11 Jul

Jordania, capítulo 9: los cuatro barrios

[disclaimer: esta entrada tiene 4155 palabras (la entrada media tiene 1200-1500). ármate de valor y no mires sólo las fotos!]

Un día más, nos levantamos antes que el propio muecín, y fuimos a desayunar antes de que abrieran el comedor del Pilgrims House; Hind vino específicamente a darnos nuestra ración diaria de pan de pita.

La razón es que íbamos a Jerusalén. A pesar de haber leído que la frontera es infernal, que no íbamos a ser capaces de volver, y que los israelís iban a ir armados hasta los dientes y nos iban a tratar muy mal, decidimos ir, aunque muy pronto, para evitar líos y colas en la frontera (una de las dos únicas fronteras que tiene Jordania con Israel).

Pronto nos pusimos en marcha desde MAdaba, bajando, cómo no, por el Monte Nebo, siempre en contra de la opinión de Mariyah :D. La frontera está cercana a la zona de Betania, así que una vez en la carretera del mar muerto, sólo hay que desviarse a la izquierda más o menos donde están las zonas bautismales, y luego buscar, ya que acabas atravesando campos de cultivos por carreteras estrechas. En general está bastante bien indicado.

Al llegar a la frontera teníamos que dejar el coche, ya que no se puede pasar en coche a Israel. Un tipo nos abordó y nos ofreció el jardín de su casa por 3 módicos dinares, aunque luego vimos que hay un mega parking gratuito para la gente que cruza. Me recordó un poco al parking que montaba Homer en su casa y cobraba 10 dólares por eje; nos estafaron claramente, pero bueno al coche no le pasó nada.

En el puesto fronterizo, lado jordano, nos encontramos una oficina un poco caótica, pero eficiente. Una ventanilla para pagar la tasa de abandonar el país (no recuerdo cuánto era, pero no mucho). Míticas “tasas por abandonar el país”. Puede alguna tasa tener menos sentido? También había que pagar el billete de autobús que te cruzaba a Israel. Autobús??? Sí, la historia es que entre el puesto fronterizo jordano y el israelí hay unos 6 o 7 kilómetros que se hacen en bus (no creo que esté permitido hacerlos de otra manera), que no sé si serán tierra de nadie o qué demonios, pero vamos que tienes que coger bus. Después de la primera ventanilla había que pasar por otra en la que sellaban el pasaporte.

Así que una vez está todo sellado y demás, te quitan el pasaporte, y te hacen subirte en el bus sin pasaporte. Después, dentro del bus un agente de fronteras va comprobando los pasaportes uno a uno, que se han pagado las tasas, y que eres el tipo de la foto, y te devuelven el documento.

Llegando al puesto israelí, uno espera encontrarse allí casi casi tanques y cazas sobrevolándolo. La realidad es que aunque la seguridad es notable, es mucho menos de lo esperado. Había mucho más despliegue por ejemplo en fronteras chinas. Tras pasar varios controles de autobús, en los que se generan largas colas, te descargan junto a un edificio en el que tienes que hacer cola en la calle, y un soldado va haciendo pasar a la gente en grupos pequeños al edificio. El soldado (o lo que fuera aquello), es un tipo vestido de calle con un fusil de asalto M4A1. Una imagen bastante peculiar, de la que evidentemente no hay fotos. A parte del tipo este, había personal de aduana pero parecían civiles y no armados. Estuvimos un buen rato esperando en la calle bajo un sol de justicia, hasta que finalmente nos dejaron entrar en el edificio, donde estaban las ventanillas.

Los agentes de fronteras de Israel, al menos los que nos tocaron a nosotros, no son nada de lo que habíamos leído. Ni nos hicieron 2 millones de preguntas, ni nos miraron con desconfianza ni nos cachearon a muerte. Simplemente cogían tu pasaporte, te preguntaban cuánto tiempo ibas a estar, y al decirles que un día te miraban sorprendidos, como si no fuera a darte tiempo a nada. También miraban con estupor mi nombre, y me preguntaban si realmente me llamaba así. Supongo que Ibai en hebreo significará “sucia rata” o “se muera mi papa”. Te preguntaban educadamente si querías que te sellaran el pasaporte o preferías que te pusieran el sello por separado para evitarte problemas en países árabes. Ningún tipo de traba o inconveniente. No sé si esto será igual si eres un ciudadano árabe o jordano, pero en nuestro caso cero problemas. El tiempo total desde que salimos desde la frontera jordana hasta que estuvimos en territorio israelí fue de 1 hora y poco (una buena parte en las colas de camiones y autobuses fuera del puesto israelí), frente a las 3 horas que ponía en la guía. Definitivamente no es para tanto.

La frontera está a media hora de autobús de Jerusalén, así que cambiamos unos sheckels y cogimos un bus lanzadera.

