25 Feb

Kiwi el Aucklander 11: Orgullo Gnocchi

Dos de las últimas tres semanas se ha dedicado a llover en Auckland. Hemos pasado a vivir en Hanoi, lluvia, calor, y humedad extrema. Esto arruinó bastantes planes y nos dio algo de dolor de cabeza. Así que el fin de semana siguiente a hobbiton lo único que hicimos fue jugar al minigolf en un campo cubierto en Aotea.

Pero esa semana también asistimos al taller de gnocchi de la compañera italiana. Aparte de aprender a pronunciarlo bien (ñokki, y no genochi, como nos dijo un kiwi de una tienda de vinos), aprendimos rápidamente la ténica de elaboración, que es bastante simple. Básicamente hay que hervir patatas y hacer un puré con ellas, y luego mezclarlas con harina.

No me acuerdo muy bien de las proporciones de harina, pero básicamente hay que amasarlo como si fuera una masa normal y tiene que quedar con la misma textura fina gomosa y no pegajosa, así que con eso uno ya va viendo cuánta harina hace falta. Tiene que haber harina por todas partes, en la tabla, en las manos, en el pelo, en la nariz.. Todo harina.

Cuando la masa tiene una textura chachi y ya no se pega a los dedos como se puede ver en la imagen de arriba, se hacen unos rulitos largos e intentando que tengan todos el mismo grosor. Luego se cortan en subrulos de igual longitud y se hace el viejo truco con el tenedor para que 1. tengan un diseño molón con 4 estrías en el centro y 2. se cuezan mejor.

Otra cosa que siempre nos indica nuestra insegnante es que la harina debe ser harina de fuerza de esa. Creo que en castellano se le llama así. Aquí la llaman simplemente high grade.

Con los minirulitos hechos ya sólo hay dos opciones, o los cueces y te los comes al momento o los congelas, ya que guardarlos de otra manera hace que se peguen. Y si se pegan es desastre. Así que hay que almacenarlos sin apilar, sin presiones y congelados. Una vez congelados se pueden agrupar.

Para cocinar se echan al agua hirviendo, donde se hunden. Cuando están hechos salen a flote, así que sólo hay que ir pescándolos. Nuestra profe se los comió nada más hacerlos, con tomate y albahaca, en un plato muy mofas.

Pero yo los tuve un par de dias y los puse con pesto y unas hojas de orégano natural que ella tiene en su casa y me dio para la ocasión. Estaban realmente buenos pero llenan un buevo.

Ese mismo finde comenzó el cambio de tiempo, dejó de llover tanto, dejó de hacer tanto calor y empezó a hacer días como los que puede hacer en bilbao en septiembre, calorcito y día bonito pero refrescando por la noche con lluvias ocasionales. El mejor tiempo. DE hecho durante nuestra etapa Hanoi estuve durmiendo con las ventanas abiertas, lo cual en el centro de Auckland es muyyyy mala idea porque por alguna razón hay un montón de macarras con coches o motos sin silenciador, y que para más inri los revolucionan en los semáforos de todas las intersecciones. Así que puede haber un ruido muy serio. A veces vienen 12 motos (son choppers, nena), y empiezan a hacer el canelo y deseas que venga un terminator y se los cargue a todos con una m134. Anyway, en nuestro nuevo clima bilbaíno, las noches son fresquitas y se puede dormir con la ventana cerrada así que mucho mejor.

El caso es que tiempo aparte, el finde pasado se celebró aquí el día del orgullo gay, supongo que junio, en pleno invierno, no les viene muy bien, así que lo pasan a febrero. Y fuimos a ver la parade, que nos habían dicho que era «muy familiar». Descubrimos que se referían más bien a «muy comercial». Básicamente, aparte de cuatro grupos de señores y señoras que desfilan por su cuenta con sus banderitas, el grueso de la parada está compuesto por carrozas de las compañías y empresas locales y no tan locales. Que está muy bien que se impliquen en estas cosas, pero es imposible no pensar en que pueda tener algo que ver con cuestiones de imagen y maniobra comercial. En Nueva Zelanda las cuestiones de derechos de estos colectivos están muy avanzadas, y están por lo general totalmente aceptados, así que realmente para un banco, por ejemplo, igual es peor en términos de imagen no estar en el desfile que estar. Lo cual está muy bien, pero a mí me da la sensación de que se están promocionando y ya está.

