03 Abr

Kiwi el Aucklander 14: Pasifika blue

Pues han pasado algunas semanas desde que visitamos Coromandel y hemos estado ocupados en diversas cosas. La primera de todo fue acabar el paper que había venido a hacer, así que, a falta de revisión, puedo decir que el trabajo está hecho, y me he puesto a hacer otro de regalo. Más neuronas!

Para celebrarlo hicimos raviolis caseros rellenos de ricotta e spinaci, que eran facilitos. Las espinacas sólo hay que darles un hervorcillo rápido y mezclarlas con el queso. La masa se hace como siempre, agua, harina, sal, un poco de sal, un poco de aceite. He de decir que esta ve me quedo muyy bien.

No tardamos en meter la masa en la máquina y en hacer tiras y rellenarlos. Hay que hacerlo 1 a 1 así que es un poco cognazo, pero el resultado es brutal.

Al final salió una buena ración de raviolis gigantes. Menos mal que éramos 3 para hacer el relleno  porque la masa se hace relativamente fácil y rápido pero rellenar es trabajo de chinos. Uno entiende que al comprar raviolis artesanos o ir a un restaurante a comerlos siempre sean gigantes. Cuanto más grandes, menos trabajo :D

Al día siguiente dimos buena cuenta de ellos con gran goce. 12 unidades eran suficientes para ponerse tibio, siempre que no seas un tragón.

El fin de semana de San Patricio la cosa se celebró a lo grande por AKL, donde nunca necesitan una excusa demasiado elaborada para celebrar algo.  Yo en vez de quedarme al desfile me fui a la playa de Piha con Urtats y Nerea, mis instructores de atletismo, para intentar hacer surf otra vez. Por alguna razón, elegí una camiseta verde para ese día (me la pongo casi todos los sábados…) y varias personas me preguntaron o me hicieron miradas como cómplices en plan “vas de san patricio e, viejo zorro?”….

Esta vez no fue tan exitoso como la anterior. Varias cosas tuvieron que ver: en primer lugar, era la primera vez para ellos también, y no contábamos con un instructor experto como Txus como la vez anterior. En segundo lugar, el mar estaba revueltísimo, y había olas pequeñas, constantes y muchísima resaca, además de estar lloviendo y hacer un viento salvaje, a diferencia de la otra vez, que venía una ola perfecta cada 2 minutos. Y en tercer lugar, cogí una tabla bastante más pequeña que la vez anterior, que parece que afecta bastante en los resultados del principiante. En resumen, que no me puse en pie ni una vez, aunque estuve cerca. Hay que decir de todas formas que la otra vez agarraba la tabla de una manera que no servía con esta tabla, ya que la otra era de corcho y tenía grip, mientras que esta era resbaladiza si la cogías así. Vamos que fracaso. Pero fue muy divertido en todo caso.

Volvimos tarde y estuvimos tomando unas cervezas en casa. Al día siguiente íbamos a ver la salida de la vela.

Resulta que la Volvo Ocean Race, una carrera de barcos que da la vuelta al mundo en unos barcos diseñados  por Volvo, paraba en AKL y estuvieron una semana no sé si descansando, aprovisionándose, o qué.. Pero el caso es que el domingo siguiente a st. patrick salían, y había gran expectación. Para empezar llenaron el puerto de cosas, camiones volvo, zonas de ocio, un escenario donde TODO el rato había conciertos o música, casetas de los equipos que competían… bárbaro.

la noche antes de San Patricio la torre estaba iluminada de verde, y el barco de Mapfre, mayormente español y capitaneado por un guipuzcoano aguardaba la salida.

A parte del concierto, que estuvo muyyy bien, de hecho el mejor espectáculo que he visto desde que estoy en AKL, estuvimos enterándonos de cómo iba la carrera esa, y es una LOCURA. Para hacerse una idea, la siguiente etapa se iban hasta Brasil (desde aquí!!!) pasando por cabo de hornos, 12 tíos metidos en ese barquito minúsculo. Prácticamente no duermen, desayunan 12000 calorías, y están todo el día en pleno trasiego. Locurón.

Pero al margen de lo sobrado que era saber la paliza que se iban a meter entre pecho y espalda, al ver la salida flipé un poco, porque no imaginaba que fuera tan espectacular. Pensaba que iba a ver unos barcos moviéndose de un sitio a otro y poco más. Pero la salida incluía dar la vuelta a una boya, volver al puerto y dar otra vuelta y ya salir a mar abierto. Bueno pues esa salida fue increíble. Fue tensión pura, los malditos barcos iban limándose en los giros, acercándose, de repente cambiando la vela y dando un arreón increíble, luego se escapaban, luego les alcanzaban… Es complicado describirlo pero es sorprendente lo que se puede disfrutar de algo tan lejano, estando en tierra firme. Supongo que verlo en la tele tiene que ser emocionantísimo también.

La semana siguiente transcurrió con bastante normalidad pero también tuvimos un par de eventos interesantes. En primer lugar, los Deabru Beltzak vinieron a Auckland para cerrar un festival de artes que había durado todo el mes.

Yo les había visto un par de veces antes, pero siempre está bien verles, y además el espectáculo había cambiado.

Este duraba una hora (hasta ahora les había visto tocar 15 minutos o así). Y no defraudaron. Pero lo mejor es que a Nerea, que estaba viéndolos con nosotros, le dio el aire y fue a saludarles cuando acabaron.

Yo me acerqué también, pensando que estarían reventados y pasarían de nosotros (al parecer van con un traje ignífugo y es bastante agotador todo el tema),  pero super majos, estuvieron un rato hablando con nosotros, para descubrir que son del mismo sitio que yo, aunque no nos conocíamos. Bueno a mí con pintura en la cara ni me sonaban. Pero seguro que alguna vez nos hemos cruzado. Aún tengo pendiente enviarles las fotos que les hice, que alguna decente hay.

El sábado fuimos a ver el Pasifika festival, el equivalente a lo que podría ser una feria de artesanía allí, pero en vez de coger a los artesanos del duranguesado, cogen a los artesanos de TODO EL MALDITO PACÍFICO. Entonces es una especie de congregación de islas, cada una tiene su carpa, su tienda de artesanía, y su puesto de comida local (muchas de ellas coincidiendo en una piña o una sandía vaciada y rellenada de helado de vainilla mezclado con la propia fruta). Estuvo bastante bien, sobre todo ver a los morlacos de los samoanos o los de Fiji. Pero también era curioso como gente de otras islas como Kiribati o Tuvalu tenían otra complexión.

Samoanos dándolo todo

El día empezó soleado, pero cuando estábamos empezando a plantearnos comer uno de esos deliciosos platos de pescado a la brasa, se puso a llover, así que cambiamos de planes y nos fuimos a comer a casa.

El domingo cuando dejó de llover me fui de excursión a Mount Eden, uno de los volcanes de Auckland, que todavía no había subido, y eché la tarde entre vistas, y fotos del atardecer.

Atardecer qeu por cierto cada vez es antes, de hecho ya nos han cambiado la hora y oficialmente estamos en horario de invierno, lo cual es una liada, porque anochece a las 6, y el día se va. Algo que en Bilbao nunca me ha importado pero aquí es un poco bajón.

Y así llegó la semana santa, y Elisa nos organizó una caza del huevo de Pascua por la oficina, y tuvimos la primera despedida de Urtats, que ya ha acabado su periodo de estancia. Y vemos el final ahí.

huevo de pascua detrás del Spinnaker!

Pero en todo caso, nos hemos ido de semana santa, aunque eso lo contaré en otro post.