Los buses lanzadera no salen hasta que están llenos; el nuestro era de 10 plazas y éramos 9. Uno de los 9 era un tipo moreno, bajito, que se parecía a este actor francés que sale en Amelie:

Se parecía no, era un clon de este tipo.

El tipo era un hiperactivo que parecía que se había tomado 12 cafés. Subió y bajó del autobús 137 veces mientras esperábamos y como se aburría, recolectó entre todos los que estábamos, el dinero que costaba la 10ª plaza de bus, para pagarla y que así saliéramos sin andar esperando a rellenarlo. Durante todo el trayecto estuvo rajando y metiéndose en conversaciones que teníamos con una alemana muy maja que venía sentada al lado nuestro. La alemana parecía crack, estaba viviendo en Cisjordania y era muy simpática y nos contaba cosas de la vida en Palestina. El hiperactivo, que llevaba una caja de violín (vete a saber que había dentro), se metía en las conversaciones y nos contó que era jordano (sí claro…), que era violinista (claro, claro…) y que había tocado con Barenboin!!!! Que tocaba en una gran orquesta pero lo había dejado y estaba dando conciertos pequeños en garitos de Ammán. También estuvo hablando de todos los sitios que había visitado, y blablabla. Yo estoy convencido de que el tipo era un agente base del Mossad y nos estuvo haciendo un perfilado completo en nuestra entrada a Israel (ya que también nos interrogó a saco)(en realidad no, menudo despilfarro de recursos sería hacer este tipo de cosas…). La parte buena es que también nos dio unos cuantos tips para movernos por Jerusalén y para salir. Entre él y la alemana nos dijeron que salir era muy fácil, que teníamos que ir antes de las 8 a la frontera, ya que cerraban a las 9. Habíamos oído y leído todo tipo de historias de terror sobre la frontera y que había que estar allí a las 4 de la tarde y blablabla… bullshit.

Finalmente llegamos al centro espiritual de las religiones más gordas de occidente. Todos los outskirts al este de Jerusalén son barrios palestinos en los que hay una gran concentración de negocios de neumáticos y talleres de coches :S, y recuerdan mucho a Ammán. En el centro de la ciudad estaba la parte vieja amurallada y tras los muros sharonianos, hacia el oeste, y ganando cada vez más terreno, estaban las residencias de los judíos. El autobús del aeropuerto  te deja justo junto a la ciudad vieja. El agente del Mossad y la alemana nos dieron indicaciones para coger autobús de vuelta, y nos acompañaron a un banco para sacar sheckels, pero el banco estaba un poco hasta las narices de gente y no parecía una muy buena opción, así que nos largamos.

Cuando entramos en la ciudad vieja, vimos que habíamos hecho bien ya que había casas de cambio en la misma puerta, la puerta de Jaffa, que era la recomendada para entrar. Puede que pierdas un poco de pasta con el cambio pero parece el mejor sitio para sacar moneda local.

La ciudad antigua de Jerusalén es espectacular. Está dividida en 4 cuadrantes, que conforman los barrios judío, árabe, cristiano y armenio, las cuatro grandes religiones que han convivido aquí durante siglos. Es increíble ver cómo siguen conviviendo sin ningún tipo de problema aparente. El barrio judío es claramente judío y no hay mucha mezcla, pero en los otros tres barrios, aunque haya una dominancia islámica, cristiana, etc, están mezcladísimos. En cualquiera puedes encontrar gente de todos los credos.

Mohamiñigo (o en este caso Levi Iñigenstein) se pasea por el barrio armenio

Dimos un pequeño paseo por el barrio armenio, que es el que menos cosas para ver tiene, cruzándonos con ortodoxos, y subiendo a azoteas para ver las buenas vistas que ofrecía. Tras pasar por el patriarcado armenio y la iglesia de San Marcos, tiramos hacia el barrio judío.

Percal encontrado a la entrada del barrio judío. Parece que es la famosa leva de ciudadanos israelí, equipados con los míticos fusiles de asalto TAR de fabricación nacional. Al menos el cargador estaba desmontado. También iban equipados con bocatas, que nos dieron un poco de envidia.

Las calles del barrio judío

El barrio judío es muy judío...

En el barrio judío hay bastantes cosas para ver, la primera a la que fuimos fue la tumba del rey David, que estaba junto a una abadía sionista, en un edificio un poco lúgubre, plagado de turistas judíos y no tan judíos (y un tipo en la entrada que medio te forzaba a hacer donativos, que digo yo que si quieren cobrar entrada que cobren,,…)

La abadía sionista

La tumba del rey David, versión hombres. Los símbolos del harpa y el violín, muy contemporáneos al rey David.

