25 Mar

Nueva York para Calabacines – 4. Salsa Cajún

El lunes empezó y acabó en el SoHo. Esta zona está debajo de la calle Houston, (SoHo: SOuth Houston), y es conocida por sus tienditas, aunque también encontramos otras cosas muy interesantes.

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En el SoHo están todas las tiendas que puedas imaginar, y muy grandes restaurantes, así que hicimos algunas compras para después volver a comer al aparta. Por la tarde volvimos a bajar al SoHo, y estuvimos visitando sitios un poco más curiosos, como un museo modernazo que está en medio del asunto.

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También fuimos a una tienda que en su día fue el bar en el que aparecieron grupos como Los Ramones, Blondie o Talkin Heads. El bar se llamaba CBGB (country, bluegrass, blues), y parece que fue uno de los sitios más importantes de la escena punk y new wave de Nueva York. Pero se fue al carajo y unos tipos de una marca de ropa ultrapija montaron allí su tienda, con la particularidad de que respetaron las paredes (llenas de pegatinas y pintadas) y el techo (con bizarras lámparas), así como el baño (todo negro, y que ahora son probadores) del bar. Además, la tienda tiene instrumentos como guitarras, baterías y bajos y amplificadores, que también venden, aprovechando el tirón de su pasado. Muy interesante visita ( y rápida).

Empezaba a hacerse de noche y los restaurantes lucían sus mejores galas

Empezaba a hacerse de noche y los restaurantes lucían sus mejores galas

Cuando hubimos acabado con el SoHo más artístico empezamos a buscar algo para cenar. Decidimos lanzarnos a la comida Cajún, en un sitio que Irantzu ya había probado y que era amazinnng. Se trataba del Claw Daddy’s, un espectacular antro en Orchard St (la que otrora fuera la calle de los judíos de NY) que tenía como menú gambas, langosta, almejas, ostras… todo con sus salsas brutales, y alitas de pollo buenísimas. Muy sureño todo. Además cuenta con una carta de cervezas locales muy ricas. Nosotros probamos la Alphabet City, y la Smuttynose IPA (esta no era neoyorkina, pero muy muy buena). Lo mejor de todo era cómo sacaban los «platos».

DSCF3786Primero te sacan un plato con unos guantes de plástico y un babero, anticipando el festival que va a ser eso. DEspués, la comida viene en bolsas de plástico en un cubo.

Te pones CERDÍSIMO. Y está BUENÍSIMO.

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Cada marisquito se puede pedir con una variedad de salsas, que además se pueden configurar a diferentes niveles de picor. Nosotros pedimos la fuerte, y picaba bastante. No quiero pensar cómo sería la que aparecía como «insane» :D.

El homenaje cajún fue perfecto, pero la noche aún no había acabado. Nos fuimos en busca del Backroom, un speakeasy que estaba muy cerca, en la calle Norfolk. Los speakeasy son locales que durante la ley seca siriveron alcohol, y se han mantenido desde entonces. Tienen además muchas peculiaridades como la música en directo (generalmente música de los años 20), las entradas camufladas, la gente disfrazada y bailando swing, y los recipientes de las bebidas. The Backroom cumple todos los checks. Para empezar la entrada está bajo tierra, accediendo a un patio. Hay que buscar un rato, no es nada fácil. ASí los agentes tipo Rex Banner no la encontraban.

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Una vez dentro el ambiente está cargadísimo. ES exactamente lo que esperas de un sitio así durante la prohibición, y parece que has viajado 90 años al pasado. Hay una clase de swing, que nos perdimos, para que luego puedas bailar sin hacer el ridículo. Las copas las sacan en tazas de café, por si había redada que pareciera que la gente estaba tomando café, y si pides algo en botella, le ponen una bolsa de papel marrón, para que no se vea :D

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Y luego está la banda, tocando swing, cantando, y la gente bailando. Bailando y sentada en los sofás de alrededor. Es un auténtico viaje al pasado. Es lo más guay que he visto en NYC so far. Habrá que repetir con algún otro speakeasy.

Allí nos encontramos con Merle, una alemana del grupo de europeas en NY, y estuvimos con ella toda la noche, comentando diversas historietas sobre la vida en NY, y la vida en Europa, a ritmo de swing.

Speakeasy, visita obligada.

 

4 thoughts on “Nueva York para Calabacines – 4. Salsa Cajún

  1. Para que digas que picaba, cómo debía de ser esa salsa,jaja. Que buena pinta tiene el speakeasy en el que habéis estado. Una pena no haberlo encontrado cuando fui el año pasado…

    • es que esto o te lo sabes o no lo encuentras, están específicamente escondidos, tienes que ir buscando uno a propósito. De todas formas la salsa esa era muy picante, pero no EXTREMADAMENTE picante, como lo es una de habanero que tenemos en casa. Echo un pequeño mondonguito en una esquina del plato y voy acariciando la comida en el mondonguito, y así la boca me pica durante horas… El primer día eché mucho y casi no lo cuento :D

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