09 Mar

Kiwi el Aucklander 12: Un poco de running pro

La última semana no ha dado mucho de sí. Han sido días de salir tarde de la universidad por intentar llegar a tiempo con los plazos del paper. Txusuru y Luciaroa compraron una fruta muy rara que había en un super, de la que no recordamos el nombre, pero que tenia pinchos que PINCHABAN de verdad. Al abrirla era una mezcla de fruta de la pasión y pepino. Pero el sabor parece que no acompañaba mucho. Tal vez no estaba madura, pero quién sabe cuándo se madura ese chisme…

Sin embargo el miércoles fui con Urtats (otro de los estudiantes de la delegación vasca) y Nerea  a una pista de atletismo proh. Parece ser que en esa misma pista por la mañana se disputó el campeonato nacional de atletismo femenino, pero por la tarde estaba libre y cualquiera puede acceder y correr las carreras que organizan con su foto finish y todo el percal. Por alguna razón, Urtats, que es atleta de velocidad de forma casi profesional me convenció para ir con ellos (que entrenan todos los días), a correr algo, un 60, un 100 o algo… Al final, por aquello de que no fuera efímero, me decanté por el 800, una cosa que no había corrido nunca.

Hay que decir que desde que estoy en Auckland voy a correr todos los lunes y jueves unos 30 minutos y bueno, tampoco es que haya ganado mucha forma, porque tampoco es que corra mucho. Pero el último lunes me fijé en cuál era mi marca aproximada para esta distancia, intentando ir un poco más rápido, y eran alrededor de 4 minutos. No me pareció mal, hasta que descubrí que los profesionales lo hacen en minuto y medio. WHAAAT?

 

PEro bueno, me libré de la vergüenza de correr junto a gente que me iba a pulir, y me lancé a los 800, una carrera que es más anaeróbica de lo que parece. De hecho, a medida que bajas la distancia son, en contra de la intuición que al menos yo tenía, cada vez más anaeróbicas. Corres 100 metros y realmente no es como cuando sales a correr, que sudas y tienes una afección determinada en la respiración y tal y cual. Es un ejercicio súbito, de impacto, en el que tienes que ir a FUEGO y luego te paras de repente. En una tarde de repente me cambiaron un montón de misconceptios que tenía sobre el atletismo. También estuve viendo saltar a unas chicas de no más de 16 años el triple salto, y flipé bastante por lo técnicamente complejo que es: hay que dar las dos primeras zancadas con EL MISMO PIE! Era espectacular ver a esas chavalillas así que imagino que ver a profesionales de alto nivel tiene que ser increíble. Nada parecido a la sensación que transmite verlo en la tele.

La foto finish de la vergüenza. Urtats me hizo de liebre, por eso aparece con el mismo tiempo que yo.

En fin, que en mi 800, dándolo todo,  muriendo y teniendo una sensación loquísima de mareo, hormigueo y pinchazos después de correr los primeros 400 metros, pensaba que me caía redondo, hice el total en 3.25, mi personal best, que siguió siendo UN MINUTO Y MEDIO más lento que el tipo que ganó la carrera. Cómo es posible que me sacara tanto, si yo me deslomé?? Hasta que no te pones a hacerlo no te das cuenta de lo poco en forma que estás…  Esta semana he repetido, con un 60 y un 200, aunque no tomaron bien las medidas y no sé qué marca tengo. Pero me parecieron mucho más duros, aunque sólo corrí unos 8 segundos en el primero y unos 30 en el segundo… muerte.

Mientras tanto en Bilbao estaba cayendo la nevada de la década (de hecho de las últimas 3 décadas). Con lo que me gusta a mí la nieve, y me perdí a la gente esquiando por mi calle.

La cosa es que por lo que he leído el hecho de que tuvieran ese frío repentino en Europa se debía precisamente a que dejó de hacerlo en el polo, como si se hubiera desplazado la masa de aire. Parece ser que en durante esos días la media de temperatura en europa era 3 grados inferior a la del polo norte, que estaba en positivo! Así que un poco locura, pero bueno, cosas del cambio climático.

En Auckland la cosa siguió yendo de deportes  porque el viernes pudimos ir a ver un partido de rugby super league, que es una especie de champions del rugby pero un poco raro. Juegan los equipos de ciudades, como en la champions de allí, pero claro, aquí no hay un continente con un montón de países y equipos, así que en la super league esta juegan equipos de sudáfrica, uruguay, argentina, japón, australia y nueva zelanda. ASí, variadito. Y a horas y horas de vuelo unos de otros. En nuestro caso vimos dos equipos neozelandeses, ya que primero hay una liguilla dentro de los países (que si no ya me dirás, como tenga que venir un equipo sudafricano para jugar un solo partido menudas risas), los Blues, de Auckland y los Chiefs, de Hamilton.

El partido estuvo entretenido y equilibrado, hasta cierto punto, aunque al final ganaron los chiefs por poquito, ya que los blues estuvieron en una larguísima jugada de tensión absoluta al final del partido, a puntito de hacer un ensayo que habría dado la vuelta a las cosas. Los lances más guays pasaron al otro lado del estadio pero cuando pasaba algo cerca era de cortar la respiración. Se oía, a pesar del ruido de la gente, el impacto de los músculos, los huesos, la caja torácica resonando, cada vez que chocaban dos de las moles que jugaban en cada equipo. Menudos bisontes…

Hay que decir que Eden park es grandecito, pero tampoco parece el estadio nacional de Nueva Zelanda, como de hecho es, donde juegan los All Black y demás. Se les tiene que quedar pequeño en esos grandes eventos.. Pero de todas formas divertido y muy entretenido, además estaba con Eloy, que jugó a rugby y me explicó todas esas cosas que todavía no acababa de entender cuando lo veía en la tele, así que bastante bien. Ahora ya puedo decir que entiendo cuándo y por qué pasan las cosas.

El sábado pudimos ir a un festival de linternas con el que se celebraba el año nuevo chino. El año nuevo fue el 16 de febrero, pero a 4 de marzo siguen haciendo cosas. Bien.

Frente a otras celebraciones de Auckland, que normalmente son bastante cutres, hay que decir que los chinos se lo curraban bastante. El parque Domain estaba lleno de lamparas y esculturas de luz, que le daban un aire elegante y misterioso.

Había muchísima gente. No recuerdo una situación previa en la que haya estado rodeado de tanta gente a la vez. Cuando llegué al Domain, que es un parque enorme, había un flujo constante de chinos saliendo, que se iban a casa ya, era una especie de marea, como la que se produce en fiestas de Bilbao cuando acaban los fuegos artificiales. Y yo pensaba que me iba a encontrar el parque vacío. Pero no, cuando llegué seguía habiendo infinitos chinos

LAs esculturas molaban bastante, y también las habían puesto en los lagos del jardín botánico.

Estuvimos nuestra buena hora haciendo cola para pillar algo de cenar, en alguno de los muchos puestos de comida que había.

A a las 10.30, como buena celebración de Auckland, todo acabó, apagaron las luces y todo el mundo pa casa.

Así empezó una semana nueva de redes neuronales y traffic flow, pero esta es más corta, ya que nos vamos a Coromandel, de lo que habrá proper reports.

 

25 Feb

Kiwi el Aucklander 11: Orgullo Gnocchi

Dos de las últimas tres semanas se ha dedicado a llover en Auckland. Hemos pasado a vivir en Hanoi, lluvia, calor, y humedad extrema. Esto arruinó bastantes planes y nos dio algo de dolor de cabeza. Así que el fin de semana siguiente a hobbiton lo único que hicimos fue jugar al minigolf en un campo cubierto en Aotea.

Pero esa semana también asistimos al taller de gnocchi de la compañera italiana. Aparte de aprender a pronunciarlo bien (ñokki, y no genochi, como nos dijo un kiwi de una tienda de vinos), aprendimos rápidamente la ténica de elaboración, que es bastante simple. Básicamente hay que hervir patatas y hacer un puré con ellas, y luego mezclarlas con harina.

No me acuerdo muy bien de las proporciones de harina, pero básicamente hay que amasarlo como si fuera una masa normal y tiene que quedar con la misma textura fina gomosa y no pegajosa, así que con eso uno ya va viendo cuánta harina hace falta. Tiene que haber harina por todas partes, en la tabla, en las manos, en el pelo, en la nariz.. Todo harina.

