31 Oct

Austria y Alemania, capítulo 8: Knuckels, mentiras y poses de Facebook

La amanecida en Innsbruck reveló caras de sueño tras otra noche de intensos ronquidos del duque. Hoy teníamos un día durísimo por delante. Era extremo. Íbamos a subir a 3200 metros. Con nuestra escasa preparación. Iba a ser un ascenso muy muy difícil, con crampones. Ni más ni menos que a la cima más alta del Tirol.

Por suerte para nosotros, esto sólo era cierto en parte. Es cierto que íbamos a subir a lo más alto del Tirol, pero no lo íbamos a hacer andando. El acceso al glaciar Stubaital, que es el que da nombre a la montaña más alta del Tirol está muy cerca de Innsbruck, pero nos costó encontrarlo. El valle que llega hasta allí está plagado de pequeños pueblos con teleféricos y cimas altísimas, así que cuando llegamos a Neustift im Stubaital, pensábamos que ya habíamos llegado. Este pueblito era muy bonito, tenía muchas casitas típicas tirolesas, comercios y un centro de información de cimas, que eran estaciones de esquí. Allí nos bajamos y descubrimos que esos teleféricos que veíamos que subían hasta por encima de las nubes no eran nuestro Top of Tyrol. Parecía que la carretera se acababa aquí, pero sin embargo había que seguir 20 kilómetros más hacia el sur, entre las imponentes montañas tirolesas.

Aclarado el malentendido seguimos por la carretera, que era significativamente peor y no aparecía en los mapas que teníamos, para llegar al final al super centro deportivo de Stubaital. Aquí no había pueblo, sólo un gran centro de visitantes muy moderno, al pie de la montaña y un parking vacío. Parecía que no había muchos animaos a subir.

Para llegar a lo más alto de Stubaital hay que salvar 2000 metros, que se hacen rápidamente en tres teleféricos. Lo tienen muy bien montado, y puedes comprar tantos tramos como quieras, o sea puedes coger solo 4 tramos y hacerte 3 de subida en teleférico, uno de bajada, y el resto andando, o por ejemplo, teleférico, ando, teleférico, ando, teleférico, teleférico. Nosotros compramos 5: no íbamos a andar ni un metro para subir, pero al bajar haríamos el segundo tramo, que es el más largo, andando. Bajar no es muy de tipos duros, pero al menos nos daríamos un paseíto por esta increíble montaña.

Durísima subida a Stubaital

Durísima subida a Stubaital

Así que tiramos para arriba en los huevos que estaban completamente preparados para esquiar, y en unos 20 minutos estábamos arriba. Nos costó bastante subir las 40 escaleras que hay hasta la plataforma de observación, la altitud se notaba. No agobiaba, pero se notaba. Cinco escaleras y ya estabas fatigado.

Esto es lo que buscábamos

Esto es lo que buscábamos

Las vistas desde Top of Tyrol, al principio estaban tapadas por unas nubes negras, e incluso nos nevó! Nieve en verano, as usual. ¿Quién dijo vacaciones de sol y playa? Pero en poco tiempo las nubes se largaron y dejaron un panorama espectacular y soleado en el que pudimos aprovechar el prismático con realidad aumentada en el que te salían todas las cimas y sus altitudes.

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Pero lo más importante en Top of Tyrol era hacerse las fotos para poner en facebook, por supuesto sin ningún tipo de aclaración de que allá arriba habíamos subido en ascensor.

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A bajar hicimos un tramo muy interesante a pie, donde tuvimos que cruzar un estrecho paso glaciar, y sortear rocas y ríos. Fue una bajada muy divertida. Al final terminamos comiendo unos bocatas en el solitario parking.

La cascada junto al parking no daba mucho de sí

La cascada junto al parking no daba mucho de sí

POr la tarde arrancamos hacia Füssen, donde pasaríamos las dos siguientes noches. Con esto volvíamos a Alemania definitivamente. Füssen es un bonito pueblo bávaro cuyo principal atractivo es el castillo de Neuschwanstein (pero eso es otro capítulo), y que tiene unas calles encantadoras totalmente pintorescas. A parte de esto, no hay mucho que hacer allí salvo quizá ir a pasear al lago. Nos desplegamos por nuestra habitación de chicas del hostel (parece que cuando hice la reserva seleccioné “habitación de chicas”, aunque yo no recuerdo nada). La habitación estaba decorada con motivos florales rosas. A parte de esto, era una muy buena habitación con buenas camas. Después de ducharnos y ponernos frescos, y un buen rato de internet, salimos a dar una vuelta, pero como no había mucho que hacer, buscamos algún sitio para tomar unas birren localen.