Al margen de esto, había cosas curiosas en el desfile, como las hormigoneras!

El ejército desfilando!!!!  (impensable en otros sitios…) y aunque no tengo foto, desfilaba por detrás de la primera ministra.

y la policía, que no sólo desfilaba si no que había disfrazado a sus coches con banderitas y una luces en el frontal que hacían como KITT, pero arcoiris en vez de rojo.

Después de todo el sector oficial, que incluía unos brutales manifestantes por el orgullo asexual con una bandera gris y grandes pintas de acabar de salir de su cuarto de jugar al LOL, y que eran 5, llegó el mondongo de empresas, multinacionales y corporaciones. Que era el más masivo, con música, camiones y ventanas de avión para hacerse fotos. (raimbowroo entiendo que es juego de palabras con el kangaroo de qantas y el rainbow)

Esta carroza muy al estilo «it’s raining men» también era de alguna compañía.

DEspués del desfile algunos fuimos a cenar a casa unas pizzas, y estuvimos hasta bastante tarde hablando de cuestiones profundas humanas como dónde se come la mejor pizza.

La semana siguiente empezó de forma increíble, con un inesperado cumpleaños de Iñigo Martinez pero dedicado a mí, con mi foto en un globo y todo.  Estuvo muymuy bien abrir el ojillo con esos vídeos, pero aun mejoró más la cosa cuando en el curro tuvieron a bien acordarse y envolverme unas tabletas de WHITTAKERS!! mi chocolate favorito, y del que me bajo dos tabletas a la semana.

Hicimos una celebración en el Brewers Cooperative, nuestra parroquia cervecera, del que he hablado en alguna otra ocasión, que tiene como 20 tiradores de cerveza que cambian cada semana, así que siempre hay cosas interesantes para probar.  Allí nos fuimos unos cuantos y escuché el zorionak en varios idiomas incluyendo parsi, húngaro, italiano, alemán del este ¿?, y las mañanitas del rey david que se canta en Mexico.

También estuve largo rato hablando con nuestro compañero Mexicano de las diferencias de doblaje entre españa y latinoamérica, con grandes risas encontradas en la familia Addams, donde el padre Gómez se llama Homero, la hija Miércoles es Merlina, el hijo Pugsley es Pericles y el tío Fétido es LUCAS!!! MEnos mal que han mantenido a Morticia! Las conversaciones sobre diferencias idiomáticas han continuado en los días  subsiguientes y nos hemos echado risas en ambos bandos.

Otro regalo mofas fue la toalla de teenager milenial naranja rosácea que me cayó, después de caerme miles de vaciles sobre el ridículo tamaño de mi toalla normal, con la que apenas puedo cambiarme el bañador. EDIT necesario:  en casa tb me esperaba un bizcocho cumpleañero hecho en casita, lo cual estuvo muy bien Y me dio para desayunar un par de veces.

Al margen del día especial, la semana ha ido bien, haciendo grandes progresos en mi paper, ya que terminé las dos secciones más largas y ahora sólo queda hacer gráficos molones, y explicarlos. Hemos dado también una vuelta de tuerca a la implementación de redes neuronales de impulsos, terminando por fin una implementación en python que funciona bien, así que mola.

Y el final de la semana ha acabado con visita a Takapuna, con playa, lectura y cerveza, cine por la noche, con la nueva de Guillermo del Toro, que está bien, pero no tiene nada que ver con lo que promete el tráiler (gracias a MEV…), y hoy hemos ido al garitazo de CHULETAASSS. Resulta que en Ponsonby (donde fue lo del desfile) hay dos garitos de chuletas, una steakhouse con una pinta brutal (pero que estaba cerrada hoy), y una parrilla argentina donde al final hemos ido y nos hemos puesto titos.

El garito, llamado «El Sizzling Chorizo» está en una de estas galerías hipster que están tan de moda tipo el mercado de san miguel de Madrid, con muchos sitios con tablones viejos, sillas vintage y bombillas gordas con filamentos visibles. Al margen de la parafernalia modernaza, el argentino era brutal, tenía la parrilla a la vista y estaban usando unos maderos allí para hacer unas brasas exquisitas y sobre ellas la carnucia. No ha defraudado.

HEmos acabado tomando un helado mientras planeamos nuestro próximo viaje un poco largo, la visita a la península de Coromandel. Del que habrá noticias próximamente.

