09 Mar

Kiwi el Aucklander 12: Un poco de running pro

La última semana no ha dado mucho de sí. Han sido días de salir tarde de la universidad por intentar llegar a tiempo con los plazos del paper. Txusuru y Luciaroa compraron una fruta muy rara que había en un super, de la que no recordamos el nombre, pero que tenia pinchos que PINCHABAN de verdad. Al abrirla era una mezcla de fruta de la pasión y pepino. Pero el sabor parece que no acompañaba mucho. Tal vez no estaba madura, pero quién sabe cuándo se madura ese chisme…

Sin embargo el miércoles fui con Urtats (otro de los estudiantes de la delegación vasca) y Nerea  a una pista de atletismo proh. Parece ser que en esa misma pista por la mañana se disputó el campeonato nacional de atletismo femenino, pero por la tarde estaba libre y cualquiera puede acceder y correr las carreras que organizan con su foto finish y todo el percal. Por alguna razón, Urtats, que es atleta de velocidad de forma casi profesional me convenció para ir con ellos (que entrenan todos los días), a correr algo, un 60, un 100 o algo… Al final, por aquello de que no fuera efímero, me decanté por el 800, una cosa que no había corrido nunca.

Hay que decir que desde que estoy en Auckland voy a correr todos los lunes y jueves unos 30 minutos y bueno, tampoco es que haya ganado mucha forma, porque tampoco es que corra mucho. Pero el último lunes me fijé en cuál era mi marca aproximada para esta distancia, intentando ir un poco más rápido, y eran alrededor de 4 minutos. No me pareció mal, hasta que descubrí que los profesionales lo hacen en minuto y medio. WHAAAT?

 

PEro bueno, me libré de la vergüenza de correr junto a gente que me iba a pulir, y me lancé a los 800, una carrera que es más anaeróbica de lo que parece. De hecho, a medida que bajas la distancia son, en contra de la intuición que al menos yo tenía, cada vez más anaeróbicas. Corres 100 metros y realmente no es como cuando sales a correr, que sudas y tienes una afección determinada en la respiración y tal y cual. Es un ejercicio súbito, de impacto, en el que tienes que ir a FUEGO y luego te paras de repente. En una tarde de repente me cambiaron un montón de misconceptios que tenía sobre el atletismo. También estuve viendo saltar a unas chicas de no más de 16 años el triple salto, y flipé bastante por lo técnicamente complejo que es: hay que dar las dos primeras zancadas con EL MISMO PIE! Era espectacular ver a esas chavalillas así que imagino que ver a profesionales de alto nivel tiene que ser increíble. Nada parecido a la sensación que transmite verlo en la tele.

La foto finish de la vergüenza. Urtats me hizo de liebre, por eso aparece con el mismo tiempo que yo.

En fin, que en mi 800, dándolo todo,  muriendo y teniendo una sensación loquísima de mareo, hormigueo y pinchazos después de correr los primeros 400 metros, pensaba que me caía redondo, hice el total en 3.25, mi personal best, que siguió siendo UN MINUTO Y MEDIO más lento que el tipo que ganó la carrera. Cómo es posible que me sacara tanto, si yo me deslomé?? Hasta que no te pones a hacerlo no te das cuenta de lo poco en forma que estás…  Esta semana he repetido, con un 60 y un 200, aunque no tomaron bien las medidas y no sé qué marca tengo. Pero me parecieron mucho más duros, aunque sólo corrí unos 8 segundos en el primero y unos 30 en el segundo… muerte.

Mientras tanto en Bilbao estaba cayendo la nevada de la década (de hecho de las últimas 3 décadas). Con lo que me gusta a mí la nieve, y me perdí a la gente esquiando por mi calle.

La cosa es que por lo que he leído el hecho de que tuvieran ese frío repentino en Europa se debía precisamente a que dejó de hacerlo en el polo, como si se hubiera desplazado la masa de aire. Parece ser que en durante esos días la media de temperatura en europa era 3 grados inferior a la del polo norte, que estaba en positivo! Así que un poco locura, pero bueno, cosas del cambio climático.

En Auckland la cosa siguió yendo de deportes  porque el viernes pudimos ir a ver un partido de rugby super league, que es una especie de champions del rugby pero un poco raro. Juegan los equipos de ciudades, como en la champions de allí, pero claro, aquí no hay un continente con un montón de países y equipos, así que en la super league esta juegan equipos de sudáfrica, uruguay, argentina, japón, australia y nueva zelanda. ASí, variadito. Y a horas y horas de vuelo unos de otros. En nuestro caso vimos dos equipos neozelandeses, ya que primero hay una liguilla dentro de los países (que si no ya me dirás, como tenga que venir un equipo sudafricano para jugar un solo partido menudas risas), los Blues, de Auckland y los Chiefs, de Hamilton.

El partido estuvo entretenido y equilibrado, hasta cierto punto, aunque al final ganaron los chiefs por poquito, ya que los blues estuvieron en una larguísima jugada de tensión absoluta al final del partido, a puntito de hacer un ensayo que habría dado la vuelta a las cosas. Los lances más guays pasaron al otro lado del estadio pero cuando pasaba algo cerca era de cortar la respiración. Se oía, a pesar del ruido de la gente, el impacto de los músculos, los huesos, la caja torácica resonando, cada vez que chocaban dos de las moles que jugaban en cada equipo. Menudos bisontes…

Hay que decir que Eden park es grandecito, pero tampoco parece el estadio nacional de Nueva Zelanda, como de hecho es, donde juegan los All Black y demás. Se les tiene que quedar pequeño en esos grandes eventos.. Pero de todas formas divertido y muy entretenido, además estaba con Eloy, que jugó a rugby y me explicó todas esas cosas que todavía no acababa de entender cuando lo veía en la tele, así que bastante bien. Ahora ya puedo decir que entiendo cuándo y por qué pasan las cosas.

El sábado pudimos ir a un festival de linternas con el que se celebraba el año nuevo chino. El año nuevo fue el 16 de febrero, pero a 4 de marzo siguen haciendo cosas. Bien.

Frente a otras celebraciones de Auckland, que normalmente son bastante cutres, hay que decir que los chinos se lo curraban bastante. El parque Domain estaba lleno de lamparas y esculturas de luz, que le daban un aire elegante y misterioso.

Había muchísima gente. No recuerdo una situación previa en la que haya estado rodeado de tanta gente a la vez. Cuando llegué al Domain, que es un parque enorme, había un flujo constante de chinos saliendo, que se iban a casa ya, era una especie de marea, como la que se produce en fiestas de Bilbao cuando acaban los fuegos artificiales. Y yo pensaba que me iba a encontrar el parque vacío. Pero no, cuando llegué seguía habiendo infinitos chinos

LAs esculturas molaban bastante, y también las habían puesto en los lagos del jardín botánico.

Estuvimos nuestra buena hora haciendo cola para pillar algo de cenar, en alguno de los muchos puestos de comida que había.

A a las 10.30, como buena celebración de Auckland, todo acabó, apagaron las luces y todo el mundo pa casa.

Así empezó una semana nueva de redes neuronales y traffic flow, pero esta es más corta, ya que nos vamos a Coromandel, de lo que habrá proper reports.

 

02 Mar

Namibia, capítulo 11: La costa del esqueleto

Tras hacer noche en aquel camping en medio de la larga playa de Namibia arrancamos hacia el sur, dirección Swakopmund, la segunda ciudad más grande del país, y una que al tener costa, supuestamente tiene más encanto que Windhoek.  La larga carretera salada de la costa no estaba asfaltada pero tampoco tenía baches ni botes, ya que la gruesa capa de sal, arena,  y vete a saber qué más que había en la superficie hacían que pareciera una carretera nueva, con una conducción suave y agradable que el Corolla agradeció sin duda. Y yo también. Por esa carretera fuimos buscando los famosos naufragios de barcos o de ballenas, que dan nombre a la costa (de los esqueletos), pero no vimos gran cosa, ya que como habíamos leído el día anterior, los restos de barcos son retirados, mientras que los restos de animales son cogidos por gente que vive por allí para intentar venderlos a turistas. Así que más que la costa de los esqueletos, es la costa del esqueleto, ya que sólo hay uno.

