20 Nov

Kiwi el Aucklander 4: Supers, rayos UV y cabinas de avión

Pues ya son 20 días en el país de los kakapús , y podemos decir que estoy adaptado. La semana pasada fue óptima en términos de gestión del tiempo ya que sólo fui al super dos días, el lunes y el viernes. Y si mis cálculos del viernes los hice bien, es posible que no vuelva al súper hasta este viernes otra vez, batiendo así todos los records. Eso sí, me gasté 100 dólares (60 euros) en una compra que en Bilbao me habría costado unos 25€. Hay dos cadenas de supers principales en el centro de la ciudad (fuera hay más, con mejores opciones pero hace falta coche), y básicamente tienen las mismas cosas y con precios similares, con la diferencia de que una de ellas tiene un hiper a una distancia asequible, en el que tienen muchas más cosas, y esa misma (NewWorld) además tiene mejor fruta. La otra, countdown, está bien en general, pero la fruta no es tan buena, así que como es la que más cerca me pilla, si tengo que hacer compra grande voy allí, pero sólo compro plátanos, que están aceptables. Por lo demás, aquí, que yo haya visto, no hay fruterías, ni carnicerías ni pescaderías. Todo en el super, así que más vale elegir bien. La carnucia tiene sus peculiaridades, como el hecho de que el pollo sea de las más caras (hasta 9 y 10 euros por 2 pechugas de pollo que son más bien vulgares), y cosas raras como que el solomillo de vaca sea más barato que la carne de pierna. Y el pescado, a menos que vayas a un hiper, en los super pequeños tienes poco más que salmón, que es lo que he comido cuando ha tocado. Pero en general (y salvando la fruta del Countdown y el pollo), tienen bastante buen género. Los huevos por ejemplo son muy caros, pero son enooormes y están muy buenos. La carne de cordero y de vaca está muy muy buena también. Y tienen unos embutidos (pechuga de pollo, y jamón codido de cerdo, básicamente) buenísimos. SUelo pillar siempre el pollo ahumado, que está muy bueno y alguna cosa rara para probar, como pastrami o cerdo picante.

Con dos prácticos sub-pockets que permiten abrir uno para un día y que el otro no se quede reseco en el frigo

Todos riquísimos. El queso, LOCURA. Una cuñita de 100 gramos de queso normalico puede costar más de 8 euros.

Parmigiano a 8 eurazos

Así que voy alternando entre queso ultra caro y queso philadelphia que es mucho más barato, aunque claro, no es queso. En la categoría de no-quesos también hay múltiple variedad de lonchas y tranchetes, mucho más baratos.. y venenosos. Otra cosa que triunfa muchísimos son las patatas fritas con sabor vinagre, que están muy muy buenas, y el chocolate, hay una variedad cara, el Whitakers, que tienen de muchos sabores, y que está buenísmo.

vicio number 1

 

vicio number 2

En estas 3 semanas han caído 5 tabletas. Las ensaladas de bolsa que me pongo para cenar están muy bien también, aunque son bastante caras como todo, y misteriosamente aguantan un montonazo de días con la bolsa abierta y sin quedarse mohinas. No sé si es por la humedad, pero es sorprendente lo bien que aguantan.

En fin, teniendo ya optimizado el proceso de compra de provisiones y cocina ultra-eficiente, y a falta de acabar los trámites para el piso al que me mudaré en diciembre (contratos, luz, internet…) y de hacerme la condenada cuenta bancaria, para lo que llevo una semana, dentro de poco empezaré a tener las tardes libres, y el plan es apuntarme a una piscina brutal que hay cerca de lo que será mi nueva casa, que tiene spa y sauna y movidas, y no es especialmente cara (es pública), así podré ir a nadar de vez en cuando. Otra cosa que estamos intentando institucionalizar es tomarse unas birras al menos un día a la semana. Hemos encontrado un sitio que por 9 dólares (unos 5 euros), que es lo que vale en toda la ciudad la heineken, te ponen birras artesanas con 20 o 30 tiradores para elegir. Así que es un filón, porque si vas a gastar 9 dólares en una cerveza al menos que no sea orín de mono. El sitio, que se llama Brewers cooperative, está justo debajo de la que será nuestra nueva casa, y tiene también comida muyyy rica. Así que un día a la semana hay que hacer birras, y vamos intentando integrar a gente que ha venido desde la uni de bilbao y también a los compañeros de la uni de aquí que hay unos cuantos cracks. Hemos descubierto algún que otro local molón también cerca del puerto. Hay una zona que se llama Britomart que es rollo marina-comercial, con tienditas y restaurantes decorados super modernos con bombillas de esas gordas que no alumbra nada. También hay varios garitos con cervezas especiales a 9 dólares, así que es un buen sitio.

No es el Brewers cooperative, pero sí un libanés tremendo que encontramos en K-road. En el plato, unos mezze con falafel, hummus, nosequede col, noseque de coliflor y noseque de berenjena.

