romana había una zona de ocio, con hotel, restaurantes, etc, que estropeaban un poco el encanto. Nosotros decidimos ir al monasterio de Ad-Deir, el más alejado de la puerta principal, o sea lo más lejos que se podía ir. Era una subida de 788 escalones, que parece poco pero eran una barbaridad, salvando una altura considerable, y que íbamos a hacer a la una del mediodía.

Subida (dramatización, puede que no fuera tan abrupta)

beberé té en el tenderete. en mitad de la subida.

La subida fue infernal, y en el camino nos quedamos sin agua (y sin aire). Constantemente nos adelantaban turistas gordos montados en burro (que valía 7 jordanos por persona), y adelantábamos a turistas ahogados con la lengua fuera (que no iban en burro, claro). Sin embargo a medida que íbamos subiendo las vistas eran más espectaculares.

Baratijas varias en la subida

Cuando por fin llegamos, la reventada era máxima, pero mereció la pena. El monasterio de Ad-Deir, era uno de los más grandes, mucho más que el de la entrada a Petra, excavado a muerte hacia dentro de la roca, se podía ver como se habían comido varios metros de montaña hasta el principio de la fachada. Y a diferencia de otros, que eran tumbas, éste era un monasterio. Los monjes hacían aquí una vida retirada de la estresada ruta de caravanas y el que quería su consejo y sabiduría tenía que comerse los 788 escalones.

La portada de la guía, la foto estaba tomada desde lo alto de Ad-Deir, un sitio bastante inaccesible en realidad

 

Ad-Deir, se puede apreciar en la pared lateral la cantidad de metros que se han comido para tallar el monasterio. En efecto, llegamos aquí porque era la portada de la guía. El beduino estaba subido en la corona de la fachada central

Más espectacular que el propio monasterio era una cueva que había en frente, que astutamente habían habilitado como bar de relajo, en el que servían refrescantes zumos de limón con menta a 3 jordanos! El precio era claramente excesivo, pero después de esa subida, quién demonios iba a negarse? El negocio era perfecto. La cueva tenía además alfombras, sofás y almohadas, era toda una haima, y era perfecto para relajarse después de una subida.

derrengados

Limón con menta es una buena idea

Después de más de una hora allí tirados sin decir mucha palabra, y viendo como un perrillo jugaba y molestaba a varios turistas, arrancamos hacia la ciudad romana de nuevo. La bajada estuvo aderezada con una divertida conversación sobre matrimonio-hijos-perro-casaenvalencia-monovolumen de Mohamiñigo y Mariyah.

Las vistas al bajar.

Al llegar abajo nos pusimos a comer en la zona de restaurantes, pero nuestra propia comida!!! a base de atún barato (que no estaba nada mal), y pita.. odiosa pita… quiero una baguette!!!!!

El último paseo hacia las últimas tumbas de petra

Solana post-comida

Después de comer dimos un nuevo garbeo por las tumbas, templos y edificios que nos quedaban de Petra, y tras pitusear un poco con los vendedores para sacar un kefiyah barato (no lo conseguimos), salimos por el Siq de Petra.

Eran las 6 de la tarde, así que aún nos quedaba tiempo para visitar Little Petra.

Little Petra fue en su día un barrio de la Petra original. Era un pequeño y estrecho desfiladero a cuyos lados se excavaban numerosas salas, algunas de ellas conservando frescos de más de 2000 años de antigüedad.

Por lo que vimos, el cañón era muy muy estrecho, en algunos puntos sólo cabía una persona, y se anchaba en varios lugares. Cuando llegamos vimos una alfombra roja rodeada de velas que llevaba a la primera zona ancha, en la que habían puesto un escenario, un dj, una barra de bar, y todo tipo de comodidades para dar una fiesta!! No tenía mucho sentido, luego nos enteramos de que era una fiesta privada para un grupo de españoles…

El estrecho y carcomido desfiladero de Little Petra

Seguimos por el cañón y las pequeñas cavidades hasta llegar a un barranco donde acababa abruptamente. Desde el barranco podían verse las montañas que ocultaban Petra. En el claro que se abría había unos tipos vendiendo baratijas que decían vivir ahí y ser libres como el viento, y charleta comeflores barata… Nos intentaron colar que eran espíritus libres y que no necesitaban vender nada y blablabla. Luego les vimos por el centro de la ciudad de Wadi Musa haciendo otros negocios…

El barranco al final de Little Petra ofrecía buenas vistas

Cuando Mohamiñigo consiguió comprar la baratija que quería, tiramos hacia Wadi Musa para darnos una gran ducha antipolvo y cenar muy muy bien en un restaurante cercano al hotel.

No fuimos muy tarde a dormir ya que al día siguiente de nuevo tocaba madrugar para ir a Wadi Rum.

04 Jun

CompStat 2: las estadísticas del nuevo Calabacín

En septiembre puse el código de Google Analytics en la página para sacar algunos datos chachis.

Analytics me ha chivado que han entrado 1687 personas diferentes en el blog en los últimos 6 meses, de las cuales, la inmensa mayoría sois los visitantes habituales, que entráis poniendo la dirección o desde referrals (por ejemplo bayu.es). Sin embargo hay 456 visitantes que han entrado buscando cosas en google y de los resultados han llegado a Calabacín el Aventurero. Las búsquedas son de lo más peculiar…

La última columna es el tiempo de permanencia en el sitio y la penúltima las páginas visitadas. Cuando el tiempo es 0 no sé muy bien qué significa…