De hecho, cuando paramos en el único barco que vimos, una nube de vendedores nos asaltó, supusimos que bosquimanos porque cuando les dejamos atrás se comunicaban con chasquidos. Eran un tanto agobiantes, hasta el punto de pensar que te ponían un poco presión de que si no les comprabas eras racista o algo así.. No sé, mala sensación, aunque no peor que la de cualquier otro país en el que unos señores te vienen a dar la murga para que compres cosas.

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Uno de los pocos barcos que sobreviven a la costa de los esqueletos está (o al menos cuando llegamos), bastante mar adentro, así que tampoco se pueden hacer fotos desde justo debajo del casco, como se suele ver por ahí, aunque supongo que en marea baja la cosa cambiará.

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El mar además estaba bastante picado, como vimos que era costumbre por estos lares, así que tampoco podías acercarte demasiado._MG_6164-2

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El barco se había conertido en un conveniente nido de gaviotas y otros pájaros y daba un espectáculo curioso, pero no era en todo caso lo que teníamos en mente.

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Hacia medio día llegamos a Swakopmund y fuimos directos a comer a uno de los 2 o 3 restaurantes que recomendaba la guía. La verdad es que cada vez desconfío más de la guía, en general parece que los autores no se esfuerzan mucho y te eligen 3 o 4 sitios así como muy en el centro con buena apariencia y luego rellenan con algún garito raro.  Pero en este caso fue un acierto, una especie de cafetería que servían sandwiches y bocatas, y estaba lleno de europeos (arrastrados por la guía, seguramente), con buen ambiente, y buena música. Nos pusimos finos, por primera vez en unos cuantos días, y nos fuimos a ver la ciudad.IMG-20161004-WA0014

Swakopmund es un poco la ciudad bohemia que todos los países tienen, pero claro, aplicado a Namibia no es lo mismo que a un país europeo. Tiene mar, y un estilo colonial curioso y bonito (en el centro, el resto es muyyy sin más).  Y en la zona de la playa hay algunos hoteles con pinta de mucho más caros y elegantes que cualquiera de la capital. Hay un embarcadero de madera con restaurantes que daba algunas de las mejores vistas de la ciudad, y también del mar, del que se podía apreciar su fuerza. Normalmente en estas estructuras las olas romen de tranquis, pero aquí, olas de 3 metros rompían con mucha violencia y mojaban a todo el mundo.IMG-20161004-WA0018

Estuvimos paseando por el centro sin mucho más que ver que la propia arquitectura de la ciudad, y algunas tiendas de artesanía que vendían cosas realmente interesantes y realmente caras. Finalmente para cuando anocheció, que no era muy tarde, nos fuimos a la casita que habíamos alquilado por el centro para ver una peli. Al día siguiente teníamos nueva paliza de coche, para cruzar el trópico y meternos de lleno en el desierto.

25 Feb

Kiwi el Aucklander 11: Orgullo Gnocchi

Dos de las últimas tres semanas se ha dedicado a llover en Auckland. Hemos pasado a vivir en Hanoi, lluvia, calor, y humedad extrema. Esto arruinó bastantes planes y nos dio algo de dolor de cabeza. Así que el fin de semana siguiente a hobbiton lo único que hicimos fue jugar al minigolf en un campo cubierto en Aotea.

Pero esa semana también asistimos al taller de gnocchi de la compañera italiana. Aparte de aprender a pronunciarlo bien (ñokki, y no genochi, como nos dijo un kiwi de una tienda de vinos), aprendimos rápidamente la ténica de elaboración, que es bastante simple. Básicamente hay que hervir patatas y hacer un puré con ellas, y luego mezclarlas con harina.

No me acuerdo muy bien de las proporciones de harina, pero básicamente hay que amasarlo como si fuera una masa normal y tiene que quedar con la misma textura fina gomosa y no pegajosa, así que con eso uno ya va viendo cuánta harina hace falta. Tiene que haber harina por todas partes, en la tabla, en las manos, en el pelo, en la nariz.. Todo harina.

Cuando la masa tiene una textura chachi y ya no se pega a los dedos como se puede ver en la imagen de arriba, se hacen unos rulitos largos e intentando que tengan todos el mismo grosor. Luego se cortan en subrulos de igual longitud y se hace el viejo truco con el tenedor para que 1. tengan un diseño molón con 4 estrías en el centro y 2. se cuezan mejor.

Otra cosa que siempre nos indica nuestra insegnante es que la harina debe ser harina de fuerza de esa. Creo que en castellano se le llama así. Aquí la llaman simplemente high grade.

Con los minirulitos hechos ya sólo hay dos opciones, o los cueces y te los comes al momento o los congelas, ya que guardarlos de otra manera hace que se peguen. Y si se pegan es desastre. Así que hay que almacenarlos sin apilar, sin presiones y congelados. Una vez congelados se pueden agrupar.

Para cocinar se echan al agua hirviendo, donde se hunden. Cuando están hechos salen a flote, así que sólo hay que ir pescándolos. Nuestra profe se los comió nada más hacerlos, con tomate y albahaca, en un plato muy mofas.

Pero yo los tuve un par de dias y los puse con pesto y unas hojas de orégano natural que ella tiene en su casa y me dio para la ocasión. Estaban realmente buenos pero llenan un buevo.

Ese mismo finde comenzó el cambio de tiempo, dejó de llover tanto, dejó de hacer tanto calor y empezó a hacer días como los que puede hacer en bilbao en septiembre, calorcito y día bonito pero refrescando por la noche con lluvias ocasionales. El mejor tiempo. DE hecho durante nuestra etapa Hanoi estuve durmiendo con las ventanas abiertas, lo cual en el centro de Auckland es muyyyy mala idea porque por alguna razón hay un montón de macarras con coches o motos sin silenciador, y que para más inri los revolucionan en los semáforos de todas las intersecciones. Así que puede haber un ruido muy serio. A veces vienen 12 motos (son choppers, nena), y empiezan a hacer el canelo y deseas que venga un terminator y se los cargue a todos con una m134. Anyway, en nuestro nuevo clima bilbaíno, las noches son fresquitas y se puede dormir con la ventana cerrada así que mucho mejor.

El caso es que tiempo aparte, el finde pasado se celebró aquí el día del orgullo gay, supongo que junio, en pleno invierno, no les viene muy bien, así que lo pasan a febrero. Y fuimos a ver la parade, que nos habían dicho que era “muy familiar”. Descubrimos que se referían más bien a “muy comercial”. Básicamente, aparte de cuatro grupos de señores y señoras que desfilan por su cuenta con sus banderitas, el grueso de la parada está compuesto por carrozas de las compañías y empresas locales y no tan locales. Que está muy bien que se impliquen en estas cosas, pero es imposible no pensar en que pueda tener algo que ver con cuestiones de imagen y maniobra comercial. En Nueva Zelanda las cuestiones de derechos de estos colectivos están muy avanzadas, y están por lo general totalmente aceptados, así que realmente para un banco, por ejemplo, igual es peor en términos de imagen no estar en el desfile que estar. Lo cual está muy bien, pero a mí me da la sensación de que se están promocionando y ya está.

Al margen de esto, había cosas curiosas en el desfile, como las hormigoneras!

El ejército desfilando!!!!  (impensable en otros sitios…) y aunque no tengo foto, desfilaba por detrás de la primera ministra.

y la policía, que no sólo desfilaba si no que había disfrazado a sus coches con banderitas y una luces en el frontal que hacían como KITT, pero arcoiris en vez de rojo.