19 Feb

100100

El 36 es un número muy interesante. Aparte de ser un sencillo 100100 en binario  y un más que adecuado 24 en hexadecimal (la edad que aparento),  tiene una gran cantidad de divisores unitarios (todos exceptuando el 5, 7 y 8), y de hecho es un número altamente compuesto, esto es, tiene más divisores que cualquiera de los enteros más pequeños. Además es triangular (podría disponer 36 canicas de manera que formaran un triángulo equilátero). Por otra parte, en la carrera hacia las edades que son formadas por cuadrados perfectos, me faltan 13 años para el siguiente (dónde estará el blog para entonces), frente a los 11 que transcurrieron desde el anterior. Es curioso porque esta serie de cuadrados perfectos está separada por otra serie, de impares.

Por no decir que es divisible entre 12, con todas sus absurdas implicaciones místicas (como ser el año de tu horóscopo chino, hello Perros)

Que nos hacemos viejos vaya.

12 Feb

Kiwi el Aucklander 10.3: Huevo podrido Land

Rotorua es un poco huevo podrido land. Si se busca en un mapa se ve que está junto a un lago redondito y bonito. Ese lago, que es bastante grande, fue otrora la caldera de un gran volcán, y por tanto, aunque esté ahora tapado por agua, todos sus alrededores siguen calentitos y humeantes. Así que según llegas a esta ciudad empiezas a notar ráfagas de olor a azufre, que se acentúan cuando te mueves a ciertas zonas. De hecho en el centro de la ciudad hay un parque, para leer, jugar y echarse la siesta en el verde, como un parque normal vamos, pero que tiene unas cuantas fumarolas (valladas!) y agujeros humeantes con olor a muerto. Aquí teníamos nuestra residencia para ver un montón de highlights que tiene este sitio. Un alojamiento cerca del lago, sin muchos lujos pero con amplitud y comodidad para los 5 y medio que éramos. El primer día fuimos al super para aprovisionar, íbamos a estar dos días aquí y eso nos permitía hacer la compra y usar la nevera (wow!). La primera noche nos pusimos a hacer tortilla para descubrir demasiado tarde que la kitchenette no tiraba ni huevo, así que tardamos más de dos horas en preparar las patatas, pero al final la cosa salió bastante bien. Al día siguiente salimos hacia Waiotapu, uno de los highlights de la zona.

Waiotapu es una extensión volcánica con fumarolas, géiseres y lagos de colores raros debidos a elementos químicos del inframundo. En Islandia vimos algo parecido, en Krafla,  que me pareció flipante, un paisaje marciano en el que no había límites. Si te querías bañar en un pozo de ácido sulfúrico hirviente, pues tú mismo. Islandia era salvaje. Pero NZ no es lo mismo. El poder corruptor del imperio británico es extenso, y aquí TODO se paga, todo está rentabilizado de alguna manera y todo es parte de algún tipo de mecanismo capitalista. Así que yo que esperaba encontrarme un montón de agujeros fétidos en medio del monte, lo que me decepcioné un poco al encontrar un resort turístico que cobraba 35 dólares por ver los agujeros fétidos. Eso sí, estaba todo muy bien organizadito.

En el volcanic wonderland (así lo llaman, esto debería haberme alertado de su naturaleza sacacuartos), había un montón de pozos de ácido, azufre humeante, rocas amarillas y lagos de colores diversos. La visita llevaba un rato largo. Así que tuve que ir tachando items de la lista de cosas para visitar en Rotorua, ya que yo había pensado que esto era llegar con el coche, echar unas fotos y pa casa. Pero no.

Había multitud de pasarelas, banquitos y vallas, para que no te metieras en las aguas sulfurosas. Lo tenían bien montado, y dos horas después, bajo un sol abrasador ya estabas un poco como satisfecho de oler a rayos.

Curioso lago verde por el arsénico. Esto no había en Krafla

Así que estuvimos un buen rato en el recinto y a medio día nos fuimos a comer a un parquecito cercano a Waiotapu. Junto a la entrada había un géiser, pero por alguna razón sólo se podía ver a las 10.15 am, y nos lo habíamos perdido. Así que preguntamos si se podía ver al día siguiente con la misma entrada que habíamos usado y nos la sellaron.  Lo cual requería que al día siguiente volviésemos a huevo podrido land.