El lado femenino, más masificado. Las chicas parece que no dan cabezazos a las cosas

Algo de lo que yo no tenía constancia es de que los judíos (supongo que los ortodoxos) hicieran unas divisiones de género tan estrictas. La tumba del rey David se podía visitar desde dos sitios, uno para mujeres y otro para hombres, separadas entre medio por una biblioteca llena de libros (Torahs?) que la gente iba cogiendo para acercarse y darse cabezazos contra la tumba o la pared. Para ser la tumba del rey de los judíos estaba un poco masificada y turistizada… La tumba, que era enorme, (no tengo muy claro si Goliat era el gigante o realmente lo era David…), estaba recubierta de plástico y en una habitación muy pequeña. Supongo que con gran significado para los judíos.

Junto a esa estancia había una inquietante puerta:

supongo que esto explica muchas cosas de la situación de la paz actualmente :D

Tras la tumba de David, subimos a una azotea de un edificio que permitía andar por tejados de varios edificios anexos y ver la ciudad antigua desde arriba. Un conglomerado de callejuelas, casas irregulares y mucha vidilla bajo nuestros pies.

Al bajar, y no me queda claro si cambiamos de barrio o no, aparecimos de pronto en una estancia, que no era un templo, no era un museo, simplemente era una estancia, en la que por lo visto se produjo la última cena.

Parece una iglesia pero sólo es un cuadrado con techos con arcos apuntados.

Esta estancia tenía columnas corintias y arcos apuntados en el techo, entiendo que debido a que la Iglesia católica lo convertiría posteriormente en sitio de referencia y lo decoraría a su gusto (la república independiente de la casa del señor). Digo yo que cuando vino Yisus Chraist el tema de los arcos apuntados todavía era impensable, y sería más que nada una casa  de comidas. Casa Julián, de Jerusalén, especialidad en carnes y vinos del Señor. Desde luego si el sitio era este, Da Vinci estaba muy equivocado en “la última cena”, ya que aquí no cabían así a lo largo, seguro que estaban dispuestos de otra manera :D

Cuando salimos llegamos a una de las dos calles principales. Como la ciudad tiene cuatro barrios, necesita dos calles perpendiculares para dividirla en los cuatro cuadrantes. Estas dos calles principales, eran bazares, en una buena parte cubiertos, que hervían de actividad, tiendecitas, baratijas, y muchos muchos turistas.

una parte de la calle principal

Por la calle principal llegamos a la puerta Este, por donde en teoría íbamos a entrar a la famosa Cúpula de la Roca, una de las mezquitas más importantes del Islam, y desde donde se dice que Mahoma ascendió al cielo, y donde los judíos también tienen sus propias teorías de ascensiones, etc. Debe de ser una especie de lanzadera espiritual, y es bastante curioso, tal y como están las cosas, que permitan a los musulmanes ser quienes la atesoran. La Cúpula de la Roca puede ser uno de los más, si no el más, impresionante monumento de Jerusalén. La cúpula dorada se ve desde todas partes, y el interior debe de ser auténticamente espectacular… sin embargo nos quedamos sin verlo, ya que los horarios de apertura son cortísimos (2 horas al día), que por otra parte me parece lo más razonable, que si tienes un lugar supersanto en tu religión no permitas que esté hasta la bandera de turistas 24×7… Veríamos que la parte cristiana llevaba una política muy diferente. Si vas a Jerusalén, asegúrate de que te da tiempo a verla y que vas dentro del horario. No pudimos ni siquiera acceder al jardín que la rodea, ya que nos cortaron el paso los policías israelís, que habían cerrado la puerta Este, directamente. Así que en vez de eso, nos fuimos a la muralla y desde allí pudimos verla en su esplendor.

Junto a la Cúpula de la Roca está la mezquita de Al-aqsa, también una de las mezquitas importantes del Islam, y que sonará a muchos de los mártires de Al-Aqsa y la intifada de Al-Aqsa, que empezó después de que el simpático Sharon la visitara. Es increíble, pero estas dos mezquitas, centros tan relevantes dentro del Islam, están justo justo al lado del Muro de las Lamentaciones, un centro tan relevante dentro del judaísmo. No son de extrañar pues, los berenjenales que ha habido por estos lares.

El Muro de las Lamentaciones (en inglés Western Wall, aunque está al este de la ciudad antigua :S no entiendo nada…) era nuestra siguiente visita. Los berenjenales de los que hablaba anteriormente han hecho que para llegar a la explanada del muro haya que pasar controles de seguridad, con arcos de metales, etc.

El muro de las lamentaciones también está cómicamente dividido en dos, para hombres y para mujeres. Además, la parte de mujeres es sustancialmente más pequeña, por lo que se hacinan para conseguir su cuota de muro.

Muro de hombres

Muro de mujeres

-Qué tal Levi Iñiguenstein, vienes a echarte unos rezos? -Naaaah, Ariel Bayugold, hoy toca cabezazos contra el muro...

A la entrada del muro te daban kipas para recordar que Dios estaba por encima tuyo (no te fueras a olvidar).

Las paredes del muro están llenas de papelitos que los más devotos injertan hasta en los lugares más insospechados, supongo que con plegarias, peticiones, agradecimientos, etc.