Después de todo el sector oficial, que incluía unos brutales manifestantes por el orgullo asexual con una bandera gris y grandes pintas de acabar de salir de su cuarto de jugar al LOL, y que eran 5, llegó el mondongo de empresas, multinacionales y corporaciones. Que era el más masivo, con música, camiones y ventanas de avión para hacerse fotos. (raimbowroo entiendo que es juego de palabras con el kangaroo de qantas y el rainbow)

Esta carroza muy al estilo “it’s raining men” también era de alguna compañía.

DEspués del desfile algunos fuimos a cenar a casa unas pizzas, y estuvimos hasta bastante tarde hablando de cuestiones profundas humanas como dónde se come la mejor pizza.

La semana siguiente empezó de forma increíble, con un inesperado cumpleaños de Iñigo Martinez pero dedicado a mí, con mi foto en un globo y todo.  Estuvo muymuy bien abrir el ojillo con esos vídeos, pero aun mejoró más la cosa cuando en el curro tuvieron a bien acordarse y envolverme unas tabletas de WHITTAKERS!! mi chocolate favorito, y del que me bajo dos tabletas a la semana.

Hicimos una celebración en el Brewers Cooperative, nuestra parroquia cervecera, del que he hablado en alguna otra ocasión, que tiene como 20 tiradores de cerveza que cambian cada semana, así que siempre hay cosas interesantes para probar.  Allí nos fuimos unos cuantos y escuché el zorionak en varios idiomas incluyendo parsi, húngaro, italiano, alemán del este ¿?, y las mañanitas del rey david que se canta en Mexico.

También estuve largo rato hablando con nuestro compañero Mexicano de las diferencias de doblaje entre españa y latinoamérica, con grandes risas encontradas en la familia Addams, donde el padre Gómez se llama Homero, la hija Miércoles es Merlina, el hijo Pugsley es Pericles y el tío Fétido es LUCAS!!! MEnos mal que han mantenido a Morticia! Las conversaciones sobre diferencias idiomáticas han continuado en los días  subsiguientes y nos hemos echado risas en ambos bandos.

Otro regalo mofas fue la toalla de teenager milenial naranja rosácea que me cayó, después de caerme miles de vaciles sobre el ridículo tamaño de mi toalla normal, con la que apenas puedo cambiarme el bañador. EDIT necesario:  en casa tb me esperaba un bizcocho cumpleañero hecho en casita, lo cual estuvo muy bien Y me dio para desayunar un par de veces.

Al margen del día especial, la semana ha ido bien, haciendo grandes progresos en mi paper, ya que terminé las dos secciones más largas y ahora sólo queda hacer gráficos molones, y explicarlos. Hemos dado también una vuelta de tuerca a la implementación de redes neuronales de impulsos, terminando por fin una implementación en python que funciona bien, así que mola.

Y el final de la semana ha acabado con visita a Takapuna, con playa, lectura y cerveza, cine por la noche, con la nueva de Guillermo del Toro, que está bien, pero no tiene nada que ver con lo que promete el tráiler (gracias a MEV…), y hoy hemos ido al garitazo de CHULETAASSS. Resulta que en Ponsonby (donde fue lo del desfile) hay dos garitos de chuletas, una steakhouse con una pinta brutal (pero que estaba cerrada hoy), y una parrilla argentina donde al final hemos ido y nos hemos puesto titos.

El garito, llamado “El Sizzling Chorizo” está en una de estas galerías hipster que están tan de moda tipo el mercado de san miguel de Madrid, con muchos sitios con tablones viejos, sillas vintage y bombillas gordas con filamentos visibles. Al margen de la parafernalia modernaza, el argentino era brutal, tenía la parrilla a la vista y estaban usando unos maderos allí para hacer unas brasas exquisitas y sobre ellas la carnucia. No ha defraudado.

HEmos acabado tomando un helado mientras planeamos nuestro próximo viaje un poco largo, la visita a la península de Coromandel. Del que habrá noticias próximamente.

19 Feb

100100

El 36 es un número muy interesante. Aparte de ser un sencillo 100100 en binario  y un más que adecuado 24 en hexadecimal (la edad que aparento),  tiene una gran cantidad de divisores unitarios (todos exceptuando el 5, 7 y 8), y de hecho es un número altamente compuesto, esto es, tiene más divisores que cualquiera de los enteros más pequeños. Además es triangular (podría disponer 36 canicas de manera que formaran un triángulo equilátero). Por otra parte, en la carrera hacia las edades que son formadas por cuadrados perfectos, me faltan 13 años para el siguiente (dónde estará el blog para entonces), frente a los 11 que transcurrieron desde el anterior. Es curioso porque esta serie de cuadrados perfectos está separada por otra serie, de impares.

Por no decir que es divisible entre 12, con todas sus absurdas implicaciones místicas (como ser el año de tu horóscopo chino, hello Perros)

Que nos hacemos viejos vaya.

12 Feb

Kiwi el Aucklander 10.3: Huevo podrido Land

Rotorua es un poco huevo podrido land. Si se busca en un mapa se ve que está junto a un lago redondito y bonito. Ese lago, que es bastante grande, fue otrora la caldera de un gran volcán, y por tanto, aunque esté ahora tapado por agua, todos sus alrededores siguen calentitos y humeantes. Así que según llegas a esta ciudad empiezas a notar ráfagas de olor a azufre, que se acentúan cuando te mueves a ciertas zonas. De hecho en el centro de la ciudad hay un parque, para leer, jugar y echarse la siesta en el verde, como un parque normal vamos, pero que tiene unas cuantas fumarolas (valladas!) y agujeros humeantes con olor a muerto. Aquí teníamos nuestra residencia para ver un montón de highlights que tiene este sitio. Un alojamiento cerca del lago, sin muchos lujos pero con amplitud y comodidad para los 5 y medio que éramos. El primer día fuimos al super para aprovisionar, íbamos a estar dos días aquí y eso nos permitía hacer la compra y usar la nevera (wow!). La primera noche nos pusimos a hacer tortilla para descubrir demasiado tarde que la kitchenette no tiraba ni huevo, así que tardamos más de dos horas en preparar las patatas, pero al final la cosa salió bastante bien. Al día siguiente salimos hacia Waiotapu, uno de los highlights de la zona.

Waiotapu es una extensión volcánica con fumarolas, géiseres y lagos de colores raros debidos a elementos químicos del inframundo. En Islandia vimos algo parecido, en Krafla,  que me pareció flipante, un paisaje marciano en el que no había límites. Si te querías bañar en un pozo de ácido sulfúrico hirviente, pues tú mismo. Islandia era salvaje. Pero NZ no es lo mismo. El poder corruptor del imperio británico es extenso, y aquí TODO se paga, todo está rentabilizado de alguna manera y todo es parte de algún tipo de mecanismo capitalista. Así que yo que esperaba encontrarme un montón de agujeros fétidos en medio del monte, lo que me decepcioné un poco al encontrar un resort turístico que cobraba 35 dólares por ver los agujeros fétidos. Eso sí, estaba todo muy bien organizadito.

En el volcanic wonderland (así lo llaman, esto debería haberme alertado de su naturaleza sacacuartos), había un montón de pozos de ácido, azufre humeante, rocas amarillas y lagos de colores diversos. La visita llevaba un rato largo. Así que tuve que ir tachando items de la lista de cosas para visitar en Rotorua, ya que yo había pensado que esto era llegar con el coche, echar unas fotos y pa casa. Pero no.

Había multitud de pasarelas, banquitos y vallas, para que no te metieras en las aguas sulfurosas. Lo tenían bien montado, y dos horas después, bajo un sol abrasador ya estabas un poco como satisfecho de oler a rayos.