Cuando la masa tiene una textura chachi y ya no se pega a los dedos como se puede ver en la imagen de arriba, se hacen unos rulitos largos e intentando que tengan todos el mismo grosor. Luego se cortan en subrulos de igual longitud y se hace el viejo truco con el tenedor para que 1. tengan un diseño molón con 4 estrías en el centro y 2. se cuezan mejor.

Otra cosa que siempre nos indica nuestra insegnante es que la harina debe ser harina de fuerza de esa. Creo que en castellano se le llama así. Aquí la llaman simplemente high grade.

Con los minirulitos hechos ya sólo hay dos opciones, o los cueces y te los comes al momento o los congelas, ya que guardarlos de otra manera hace que se peguen. Y si se pegan es desastre. Así que hay que almacenarlos sin apilar, sin presiones y congelados. Una vez congelados se pueden agrupar.

Para cocinar se echan al agua hirviendo, donde se hunden. Cuando están hechos salen a flote, así que sólo hay que ir pescándolos. Nuestra profe se los comió nada más hacerlos, con tomate y albahaca, en un plato muy mofas.

Pero yo los tuve un par de dias y los puse con pesto y unas hojas de orégano natural que ella tiene en su casa y me dio para la ocasión. Estaban realmente buenos pero llenan un buevo.

Ese mismo finde comenzó el cambio de tiempo, dejó de llover tanto, dejó de hacer tanto calor y empezó a hacer días como los que puede hacer en bilbao en septiembre, calorcito y día bonito pero refrescando por la noche con lluvias ocasionales. El mejor tiempo. DE hecho durante nuestra etapa Hanoi estuve durmiendo con las ventanas abiertas, lo cual en el centro de Auckland es muyyyy mala idea porque por alguna razón hay un montón de macarras con coches o motos sin silenciador, y que para más inri los revolucionan en los semáforos de todas las intersecciones. Así que puede haber un ruido muy serio. A veces vienen 12 motos (son choppers, nena), y empiezan a hacer el canelo y deseas que venga un terminator y se los cargue a todos con una m134. Anyway, en nuestro nuevo clima bilbaíno, las noches son fresquitas y se puede dormir con la ventana cerrada así que mucho mejor.

El caso es que tiempo aparte, el finde pasado se celebró aquí el día del orgullo gay, supongo que junio, en pleno invierno, no les viene muy bien, así que lo pasan a febrero. Y fuimos a ver la parade, que nos habían dicho que era “muy familiar”. Descubrimos que se referían más bien a “muy comercial”. Básicamente, aparte de cuatro grupos de señores y señoras que desfilan por su cuenta con sus banderitas, el grueso de la parada está compuesto por carrozas de las compañías y empresas locales y no tan locales. Que está muy bien que se impliquen en estas cosas, pero es imposible no pensar en que pueda tener algo que ver con cuestiones de imagen y maniobra comercial. En Nueva Zelanda las cuestiones de derechos de estos colectivos están muy avanzadas, y están por lo general totalmente aceptados, así que realmente para un banco, por ejemplo, igual es peor en términos de imagen no estar en el desfile que estar. Lo cual está muy bien, pero a mí me da la sensación de que se están promocionando y ya está.

Al margen de esto, había cosas curiosas en el desfile, como las hormigoneras!

El ejército desfilando!!!!  (impensable en otros sitios…) y aunque no tengo foto, desfilaba por detrás de la primera ministra.

y la policía, que no sólo desfilaba si no que había disfrazado a sus coches con banderitas y una luces en el frontal que hacían como KITT, pero arcoiris en vez de rojo.

Después de todo el sector oficial, que incluía unos brutales manifestantes por el orgullo asexual con una bandera gris y grandes pintas de acabar de salir de su cuarto de jugar al LOL, y que eran 5, llegó el mondongo de empresas, multinacionales y corporaciones. Que era el más masivo, con música, camiones y ventanas de avión para hacerse fotos. (raimbowroo entiendo que es juego de palabras con el kangaroo de qantas y el rainbow)

Esta carroza muy al estilo “it’s raining men” también era de alguna compañía.

DEspués del desfile algunos fuimos a cenar a casa unas pizzas, y estuvimos hasta bastante tarde hablando de cuestiones profundas humanas como dónde se come la mejor pizza.

La semana siguiente empezó de forma increíble, con un inesperado cumpleaños de Iñigo Martinez pero dedicado a mí, con mi foto en un globo y todo.  Estuvo muymuy bien abrir el ojillo con esos vídeos, pero aun mejoró más la cosa cuando en el curro tuvieron a bien acordarse y envolverme unas tabletas de WHITTAKERS!! mi chocolate favorito, y del que me bajo dos tabletas a la semana.

Hicimos una celebración en el Brewers Cooperative, nuestra parroquia cervecera, del que he hablado en alguna otra ocasión, que tiene como 20 tiradores de cerveza que cambian cada semana, así que siempre hay cosas interesantes para probar.  Allí nos fuimos unos cuantos y escuché el zorionak en varios idiomas incluyendo parsi, húngaro, italiano, alemán del este ¿?, y las mañanitas del rey david que se canta en Mexico.

También estuve largo rato hablando con nuestro compañero Mexicano de las diferencias de doblaje entre españa y latinoamérica, con grandes risas encontradas en la familia Addams, donde el padre Gómez se llama Homero, la hija Miércoles es Merlina, el hijo Pugsley es Pericles y el tío Fétido es LUCAS!!! MEnos mal que han mantenido a Morticia! Las conversaciones sobre diferencias idiomáticas han continuado en los días  subsiguientes y nos hemos echado risas en ambos bandos.

Otro regalo mofas fue la toalla de teenager milenial naranja rosácea que me cayó, después de caerme miles de vaciles sobre el ridículo tamaño de mi toalla normal, con la que apenas puedo cambiarme el bañador. EDIT necesario:  en casa tb me esperaba un bizcocho cumpleañero hecho en casita, lo cual estuvo muy bien Y me dio para desayunar un par de veces.

Al margen del día especial, la semana ha ido bien, haciendo grandes progresos en mi paper, ya que terminé las dos secciones más largas y ahora sólo queda hacer gráficos molones, y explicarlos. Hemos dado también una vuelta de tuerca a la implementación de redes neuronales de impulsos, terminando por fin una implementación en python que funciona bien, así que mola.

Y el final de la semana ha acabado con visita a Takapuna, con playa, lectura y cerveza, cine por la noche, con la nueva de Guillermo del Toro, que está bien, pero no tiene nada que ver con lo que promete el tráiler (gracias a MEV…), y hoy hemos ido al garitazo de CHULETAASSS. Resulta que en Ponsonby (donde fue lo del desfile) hay dos garitos de chuletas, una steakhouse con una pinta brutal (pero que estaba cerrada hoy), y una parrilla argentina donde al final hemos ido y nos hemos puesto titos.

El garito, llamado “El Sizzling Chorizo” está en una de estas galerías hipster que están tan de moda tipo el mercado de san miguel de Madrid, con muchos sitios con tablones viejos, sillas vintage y bombillas gordas con filamentos visibles. Al margen de la parafernalia modernaza, el argentino era brutal, tenía la parrilla a la vista y estaban usando unos maderos allí para hacer unas brasas exquisitas y sobre ellas la carnucia. No ha defraudado.

HEmos acabado tomando un helado mientras planeamos nuestro próximo viaje un poco largo, la visita a la península de Coromandel. Del que habrá noticias próximamente.

31 Ene

Kiwi el Aucklander 9: Enero frío y gris

Sí claro, en Auckland. Frío y gris, jajaja. Más bien todo lo contrario, lo que viene pareciéndose a un julio por allí. Tuvo algo de gris al principio, que hubo una semana de lluvia, pero parece que eso quedó atrás, para volver la semana que viene, que nos vamos de excursión. En este mes hemos visitado varias veces la playa de Takapuna, que es de las más agradables de Auckland, con su jardincito detrás lleno de gente, y que tuvo unos cuantos días de aguas agitadas por la tempestad navideña, pero que ya ha vuelto a su cauce.