Levi Iñiguenstein a cabezazo limpio

Se pone complicado el tema de dejar papelitos.

Junto al muro había una apertura que llevaba a un sitio que parecía mucho más restringido, no sólo para hombres, si no para los más prohs. Esto estaba a la sombra, tenía una gran biblioteca y la estética que se veía de forma casi uniforme era la de los judíos ortodoxos, de hecho, probablemente no estaba permitido que dos gentiles como nosotros entráramos ahí, aunque nadie nos dijo nada en un sentido u otro

Alguien ya nos miraba mal al entrar...

No estaba mal montado no...

un niño sionista, con curras en proceso

El mantel está traído de Brooklyn!

Tras la visita al Muro, decidimos seguir hacia el centro de la ciudad vieja para comer algo. Encontramos un sitio de pizzas por un precio módico en el que más o menos satisficimos los apetitos,  y nos preparamos para la tarde, que iba a ser de lo más cristiana, ya que ya habíamos visitado los checkpoints de las otras religiones.

A la hora de comer nos encontramos con estas joyas:

Me quedo con la de UZI DOES IT! LOOOOOL

 

A cierto lobby parece que no le hacía mucha gracia cierto presidente electo... :D La foto con Ahmadineyad es la mofa. Aunque en realidad, en la misma pared, y con similares caricaturizaciones estaban Zapatero, Sarkozy, Berlusconi, Gordon Brown... no dejaban a uno sano

El barrio cristiano es prácticamente una extensión natural del barrio musulmán, salvo por las iglesias, y centros de interés, las tiendas, la gente, y lo que te rodeaba, era exactamente igual que en el barrio musulmán, no había una diferenciación clara, como cuando pasabas al barrio judío. Por otra parte, los puntos de interés del barrio cristiano estaban bastante descuidados, a pesar de ser sitios importantísimos dentro de esta religión.

Paisanos echándose un backgammon en el barrio cristiano (para mí una de las fotazas del viaje, by Iñigo)

La policía es bastante amable y dispuesta echarse unas fotos.

Lo primero que hicimos fue coger la Via Dolorosa, y pasar por las 15 estaciones del viacrucis, descubriendo que la mayor parte de un referente tan importante para el cristianismo era actualmente un bazar lleno de baratijas :S

Crucifixión? La fila de la derecha, una cruz por persona.

La vía Dolorosa nos dejaba en el templo del Santo Sepulcro, construido donde estuvo el sepulcro del que se fugó Cristo cuando se aburrió de estar allí a oscuras (cuando de pequeño me contaban que la megapiedra que habían puesto en la entrada había sido movida, yo siempre me imaginaba a un Jesús forzudo moviéndola estilo M.A barracus). El templo es una basílica en lo alto de lo que fue el Gólgota. A la entrada te encuentras con un abarrotado sepulcro de Cristo

En serio está ahí dentro?? si?? no... si??? .... soooobraaaooo

La decoración de la iglesia del Santo Sepulcro es como poco… chabacana… Lámparas de araña, mucho objeto dorado cutre, y muchos muchos muchos turistas… Nada que ver con la buena gestión de la cúpula de la Roca o con lo ordenadito y curioso que tenían el Muro de las Lamentaciones. En este caso riqueza a gogó, sin ton ni son, estilo Vaticano.

En el piso de arriba hay una zona en la que está la piedra en la que Jesús fue ungido antes de la crucifixión. Junto a la piedra, hay una cola de turistas perpetua que esperan y esperan para tocarla y hacer cosas con ella (besarla, llorar, frotarse los dedos artríticos…)

Cola divertida, en el templo hiper recargado

Y en la parte inferior había varias capillas en las que se arremolinaban fieles para poner velitas por las que habían pagado. Segundos después pasaba un operario con sotana y equipo de flisflis a rociarlas con agua, apagarlas todas y recogerlas (supongo que a revender) kikliiiinch, la máquina de dinero sigue engrasada! (así se puede explicar uno que un tipo robara 2 millones de euros del cepillo de la catedral de santiago y nadie se diera cuenta, LOOOL).

Aun siendo cutre, este templo es impresionante, sólo por pensar la de cosas que han tenido que pasar aquí dentro desde su origen, pasando por cruzadas, etc.

Después del barrio cristiano nos despedimos de la antigua ciudad amurallada para ir al monte de los Olivos.

El huerto de Getshemani está en la parte baja de la colina. Aquí se ha construido la espectacular iglesia de Getshemani, que parece un templo romano más que cristiano, pero es impresionante. El huerto está tras la iglesia y no conseguimos entrar.