Curioso lago verde por el arsénico. Esto no había en Krafla

Así que estuvimos un buen rato en el recinto y a medio día nos fuimos a comer a un parquecito cercano a Waiotapu. Junto a la entrada había un géiser, pero por alguna razón sólo se podía ver a las 10.15 am, y nos lo habíamos perdido. Así que preguntamos si se podía ver al día siguiente con la misma entrada que habíamos usado y nos la sellaron.  Lo cual requería que al día siguiente volviésemos a huevo podrido land.

El géyser estaba marcado como otro highlight para visitar rollo aparco el coche, echo fotos,  me voy. Pero esto me hizo tacharlo de la lista también, que se iba acortando. También nos habían dicho para ver un espectáculo maorí de danzas y movidas (parece que en Rotorua viven muchos maorís). También lo taché porque costaba un ojo de la cara entrar a una especie de museo al aire libre de cultura maorí que acababa con la danza esa.

Y cerraba a las 5, como todo, así que tampoco teníamos mucho tiempo para verlo después de pagar esa cantidad. Igual mañana. Así que nos fuimos a un río de aguas termales que estaba cerca y donde había bastante gente bañándose. Lo importante es que era gratis.

De vuelta en Rotorua nos metimos al bosque de secuoyas de Whakarewarewa, donde había un recorrido por unas pasarelas elevadas entre los árboles, que nuevamente te sablaban. Por suerte, se podía hacer el mismo recorrido, y otros, gratis, si ibas a nivel del suelo. Así que es lo que hicimos.

Las secuoyas de aquí no son las californianas y desde luego no son tan impresionantes como las de Mariposa Grove, pero aun así tienen su impacto. Son grandes y rojas y con la corteza fibrosa. Y el paseo está más que bien, y se agradecía un poco de sombra, que llevábamos todo el día expuestos al sol y a los vapores pestilentes. Aquí olía a bosque (mayormente, ya que también había alguna poza cadavérica)

El paseo concluía en una zona de bosque tropical típico de NZ con sus helechos gigantes y árboles densos.

Al acabar, nos fuimos a tomar una cerveza, que después de todo el día danzando ya se echaba en falta. Encontramos un garito, the Pig and the Whistle, al que fuimos porque nos hizo gracia el nombre. Luego descubrimos que estaba metido donde antiguamente había una comisaría, así que lo del cerdo y el silbato igual iba con intención. Esa noche, ya conociendo la kitchenette hicimos una cena más rápida, y después de concursar en un juego que nos inventamos, en el que veíamos vídeos de la MTV  clásica y teníamos que adivinar de qué año era la canción, nos fuimos al sobre.

Al día siguiente nos levantamos con el ánimo para ir a ver el condenado géyser (media hora de coche para ir, media para volver). Yo sobre todo tenía intriga por saber por qué narices sólo se podía ver a las 10.15 am. Cómo sabía el géyser qué hora era?? Bueno fue un poco fraude. En primer lugar nadie nos pidió la entrada (así que si alguien viene a verlo puede entrar gratis). En segundo lugar, el géyser no es exactamente un géyser, es más bien un volcán de esos que hacen los niños para la clase de ciencias. Tiene agua con cierto carácter ácido, e hirviente, en su interior. Y le echan algún tipo de jabón o pastilla básica, y la reacción del ácido con la base hace que explote durante un minuto. Por eso está sujeto a horario, viene una chica y pone las pastillas y explota, y todos pa casa. Y en tercer lugar, como géyser tampoco era muy impresionante. Cualquiera de los géyseres cutreibol de islandia que rodeaban al principal eran mucho más guapos que este.

Ahora teníamos dos opciones, seguir explorando huevo podrido land, yendo a otro volcanic wonderland que había unos kilómetros más arriba, y que costaba otros 40 pavazos, o viendo lo de los maorís… oooo… ir a Tauranga, una ciudad costera, una de las más bonitas que hemos pisado en NZ. Elegimos B.

Tauranga está un poco por debajo de la península de Coromandel y es una ciudad muyyyyy bonita. Tiene una playa larguísima de arena blanca (8-10 km), y aguas azul turquesa. Además la parte urbana es agradable, como una de esas pequeñas localidades surferas californianas. Como tardmos dos horas en llegar casi se nos hizo la hora de comer, así que dimos un paseo breve por una colina que hay junto a la playa, que tiene unas vistas increíbles, y luego nos fuimos a comer. No buscamos mucho. Encontramos un sitio que se llamaba FAT COW. PERFECTO. Resultó además que estaba llevado por varios hispanoamericanos con los que nos entendimos rápidamente. Tenían un horno de leña en el que hacían la carne a fuego muy lento, así que todo estaba buenísimo. La cerveza en botellas que parecía orín, también.

Después de comer nos fuimos a la playa donde yo como un zeneke no me pude bañar porque no había metido bañador. Pero bueno le di un buen arreón al libro, y me remojé los pieses :D

La vuelta a AKL llevó casi 3 horas, pero sin tráfico se lleva mucho mejor. Tocaba volver a las redes neuronales una vez más.

Pero venía una  semana corta!

10 Feb

Kiwi el Aucklander 10.2: Hobbiton Land

Dormimos estupendamente en la casa de los puentes de MAdison, y el maorí simpático nos preparó un continental breakfast estupendo (no es algo frecuente en los airbnb q te hagan el desayuno), con productos locales y cosas ricas. Nos pusimos hasta las cartolas, preparándonos para las emociones del día que tocaba ver Hobbiton.

En todo caso Hobbiton era por la tarde así que como estaba a menos de una hora aprovechamos para ir a otra catarata que estaba cerca, Wairere falls. Estas cascadas eran mucho más espectaculares que las de MArokopa, aunque también requerían más esfuerzo. Si las otras estaban a 10 minutillos del parking, estas tenían un pequeño treking por un bosque tropical  de unos 45 minutos, por cuestas de barro, escaleras infinitas, cuevas goteantes y vados.

Durante todo el paseo estuve pensando que el propio trekking iba a ser mejor que la cascada, pero al llegar me quedé un poco a medias… la cascada era impresionante.

Llegué a toda piña a la cima y empecé a bajar, encontrándome por el camino a los demás y aprovechando para echar muchas fotos.

Al acabar el descenso teníamos buena petada, y buscamos un sitio para comer cerca, había justo al lado una bonita cafetería, Fantails, que parecía que iba a ser sitio para comer, pero sólo tenía bollería. Cuando le dijimos que queríamos algo más, la señora nos dijo que nos preparaba unos sandwiches con lo que pillara por la nevera y nosotros la gozamos. Nos hizo unos emparedados de queso y tomate que estaban buenísimos, y comimos a gustísimo en la terraza del Fantails, para acabar con un heladito. Y salimos pitando para Hobbiton, el gran highlight.

La verdad es que yo iba con pocas ganas a Hobbiton. Cuesta 80 dólares entrar, y yo pensaba que iba a ser típica visita rápida guiada notoquesnada, notehagasfotos, y que iba a ser un fraude, y un fraude caro. Pero no pude estar más equivocado. Puede que si no has visto las pelis o el señor de los anillos no te interesa mucho, esta no sea tu visita. Pero si tienes un mínimo interés en las cuestiones de la Tierra Media, esta visita es increíble. Desde que llegas al aparcamiento y te suben a un autobús para llevarte al set, en el que te ponen un vídeo de 10 minutos con Peter Jackson explicándote cosas, hasta que te vas en el mismo autobús, con más explicaciones y agradecimientos, toda la visita es una delicia.