El géyser estaba marcado como otro highlight para visitar rollo aparco el coche, echo fotos,  me voy. Pero esto me hizo tacharlo de la lista también, que se iba acortando. También nos habían dicho para ver un espectáculo maorí de danzas y movidas (parece que en Rotorua viven muchos maorís). También lo taché porque costaba un ojo de la cara entrar a una especie de museo al aire libre de cultura maorí que acababa con la danza esa.

Y cerraba a las 5, como todo, así que tampoco teníamos mucho tiempo para verlo después de pagar esa cantidad. Igual mañana. Así que nos fuimos a un río de aguas termales que estaba cerca y donde había bastante gente bañándose. Lo importante es que era gratis.

De vuelta en Rotorua nos metimos al bosque de secuoyas de Whakarewarewa, donde había un recorrido por unas pasarelas elevadas entre los árboles, que nuevamente te sablaban. Por suerte, se podía hacer el mismo recorrido, y otros, gratis, si ibas a nivel del suelo. Así que es lo que hicimos.

Las secuoyas de aquí no son las californianas y desde luego no son tan impresionantes como las de Mariposa Grove, pero aun así tienen su impacto. Son grandes y rojas y con la corteza fibrosa. Y el paseo está más que bien, y se agradecía un poco de sombra, que llevábamos todo el día expuestos al sol y a los vapores pestilentes. Aquí olía a bosque (mayormente, ya que también había alguna poza cadavérica)

El paseo concluía en una zona de bosque tropical típico de NZ con sus helechos gigantes y árboles densos.

Al acabar, nos fuimos a tomar una cerveza, que después de todo el día danzando ya se echaba en falta. Encontramos un garito, the Pig and the Whistle, al que fuimos porque nos hizo gracia el nombre. Luego descubrimos que estaba metido donde antiguamente había una comisaría, así que lo del cerdo y el silbato igual iba con intención. Esa noche, ya conociendo la kitchenette hicimos una cena más rápida, y después de concursar en un juego que nos inventamos, en el que veíamos vídeos de la MTV  clásica y teníamos que adivinar de qué año era la canción, nos fuimos al sobre.

Al día siguiente nos levantamos con el ánimo para ir a ver el condenado géyser (media hora de coche para ir, media para volver). Yo sobre todo tenía intriga por saber por qué narices sólo se podía ver a las 10.15 am. Cómo sabía el géyser qué hora era?? Bueno fue un poco fraude. En primer lugar nadie nos pidió la entrada (así que si alguien viene a verlo puede entrar gratis). En segundo lugar, el géyser no es exactamente un géyser, es más bien un volcán de esos que hacen los niños para la clase de ciencias. Tiene agua con cierto carácter ácido, e hirviente, en su interior. Y le echan algún tipo de jabón o pastilla básica, y la reacción del ácido con la base hace que explote durante un minuto. Por eso está sujeto a horario, viene una chica y pone las pastillas y explota, y todos pa casa. Y en tercer lugar, como géyser tampoco era muy impresionante. Cualquiera de los géyseres cutreibol de islandia que rodeaban al principal eran mucho más guapos que este.

Ahora teníamos dos opciones, seguir explorando huevo podrido land, yendo a otro volcanic wonderland que había unos kilómetros más arriba, y que costaba otros 40 pavazos, o viendo lo de los maorís… oooo… ir a Tauranga, una ciudad costera, una de las más bonitas que hemos pisado en NZ. Elegimos B.

Tauranga está un poco por debajo de la península de Coromandel y es una ciudad muyyyyy bonita. Tiene una playa larguísima de arena blanca (8-10 km), y aguas azul turquesa. Además la parte urbana es agradable, como una de esas pequeñas localidades surferas californianas. Como tardmos dos horas en llegar casi se nos hizo la hora de comer, así que dimos un paseo breve por una colina que hay junto a la playa, que tiene unas vistas increíbles, y luego nos fuimos a comer. No buscamos mucho. Encontramos un sitio que se llamaba FAT COW. PERFECTO. Resultó además que estaba llevado por varios hispanoamericanos con los que nos entendimos rápidamente. Tenían un horno de leña en el que hacían la carne a fuego muy lento, así que todo estaba buenísimo. La cerveza en botellas que parecía orín, también.

Después de comer nos fuimos a la playa donde yo como un zeneke no me pude bañar porque no había metido bañador. Pero bueno le di un buen arreón al libro, y me remojé los pieses :D

La vuelta a AKL llevó casi 3 horas, pero sin tráfico se lleva mucho mejor. Tocaba volver a las redes neuronales una vez más.