Otro día estuvimos en Saint Heliers, que suena a pueblo de la costa azul, y cuando vas allí lo parece más todavía, por la playa, y las casas y los coches que hay. Está junto a Mission bay, donde ya habíamos estado antes y que tenía potencial, pero estaba un poco arruinado por lo masificado que estaba. Las playas urbanas aquí son como una especie de parques, tienen un gran jardín detrás, muy bonito y práctico para tumbarse a la sombra de un árbol, y luego la arena. El problema es que, exceptuando Takapuna, son más bien estrechitas, tienen una arena muy limitada, y generalmente poco fina, así que invitan poco al baño, salvo cuando hace mucho calor.

Pero antes de llegar a Saint Heliers y comer en un restaurante “español” que ofrecía cosas como “huevos rancheros” (…), pasamos por el acuario, una instalación privada, de hecho lleva el nombre de una persona en su nombre, pero que actúa como si fuera pública. Este acuario es un poquito más grande que el de Donosti, y tiene cosas interesantes, como un tubo ártico que gira alrededor de una pasarela, dando una sensación de que es uno mismo el que está girando y mareando bastante, y un tubo de cristal con tiburones (típico, tópico, del jurásico), que tiene una innovación respecto a otros acuarios, tiene una pasarela móvil como la de los aeropuertos, pero circular. Así que te quedas quieto y te va moviendo lentamente por el tubo, y como es circular puedes dar N vueltas. Junto a la pasarela hay zona no-pasarelil, así que puedes bajarte a estar parado puntualmente.

El acuario tiene pingüinos, algo que no se suele ver mucho en este tipo de sitios, por el fresquito que necesitan (y porque ese agua tan fría hace que la humedad condense en la pared del tanque y realmente están siempre empañados por fuera, y baja la visibilidad). Pero bueno es curioso ver a los pingüinos haciendo el pingüino y lanzándose por diversos toboganes y pasarelas. Aun así, de esta parte una de las cosas que me llamó la atención era un tubo en el que podías meter la mano y probar lo que era meter la mano en agua de la antártida. Te retaban a tenerla 30 segundos, pero ninguno consiguió pasar de 5. Después un golpe de sangre venía de golpe a la mano y la sentías vivaaaa.

 

Otra de las innovaciones que hemos hecho en este mes es aprender a hacer pizza. Resulta que Elisa, la italiana de KEDRI, nos intentó enseñar a hacer masa de pizza allá por diciembre, pero fue un intento fallido. Esta vez hemos tomado el control y nos hemos puesto a ello. Con gran éxito. En primer lugar necesitábamos dos días, ya que según ella, y le vamos a creer porque el resultado habla por sí solo, hay que hacer la masa un día y dejarla al menos 12 horas reposando. Así que quedamos un miércoles para hacer masa y un jueves para cocinarla.

 

Parece ser por cada parte de harina se echan 0.6 partes de agua. El agua se echa tibia, ya que luego hay que poner levadura y se tiene que activar. La harina tiene que ser especial de panadería. Yo pensaba que todas estas cosas eran bullshit, pero parece que tienen una explicación química bastante relevante, en cuanto a formación de gluten, endurecimiento y ternura del resultado. Bueno el amasado es también muy importante, ya que un amasado muy duro (como el que hice yo), favorece la formación de ciertas moléculas que hacen que la masa se endurezca y luego no se pueda trabajar con ella. Así que tuvimos que compensar. Por cierto también echamos un poco de aceite (un bastante, al final), y sal.

Al día siguiente la masa estaba aparentemente más dura de lo que debía, debe ser una bola blandita y agradable, y estaba un poco dura, pero aun así se podía operar con ella. Resultó de todas formas que cuando estuvo un rato fuera del frigo y cogió temperatura ambiente se ablandó, y estaba exactamente como debía. Así que no lo hice tan mal.

Tiempo de rellenar, y algunos trucos infalibles de la italiana, que hacen que la cosa mejore mucho respecto a las mediocridades de pizza que hago en Bilbao:

-Poner poco tomate, no tiene que ser una balsa de tomate, porque eso ablanda la pizza. Usamos un bote de 300 gramos (allí me da para una pizza), y aquí nos sobró casi todo el  bote e hicimos dos pizzas con él.

-Si lleva tomate, mejor comprar uno triturado al que le añadimos sal, azúcar, aceite y pimienta.

-Si lleva tomate u otro componente así muy líquido, es mejor antes de poner el resto de ingredientes, meterla 10 minutillos al horno, no muy fuerte, que no se cueza la masa, para que el tomate se seque, y luego no arruine la masa. Punto super clave, no quedó buenísima haciendo esto.

-Usar pocos ingredientes, y elegirlos bien. Nuestras pizzas tenían 2 o 3 ingredientes, alguna 4, y con eso bastaba.

-Cambiar la base de tomate típica por alternativas: hicimos una con una especie de puré de calabaza en vez de tomate, champiñones y queso ahumado, que estaba ultra buena. (de hecho es mi favorita). Y otra con salsa de pesto en vez de tomate. A esta se le añaden unos tomates cherri y queso. Y carril, super rica.

Y con esas cosas nos salió pizza para alimentar a una familia de tragaldabas (como es el caso) y que sobrara.

 

Ahí se puede ver la base de pesto

 

Calabaza en vez de tomate, champiñón y quesito, pero queso ahumado en vez de mozzarela.

Clásica vegetal, con calabacín, tomate, pimiento y champiñón

Saca la foto ya que me estoy quemandoooo

Pizzas de verdad. Hay que volver a practicar pero como sigan saliendo así de buenas dejo el machine learning, el tráfico y las redes neuronales y me meto a pizzero. Pizzeria Baggiu.

Bueno el fin de semana pasado fue largo, parece que era el cumpleaños de Auckland, una especie de Aste Nagusia de Auckland (ya estuve en la de Ginebra, que apestaba, y ahora toca Auckland),  y el lunes era fiesta. El sábado a pesar de ello nos largamos a Ruakaka, que contra lo que su nombre parece indicar, es una playa ultrabonita. Larguísima, de arena blanca y aguas azules, y olas divertidas. Allí pasamos el día entre chombo y chombo, picnic playero y estrenando el nuevo refugio. Aquí sin refugio, sombrilla proh, o algo así, no puedes estar en la playa, porque el sol casca tantísimo que mueres. Todo el mundo viene con una especie de tienditas de campaña abiertas por delante para resguardarse del sol. Así que si no fuera porque las playas son enormísimas y está todo el mundo disgregado, parecerían un camping.

Ha habido que salir de la bahía (200 km al norte) para encontrar aguas cristalinas de verdad, ya que en la bahía de AKL siempre están turbias. Pero aquí pudimos echar unas buenas fotos submarinas y bueno hacer el mono submarino también.

Quién nos iba a decir que el 27 de enero íbamos a estar rogando entrar en el agua para quitar el calor. Por cierto que hasta ahora, todas las playas en las que nos hemos bañado (y no son pocas), tienen el agua supppper calentita. Puedes entrar a lo cafre sin que te dé cosica, lo cual se agradece mucho, y sorprende un poco también, no estamos tan lejos de la Antártida.

DE vuelta a casa paramos en unos lookup points desde donde se ve lo que podría ser Hobbiton (todavía no!), colinas y quebradas estilo Tolkien, las playas de fondo… Es una zona bonita, esta de Whangarei.

El domingo y lunes yo me quedé por AKL para ver un poco lo que había montado de festejos y movidas cumpleañeras. Bastantes de las actividades eran maorís, como montar en un barco maorí, remar en un chisme maorí, o ir en un velero maorí. Los maorís son muy de mar. El puerto organizó un evento nocturno (de 6 a 10pm), en el que había conciertos, camionetas de comida,  visitas a fragatas (que en vez de HMS eran HMNZS, o sea siguen siendo barcos de su majestad, aunque especificando que eran NZ!), y a última hora, la promesa de unos fuegos artificiales acompañados por orquesta que iban a rivalizar con los de fin de año de Sidney que salen en los telediarios.

El transatlántico paró el concierto con sus bocinas, y así todos pudimos mirarlo bien y notar que estaba allí, y que tiene un macro cine al aire libre en su cubierta 32.