Hobbiton tiene un montón de agujeros hobbit. Muchos. Aprovecharon para recrear todo el pueblo haciendo agujeros de diferentes tamaños para rodar con los actores grandes, los actores pequeños y los medianos :D.  Y entre ellos, un vergel auténtico con jardines, huertas y árboles frutales reales que están produciendo frutas y hortalizas y son mantenidos todo el año por jardineros. Yo pensaba que la visita duraba 45 minutos, pero realmente estás dos horas viendo las casitas decoradas con una precisión milimétrica, los huertos, los decorados que parecen auténticos, y te enseñan donde Gandalf se cruzaba con Frodo la primera vez, o donde los niños seguían a Gandalf y salían unos fuegos artificiales de su carromato.

Además, cuentan muchos detalles sobre el rodaje y lo extremadamente detallista que fue PEter Jackson. Cosas como “he leído en un párrafo al final del tercer libro que los niños hobbits juegan entre los ciruelos. Así que vamos a plantar ciruelos en todo hobbiton, y los vamos a dejar que crezcan. Un momento, han crecido y no nos sirven para la perspectiva forzada porque son demasiado grandes. No pasa nada, plantamos manzanos, dejamos que crezcan, RECOGEMOS TODAS LAS MANZANAS Y EN SU LUGAR PONEMOS CIRUELAS DE MENTIRA”. Todo esto lo hicieron para un plano de 2 segundos.  Otra cosa, el árbol encima de bolsón cerrado es el único árbol de mentira de todo el set. Es un roble, que parece que no se da por aquí. Bueno pues a parte de ser casi imposible adivinar que el roble es de mentira, cuando rodaron el hobbit, 10 años después de ESDLA, quitaron el árbol e hicieron una versión más pequeña del mismo, ya que el hobbit ocurre 60 años antes que el señor de los anillos. Todo para un planito así lejano en el que se ve el árbol. Alguien se habría dado cuenta? Peter Jackson sí.

En el grupo de visitantes había unos cuantos nerdazos, lo cual siempre se agradece. En vez de chinos molestos, nerds del señor de los anillos, fetén! Hicieron varias preguntas como “dónde está tom bombadil” o “por qué no sale el saneamiento de la comarca”. El guía, un escocés muy gracioso, no era el típico guía que te va señalando las cosas y se sabe su guión y listo. No, salió del paso en todas las preguntas con muy buenas respuestas, que convencieron al más nerd. Guía de Gooooce.

Además te  dejan bastante a tu aire hacer las fotos que quieras, y hacer el canelo. Van dando explicaciones en lugares clave y luego te dejan a tu aire. Lo cual mola. Y es todo un logro, teniendo en cuenta que sale un grupo de 30-35 personas cada 5 minutos!!! Pero Hobbiton es grande y absorbe a toda esa gente.

Después de la motivada de ver Bolsón cerrado tamaño hobbit (o sea, tamaño humano, o sea, aquí NO rodó Gandalf), nos pasaron por el campo de la fiesta (muy pequeñito), del que nos contaron que contrataron a más de 100 extras a los que tenían que tener motivados, pero sin resaca (3 días de rodaje), así que les dieron una birra especial para el evento que tenía poco alcohol.

También pasamos por la casa de Sam, donde se junta con Rosita y sus hijas al final.

Y cuando crees que te va a explotar la cabeza de emociones, te llevan al dragón verde. Yo pensaba que iba a ser una recreación de corchopan cutre y que íbamos a tener 4 minutos para beber una birra aguada. Cómo pude estar tan equivocado. En primer lugar, supuestamente te invitan a una ronda. Pero no, si tienes tiempo y ganas puedes tomarte todas las rondas que quieras gratis. La cerveza está buenísima. Tienen 4 variedades y las dos que yo probé estaban muyyy buenas. Te dejan entre 25 y 35 minutos, en función de lo que hayas tardado en hacer el resto del camino, así que a mí me dio tiempo a dos cervezas. Pero lo mejor, el Dragón verde es BRUTALLL. Está construido al detalle, no es un decorado, es una taberna de verdad! Con madera de verdad, tallas de verdad, retratos de hobbits en las paredes y bueno una locura. Es viajar a hobbiton de verdad.

yo me voy a por birra YA

Aquí está la birra!!

Había una talla de un dragón cerca de la barra que nos explicaron que habían tardado 3 meses en hacerla. Lo mejor de todo, cuando tuvieron que rodar la escena en la que Frodo ve en el espejo de Galadriel que Hobbiton está siendo arrasado por Saruman, prendieron fuego de verdad al Dragón verde, lo quemaron! Y luego lo volvieron a reconstruir con el mismo detalle. Dios, sólo un frikazo obsesivo podía hacer algo así.

En fin, demasiado extenuados por las emociones, salimos de hobbiton 2 horas después de haber entrado, con el mensaje de Peter Jackson en el bus, y la música de Howard Shore que casi te hacía saltar la lagrimilla…

Después de un breve paso por la tienda de regalos, en la que no encontramos nada destacable, era un poco castaña, nos montamos en el coche y salimos hacia Rotorua, nuestro destino final.

Con la convicción de que nada podría superar la visita a Hobbiton.

09 Feb

Kiwi el Aucklander 10.1: Gusanoland

El 6 de febrero es el día de Waitangi, la fiesta nacional de Nueva Zelanda, y como caía en martes teníamos ante nosotros un finde de 4 días, que aprovechamos para hacer una excursión de las largas. El plan era acercarse al centro de la isla norte, que está a unos 250 km de Auckland, que parece poco, pero al final las distancias se hacen largas cuando tienes carreteras de 1 carril para llegar a ellas, y tu velocidad media no pasa de 60. El primer día íbamos a visitar Waitomo, las cuevas más famosas de Nueva Zelanda y uno de los destinos más visitados y recomendados en las guias. Sobre el papel 198 km nos separaban de las cuevas. En la práctica, tardamos casi 4 horas en llegar. Entre paradas, atascos y carreteras de tercera.

Waitomo  es un complejo de cuevas que se pueden visitar individualmente o en conjunto y que tienen como principal atractivo la presencia de unos gusanos que dan luz azul, haciendo que los techos de las cuevas estén llenos de lo que parecen leds azules. Nosotros hicimos el tour de la cueva principal y un poco sin más. En primer lugar te enseñan algunas zonas de la cueva y te explican lo que es una estalactita y te enseñan algunas a las que les han puesto nombre. Muy Vietnam todo hasta aquí. Luego llevan a una sala en la que hay algunos gusanos, muy pocos  y con mucho menos brillo que en las fotos promocionales. Lo mejor es que hay un momento que dan la,luz y te explican como cazan estos gusanos, dejando caer un hilo de baba al que se pegan los mosquitos atraídos por su luz. Y funciona, vimos efectivamente mosquitos cayendo atrapados en los hilos. Esto molaba. Luego te llevan a un barquito y navegas por un río interno a la cueva que ahí si, el techo está plagadiiiiisimo de gusanos y parece que estás navegando bajo las estrellas. Esta muy bien esta parte pero no dura mas de 10 minutos. En resumen la cueva tiene potencial pero pagar 60 dólares por 10 minutitos de gusanos y una larga explicación de lo que es una estalactita pues como que no. Algo que me molesta mucho más es que no te dejan hacer fotos de la cueva, ni vídeo. Entiendo que restrinjan el flash, y que las fotos de alguna manera las prohiban para asegurar que nadie use el flash, pero el vídeo es inocuo, y básicamente hacen esto para venderte las fotos que te han hecho ellos a la entrada. Además te timan, y te dicen, justo al salir tendréis opción de hacer alguna foto, pero el momento en el que te dan permiso es fuera de la cueva ya… Así que cero fotos de Waitomo en mi página, si no pongo las mías no voy a poner unas suyas para que la gente vaya a verlas, cosa que no recomiendo. Por otra parte, hay otro tour de las cuevas que no sé si ven  gusanos o no, pero que tiene mucha mejor pinta, que consiste en hacer un rafting por un río interno. Eso sí, 200 dólares.