La iglesia de Getshemani

Según vas subiendo la colina va apareciendo de fondo la iglesia ortodoxa de María Magdalena, que es bastante espectacular también, y bastante brillante, como suelen ser los templos ortodoxos. En esta iglesia no se puede entrar, tiene un horario muy estricto y por lo que parecía, tenías que tener autorización. Los alrededores estaban vigiladísimos con muchas cámaras y los muros a sus jardines eran altos y coronados de alambre de espinos. Debía de haber bastantes riquezas ahí dentro, como podía verse claramente en sus cúpulas doradas

María Magdalena, brillante se ve desde cualquier sitio elevado de Jerusalén

Pero lo más destacado del monte de los Olivos es el cementerio judío que ocupa su ladera. Un cementerio enorme, de gran relevancia para los judíos y que por lo visto está muy cotizado y no es nada fácil conseguir descansar aquí.

Ladera del monte de los olivos

Las vistas de Jerusalén desde lo alto de esta colina son muy buenas, se ve toda la ciudad antigua, dominada por la Cúpula de la Roca, y también de fondo rascacielos del downtown de la ciudad moderna.

Cuando bajamos del monte, hicimos nuestra última parada, la tumba de María… En un sitio en el que se dice que se sepultó a María, se ha construido una especie de entrada a la catacumba, que recordaba totalmente a las entradas a los niveles subterráneos del Diablo 1.

La entrada era bastante siniestra, ya que estaba ennegrecida, probablemente por el uso de antorchas,  y el recargado estilo de las lámparas no ayudaba demasiado

Bajando al siguiente nivel de Diablo

El interior estaba aún más recargado y todo se reducía a ver lo que supuestamente fue el sepulcro de María. Aquí había sepulcros de María, de María Magdalena, de Jesús… pero de José no se dice ni misa…

Cuando salimos no serían más de las 6, pero empezamos a buscar taxis para ir a la frontera. Nos habían dicho que nos podía llevar un rato salir, y que a las 9 cerraban y el que se quedara dentro, mala suerte… Así que buscamos un taxi y aceptamos su elevada tarifa de 200 sheckels (40 euros). El taxista era palestino, y nos contó cositas de su vida diaria, de las que yo al menos, saqué en conclusión que el agua es uno de los motivos más relevantes del conflicto que hay en esa zona, llegándose en ocasiones a ampliar el muro unos metros para tener control de un aljibe o un depósito…

Justo antes de llegar a la frontera nos pararon en un puesto de vigilancia, los ya míticos soldados que van vestidos de calle pero armados hasta los dientes. La verdad es que imponían un poco. Bajaron al taxista del coche, le cachearon, registraron el maletero, y pasaron un espejito por debajo del coche. Nos hicieron bajar la ventanilla y uno de los soldados, sonriente, nos pregunta

-Spanish, eh?

-Yes, yes…

-I only have one question for you…

Silencio dramático del pavo. Miradas. Tragar saliva. Todos los demás soldados mirando atentamente. La boca se nos seca. El taxista cierra los ojos.

-Madrid or Barça??

Los soldados estallan en carcajadas… Mohamiñigo salta Athletic de Bilbaaaoooo. Y el soldado.. Atlético, síiii, síii, yo soy del Atlético de Madriiiid… Más risas…

En fin, que te persiga el maldito fútbol hasta en el puesto fronterizo de Israel manda huevos..

Poco antes de llegar, el taxista nos preguntó si no íbamos a visitar Jericó. Por lo que nos contó, es la ciudad más bonita y más antigua. Esto lo he contrastado después y parece que tenía razón… Para otro viaje.

Finalmente, la frontera de vuelta fue muy sencilla, no había casi gente, y el único inconveniente es que esperamos casi una hora a que saliera un bus hacia Jordania. Pero los trámites fueron muy muy sencillos. Hay que recordar aquí a futuros viajeros, que Israel también cobra por salir del país (WTF!), nada más y nada menos que 50 euros por persona (más o menos)… Los sheckels que quería guardar, porque son moneda bonita, tuve que gastarlos para pagar la salida, y además tuvimos que pagar con tarjeta algunos…

Luego de llegar a Jordania tuvimos un pequeño despiste para coger la carretera del monte Nebo maldita, y esto nos llevó a dar un poco de vuelta, por lo que, habiendo salido de Jerusalén sobre las 6 y media, pisamos el Pilgrims House a las 11 de la noche.

Nos fuimos a la cama sabiendo que al día siguiente no había que madrugar. Increíble.

08 Jul

Jordania, capítulo 8: Pollo negro

Nuestro único objetivo del día 8 era huir de Aqaba. Correr por nuestras vidas.

Aqaba era una ciudad sucia, ruidosa, calurosa, y en general poco acogedora. Yo iba con grandes expectativas (e igual por eso la decepción fue mayor), pero acabé queriendo largarme de allí a toda costa. Teníamos un largo camino hasta el norte, ya que volvíamos hasta Madaba, donde Pilgrims House había sido nuestro lugar de referencia. Eran menos de 400 km, así que en teoría nos debería dar tiempo a parar en algún sitio intermedio.

