24 Abr

EUROPORRA: Foux du fa fa

 

euro

Où est la Euro?

ahh…

La Eurocopa 2016 es en La France! hon hon hon! Baguette!!! hon hon hon!

En un par de meses comenzará y es momento de ir pensando en la porra!

Este año he pensado seguir el esquema del año anterior, porra a resultados, ya que da mucho más jugo, aunque sea más cognazo tenerlos actualizados.  He mantenido exactamente las mismas reglas, así que no debería ser complicado seguirlas :D

Al final las reglas se pueden resumir en:

1. se ponen 10 euros, como siempre

2. se elige resultado de los partidos seleccionados (por ejemplo Suecia 2-1 Islandia).

3. En función del resultado real se obtienen puntos, que creo que podrían ser 3 si se acierta el resultado exacto; 1 si se acierta el balance del partido (1×2)

Además hay alguna reglilla adicional de las mías para que no haya empates de puntos. Pero no muchas para que no se líe.

También al igual que el año pasado he habilitado un excel en el que os iré dando permisos de escritura sobre vuestra línea. Los que participasteis en la porra del mundial con que me digáis que estáis dentro ya vale, que tengo vuestros correos. Nuevos participantes, necesitaré direcciones de gmail para poder daros de alta.

La normativa completa está disponible en la página correspondiente y se puede empezar a pensar en los partidos!

Para acceder rápido tanto a la normativa como al excel de resultados he puesto un par de enlaces a la derecha del menú principal.

Voilá mon passport!

19 Abr

Improvising Switzerland 2015 – capítulo 8: Subiendo a los Alpes. O algo

Amanecía de nuevo en Adelboden, entre cantos de pajarillos en los abetos, rayos de sol colándose por las contraventanas de madera y el silbante sonido de los telesillas. No sabíamos de dónde venía, pero en el viento se oía “La Mañana” de Grieg… ejem, no. La improvisación nos había llevado a no tener plan para hoy. Había que pensar algo. Pero 10 minutos más sumergidos en aquellos edredones nórdicos no nos iban a hacer daño. Después de desperezarnos y repetir el mítico desayuno a base de zumo, café y yogur con cereales, decidimos que había que hacer un montecillo. Al fin y al cabo el plan original era ir al monte, y estábamos en medio de los alpes. Mi gemelo seguía como una piedra, pero ya no dolía tanto, así que estuvimos de acuerdo en subir un pequeño monte. Elsighorn era un pico no demasiado alto (2341m), pero con buena prominencia sobre sus circundantes, que nos daría unas vistas estupendas de este valle y el del otro lado. Elsighorn está en el extremo de una cadena por lo que los dos valles forman una V entorno a él, y es un pico muy visible desde casi todos los sitios en los que habíamos estado, incluyendo nuestro refugio de madera. Así que parecía un buen reto.

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El ascenso a Elsigenalp, en la base del Elsighorn, lo hicimos en teleférico, como viene siendo habitual, y teniendo en cuenta que no podía forzar… así que el desnivel total que íbamos a hacer sería de unos 600 metros, vamos, como ir al Pagasarri. Era un trayecto más largo y más duro, sin embargo. La última parte era notablemente más empinada, casi trepando, y el gemelo empezó a resentirse.

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Con todo, para el mediodía estábamos en la cima del Elsighorn, aunque no pudimos disfrutar de las vistas ya que la niebla se nos echó inmisericorde.

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Al bajar, el mítico “va, por aquí también se tiene que llegar” nos llevó a meternos en un campo rodeado de verjas electrificadas, que tuvimos que atravesar malamente. Al final llegamos al Berghaus, un hotel de esquí que estaba en verano en temporada baja, pero seguían dando comidas. El hambre apretaba, y algún día teníamos que darnos el capricho, así que tras pelearnos con la camarera, que sólo hablaba alemán, pedimos unos filetes de montaña con patatas cocidas, especias y salsita, que nos supieron a gloria.

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De vuelta en Adelboden decidimos continuar con nuestra racha andadora, y arrancamos un paseo que bajaba hasta la garganta Cholereschlucht.

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La garganta era una más de la larga lista de gargantas que llevábamos viendo por el centro de Europa (especialmente cerca de los Alpes) desde que visitamos Eslovenia. La visita empezaba bajando unos cuantos metros por unas escaleras para luego volver a subir poco a poco por pasarelas de metal y madera siempre muy pegadas al caudal y a la roca.

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El paseo concluía en medio de la carretera entre Frutigen y Adelboden, así que tuvimos una buena caminata hasta volver a Adelboden, y otra para llegar hasta el coche, en la que pudimos conocer la parte más rural del pueblo, lejos de los complejos de esquí, y cerca de los tractores y vacas.

Al final llegamos a nuestra taberna proveedora de wifi a eso de las 8, y no nos quedó mucho para ir a casa a hacernos nuestras pizzas de despedida de la casa.

Al día siguiente ya nos íbamos hacia el sur, y nos despedíamos de nuestro refugio en los Alpes Berneses.