Otra cosa que empezamos a asimilar es la variabilidad del tiempo. Cada día puede haber 4 estaciones, y tener calor infernal, frío, lluvia, niebla… Este fin de semana íbamos a hacer una excursión el sábado ya que estaba anunciado buen tiempo hasta la noche. Amaneció completamente gris, y con pinta amenazadora de lluvia. Nos lanzamos a la excursión en todo caso, que consistía en volver a la isla de Rangitoto, esta vez con agua suficiente, para llegar a Motutapu, la isla campo de fútbol. Nos estuvo lloviznando toda la mañana, y cogimos un camino largo y pedregoso, así que tardamos casi 3 horas en llegar a la junction de las dos islas. Teniendo en cuenta la comida y el tiempo que faltaba para salir el último ferry de vuelta, no pudimos ver más que el principio de Motutapu, pero, aunque se quedará como el sitio al que nunca llegamos, apunta maneras, es completamente diferente de Rangitoto. Frente a los campos de lava y los árboles y vegetación retorcida, esta es un manto verde con fresnos y abedules, y muchos pájaros chachis. Volveremos.

Caminico infernal

 

Cuando llegamos a la ciudad nos tomamos unas cervezas y nos retiramos, pues aunque no habíamos llegado a Motutapu, habíamos andado 5 horas por aquellos caminos pedregosos y afilados, así que había algo de cansancio. Al llegar a casa, dtenía las orejas rojas, no quemadas, pero como a punto de quemarse. Y es que el sol pega muy fuerte en Nueva Zelanda. Parece que el agujero de la capa de ozono está por aquí, y la radiación es extrema, y hay muchísimos casos de cáncer de piel. No venden cremas de menos de 50 y en todo parte meteorológico hay avisos de radiación. Pues bien, con un día completamente cubierto, medio lloviendo, yo me di crema 50 antes de salir de casa, y por el camino me di otra capa de 30. Iba con visera, y al llegar a casa las orejas estaban rojas y calientes. Al día siguiente llovía ya sin complejos, e hicimos plan de interior, fuimos a un museo de transporte y tencnología. Como era interior no me di crema. Error, al llegar a casa, de los desplazamientos, volvía a tener la cara y las orejas enrojecidas y muy calientes. Todo esto con el cielo encapotado. Así que hay que andarse con bastante ojo, y ahora ya me doy crema 50 incluso cuando voy a la uni. En verano, como haya días despejados me voy a dejar un presupuesto en crema.. que no son precisamente baratas tampoco,…

un gigantesco hidroavión como el de Indiana Jones

 

El mítico avión en el que se escapaba Mad MAx en la tercera parte

 

en el depósito de tranvía, donde todo se puede tocar y enredar

Respecto al museo de tecnología y transporte (MOTAT), mola mucho (aunque hoy en el trabajo alguien me ha dicho que era para niños, que a ver por qué habíamos ido), pero es muy experimental, y te puedes meter en unas cocheras de un tranvía para ver cómo lo reparan, puedes tocar todo, hay una sección de informática y telecomunicaciones en la que explican de forma muy interesante cómo funcionan las cosas, y sobre todo, al final, había una parte de aviones brutal, en la que veías de cerca aviones guapísmos, muchos de ellos de guerra, como cazas y bombarderos y anti-barcos, con ejemplos de torpedos aire-mar. Pero lo mejor del día fue cuando andábamos en una especie de hangar donde reparaban los aviones y los ponían bonitos, y se nos acercó un tipo y nos dijo, ey, queréis probar el simulador del 747? Resulta que tenían un viejo simulador de 747 donde se entrenaban los pilotos en los años 70, con una réplica exacta de la cabina del jumbo con todos sus controles (que en los 70 eran todos manuales, muy risas), y nos metimos dentro y estuvimos haciendo el vaina, y el tipo que nos dejó pasar, que eera un frikaaazo de los aviones, nos contó un montón de historias sobre aviones, la aviación neozelandesa y el funcionamiento del 747. REsulta que los ingenieros que trabajan en el museo este son voluntarios, frikis que les gustan los trenes y los aviones y van allí a repararlos y a mantenerlos porque les apetece. Así que la gocé bastante. Y faltó una cosa: resulta que un domingo al mes (que era este domingo justamente), hay una sección militar del museo en la que te dejan montarte en tanques (tanques en servicio activo), y otros trastos militares. Pero cerraban a las 4 y nosotros llegamos a las 4 y media. Así que quizá haya que volver al MOTAT.

B-R-U-T-A-L

Por lo demás, esta semana habrá que ir formalizando trámites para el piso nuevo y probar nuevas cervezas, mientras vamos descubriendo cómo funcionan las redes neuronales de impulsos, nuestro gran reto!

La codificación con curvas gaussianas entendida y explicada por el Dr. Txusuru

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