La visita elegida fue la reserva natural de Dana, la más grande de Jordania, y una de las más desconocidas, ya que no suele venir mucha info en las guías estándar. De hecho, subimos por la carretera del mar muerto, desde la que había acceso fácil, en teoría, pero ni con el GPS, ni con mapas conseguimos encontrar la ruta de una manera fiable. Finalmente nos guiamos por instinto (y con un poco de miedo ya que nos quedaba poca gasolina) y nos metimos por una carretera de montaña estrechísima, que consumía más y más gasolina. Cuando por fin llegamos a Tafila, la población más grande de la zona, nos dimos cuenta de que era hacia el otro lado, pero aprovechamos para reabastecer el sediento depósito.

Las vistas del valle, al fondo fondo fondo estaba la eco-choza

Cuando llegamos a Dana estábamos en lo alto del macizo que separa la parte del mar muerto del desierto. Las vistas eran impresionantes, pero como habíamos estado toda la mañana dando vueltas, no nos dio tiempo a hacer el trekking famoso de Dana. Este trekking empieza en donde estábamos, y baja por un desfiladero durante 9 horas de caminata hasta casi el nivel del mar, al centro de la reserva, donde sólo hay una eco-lodge para alojarse, que debe ser bastante conocida. Necesitas un día adicional para volver y desandar el camino, pero por lo visto no íbamos sobrados de días.

Así que nos quedamos visitando el poblado en el que estábamos, un pueblo de piedra que tenía cientos de años y que estaba siendo reconstruido con fondos americanos! No había muchos habitantes pero había un restaurante con una especialidad de pollo que tenía mucha fama (según la guía).

El pueblico era entero así

Así que como ya eran las 2 (sí, una mañana muy intensa en el coche), nos lanzamos a comer el famoso pollo de Dana. Así que nos sentamos, pedimos el pollo… y el tiempo fue pasando, pasando, pasando… vimos como lo preparaban ya que tenían la parrilla en la calle.. y el tiempo pasaba… y el pollo se iba volviendo negro de tanto tiempo que estaba en la parrilla… Y hora y media después por fin nos sirvieron el pollo. HORA Y MEDIA!! Los pedazos de pollo parecían carbón. Además venía acompañado con verduritas.

Irantzullah puede ser muy gagnstah. En la mesa donde nos comimos el pollo, esperando

Tanto el pollo como las verduritas estaban exquisitos. Buenísimo. Prácticamente no se notaba la carbonilla, y el interior estaba hecho perfecto, ni pasado, ni seco, ni quemado. Jugoso y delicioso. Los pimientos y cebolla que acompañaban igual igual. Comimos como diosetes en aquella terraza de la reserva de Dana.

Por la tarde salimos hacia Madaba, previa discusión sobre si sería mejor ir por la carretera del mar muerto, conocida, aunque después te tenías que comer el monte Nebo,  o por la del desierto, también conocida, pero desde la que no sabíamos llegar a Madaba. Elegimos desierto para contentar a Mariyah, pero cuando llegamos al lío radial de Amman, con sus miles de carriles, sus obras  y su tráfico infernal, nos perdimos, como era de esperar.

Tras alguna vuelta más de lo debido llegamos a MAdaba, que una vez más, era como volver a casa, acogedora, pequeña, y agradable, con su casa de peregrinos de San Jorge, donde otra ducha épica volvió a caer. Cenamos en el mítico sitio de comida rápida que ponía kebabs para llevar (no como los de aquí, los de allí tienen todos los ingredientes separados).

Cuando llegamos de nuevo al hostel preguntamos a Hind, la amable dueña, cómo estaba la cosa para cruzar a Israel. Llevábamos un par de días pensando en el tema pero la guía lo pintaba muy negro: horas y horas en la frontera, registros, agentes de frontera desagradables y bordes, tipos armados, posibilidad de que te pusieran un sello estigmático en el pasaporte y que no te dejaran volver… mil líos… Hind nos dijo que cruzar a Israel era una tontería de sencillo, y que simplemente teníamos que madrugar para coger la primera hora de la frontera (que cierra por la noche) y aprovechar el día bien. Era curioso ver opiniones tan dispares, pero mañana descubriríamos cómo era la cosa. Íbamos a visitar Jerusalén.

Nos fuimos pronto a la cama, un día más (habiendo reservado otra noche antes, claro, para poder volver a Madaba al día siguiente, si nos dejaban salir de Israel).

06 Jul

Stahl Bier: Eine metallisch unter den Bieren

Como algunos ya saben, en los últimos meses he dedicado una pequeña parte de mi escaso tiempo a fabricar mi propia birra, con ayuda de David, Bea, y los dos Xabis.

Con un simple kit comprado en internet y unas latitas de malta, hemos hecho ya dos remesas de 23 litros, con grandes ideas para el futuro.