12 Abr

Improvising Switzerland 2015 – capítulo 7: Por 25 pesetas, ciudades suizas que acaban por “erna”

Después de no madrugar y desayunar copiosamente era hora de salir. El tiempo había cambiado: Unaiguille intentó sin éxito contactar con los tipos del parapente, pero se habían levantado los vientos y era demasiado arriesgado, así que Adelboden no daba más de sí. Así que nos íbamos a visitar algunas ciudades del entorno, concretamente las que acababan por “erna”: Lucerna y Berna. Lucerna es YASCWAL (yet another swiss city with a lake). Hubo un momento cuando revisaba las fotos del viaje en que había algunas que no sabía si habían sido tomadas en Lucerna, en Thun o en Ginebra. Ciudades con lago y puentecitos cubiertos llenos de flores cruzando el lago. Algo que diferencia a Lucerna es la torre de planta hexagonal que conecta dos de los puentes y que hacen una de las estampas típicas de la ciudad.

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Por lo demás, tampoco tiene mucho más que ver. Hay una muralla con torres a la que se puede subir y caminar por ella subiendo a las torres (en una de ellas se ve un mecanismo de reloj). Una zona antigua con edificios pinchudos y mucho orgullo regional (Lucerna además de ciudad es cantón, con lo que tiene cierta autonomía, y supongo que usos y costumbres propios).

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Hacía un calor infame y pegajoso así que estuvimos deambulando por las callejuelas, entrando en iglesias para refrescarnos pero pronto, la mítica incómoda pregunta apareció: cuándo comemos?. Teníamos todo preparado, habíamos visitado el super de Adelboden para comprar pan y embutido, y sólo faltaba preparar los bocatas frente al lago y… se puso a llover.  Después del calor húmedo que había hecho, la tormenta era casi esperable, pero ralentizaba un poco nuestro plan, y el parquímetro del coche se nos iba a acabar. No le dimos demasiada importancia y nos comimos los bocatas en un banco, como venía siendo habitual, con vistas a un lago más que veíamos en este país.  DSCF4391

Cuando volvimos al coche íbamos 30 minutos pasados de la hora del parquímetro, pero no le habíamos dado mucha importancia, ya que 1) era domingo! 2) era la hora de comer y 3)hay un margen de cortesía, una regla no escrita de los oteros, que te dejan un poco de holgura por si te has liado, o algo… En fin, nos habían puesto una multa. Pero no 30 minutos después, ni 28… miramos la hora, y la habían puesto a las 14.32, dos minutos después de expirar la hora sin ota del mediodía.  35 euros al cambio. 35 euros por pasarte dos minutos en el aparcamiento en un domingo?  Suizos… money always first. Bueno fuimos a preguntar cómo pagarla (a diferencia de Bilbao, donde pagas los 12 (sí, DOCE) euros de multa en la propia máquina, aquí había que ir a la policía, y como era domingo nos dijeron que probablemente estaba cerrado. También nos dijo un tipo que lo mejor era que no lo pagáramos, que como el coche era alquilado pues blablabla… Le hicimos caso, y ahí que llegó 3 meses después la multa a mi casa con una serie de amenazas e información legal. Suizos…

Partimos hacia Berna, la menos conocida capital de Suiza (las ciudades míticas son Zurich o Ginebra), pero que, tal vez por ser menos “mítica”, o por ser más alemana… fue la ciudad que más me gustó de todo el viaje.

El centro de Berna está en una colina dentro de un gran meandro del río Aar, un río alpino que baja con aguas verdeazuladas y cruzado por multitud de puentes que llevan desde los distritos modernos a la bonita y empedrada parte antigua.

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La ciudad tiene un ambiente agradable, con mucha animación en terrazas y varias torres-reloj legendarias que concentran a la gente alrededor para contemplar a campaneros y otras figuritas animadas que salen cada cuarto de hora. Cuando dejas atrás una torre, sigues avanzando y encuentras otra. Y al final encuentras un parque con vistas al río bastante bonito, con sus terracillas  y sus partidas de ajedrez gigante que generan gran expectación.DSCF4401 DSCF4404 DSCF4406 DSCF4407 DSCF4409

En otra de las plazas del centro había una especie de mercadillo solidario intercultural en el que personas de diversos países de África tenían montados puestecillos vendiendo productos locales típicos, mayormente de comida, pero también de marroquinería, talla de madera, ropa, etc. Estaba interesante, y la mayor parte de los asistentes eran africanos, que además iban vestidos para la ocasión con indumentarias de colores llamativos y aspecto fresquito. Así que de repente, en este país tan blanco, éramos los raros de la multitud, tres tipos rosas con cámaras, camisetas con frases ingeniosas y pantalones cortos. Había de fondo un escenario en el que chavales de distintos países hacían una competición de bailes con movimientos imposibles. Lo que yo había podido ver del resto de Suiza me hacía impensable que esto fuera posible en cualquiera de las otras ciudades. Berna molaba. Pronto algo estropearía el encanto de la situación: la mascota de la “feria”, que no era otra cosa que un tipo disfrazado de billete de 100 francos gigante. Se puede ser más suizo? tu mascota de un evento cultural africano es un condenado billete de 100 francos?

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Después de que Unaiguille arrasara con los imanes y llaveros en las tiendas de souvenirs de la calle principal, nos despedimos de Berna, ya que teníamos casi dos horas de vuelta a Adelboden. Nuestro refugio sin wifi.

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Una última visita al bar del wifi, con cerveza incorporada nos tuvo absortos durante otra hora, hasta que finalmente volvimos al refugio en la montaña.

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