Mofas los fuegos que rivalizan con los de Sidney… Y con el concierto con orquesta ni te cuento. Se tiraron dos horas tocando temas pop sin ton ni son, sin ningún tipo de hilo conductor, tan pronto tocaban Life on Mars (lamentable participación de la sección de viento), como Like a Prayer… Había un trío de cacatúas que son inexplicablemente famosas en NZ que versionaban y destruían minuciosamente cada tema que tocaban. Ahora que lo pienso, quitando a Madonna y a Michael Jackson, todas las canciones eran muy británicas y mucho británicas, así que igual esa era la articulación de todo. Los países de la commonwealth son tannn probritánicos después de todo…  Bueno el glorioso final, donde empezaron los fuegos, que estaban a la altura de los que tiran los vecinos de el Kalero (Basauri) en nochevieja cuando se pican unos con otros (altura literal, no iban muy altos, y metafórica, eran una castaña sin orden ni concierto), ocurrió mientras tocaban Bohemian rhapsody, haciendo enrojecer hasta a los imitadores de Freddy Mercury. Después pasaron a una canción de Katy Perry que se llamaba Firework (k astutos, jajaj saludos), para acabar (oooo sí, temazo cumpleañero), con una medley de temas de James Bond!! ¿Por qué no? Live and let die, a view to a kill, moonraker… encima todos los gloriosos de las pelis de Roger Moore… Bueno, lamentaBLA. Pero gracioso. No son muy de organizar movidones los neozelandeses, son más de disfrutar de vida.

La gente muyyy proh, se venía con sillas de playa, toallas y demás, para degustar el cocido popero con buenos tropezones.

En fotos que nos pasaron nuestros reporteros de la calle Union se puede ver el alturón de los fuegos, muy por debajo de la sky tower.

En mi investigación, sigo clusterizando días típicos de tráfico para luego hacer predicciones, y ahora ya estoy escribiendo el que espero que sea mi paper. Estoy tan clusterizador, que hasta me he comprado unos cereales específicos, los cereales del data scientist:

Que están MUYYY buenos, aunque son más caros que los que comía antes (unos tristes copos de avena), merecen la pena. Y encima son data-science compliant,  ya que vienen en clusters. Me pregunto si los habrán clusterizado con DBSCAN, con spectral, Kmeans…?

Y bueno, termino la chapa de enero ya, porque el finde que viene hay gran acontecimiento (que parece que se va a ver un poco empañado por la lluvia), pero en todo caso, nos vamos al sur a ver varias cosas: Waitomo, las cuevas con gusanos azules fosforitos; Rotorua, la zona volcánica con geiseres y lagos blancos; y Hobbiton!

Permanescan a la escucha!

09 Ene

Kiwi el Aucklander 8: Calabacín el Aventurero

Las últimas semanas de Aucklandismo han sido … un poco especiales…

Para empezar, el penúltimo fin de semana del año, mediados de diciembre, no teníamos mucho plan para hacer por aquí y nos fuimos a las playas del norte, concretamente a Omaha beach, que suena a tipo de crucero yanqui, pero no, es una playa cerca de la reserva natural de Tawharanui, que era nuestro objetivo primario, pero acabo perdiendo interés en favor de la playa. Para empezar llegamos tardísimo porque por esa carretera de la costa hay buenos atascos. Para seguir, al llegar había olas cutrecillas, pero “suficientes para aprender”, así que Txusuru me convenció para alquilar una tabla y hacer surf. Así empezamos el finde del 15 de diciembre!

Increíblemente me puse de pie a la primera (aunque luego tarde más de media hora en volver a conseguirlo) y estuvo bastante divertido, así que probablemente volveré.

Por la noche estuvimos en Ponsonby, un barrio residencial muy agradable de Auckland, tomando unos cacharrillos, y luego volvimos por Franklin street, una calle en la que todas las casas tienen decoración navideña muy llamativa y la gente va a verla. No sabemos cómo empezó esto, porque no es municipal, es una iniciativa privada (de muchos individuos diferentes) que ha ido ganando fuerza y al final recibe un montón de turismo. Imagino que en algún momento alguien decidiría poner lucecitas en su casa a lo salvaje y otros le copiarían y ahora se había convertido en tradición. Supongo que si te compras una casa en esta calle no puedes No poner las luces.

Kiwi noel

había también músicos callejeros y pasamos junto a una chica con una flauta, cuando la vi de lejos con la flauta pensé en el crack de Matt Mulholland y su flauta y me la imaginé tocando titanic. Cuando llegué donde estaba ella, ESTABA TOCANDO TITANIC!!! pero claro, no como Matt, que por cierto, también es de Auckland.

Anyway, al día siguiente hicimos excursión de medio día por el parque de Omanawanui, cerca de la playa de Kare kare en la que habíamos estado hacía unos días. De hecho la idea era llegar a Kare-kare por el lado sur, ya que es una scenic road y tiene un montón de playitas y bosques. Pero al final llegamos a una carretera de grava que con el coche cargado parecía que íbamos a morir allí mismo, así que nos dimos la vuelta y nos fuimos a una de las playas que habíamos visto para echar unos chombitos

Las vistas eran bastante scenic, como prometía, pero no fuimos mucho más lejos.

Y entonces.. al día siguiente…

Volví a Bilbao.

con parada en Tokio

Haneda en Navidad

Era un viaje stealth mode, sólo había avisado a una persona para que me recogieran en el aeropuerto y me abrieran la puerta de casa. Así que ha sido una navidad con bastantes sorpresas, muchas muchas comidas, banquetes y ágapes, y algún que otro regalo también.

Alguien se puso muy contenta…

Y de pronto estaba en Santo tomás comprando queso como si nunca me hubiera ido…

Si normalmente la suelo gozar bastante en navidad, esta ha sido especialmente gozable. Nunca había estado tan bien volver a Bilbao

Mientras en Auckland:

parece que uno de los primeros añosnuevos del mundo no fue muy espectacular, pero bueno, siempre es llamativo ser el primero en estas curiosidades.

15 días después ya estoy de nuevo en AKL, muriendo de sueño por el jetlag, pero sin que eso me impida meterme homenajes argentinos

se trata de un restaurante argentino en Takapuna, donde fuimos a pasar el domingo y a comernos una parrillada brutal. Parece que la navidad ha sido un poco movidilla en términos de tiempo por NZ, y ha habido un pequeño temporal, que hizo que el mar estuviera especialmente alto. Pero ahora las cosas ya vuelven a su cauce y hace el sol propio de Enero, o sea, de Julio.

Ayer tuvimos la opción de comer pan con corteza normal (algo absolutamente raro en este país, donde los panes tienden a ser cutres). Y también unas angulas, que aquí, como no hay una demanda disparada, valen sólo 24 euros el kilo. Tampoco son para tanto.

La navidad se acabó, y ahora toca volver a las redes neuronales!

15 Dic

Kiwi el Aucklander 7: Piha

El fin de semana pasado por fin salimos de Auckland. No fuimos muy lejos, pero en cuanto sales del área urbana la cosa cambia radicalmente. El destino elegido fue Piha, una playa de arena negra que está en la costa oeste, al otro lado de Auckland, a sólo 35 km, aunque se tarde casi una hora en llegar. Piha es conocida por el surf, por la arena volcánica, y por ser una de las playas donde se rodó El Piano.

Se tarda un ratillo en salir del área metropolitana de Auckland, sobre todo si tienes el gps configurado para evitar autopistas (ouch!), pero en cuanto acaba, empieza el bosque cerrado de árboles exóticos, raros, retorcidos y de muchos colores. El camino es una carreterita rodeada de vegetación densa,  realmente espectacular.

Poco antes de llegar hicimos un alto en la estribación sur de la playa, que testá elevada  y permite ver la panorámica.

Según llegué me descalcé y subí a la roca central para ver las vistas. Piha tiene como dos subplayas, separadas por esa roca, la de la izquierda, pequeña y acogedora (pequeña pero más grande que la mayoría de las playas que conozco) y la de la derecha, que tranquilamente puede tener 3 o 4 km.