El proceso de hacer birra es muy fácil, si se parte de la cebada ya malteada. Lo normal sería coger la cebada, tostarla, y cocerla para hacer una especie de jarabe denso que se llama malta, y de cuyo dulzor y azúcar, sale el alcohol de la cerveza, gracias al amigo saccharomyces. Nosotros compramos la malta hecha, así que el proceso se reduce a cocerla, mezclarla con agua, y añadirle lúpulo y levadura para que fermente en unos cubos.

Paso 1, calentar 10 litros de agua

Paso 2: cocer la malta

Después se embotella y se tapa (sí, somos capaces de tapar botellas, todo el mundo pregunta que a ver cómo demonios tapamos las botellas, como si fuera el más grande los misterios), y en 2 semanas tenemos una cerveza medio bebible, aunque lo conveniente es dejar que madure un poco durante un mes más.

Fermentación

La primera producción que hicimos la hicimos en una contraindicada olla de alumino. Claramente ponía “no usar ollas de aluminio porque dan sabor”. No teníamos otra cosa, así que usamos la olla, y en efecto ha dado un ligero gusto metálico, que a penas es perceptible en las botellas que han madurado bien. Esta es la razón por la que la hemos llamado Stahl Bier, la cerveza Acero (y eso que acero es precisamente es el metal del que teníamos que haber tenido la olla para que no diera sabor). La cerveza está muy buena a pesar de todo, y no mata a nadie, aunque tiene muy poquito alcohol porque la fermentación se hizo con menos temperatura de la que tenía que hacerse y no fermentó bien.

Stahl Bier es cobriza, con bastante cuerpo y espuma densa y agradable. Presenta notas mi bemol en el paladar, y aroma a caramelo.

La segunda producción fue perfecta pero en el momento del embotellado descubrimos que faltaban botellas… Esperamos que en la tercera producción todo vaya como seda.

En cualquier caso, la Stahl Bier será el premio de consolación para los perdedores de la porra de la Eurocopa, de modo que he hecho una etiquetilla ad-hoc, para el perdedor, que no ha sido otro que Álvaro, así que a ver cómo me arreglo para darle la botella.

La etiqueta customizada para Álvaro

 

En el curro ya he hecho entrega de la botella etiquetada, al ganador Juanillo (AKA MacGyver)

Camellito ganador de la competición.

Pronto distribución masiva!

04 Jul

Jordania, capítulo 7: Aqabados

No pasaban de las 6 de la mañana cuando una vocecilla empezó a colarse entre los sueños. De esto que estas dormido y no sabes muy bien si estás soñando con ese sonido, o el sonido está en el exterior y te está despertando. La vocecilla decía “brekfas ridiiii! brekfaaas riidiiiiii!”

Era Boris el Navaja, que había madrugado bastante para prepararnos el desayuno, y ahora nos daba la murga para que fuéramos a desayunar. La humedad de la tienda era considerable, sobre todo teniendo en cuenta que estábamos en el desierto. Habíamos dormido bien, pero poco, así que esperaba un día duro.

Todos nos preguntábamos cómo sería desayunar en el desierto. Pronto descubrimos la dura realidad: Pan de pita!

Mariyah, bastante Aqabada por las escasas horas de sueño.

No tardamos mucho en arrancar de vuelta a Rum, ya que parece que los guías tenían prisa por devolvernos a nuestros coches para empezar una nueva jornada.

Agur, Wadi Rum

Desde Rum recuperamos la carretera del desierto para dirigirnos a Aqaba. Aqaba es la ciudad más meridional de Jordania, justo en la frontera con Arabia Saudí y la única que toca el mar (pero el mar de verdad, no el lago salado que es el mar muerto). En este caso el Mar Rojo. Es conocida por el submarinismo entre corales y por ser la ciudad de perfil más turístico (aunque evidentemente Wadi Musa es mucho más turística).

Se tarda menos de dos horas en llegar desde Wadi Rum a Aqaba y nos encontramos una ciudad bastante más pequeña de lo esperado, y un poco estilo turismo barato rollo Benidorm.. hoteles que eran altas torres, un paso marítimo extenso, muchos coches y mucho mucho turismo local. El calor era abrasador, y más húmedo que en otros sitios. Como no teníamos hotel nos pusimos a buscar uno que la guía no pusiera demasiado mal.

Aqaba desde el Moon Beach

Así llegamos al Moon Beach hotel, situado en lo que ya empezaba a ser zona un poco marginal de la ciudad, lejos de los lujos del Marriott, Movenpick y similares que había en el centro y alrededores de la mezquita.

En la guía decía que era un hotel cutre pero cómodo y agradable. Yo creo que me quedo con lo primero, y gracias. La bañera tenía un agujero, el interiorismo del hotel eran acabados en plástico (pero no del bonito, si no plástico barraquero) y la cama era absolutamente infame. Además las habitaciones “con vistas al mar”, daban al mar, pero también daban a una plaza de tierra en la que había toda suerte de vendedores ambulantes de comida para llevar, gente haciendo trompos con motos, etc… La zona era considerablemente mala.