La visita a las cuevas había sido a las 4 de la tarde, que incluyendo comer en un descampado, es todo el tiempo que nos había llevado desde las 10 de la mañana que salimos de AKL para llegar a ellas. Realmente necesitas tiempo para moverte por NZ.

Por la tarde teníamos que ir a la casa donde nos alojaríamos esa noche y estar allí para las 8, que es cuando nos esperaba el señor. Pero antes decidimos visitar las Marokopa falls. Estaban en sentido opuesto al que íbamos a dormir, pero merecía la pena. Solo eran 30 km, así que podían ser 45 minutos para llegar.

Las cataratas de Marokopa estaban bonitas. Tenían un interesante camino de 10 minutos que te transportaba, de nuevo, a parque jurásico, y al final llegabas a una pequeña terracita donde las cataratas se veían a lo lejos romper con fuerza sin mojarte. Estuvimos un ratejo allí viendo como una chica vestida impecablemente se metía en el barrizal de más abajo para conseguir la foto  instagram perfecta, que se la haría su esclavo fotógrafo

 

Tras las cataratas, y en el camino de vuelta, paramos en el puente natural de Mangapohue, una formación de roca que hacía un puente de bastantes metros de altura sobre un río. La visita al puente también tenía paseo majo, incluyendo unos descampados propios del hobbit, pero eso mañana.

Cuando acabamos nos fuimos hacia Te Kuiti, un diminuto pueblo en medio de la nada que era donde íbamos a dormir. A la hora exacta llegamos a una casa estilo la de los puentes de Madison, con sátiras decoradas colonialmente, techos altos y un acogedor dueño que era un poco extraño pero nos trató como si fuéramos sus hijos. Después de acomodarnos en las habitaciones salimos a buscar algo de cenar y no encontramos gran cosa salvo una especie de pub enooorrme que estaba vacío y que tenía varias pistas que anunciaban follon, pero el follon nunca terminó pasando. Sin embargo nos comimos unas hamburguesas estupendas un enjambre de camareras que no tenían nada más que hacer, porque estábamos sólo  nosotros.  Eran todas maorís y en el pueblo también, y daba la sensación de que llevaban mucho tiempo sin ver occidentales.

 

Cuando vimos que allí no iba a venir nadie más, y con las hamburguesas en el buche, nos fuimos al sobre, donde pude usar una almohada plátano, estupenda para apoyar la cabeza y abrazar al mismo tiempo :D

31 Ene

Kiwi el Aucklander 9: Enero frío y gris

Sí claro, en Auckland. Frío y gris, jajaja. Más bien todo lo contrario, lo que viene pareciéndose a un julio por allí. Tuvo algo de gris al principio, que hubo una semana de lluvia, pero parece que eso quedó atrás, para volver la semana que viene, que nos vamos de excursión. En este mes hemos visitado varias veces la playa de Takapuna, que es de las más agradables de Auckland, con su jardincito detrás lleno de gente, y que tuvo unos cuantos días de aguas agitadas por la tempestad navideña, pero que ya ha vuelto a su cauce.

Otro día estuvimos en Saint Heliers, que suena a pueblo de la costa azul, y cuando vas allí lo parece más todavía, por la playa, y las casas y los coches que hay. Está junto a Mission bay, donde ya habíamos estado antes y que tenía potencial, pero estaba un poco arruinado por lo masificado que estaba. Las playas urbanas aquí son como una especie de parques, tienen un gran jardín detrás, muy bonito y práctico para tumbarse a la sombra de un árbol, y luego la arena. El problema es que, exceptuando Takapuna, son más bien estrechitas, tienen una arena muy limitada, y generalmente poco fina, así que invitan poco al baño, salvo cuando hace mucho calor.

Pero antes de llegar a Saint Heliers y comer en un restaurante “español” que ofrecía cosas como “huevos rancheros” (…), pasamos por el acuario, una instalación privada, de hecho lleva el nombre de una persona en su nombre, pero que actúa como si fuera pública. Este acuario es un poquito más grande que el de Donosti, y tiene cosas interesantes, como un tubo ártico que gira alrededor de una pasarela, dando una sensación de que es uno mismo el que está girando y mareando bastante, y un tubo de cristal con tiburones (típico, tópico, del jurásico), que tiene una innovación respecto a otros acuarios, tiene una pasarela móvil como la de los aeropuertos, pero circular. Así que te quedas quieto y te va moviendo lentamente por el tubo, y como es circular puedes dar N vueltas. Junto a la pasarela hay zona no-pasarelil, así que puedes bajarte a estar parado puntualmente.

El acuario tiene pingüinos, algo que no se suele ver mucho en este tipo de sitios, por el fresquito que necesitan (y porque ese agua tan fría hace que la humedad condense en la pared del tanque y realmente están siempre empañados por fuera, y baja la visibilidad). Pero bueno es curioso ver a los pingüinos haciendo el pingüino y lanzándose por diversos toboganes y pasarelas. Aun así, de esta parte una de las cosas que me llamó la atención era un tubo en el que podías meter la mano y probar lo que era meter la mano en agua de la antártida. Te retaban a tenerla 30 segundos, pero ninguno consiguió pasar de 5. Después un golpe de sangre venía de golpe a la mano y la sentías vivaaaa.

 

Otra de las innovaciones que hemos hecho en este mes es aprender a hacer pizza. Resulta que Elisa, la italiana de KEDRI, nos intentó enseñar a hacer masa de pizza allá por diciembre, pero fue un intento fallido. Esta vez hemos tomado el control y nos hemos puesto a ello. Con gran éxito. En primer lugar necesitábamos dos días, ya que según ella, y le vamos a creer porque el resultado habla por sí solo, hay que hacer la masa un día y dejarla al menos 12 horas reposando. Así que quedamos un miércoles para hacer masa y un jueves para cocinarla.

 

Parece ser por cada parte de harina se echan 0.6 partes de agua. El agua se echa tibia, ya que luego hay que poner levadura y se tiene que activar. La harina tiene que ser especial de panadería. Yo pensaba que todas estas cosas eran bullshit, pero parece que tienen una explicación química bastante relevante, en cuanto a formación de gluten, endurecimiento y ternura del resultado. Bueno el amasado es también muy importante, ya que un amasado muy duro (como el que hice yo), favorece la formación de ciertas moléculas que hacen que la masa se endurezca y luego no se pueda trabajar con ella. Así que tuvimos que compensar. Por cierto también echamos un poco de aceite (un bastante, al final), y sal.

Al día siguiente la masa estaba aparentemente más dura de lo que debía, debe ser una bola blandita y agradable, y estaba un poco dura, pero aun así se podía operar con ella. Resultó de todas formas que cuando estuvo un rato fuera del frigo y cogió temperatura ambiente se ablandó, y estaba exactamente como debía. Así que no lo hice tan mal.

Tiempo de rellenar, y algunos trucos infalibles de la italiana, que hacen que la cosa mejore mucho respecto a las mediocridades de pizza que hago en Bilbao:

-Poner poco tomate, no tiene que ser una balsa de tomate, porque eso ablanda la pizza. Usamos un bote de 300 gramos (allí me da para una pizza), y aquí nos sobró casi todo el  bote e hicimos dos pizzas con él.

-Si lleva tomate, mejor comprar uno triturado al que le añadimos sal, azúcar, aceite y pimienta.

-Si lleva tomate u otro componente así muy líquido, es mejor antes de poner el resto de ingredientes, meterla 10 minutillos al horno, no muy fuerte, que no se cueza la masa, para que el tomate se seque, y luego no arruine la masa. Punto super clave, no quedó buenísima haciendo esto.

-Usar pocos ingredientes, y elegirlos bien. Nuestras pizzas tenían 2 o 3 ingredientes, alguna 4, y con eso bastaba.