Pero venía una  semana corta!

10 Feb

Kiwi el Aucklander 10.2: Hobbiton Land

Dormimos estupendamente en la casa de los puentes de MAdison, y el maorí simpático nos preparó un continental breakfast estupendo (no es algo frecuente en los airbnb q te hagan el desayuno), con productos locales y cosas ricas. Nos pusimos hasta las cartolas, preparándonos para las emociones del día que tocaba ver Hobbiton.

En todo caso Hobbiton era por la tarde así que como estaba a menos de una hora aprovechamos para ir a otra catarata que estaba cerca, Wairere falls. Estas cascadas eran mucho más espectaculares que las de MArokopa, aunque también requerían más esfuerzo. Si las otras estaban a 10 minutillos del parking, estas tenían un pequeño treking por un bosque tropical  de unos 45 minutos, por cuestas de barro, escaleras infinitas, cuevas goteantes y vados.

Durante todo el paseo estuve pensando que el propio trekking iba a ser mejor que la cascada, pero al llegar me quedé un poco a medias… la cascada era impresionante.

Llegué a toda piña a la cima y empecé a bajar, encontrándome por el camino a los demás y aprovechando para echar muchas fotos.

Al acabar el descenso teníamos buena petada, y buscamos un sitio para comer cerca, había justo al lado una bonita cafetería, Fantails, que parecía que iba a ser sitio para comer, pero sólo tenía bollería. Cuando le dijimos que queríamos algo más, la señora nos dijo que nos preparaba unos sandwiches con lo que pillara por la nevera y nosotros la gozamos. Nos hizo unos emparedados de queso y tomate que estaban buenísimos, y comimos a gustísimo en la terraza del Fantails, para acabar con un heladito. Y salimos pitando para Hobbiton, el gran highlight.

La verdad es que yo iba con pocas ganas a Hobbiton. Cuesta 80 dólares entrar, y yo pensaba que iba a ser típica visita rápida guiada notoquesnada, notehagasfotos, y que iba a ser un fraude, y un fraude caro. Pero no pude estar más equivocado. Puede que si no has visto las pelis o el señor de los anillos no te interesa mucho, esta no sea tu visita. Pero si tienes un mínimo interés en las cuestiones de la Tierra Media, esta visita es increíble. Desde que llegas al aparcamiento y te suben a un autobús para llevarte al set, en el que te ponen un vídeo de 10 minutos con Peter Jackson explicándote cosas, hasta que te vas en el mismo autobús, con más explicaciones y agradecimientos, toda la visita es una delicia.

Hobbiton tiene un montón de agujeros hobbit. Muchos. Aprovecharon para recrear todo el pueblo haciendo agujeros de diferentes tamaños para rodar con los actores grandes, los actores pequeños y los medianos :D.  Y entre ellos, un vergel auténtico con jardines, huertas y árboles frutales reales que están produciendo frutas y hortalizas y son mantenidos todo el año por jardineros. Yo pensaba que la visita duraba 45 minutos, pero realmente estás dos horas viendo las casitas decoradas con una precisión milimétrica, los huertos, los decorados que parecen auténticos, y te enseñan donde Gandalf se cruzaba con Frodo la primera vez, o donde los niños seguían a Gandalf y salían unos fuegos artificiales de su carromato.

Además, cuentan muchos detalles sobre el rodaje y lo extremadamente detallista que fue PEter Jackson. Cosas como «he leído en un párrafo al final del tercer libro que los niños hobbits juegan entre los ciruelos. Así que vamos a plantar ciruelos en todo hobbiton, y los vamos a dejar que crezcan. Un momento, han crecido y no nos sirven para la perspectiva forzada porque son demasiado grandes. No pasa nada, plantamos manzanos, dejamos que crezcan, RECOGEMOS TODAS LAS MANZANAS Y EN SU LUGAR PONEMOS CIRUELAS DE MENTIRA». Todo esto lo hicieron para un plano de 2 segundos.  Otra cosa, el árbol encima de bolsón cerrado es el único árbol de mentira de todo el set. Es un roble, que parece que no se da por aquí. Bueno pues a parte de ser casi imposible adivinar que el roble es de mentira, cuando rodaron el hobbit, 10 años después de ESDLA, quitaron el árbol e hicieron una versión más pequeña del mismo, ya que el hobbit ocurre 60 años antes que el señor de los anillos. Todo para un planito así lejano en el que se ve el árbol. Alguien se habría dado cuenta? Peter Jackson sí.