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Para cenar encontramos el sitio perfecto, el paraíso de los devoradores de knuckels: una taberna medieval! En este gran biergarten había mazas y estrellas de la mañana colgadas en las paredes, los camareros vestían como pajes y caballeros, y las camareras como taberneras, la comida se servía en platos y vasos de barro y todo molaba mil. Nada mas sentarnos nos pusieron unos baberos gigantes, que eran obligatorios, pues aquí se comía con las manos!

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No faltó el knuckel y los ríos de cerveza. Probablemente uno de los mejores knuckels del viaje, según los expertos entrevistados.

Al final nos sirvieron chupitos de algún tipo de licor, pero no venían en un vaso pequeño, si no en un barril que uno de los camareros iba abriendo en la boca de cada comensal

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La cena fue espectacular, pero no tocaba quedarse por la noche… Füssen estaba desierto y al día siguiente había que madrugar bastante para ir al castillo. Sin embargo, volviendo al hotel nos encontramos un “bar” abierto, donde entramos a tomar unas cervezas. Encontramos que el “bar” no era tal, si no que era una lonja de un colectivo ecologista-comeflórico, y todas las cervezas que tenían eran “ecológicas” (o sea sabían a rayos). En cualquier caso nos las tomamos como buenamente pudimos. Estando allí de pie, se nos acercaron una serie de individuos a cual más peculiar. Uno de ellos se presentó pero luego se quedó junto a nosotros sin decir ni una palabra más, escuchando lo que decíamos nosotros (en castellano, probablemente no entendía nada). A la vez vino uno que tenía un aspecto de pirao, pero que era el más normal de todos, y se dedicó a hablar de fútbol con nosotros. También nos contó que su alquiler de casa era carísimo, porque Füssen era una ciudad muy cara, y que le agobiaba mucho. Pagaba 400 euros… Cuando le contamos los precios de Bilbao casi le da un mal.

DEspués de la desconcertante experiencia en la choza comeflores, nos fuimos a dormir, para poder estar frescos en Neuschwannstein, uno de los highlights del viaje.

25 Oct

Austria y Alemania, capítulo 7: Knuckels y conversaciones trascendentes

Fue un agradable amanecer en nuestra super casa de Neukirchen, el pueblo fantasma. Desayunamos a toda prisa los pocos víveres que habíamos podido comprar el día anterior en el supermercado cerrado, y tras reciclar los vidrios como REM, salimos pintado hacia las cataratas Krimml, las más altas de Austria, con un salto de agua de casi 400 metros. Esta cascada (la polémica con la diferencia entre cascada y catarata está presente cada viaje…) está cerquita de Neukirchen así que llegamos relativamente rápido.

Tras pagar los 3 euros de entrada a las cataratas (mucho más barato que la garganta del día anterior, que habíamos visto en media hora), empezamos lo que ya venía siendo habitual: ascenso, ascenso, ascenso.

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La catarata no tiene 380 metros de caída, como venden, sino que es una caída de 380 metros pero en varios tramos, por lo que cada uno no es tan grande. Aun así, es completamente espectacular. El chorro cae con fuerza brutal en el último tramo creando una gran cortina de agua en suspensión. La cascada estaba reventadísima de turistas, pero algo que nos llamó bastante la atención es que igual un 80% eran musulmanes. Había infinitas mujeres con niqab por todas partes (con el calorazo que hacía). Es como si hubieran llegado 30 autobuses de Qatar. También había un par de autobuses de españoles, bastante característicos por hacer un ruido infernal, y porque gran parte de los señores iban con mocasines, y las señoras con zapatos de tacón. Curioso, teniendo en cuenta que era subir al monte, y era terriblemente resbaladizo.

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Así que poco a poco, fuimos trepando a las partes más altas de la cascada, asomándonos de vez en cuando a terrazas naturales que había, desde donde aparte de calarte, conseguías buenas vistas de la caída de agua, siempre que no hubiera media docena de musulmanas sacándose fotos de una en una (que al final no sé cómo se diferencian…)

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Todo el trayecto de cascada, subir, hacer fotos, bajar, nos llevó más de dos horas, así que es un muy buen plan mañanero.