-Cambiar la base de tomate típica por alternativas: hicimos una con una especie de puré de calabaza en vez de tomate, champiñones y queso ahumado, que estaba ultra buena. (de hecho es mi favorita). Y otra con salsa de pesto en vez de tomate. A esta se le añaden unos tomates cherri y queso. Y carril, super rica.

Y con esas cosas nos salió pizza para alimentar a una familia de tragaldabas (como es el caso) y que sobrara.

 

Ahí se puede ver la base de pesto

 

Calabaza en vez de tomate, champiñón y quesito, pero queso ahumado en vez de mozzarela.

Clásica vegetal, con calabacín, tomate, pimiento y champiñón

Saca la foto ya que me estoy quemandoooo

Pizzas de verdad. Hay que volver a practicar pero como sigan saliendo así de buenas dejo el machine learning, el tráfico y las redes neuronales y me meto a pizzero. Pizzeria Baggiu.

Bueno el fin de semana pasado fue largo, parece que era el cumpleaños de Auckland, una especie de Aste Nagusia de Auckland (ya estuve en la de Ginebra, que apestaba, y ahora toca Auckland),  y el lunes era fiesta. El sábado a pesar de ello nos largamos a Ruakaka, que contra lo que su nombre parece indicar, es una playa ultrabonita. Larguísima, de arena blanca y aguas azules, y olas divertidas. Allí pasamos el día entre chombo y chombo, picnic playero y estrenando el nuevo refugio. Aquí sin refugio, sombrilla proh, o algo así, no puedes estar en la playa, porque el sol casca tantísimo que mueres. Todo el mundo viene con una especie de tienditas de campaña abiertas por delante para resguardarse del sol. Así que si no fuera porque las playas son enormísimas y está todo el mundo disgregado, parecerían un camping.

Ha habido que salir de la bahía (200 km al norte) para encontrar aguas cristalinas de verdad, ya que en la bahía de AKL siempre están turbias. Pero aquí pudimos echar unas buenas fotos submarinas y bueno hacer el mono submarino también.

Quién nos iba a decir que el 27 de enero íbamos a estar rogando entrar en el agua para quitar el calor. Por cierto que hasta ahora, todas las playas en las que nos hemos bañado (y no son pocas), tienen el agua supppper calentita. Puedes entrar a lo cafre sin que te dé cosica, lo cual se agradece mucho, y sorprende un poco también, no estamos tan lejos de la Antártida.

DE vuelta a casa paramos en unos lookup points desde donde se ve lo que podría ser Hobbiton (todavía no!), colinas y quebradas estilo Tolkien, las playas de fondo… Es una zona bonita, esta de Whangarei.

El domingo y lunes yo me quedé por AKL para ver un poco lo que había montado de festejos y movidas cumpleañeras. Bastantes de las actividades eran maorís, como montar en un barco maorí, remar en un chisme maorí, o ir en un velero maorí. Los maorís son muy de mar. El puerto organizó un evento nocturno (de 6 a 10pm), en el que había conciertos, camionetas de comida,  visitas a fragatas (que en vez de HMS eran HMNZS, o sea siguen siendo barcos de su majestad, aunque especificando que eran NZ!), y a última hora, la promesa de unos fuegos artificiales acompañados por orquesta que iban a rivalizar con los de fin de año de Sidney que salen en los telediarios.

El transatlántico paró el concierto con sus bocinas, y así todos pudimos mirarlo bien y notar que estaba allí, y que tiene un macro cine al aire libre en su cubierta 32.

Mofas los fuegos que rivalizan con los de Sidney… Y con el concierto con orquesta ni te cuento. Se tiraron dos horas tocando temas pop sin ton ni son, sin ningún tipo de hilo conductor, tan pronto tocaban Life on Mars (lamentable participación de la sección de viento), como Like a Prayer… Había un trío de cacatúas que son inexplicablemente famosas en NZ que versionaban y destruían minuciosamente cada tema que tocaban. Ahora que lo pienso, quitando a Madonna y a Michael Jackson, todas las canciones eran muy británicas y mucho británicas, así que igual esa era la articulación de todo. Los países de la commonwealth son tannn probritánicos después de todo…  Bueno el glorioso final, donde empezaron los fuegos, que estaban a la altura de los que tiran los vecinos de el Kalero (Basauri) en nochevieja cuando se pican unos con otros (altura literal, no iban muy altos, y metafórica, eran una castaña sin orden ni concierto), ocurrió mientras tocaban Bohemian rhapsody, haciendo enrojecer hasta a los imitadores de Freddy Mercury. Después pasaron a una canción de Katy Perry que se llamaba Firework (k astutos, jajaj saludos), para acabar (oooo sí, temazo cumpleañero), con una medley de temas de James Bond!! ¿Por qué no? Live and let die, a view to a kill, moonraker… encima todos los gloriosos de las pelis de Roger Moore… Bueno, lamentaBLA. Pero gracioso. No son muy de organizar movidones los neozelandeses, son más de disfrutar de vida.

La gente muyyy proh, se venía con sillas de playa, toallas y demás, para degustar el cocido popero con buenos tropezones.

En fotos que nos pasaron nuestros reporteros de la calle Union se puede ver el alturón de los fuegos, muy por debajo de la sky tower.

En mi investigación, sigo clusterizando días típicos de tráfico para luego hacer predicciones, y ahora ya estoy escribiendo el que espero que sea mi paper. Estoy tan clusterizador, que hasta me he comprado unos cereales específicos, los cereales del data scientist:

Que están MUYYY buenos, aunque son más caros que los que comía antes (unos tristes copos de avena), merecen la pena. Y encima son data-science compliant,  ya que vienen en clusters. Me pregunto si los habrán clusterizado con DBSCAN, con spectral, Kmeans…?

Y bueno, termino la chapa de enero ya, porque el finde que viene hay gran acontecimiento (que parece que se va a ver un poco empañado por la lluvia), pero en todo caso, nos vamos al sur a ver varias cosas: Waitomo, las cuevas con gusanos azules fosforitos; Rotorua, la zona volcánica con geiseres y lagos blancos; y Hobbiton!

Permanescan a la escucha!

18 Ene

Namibia, capítulo 10: Eran cientos de kilómetros de arena

Dejado Okaukejo atrás, y con él, Etosha, nos adentrábamos en la fase dos del viaje: la costa de los esqueletos y el sur desértico. Cambiaríamos los bichos por arena y los cómodos campings por hostiles refugios en medio de la nada. El viaje empezó confirmando algo que  me había venido temiendo desde hacía días.. las carreteras C no eran necesariamente asfaltadas.  Y de hecho íbamos a hacer un porrón de kilómetros oí una carretera de arena.

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Dejado atrás okaukejo no tardamos en llegar a Outjo, donde echamos gasolina y abandonamos toda esperanza de asfalto. Pero algo iba a cambiar en este caso, tras unos buenos 100 o 150 kilómetros por las infernales carreteras estriadas entramos en otro tramo bien diferente. Parecía igual, pero no lo era. La carretera era de arena dura, que tenía abundante sal cristalizada. El resultado era un firme naranja blanquecino, muy liso y algo resbaladizo. Si bien la columna de dirección había dejado de vibrar como si fuera a reventar y parecía indicarme que podía ir a 80 o 90 (a lo loco), había algo en la carretera que no inspiraba confianza. Parecía que en cualquier momento el coche iba a salir disparado patinando.