En el grupo de visitantes había unos cuantos nerdazos, lo cual siempre se agradece. En vez de chinos molestos, nerds del señor de los anillos, fetén! Hicieron varias preguntas como «dónde está tom bombadil» o «por qué no sale el saneamiento de la comarca». El guía, un escocés muy gracioso, no era el típico guía que te va señalando las cosas y se sabe su guión y listo. No, salió del paso en todas las preguntas con muy buenas respuestas, que convencieron al más nerd. Guía de Gooooce.

Además te  dejan bastante a tu aire hacer las fotos que quieras, y hacer el canelo. Van dando explicaciones en lugares clave y luego te dejan a tu aire. Lo cual mola. Y es todo un logro, teniendo en cuenta que sale un grupo de 30-35 personas cada 5 minutos!!! Pero Hobbiton es grande y absorbe a toda esa gente.

Después de la motivada de ver Bolsón cerrado tamaño hobbit (o sea, tamaño humano, o sea, aquí NO rodó Gandalf), nos pasaron por el campo de la fiesta (muy pequeñito), del que nos contaron que contrataron a más de 100 extras a los que tenían que tener motivados, pero sin resaca (3 días de rodaje), así que les dieron una birra especial para el evento que tenía poco alcohol.

También pasamos por la casa de Sam, donde se junta con Rosita y sus hijas al final.

Y cuando crees que te va a explotar la cabeza de emociones, te llevan al dragón verde. Yo pensaba que iba a ser una recreación de corchopan cutre y que íbamos a tener 4 minutos para beber una birra aguada. Cómo pude estar tan equivocado. En primer lugar, supuestamente te invitan a una ronda. Pero no, si tienes tiempo y ganas puedes tomarte todas las rondas que quieras gratis. La cerveza está buenísima. Tienen 4 variedades y las dos que yo probé estaban muyyy buenas. Te dejan entre 25 y 35 minutos, en función de lo que hayas tardado en hacer el resto del camino, así que a mí me dio tiempo a dos cervezas. Pero lo mejor, el Dragón verde es BRUTALLL. Está construido al detalle, no es un decorado, es una taberna de verdad! Con madera de verdad, tallas de verdad, retratos de hobbits en las paredes y bueno una locura. Es viajar a hobbiton de verdad.

yo me voy a por birra YA

Aquí está la birra!!

Había una talla de un dragón cerca de la barra que nos explicaron que habían tardado 3 meses en hacerla. Lo mejor de todo, cuando tuvieron que rodar la escena en la que Frodo ve en el espejo de Galadriel que Hobbiton está siendo arrasado por Saruman, prendieron fuego de verdad al Dragón verde, lo quemaron! Y luego lo volvieron a reconstruir con el mismo detalle. Dios, sólo un frikazo obsesivo podía hacer algo así.

En fin, demasiado extenuados por las emociones, salimos de hobbiton 2 horas después de haber entrado, con el mensaje de Peter Jackson en el bus, y la música de Howard Shore que casi te hacía saltar la lagrimilla…

Después de un breve paso por la tienda de regalos, en la que no encontramos nada destacable, era un poco castaña, nos montamos en el coche y salimos hacia Rotorua, nuestro destino final.

Con la convicción de que nada podría superar la visita a Hobbiton.

09 Feb

Kiwi el Aucklander 10.1: Gusanoland

El 6 de febrero es el día de Waitangi, la fiesta nacional de Nueva Zelanda, y como caía en martes teníamos ante nosotros un finde de 4 días, que aprovechamos para hacer una excursión de las largas. El plan era acercarse al centro de la isla norte, que está a unos 250 km de Auckland, que parece poco, pero al final las distancias se hacen largas cuando tienes carreteras de 1 carril para llegar a ellas, y tu velocidad media no pasa de 60. El primer día íbamos a visitar Waitomo, las cuevas más famosas de Nueva Zelanda y uno de los destinos más visitados y recomendados en las guias. Sobre el papel 198 km nos separaban de las cuevas. En la práctica, tardamos casi 4 horas en llegar. Entre paradas, atascos y carreteras de tercera.