La playa es muy plana y las mareas la hacen desaparecer o la extienden muchos metros. También hace falta internarse bastante para que cubra más de la cintura.

La arena no parece negra, supongo que por efecto de la luz, pero en cuanto escarbas y llegas a la arena húmeda se ve el color negro intenso que tiene. Es bastante curiosa porque tiene una textura mucho más suave que otras arenas, supongo que la roca volcánica se pulveriza más fácilmente. Otra cosa curiosa es que al ser negra, cuando le da el sol quema mucho más. En Bilbao es normal que la arena queme a las horas centrales del día cuando ha pegado mucho el sol, pero aquí la arena  (seca) abrasa todo el rato.

Txusuru aprovechó para echarse unas olas (su tabla nos dio un poco la monserga en el coche, ya que las cinchas que la sujetaban vibraban con la velocidad). Pero parece que no estaba el mar muy propicio. Mientras yo me fui a recorrer la playa y echar algunas fotillos.

Como no podía ser de otra manera aproveché para hacer unos agujericos con túneles para hacer el canelo un poco.

Después de comer en la playa nos dirigimos a Kare-kare, otra playa mucho más grande al sur. Queríamos ir a la cascada de Kite-kite, pero no encontramos ruta para ir en google maps, así que probablemente había que internarse en algún tipo de bosque para encontrarla. En su lugar, fuimos a la cascada de Kare-kare, junto a la playa homónima.

La cascada era bonita, pero sin duda lo mejor era el camino para llegar hasta ella, era como estar en Parque Jurásico (creo que grabé un vídeo fingiendo ser perseguido por un velociraptor, auqnue ya no me acuerdo, tengo que revisar la gopro).

cuando terminamos, fuimos a Kare Kare, una playa muyyyy extraña. Para empezar había que recorrer un kilómetro por un sendero de arena rodeado de extrañas plantas tropicales. Aquí más que parque jurásico parecía que estábamos en la isla de Lost. Cuando salías a la playa, había tranquilamente 500 o 600 metros de arena hasta el mar, que estaba enbravecido. La playa es muy extensa, 10-12 kilómetros, y muy ancha también así que hay momentos que parece que estás en el desierto de Mad Max, sólo hay arena y sol, y a lo lejos el agua rompiendo.

La visita  a Kare KAre es muy recomendable, pero al día siguiente teníamos más planeado. Fuimos a Muriwai, otro de los paraísos del surf en esta parte de Nueva Zelanda, pero aparentemente las olas tampoco estaban a favor del surfer. A mí me daba igual y me fui a uno de los extremos de la playa donde habita una gran colonia de alcatraces. Nunca había visto pájaros de este tipo pero son muy bonitos y elegantes. coincidió además que en esta época acaban de venir a anidar, y estaban todos sentados sobre sus nidos, algunos de ellos con polluelos ya nacidos. Hay un momento del año en que deciden pirarse a Australia (2000 kilómetros de mar de Tasmania sin una roca donde posarse, menudos jefes). Pero esta era la época buena y estaban en Muriwai.

La playa grande Muriwai tiene más de 30 kilómetros, y nosotros estábamos justo en el lado sur, pero se veía creciendo hasta el infinito por el otro lado. Justo al otro lado de la colonia de alcatraces  (y la colonia de chinos que había haciéndoles fotos) había otra playa pequeñita y de difícil acceso que parecía más acogedora.

 

Después de comer y una siestita en la playa mecidos por el viento, salimos hacia otra de lass playas del oeste, Bethells Beach, que también tiene sus curiosidades. Para empezar hay una duna “gigante”, según los mapas, que no encontramos. Así que tan gigante no será. La duna de Pylat la ves desde cualquier sitio, y esa sí que es gigante. Pero la playa de Bethells era muy guapa per se, tenía una especie de ría, y desembocaba justo en la unión con otra playa más pequeña y muy salvaje. Aquí parecía que estábamos en Lost otra vez. Como no hacía muy bueno no nos echamos baño, pero eran playas muy propicias para hacerlo.

 

ASí que pasamos el fin de semana lejos de Auckland, por fin, y viendo playas muy interesantes, todas con arena negra y aguas calentitas. Entresemana lo más destacado es que aquí se acaba el trabajo ya hasta el 8 de enero, ya que no sólo es navidad, si no vacaciones de verano. Tengo entendido que Auckland se queda desierto en estas tres semanas.

Y como era la última semana, lo que hicimos fue organizar un secret santa con la gente del KEDRI, el instituto donde estamos haciendo la estancia, e intercambiamoss regalos en una terracita con unas buenas birras nacionales.

Resulta que el secret santa no es como el  amigo invisible que conocemos nosotros, donde tienes alguien a quien regalarle algo. No, en su lugar todos compran un regalo genérico y hay un mecanismo para ir cogiendo los regalos. El mecanismo no está muy bien diseñado ya que siempre penaliza o al primero o al último que cogen regalo. Por eso yo pensé un mecanismo alternativo que molaba un huevo. Pero la gente prefirió el tradicional buuuuu. En todo caso estuvo divertido y tuvimos regalos muy variopintos, desde chocolates, hasta cosas un poco más handmade, pasando por unas toallas para limpiar cristales (WTF?).

Y ya hoy estamos despidiéndonos de los compañeros hasta enero, y viendo qué se podrá hacer estas semanas, aunque probablemente la idea sea seguir con lo que estamos, que hay mucho trabajo pendiente.

08 Dic

Kiwi el Aucklander 6: Playas y trámites

Esta última semana ha habido un inusual número de visitas a playas. El número es 2. Pero sigue siendo inusual. Sobre todo porque habría sido más de no ser porque hemos estado metidos en el gran jardín de mudarnos de piso, que si normalmente es un coñazo, con los trámites neozelandeses la cosa se multiplica.

Trabajo de la última semana: hacer dibus

Las vistas desde nuestra ofi de la uni

Al margen de la uni, la semana empezó con un viaje en autobús al medio de ninguna parte en el que Imanol y yo acompañamos a la italiana de la uni a que le dieran un coche que se había comprado (de segunda mano, en unos chinorris, que nada más y nada menos se hacen llamar 2cheapcars. A quién demonios se le ocurre llamar a su empresa “coches demasiado baratos”, sólo falta que estuviera en cursiva el “demasiado”). Luego le ayudamos a ir a su casa, ya que parece que anda un poco insegura por las carreteras de aquí, y fue grandes risas porque el “un poco” es más bien “muy”, y a eso hay que añadir algunas cosas curiosas del coche. Resulta que el 90% de coches de segunda mano de NZ no son de un propietario de NZ que lo vende, si no coches de japoneses que se quieren deshacer de ellos y los exportan. O sea, sólo han tenido otro usuario, y ha sido japonés. Eso para los japoneses está bien, porque no sólo quitan las tartanas de sus carreteras si no también de su isla. Y las llevan a otra isla que está llena de tartanas. Otro día hablaré del tema de los coches aquí, porque tiene miga. Bueno, de hecho hoy es el día: los coches europeos, que de por sí son caros, sólo se ven en sus versiones de gama alta. POr ejemplo es casi imposible ver un Audi A4, en su lugar es probable encontrarse un S4, y más probable ver un RS4! Los audi RS algo parece que los regalan con los cereales, pero son coches que normalmente superan los 100.000 euros… El otro día vimos un audi SQ7… pero los Q también tienen paquete deportivo S?? en NZ sí. A parte de esto, algo que debe de ser frecuente en usa y aquí también lo es (en europa yo no lo he visto) es que la gente se ponga a revolucionar el coche en los semáforos (especialmente de noche, para tocar más las narices.). En mi antiguo aparta, que estaba en un 7º, era muy frecuente estar oyendo coches toda la noche revolucionando, y saliendo picando rueda. Hay mucho mucho kinki con coche caro. Pero bueno anyway, la mayor parte de coches que se ven son japoneses cutres y normalmente de segunda mano. Y algo curioso que tienen es que el gps está en japonés, así que nos las vimos y nos las deseamos para llegar de A a B.