El mar rojo es bastante azul

En cualquier caso, como no teníamos mucho más que hacer, y a pesar del sueño que teníamos, decidimos salir hacia alguno de los resorts en los que se podía hacer submarinismo, para aprovechar lo bueno de Aqaba. Había varios recomendados pero también tenían unos precios elevados, así que fuimos al Royal Diving Center, que por el nombre suena a que es un centro público, pero no tenía esa pinta. Sin embargo sí era el más barato, unos 15 jordanos por persona por entrar.

El Royal Diving Center estaba junto a una base naval (intuimos que la única de Jordania, ya que no tiene más salidas al mar), y de hecho había que atravesar varias instalaciones del ejército, controles incluidos, para llegar al sitio, y desde las hamacas se veía constantemente un portaaviones en el que había varios helicópteros haciendo maniobras, así como unas lanchas y barcos pequeños moviéndose constantemente. Estábamos a 5 km de Arabia Saudí y a 200 mts de un portaaviones de la Royal Navy. El sitio en cuestión era bastante cutre; aunque las instalaciones cumplían, la piscina por ejemplo, tenía el agua bastante sucia, y de fondo sonaba constantemente una música horrible que venía de los bares. Tecno barato occidental… si al menos hubieran puesto música local.. La playa era estrechita y estaba bien dotada de sombrillas y hamacas, rápidamente nos hicimos con una. Pero al estar el coral junto a la playa, no se podía entrar directamente al agua por la playa, tenías que ir hasta el malecón.

Fuimos a ver cuánto costaban los equipos de submarinismo, al final es a lo que habíamos venido, pero el precio con bombonas, neoprenos, etc, subía a 65 jordanos por 6 metros de inmersión, y 90 por 12 metros!!! 90 JORDANOS!!! Locura!!! No creo que sea tan caro ni aquí…

Así que nos decantamos por un sencillo kit de snorkel, por 15 jordanos más.

Poco había que hacer por allí salvo tumbarse a la bartola (al fondo a la izquierda se ve el portaaviones)

Echamos el día en las tumbonas del resort, entre algunos baños snorkeleando en las frías aguas del mar Rojo, y una comida mediocre en el restaurante local. A media tarde íbamos a darnos un último baño, pero había una plaga de medusas brutal que nos impidió entrar en el agua.

Salimos hacia el Moon Beach hotel y tras ducharnos en aquellas duchas infectas, nos fuimos a recorrer Aqaba, con un calor todavía abrasador. La playa de la ciudad estaba a reventar de gente, había camellos, burros, todo tipo de animales pequeños, gente con su sisha, y la orilla llena de gente bañándose con ropa. Aqaba era el Benidorm de los jordanos. Prácticamente no había turismo foráneo, pero los jordanos que tenían un poco de dinero venían a esta ciudad a su atestada playa y sus alborotadas calles.

La gran mezquita de Aqaba es uno de los sitios más chulos de la ciudad

Como Aqaba no tenía mucho que ofrecer, tras visitar algunas tiendas de recuerdos y comprar té del desierto para todos, fuimos a cenar a un restaurante recomendado por la guía, en el que cenamos realmente bien, a base de taboule y sish. Allí vimos a Tatsuya, que probablemente estaba tan decepcionado como nosotros. Después de una sisha nocturna en una terraza nos dirigimos de nuevo al hotel.

Parecía que iba a ser fácil dormir, después del cansancio del día anterior, pero nos equivocábamos. La plaza de tierra que había bajo nuestra ventana era un hervidero de gente. Primero pusieron un capítulo de madmen en algún tipo de tele que estaba conectado a bafles, y que oía todo el vecindario. Después unos tipos entraron en quads a hacer trompos. También hubo niños llorando, madres gritando y todo tipo de ruidos que son habituales de barriadas. El ruido duró hasta altas horas de la noche, por lo que fue bastante complicado dormir. Sin embargo al día siguiente no teníamos mucho que hacer (salvo huir de Aqaba), por lo que aprovechamos la mañana para dormir.

01 Jul

Curso Foto: los alumnos aprueban!

Durante Junio ha sido el curso de foto de la academia Zilargi, y hace unos días hicimos los últimos trabajos para ver si los alumnos pasaban la prueba. He aquí los resultados:

Algo :S

Carlos se lanzó a pintar con luz, cerrando mucho diafragma, una exposición larga, y apagando luces. Además usó un filtro ND8, ya que había algo de luz exterior. Su pericia con la linterna era cuestionable.

DArk-chupilandia

Toño se empleó a fondo con los enfoques selectivos, en esta comitiva siniestra.

Me saldrá la foto?

Javi descubrió que a pesar de lo que pudiera parecer, igual era más fácil conseguir esto con una exposición larga que con una corta.

 

Raúl aprovechó las circunstancias para hacer un poco de crítica estilo El Roto o similares. La escasísima profundidad de campo se consiguió con una apertura f1.8