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Por la tarde íbamos a visitar Innsbruck, ya que allí teníamos el siguiente alojamiento. Así que antes de comer salimos hacia allí, dejando atrás cientos de figuras negras iguales.  La idea era comer en Innsbruck, aunque llegaríamos tarde. Cogimos el que a priori parecía el camino más corto en google maps, para descubrir 40 minutos de intensa subida después, que el camino estaba cortado.

Las vistas desde el puerto

Las vistas de la cascada desde el puerto

Tuvimos que volver a bajar el puerto, volver hacia la cascada y tirar por un cerrado puerto de montaña (que en google maps parecía horrible, pero luego estaba mucho mejor que el otro camino). Al final comimos en un  restaurante de carretera, que no estaba nada mal, aunque estuvimos solos.

A media tarde llegamos a Innsbruck, y dejamos el coche en el hotel. El hotel era un poco de mala muerte y estaba aparentemente lejos del centro. Sin embargo luego bajamos una cuesta y aparecimos en el río, y bastante centrados, así que no habíamos elegido tan mal, después de todo. Empezamos a recorrer las calles de Innsbruck, que tampoco tiene demasiado para elegir.

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Lo primero que hicimos fue acercarnos a la oficina de turismo para que nos dijeran… un momento! Iñigenstein se lanzó a hablar con la tipa de la oficina de turismo, y le pidió información sobre… museos? Sitios de interés? Sitios para cenar? Compras?… NO! Le dijo literalmente a la tipa “Dónde me puedo comer un helado muy grande y muy bueno?”

Mientras nos retorcíamos por el suelo de la risa, la sorprendida empleada de turismo nos dio unas cuantas indicaciones que nos llevaron a comernos unos super helados.

Muy Correcto, Iñigenstein!

Muy Correcto, Iñigenstein!

Innsbruck tampoco tiene demasiado que ver (aunque es centro de Swarovski, y hay un super museo del cristal, pero no era nuestro estilo), así que dimos unas cuantas vueltas por su interesante casco antiguo, vimos una partida de ajedrez gigante, y el rodaje de un anuncio de una escuela de taichí.

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Y después de eso nos lanzamos al knuckel. Habían pasado demasiados días. Había que buscar un biergarten y darle al knuckel y a la birra. Encontramos uno agustino cerca de la heladería magna, y entramos bastante pronto, para las 8 y media ya estábamos empezando a comer quesitos austriacos, fase previa del knuckel.

Con las panzas llenas, emprendimos el camino de regreso al hotel, pero encontramos un bar interesante de camino, donde conseguimos más birras y tuvimos unas conversaciones profundas sobre temas fascinantes. Lo que hace una buena cerveza.

Volvimos al hotel antro. Mañana tocaba madrugar otra vez, para subir a 3000 metros!

17 Oct

12 meses, 12 montes: Aitzorrotz

Parecía que nos íbamos a quedar en el primer monte, pero al final reunimos valor para afrontar el segundo de la lista. Como era complicado encontrar uno que nos cuadrara bien a todos, elegimos Aitzorrotz, un pequeño montículo de poco más de 730 metros en el macizo de Zaraia.

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La subida se puede empezar en Eskoriatza, pero nosotros fuimos con el coche un poco más arriba, así que realmente tuvimos poca subida. El inicio es bastante empinado, pero después se hace un monte facilito y sin mucho rigor.

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Parecía que la lluvia nos iba a marcar el día, pero al final salió el sol y nos dejó una niebla muy interesante

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Una vez arriba, a donde se llega en una hora, hay opciones de seguir el camino hasta Leintz Gatzaga.

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Hicimos un pequeño tramo de ese camino, pero nos dimos la vuelta para ver la ermita que hay en el peñón que es la cima del monte y echar alguna foto.

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La bajada fue rápida, en poco más de media hora habíamos vuelto.

08 Oct

Nuevas fotos

He metido nuevas fotos de los últimos viajes a la sección fotos de www.bayu.es. Además de los viajes he actualizado la sección retratos y la sección personal.

En cuanto saque el vídeo de Alemania actualizaré la sección vídeos. La de audios está parada, pero espero moverla dentro de poco también.

Y cuando saque el libro de Jordania (coming sooooon), pondré una sección libros! (todavía no sé cómo voy a hacer para poner 5 columnas en vez de 4 :S)