Un par de días después iniciamos la mudanza de Txusuru y Luciaroa, un jueves, que era su último día en su aparta. Yo tenía hasta el domingo, así que aguanté en el mío, a pesar de los coches revolucionados. La mudanza fue un poco locura, con varios Uber implicados y sin saber muy a ciencia cierta si íbamos a tener la electricidad y el internet contratados. REsulta que aquí cuando alquilas hay una empresa que le das tus datos y te saca TOOODAs las compañías de servicios, electricidad, agua, internet, teléfono, gas, y te permite elegir un plan de consumo de cada una de ellas y te hacen la gestión ellos. Joder qué buena idea, dijimos, y ahí nos lanzamos. Pero no, es buena idea, pero es MENTIRA. Lo único que hacen (que no es poco) es mostrarte todas las opciones que hay, y cuando eliges una, pasan tu teléfono a la compañía, y ahí te apañes. Y apañándonos vamos. La luz está gestionada, supuestamente, pero el internet… buff.. qué cristo, va camino de convertirse en el nuevo “bank account drama”. Semana y media después hemos conseguido que nos llegue un router (que no habíamos pedido, y que habíamos dicho que compraríamos nosotros de segunda mano, porque son carísimos), y supuestamente HOY nos llegará internet, después de haber recibido varias veces mensajes de texto diciendo “tu internet ya está funcionando”. Pero bueno, si hemos resuelto lo del banco, que por cierto, LO HEMOS RESUELTO, espero que tengamos internet en casa hoy. Lo del banco fue mofa, al final fuimos allí y nos hicieron todo en el mismo banco, después de asegurar que eso no podía ser… eso sí, nos dieron una tarjeta cutre y ahora tenemos q esperar a que nos llamen para darnos la buena. QUe igual nos lo dicen en mayo.. pf..

puede pasar a recoger su router

El viernes hubo fiesta de navidad en la uni. Fiesta de navidad el 1 de diciembre :D No se andan con historias. No sabíamos muy bien qué esperarnos, pero la verdad es que fue sorprendente, un atrio enorme de la uni estaba lleno de mesas de comida, música en directo, gente disfrazada, y muy buen ambiente que se acabó de sopetón a las 5 de la tarde. Pero bueno comimos de gañote y luego nos fuimos todos los vascos y el mexicano a casa de la italiana, donde nos cocinaría pizzas de verdad, no como todas las demás. Las pizzas estaban tremendas y hubo una buena conversación hasta media noche.

Llegado el finde el sábado lo dedicamos fundamentalmente a hacer gestiones, compras y arreglos varios. Yo me mudé y estuve haciendo algunas gestiones y al final el domingo fuimos a Mission Bay, una zona de playa y jardines que estaría tremendamente bien de no estar tan masificada. Se trata de una playa muy larga en una zona residencial de lujo, al estilo norteamericano, con una carretera con comercios a un lado y jardines al otro. Más allá de los jardines la playa. Así, la gente viene en hordas a hacer picnics en el césped para luego ir a darse un baño. Los picnics son muy profesionales, con grandes mantas impermeables, sombrillas, y copas de vino de verdad.

Rangitoto siepre esta presente

Esta zona, y todo Auckland en realidad está resguardado del océano, así que el hay pocas olas y el agua viene bastante calentita (por no decir demasiado). Pero no nos bañamos, estuvimos más bien tirados a la bartola y comiendo. Para volver me cogí una bici de alquiler barato y me volví por todo el bidegorri de la costa, un buen paseo en bici, para acabar en casa leyendo un poquito, mientras los otros volvían en autobús, mucho más lento que la bici.

Esta semana lo más destacado han sido los trámites de internet, que siguen dándondos dolores de cabeza, y que ayer jueves tuvimos otra fiesta de navidad, esta vez del departamento, mucho más modesta, con unas pizzas de las que no son buenas, y algo de “champán”. Cuando acabamos de comer eran casi las 5 y aunque muchos volvieron a trabajar, nosotros nos fuimos a la playa de Takapuna, al norte de Auckland, cruzando la bahía. Hasta ahora la mejor playa que hemos visto, larga, con arena normal, y olas un poco más animadas que las de las playas interiores. No había mucha gente, y se llega en 20 minutos en autobús. Echamos allí la tarde y algún baño sí que cayó, el agua está calentísima. Cerramos la tarde con unas cervecitas en una terraza, y un broforce en casa. Este finde esperamos más animación con la visita a PIHA!!! Si todo va bien…

En python tb he hecho algun arbolico de navidad con boxplots

29 Nov

Kiwi el Aucklander 5: It runs like a river runs to the sea

El verano va llegando a Auckland, y con él, la navidad, por extraño que parezca. Aprovechando que ya la lluvia cada día es más rara, aunque siguen saliendo días encapotados, el sábado ampliamos unos pocos kilómetros nuestro círculo de acción y nos fuimos a Waiheke. Esta isla está un poco más allá de Rangitoto, y será unas 3 o 4 veces más grande. Sobre el mapa no parece mucho, pero una vez allí parece que estás en otro continente. Lo primero que llama la antención es la vegetación cerrada y variadísima que hay, que parece que te has ido al trópico. Lo segundo, los turistas, abundantísimos, la mayoría neozelandeses que tienen casas de vacaciones aquí. Y no es para menos, la isla es una especie (conceptualmente) de Formentera, o algo así, con muy poca gente viviendo de seguido y muchas casas, casonas y mansiones de gente que vive en otra parte. Muchos cochazos también, y un ambiente así como de playa, de relax absoluto, todo lento y sin estrés.

La principal atracción de la isla, a parte de esto de ser semi paradisiaca, es que tiene abundantes viñedos (también campos de olivos, y hacen su aceite y todo!). En Nueva Zelanda el vino es uno de los principales productos nacionales, un poco inesperadamente para los que no sabemos mucho de vino. Aún no lo he probado, ya que una copa de vino en un bar te cuesta 15 dólares (unos 8 euros), pero dicen que es bastante dulce (sobre todo tienen blancos, que cuando los tomas en bilbao son bastante ácidos, así que igual no son tan dulces, pero en comparación…). Bueno pues Waiheke está sembrada de viñedos en sus suaves pendientes, como cuando ves por gipuzkoa las plantaciones para txakoli. Otra cosa relevante de aquí son las playas, y como hay unas cuantas y están todas bastante separadas, nos alquilamos una bici. Txusuru y Luciaroa se pillaron unas eléctricas, ya que iban bastante cargadillos, pero yo me lancé a una normal, el tipo de la tienda me dijo que había muchas cuestas, pero que si me molaba la bici iba a disfrutar.

Pues sí, la cosa fue bien, al principio, ya que uno de los lados de la isla, por el que hicimos el camino de ida, tenía alguna cuesta suave, pero tolerable. El de vuelta YA TAL.

A mediodía paramos en una curiosa playa cuya arena estaba compuesta íntegramente por conchitas, y nada más. Vamos como una playa normal, sólo que en las normales están trituradas al nivel arena, pero como esta era una playa jovencita (supongo), estaban trituradas a tamaño concha, y eran bastante punzantes. El agua estaba azul y muy transparente, y con esas vistas comimos nuestros bocatas. Seguimos nuestro camino hacia la playa de Onetangi, la más grande, y que está en la costa conraria, pero sólo a un tercio de recorrido de la isla completa. Es decir, todo el día en bici nos iba a permitir ver un tercio de la isla. En el mapa parecía más pequeña.

En onetangi nos encontramos una playa ya más al estilo tradicional, fina arena blanca agua azul turquesa, y gente en bañador echándose chombos, a pesar de que se había levantado un viento norte un poco duro. Allí, en vez de bañarnos y morir de frío, nos sentamos en una terraza a tomarnos una cerveza de gengibre, sin alcohol y con un curioso efecto picante-amargo al final de cada trago.