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Asi que solo por la ausencia de vibración el viaje mejoró bastante, pero no pudimos ir todo lo rápido que podríamos haber ido por aquella recta lisa infinita con máxima visibilidad._MG_6105 _MG_6106

otra cosa bastante impactante de la larga planicie amarilla que estábamos cruzando es que a pesar del sol, hacia frío. Llevábamos más de una semana pasando unos calores infernales en Namibia, y aquí, en medio de esa especie de desierto y con un sol de justicia, hacia frío. Era más que nada por el viento, la costa atlántica de Namibia es extensa en longitud, pero no tiene ningún tipo de obstáculo hacia el interior, así que los vientos fríos del océano entran muchos kilómetros tierra adentro. De hecho, cuando llegamos a la costa, aunque parecía que hacía sol, si mirabas al océano solo había nubes. Era un ambiente raro, soleado y nublado a la vez, hostil, frío, con viento y mucha humedad, y el mar estaba muy bravo. Con razón se hundían tantos barcos aquí, niebla y aguas bravas poco profundas eran una combinación muy risas.

Nuestro destino era Swapkomund, la ciudad más grande la costa, y de hecho creo que la segunda ciudad de Namibia en tamaño. Pero antes de eso íbamos a pasar un día en la costa de los esqueletos, para disfrutar un poco más esa costa de 400 kilómetros de playa y con suerte ver algún barquito naufragado. Además había una colonia de focas (lobos marinos) que según los libros albergaba 100.000 ejemplares. Sí, cien mil. A mí me parecía una exageración hasta que llegué allí y lo vi. La colonia era absolutamente brutal en tamaño, el olor nauseabundo, y los gritos de las focas, dantescos. Las focas estaban por todas partes, no tenían ningún tipo de miedo a las personas y se acercaban y paseaban por debajo y encima de las pasarelas de personas. Casi todo el mundo que estaba allí llevaba la cara tapada por el olor.

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Las focas se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Era absolutamente e xagerada la cantidad de focas._MG_6120 _MG_6121 _MG_6123

el agua estaba amarilla por donde había focas, por sus desechos. _MG_6125 _MG_6126 _MG_6127 _MG_6128 _MG_6130 _MG_6133 _MG_6136 _MG_6139 _MG_6145

Mar bravo, nubes, sol, niebla, humedad, viento… todo a la vez._MG_6147 _MG_6148

cuando nos cansamos del olor, nos fuimos al camping donde habíamos cogido para dormir esa noche, con idea de montar la tienda y pasear por la playa, sin focas, y er algún naufragio. La playa no defraudaba,hacia el sur, a 3 kilómetros estaba la colonia. Hacia el norte, 300 kilómetros más de playa continua. En esta playa vimos una foca cría que se había extraviado de l grupo y no conseguía volver a entrar al agua, tal era el nivel de resaca y embravecimiento del mar. La estuvimos viendo pelear contra las olas un buen rato pero no consiguió nada. Tampoco nosotros podíamos hacer nada por ella._MG_6150 _MG_6151 _MG_6155 _MG_6158 _MG_6159

el camping que habíamos cogido tenía una estética un tanto sovietica, con las plazas de camping separadas por paredes de ladrillo sin lucir. Pero algo que en principio parecía que nos e echaba para atrás, resultó se de gran utilidad ante el viento que se levantó por la noche. Si por el día había sido fuerte y racheado, por la noche se convirtió en huracanado. Menos mal que había paredes de ladrillo al lado de la tienda porque si no salimos volando._MG_6162

Por otra parte, el camping tenía un bonito y elegante restaurante con chimenea en el centro y motivos marítimos, muy poco namibio, pero en el que cenamos como señores, una cena totalmente europea y deliciosa. Nunca pensé antes en este viaje que agradecería estar sentado junto a una chimenea, pero la costa de los equeletos, su viento humedad y frío hicieron que fuera una de las experiencias más acogedoras del viaje.

No habíamos visto barcos al final, pero por suerte en el camping había un mapa con las localizaciones de los que aún estaban visibles, ya que normalmente los iban retirando. Así que ya teníamos plan para mañana, de camino al sur.

09 Ene

Kiwi el Aucklander 8: Calabacín el Aventurero

Las últimas semanas de Aucklandismo han sido … un poco especiales…

Para empezar, el penúltimo fin de semana del año, mediados de diciembre, no teníamos mucho plan para hacer por aquí y nos fuimos a las playas del norte, concretamente a Omaha beach, que suena a tipo de crucero yanqui, pero no, es una playa cerca de la reserva natural de Tawharanui, que era nuestro objetivo primario, pero acabo perdiendo interés en favor de la playa. Para empezar llegamos tardísimo porque por esa carretera de la costa hay buenos atascos. Para seguir, al llegar había olas cutrecillas, pero “suficientes para aprender”, así que Txusuru me convenció para alquilar una tabla y hacer surf. Así empezamos el finde del 15 de diciembre!

Increíblemente me puse de pie a la primera (aunque luego tarde más de media hora en volver a conseguirlo) y estuvo bastante divertido, así que probablemente volveré.

Por la noche estuvimos en Ponsonby, un barrio residencial muy agradable de Auckland, tomando unos cacharrillos, y luego volvimos por Franklin street, una calle en la que todas las casas tienen decoración navideña muy llamativa y la gente va a verla. No sabemos cómo empezó esto, porque no es municipal, es una iniciativa privada (de muchos individuos diferentes) que ha ido ganando fuerza y al final recibe un montón de turismo. Imagino que en algún momento alguien decidiría poner lucecitas en su casa a lo salvaje y otros le copiarían y ahora se había convertido en tradición. Supongo que si te compras una casa en esta calle no puedes No poner las luces.

Kiwi noel

había también músicos callejeros y pasamos junto a una chica con una flauta, cuando la vi de lejos con la flauta pensé en el crack de Matt Mulholland y su flauta y me la imaginé tocando titanic. Cuando llegué donde estaba ella, ESTABA TOCANDO TITANIC!!! pero claro, no como Matt, que por cierto, también es de Auckland.

Anyway, al día siguiente hicimos excursión de medio día por el parque de Omanawanui, cerca de la playa de Kare kare en la que habíamos estado hacía unos días. De hecho la idea era llegar a Kare-kare por el lado sur, ya que es una scenic road y tiene un montón de playitas y bosques. Pero al final llegamos a una carretera de grava que con el coche cargado parecía que íbamos a morir allí mismo, así que nos dimos la vuelta y nos fuimos a una de las playas que habíamos visto para echar unos chombitos

Las vistas eran bastante scenic, como prometía, pero no fuimos mucho más lejos.

Y entonces.. al día siguiente…

Volví a Bilbao.

con parada en Tokio

Haneda en Navidad

Era un viaje stealth mode, sólo había avisado a una persona para que me recogieran en el aeropuerto y me abrieran la puerta de casa. Así que ha sido una navidad con bastantes sorpresas, muchas muchas comidas, banquetes y ágapes, y algún que otro regalo también.

Alguien se puso muy contenta…

Y de pronto estaba en Santo tomás comprando queso como si nunca me hubiera ido…

Si normalmente la suelo gozar bastante en navidad, esta ha sido especialmente gozable. Nunca había estado tan bien volver a Bilbao

Mientras en Auckland:

parece que uno de los primeros añosnuevos del mundo no fue muy espectacular, pero bueno, siempre es llamativo ser el primero en estas curiosidades.

15 días después ya estoy de nuevo en AKL, muriendo de sueño por el jetlag, pero sin que eso me impida meterme homenajes argentinos

se trata de un restaurante argentino en Takapuna, donde fuimos a pasar el domingo y a comernos una parrillada brutal. Parece que la navidad ha sido un poco movidilla en términos de tiempo por NZ, y ha habido un pequeño temporal, que hizo que el mar estuviera especialmente alto. Pero ahora las cosas ya vuelven a su cauce y hace el sol propio de Enero, o sea, de Julio.

Ayer tuvimos la opción de comer pan con corteza normal (algo absolutamente raro en este país, donde los panes tienden a ser cutres). Y también unas angulas, que aquí, como no hay una demanda disparada, valen sólo 24 euros el kilo. Tampoco son para tanto.

La navidad se acabó, y ahora toca volver a las redes neuronales!

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