Waitomo  es un complejo de cuevas que se pueden visitar individualmente o en conjunto y que tienen como principal atractivo la presencia de unos gusanos que dan luz azul, haciendo que los techos de las cuevas estén llenos de lo que parecen leds azules. Nosotros hicimos el tour de la cueva principal y un poco sin más. En primer lugar te enseñan algunas zonas de la cueva y te explican lo que es una estalactita y te enseñan algunas a las que les han puesto nombre. Muy Vietnam todo hasta aquí. Luego llevan a una sala en la que hay algunos gusanos, muy pocos  y con mucho menos brillo que en las fotos promocionales. Lo mejor es que hay un momento que dan la,luz y te explican como cazan estos gusanos, dejando caer un hilo de baba al que se pegan los mosquitos atraídos por su luz. Y funciona, vimos efectivamente mosquitos cayendo atrapados en los hilos. Esto molaba. Luego te llevan a un barquito y navegas por un río interno a la cueva que ahí si, el techo está plagadiiiiisimo de gusanos y parece que estás navegando bajo las estrellas. Esta muy bien esta parte pero no dura mas de 10 minutos. En resumen la cueva tiene potencial pero pagar 60 dólares por 10 minutitos de gusanos y una larga explicación de lo que es una estalactita pues como que no. Algo que me molesta mucho más es que no te dejan hacer fotos de la cueva, ni vídeo. Entiendo que restrinjan el flash, y que las fotos de alguna manera las prohiban para asegurar que nadie use el flash, pero el vídeo es inocuo, y básicamente hacen esto para venderte las fotos que te han hecho ellos a la entrada. Además te timan, y te dicen, justo al salir tendréis opción de hacer alguna foto, pero el momento en el que te dan permiso es fuera de la cueva ya… Así que cero fotos de Waitomo en mi página, si no pongo las mías no voy a poner unas suyas para que la gente vaya a verlas, cosa que no recomiendo. Por otra parte, hay otro tour de las cuevas que no sé si ven  gusanos o no, pero que tiene mucha mejor pinta, que consiste en hacer un rafting por un río interno. Eso sí, 200 dólares.

La visita a las cuevas había sido a las 4 de la tarde, que incluyendo comer en un descampado, es todo el tiempo que nos había llevado desde las 10 de la mañana que salimos de AKL para llegar a ellas. Realmente necesitas tiempo para moverte por NZ.

Por la tarde teníamos que ir a la casa donde nos alojaríamos esa noche y estar allí para las 8, que es cuando nos esperaba el señor. Pero antes decidimos visitar las Marokopa falls. Estaban en sentido opuesto al que íbamos a dormir, pero merecía la pena. Solo eran 30 km, así que podían ser 45 minutos para llegar.

Las cataratas de Marokopa estaban bonitas. Tenían un interesante camino de 10 minutos que te transportaba, de nuevo, a parque jurásico, y al final llegabas a una pequeña terracita donde las cataratas se veían a lo lejos romper con fuerza sin mojarte. Estuvimos un ratejo allí viendo como una chica vestida impecablemente se metía en el barrizal de más abajo para conseguir la foto  instagram perfecta, que se la haría su esclavo fotógrafo

 

Tras las cataratas, y en el camino de vuelta, paramos en el puente natural de Mangapohue, una formación de roca que hacía un puente de bastantes metros de altura sobre un río. La visita al puente también tenía paseo majo, incluyendo unos descampados propios del hobbit, pero eso mañana.

Cuando acabamos nos fuimos hacia Te Kuiti, un diminuto pueblo en medio de la nada que era donde íbamos a dormir. A la hora exacta llegamos a una casa estilo la de los puentes de Madison, con sátiras decoradas colonialmente, techos altos y un acogedor dueño que era un poco extraño pero nos trató como si fuéramos sus hijos. Después de acomodarnos en las habitaciones salimos a buscar algo de cenar y no encontramos gran cosa salvo una especie de pub enooorrme que estaba vacío y que tenía varias pistas que anunciaban follon, pero el follon nunca terminó pasando. Sin embargo nos comimos unas hamburguesas estupendas un enjambre de camareras que no tenían nada más que hacer, porque estábamos sólo  nosotros.  Eran todas maorís y en el pueblo también, y daba la sensación de que llevaban mucho tiempo sin ver occidentales.

 

Cuando vimos que allí no iba a venir nadie más, y con las hamburguesas en el buche, nos fuimos al sobre, donde pude usar una almohada plátano, estupenda para apoyar la cabeza y abrazar al mismo tiempo :D