La vuelta por la costa norte fue un infierno, las cuestas eran empinadas y largas, y lo peor, cuando pensabas que ya habías llegado arriba, y no podías subir más, bajabas hasta nivel del mar y de pronto otra cuesta igual que la anterior. Fue duro, pero aun así paramos en la playa de Palm beach, que parecía sacada de un decorado de Lost, y cuando llegamos a Oneroa, el pueblito donde habíamos alquilado la bici, estábamos (sobre todo yo con mi mountan bike) reventaos, así que nos fuimos a tomar una cerveza de verdad en unas bonitas terrazas encima del mar.

 

Llegué a casa reventao, no solo piernas, si no espalda, de cargar todo el día con la mochila en la bici, así que me fui a la cama y dormí hasta las 11 del domingo, algo inédito hasta ahora en Auckland.

El mismo domingo quedamos para ver el desfile de santa claus de navidad, que fue bizarro, por estar todo el mundo en bañador y con gafas de sol, pero sobre todo porque estaba patrocinado por Farmers, el corte ingles local (aunque mucho más cutre que el corte ingles), y básicamente era un despliegue sin ton ni son de carrozas, grupos, colectivos y otros, que bajaban por la calle principal haciendo el mono. Había majorettes, carrozas de tiendas, muñecos hinchables, bandas de gaiteros, unos con una especie de monstruo de metal… todo sin ningún tipo de hilván, nada que uniera temáticamente o estéticamente las carrozas, algo completamente aleatorio y gratuito. Podías estar viendo una carroza con ángeles y una especie de portal de Belén, y la siguiente carroza era de la radio de hits indios, con un dj poniendo temazos discotequeros indios. Horrible. Pero bueno, los niños disfrutaban. Este tipo de cosas me hacen apreciar más las que tenemos allí. Cómo mejora las cosas el hecho de que el desfile de navidad sea municipal y no esté contaminado por unos grandes almacenes, una inmobiliaria que te saca a niños disfrazados de casita, y una tienda de artículos de golf que saca una pelota gigante. También se echa de menos una cadena de grandes almacenes adecuada, como el corte inglés, un ikea, o incluso amazon, que cuando te conectas te lleva directamente a la página americana o inglesa. Es tan rural esta megaurbe de 2 millones de habitantes…

Pero algo que está muy muy bien son los parques. Por la tarde fui andando hasta Cornwall park, un parque que sobre el mapa está cerca, pero tuve que andar dos horas y media para llegar. El parque es enoooooorme y tiene unas buenas vistas de la ciudad, una zona de barbacoas super guapa, y en el centro, una colina, antiguo volcán, conocida como one tree hill, que a los fans de u2 les sonará. Parece que bono se hizo colega de un maorí en una gira, y le empezó a llevar en otras giras con la banda, pero se mató en un accidente, y le escribieron esta canción. Pues en esta colina debía de haber un árbol, que fue cortado por un activista maorí, y bueno, ahora lo que hay es un obelisco, y las mejores vistas de Auckland, ya que se ve el mar por los dos lados, la bahía del norte, donde está rangitoto, waiheke y el centro, pero también la sur, que es la más bonita. La visita a One Tree Hill parece bastante recomendable para cualquiera que venga a Auckland, y de hecho es lo que más me ha gustado de la ciudad hasta ahora. Por cierto, en la colina hay ovejas y vacas, muy risas.

En otro orden de cosas, en el blak fraidei aproveché para comprarme una pleiteichon para estar entretenido en los ratos muertos que estoy en casa, que tampoco es que sean muchos, pero como me quedé sin disco duro la semana pasada, tampoco tengo acceso a las series y pelis que tenía antes. Vamos que ayuda tener una plei, aunque luego supongo que la venderé cuando me vaya de aquí.

Y vuelta a la uni y las redes neuronales.

20 Nov

Kiwi el Aucklander 4: Supers, rayos UV y cabinas de avión

Pues ya son 20 días en el país de los kakapús , y podemos decir que estoy adaptado. La semana pasada fue óptima en términos de gestión del tiempo ya que sólo fui al super dos días, el lunes y el viernes. Y si mis cálculos del viernes los hice bien, es posible que no vuelva al súper hasta este viernes otra vez, batiendo así todos los records. Eso sí, me gasté 100 dólares (60 euros) en una compra que en Bilbao me habría costado unos 25€. Hay dos cadenas de supers principales en el centro de la ciudad (fuera hay más, con mejores opciones pero hace falta coche), y básicamente tienen las mismas cosas y con precios similares, con la diferencia de que una de ellas tiene un hiper a una distancia asequible, en el que tienen muchas más cosas, y esa misma (NewWorld) además tiene mejor fruta. La otra, countdown, está bien en general, pero la fruta no es tan buena, así que como es la que más cerca me pilla, si tengo que hacer compra grande voy allí, pero sólo compro plátanos, que están aceptables. Por lo demás, aquí, que yo haya visto, no hay fruterías, ni carnicerías ni pescaderías. Todo en el super, así que más vale elegir bien. La carnucia tiene sus peculiaridades, como el hecho de que el pollo sea de las más caras (hasta 9 y 10 euros por 2 pechugas de pollo que son más bien vulgares), y cosas raras como que el solomillo de vaca sea más barato que la carne de pierna. Y el pescado, a menos que vayas a un hiper, en los super pequeños tienes poco más que salmón, que es lo que he comido cuando ha tocado. Pero en general (y salvando la fruta del Countdown y el pollo), tienen bastante buen género. Los huevos por ejemplo son muy caros, pero son enooormes y están muy buenos. La carne de cordero y de vaca está muy muy buena también. Y tienen unos embutidos (pechuga de pollo, y jamón codido de cerdo, básicamente) buenísimos. SUelo pillar siempre el pollo ahumado, que está muy bueno y alguna cosa rara para probar, como pastrami o cerdo picante.

Con dos prácticos sub-pockets que permiten abrir uno para un día y que el otro no se quede reseco en el frigo

Todos riquísimos. El queso, LOCURA. Una cuñita de 100 gramos de queso normalico puede costar más de 8 euros.

Parmigiano a 8 eurazos

Así que voy alternando entre queso ultra caro y queso philadelphia que es mucho más barato, aunque claro, no es queso. En la categoría de no-quesos también hay múltiple variedad de lonchas y tranchetes, mucho más baratos.. y venenosos. Otra cosa que triunfa muchísimos son las patatas fritas con sabor vinagre, que están muy muy buenas, y el chocolate, hay una variedad cara, el Whitakers, que tienen de muchos sabores, y que está buenísmo.

vicio number 1

 

vicio number 2

En estas 3 semanas han caído 5 tabletas. Las ensaladas de bolsa que me pongo para cenar están muy bien también, aunque son bastante caras como todo, y misteriosamente aguantan un montonazo de días con la bolsa abierta y sin quedarse mohinas. No sé si es por la humedad, pero es sorprendente lo bien que aguantan.

En fin, teniendo ya optimizado el proceso de compra de provisiones y cocina ultra-eficiente, y a falta de acabar los trámites para el piso al que me mudaré en diciembre (contratos, luz, internet…) y de hacerme la condenada cuenta bancaria, para lo que llevo una semana, dentro de poco empezaré a tener las tardes libres, y el plan es apuntarme a una piscina brutal que hay cerca de lo que será mi nueva casa, que tiene spa y sauna y movidas, y no es especialmente cara (es pública), así podré ir a nadar de vez en cuando. Otra cosa que estamos intentando institucionalizar es tomarse unas birras al menos un día a la semana. Hemos encontrado un sitio que por 9 dólares (unos 5 euros), que es lo que vale en toda la ciudad la heineken, te ponen birras artesanas con 20 o 30 tiradores para elegir. Así que es un filón, porque si vas a gastar 9 dólares en una cerveza al menos que no sea orín de mono. El sitio, que se llama Brewers cooperative, está justo debajo de la que será nuestra nueva casa, y tiene también comida muyyy rica. Así que un día a la semana hay que hacer birras, y vamos intentando integrar a gente que ha venido desde la uni de bilbao y también a los compañeros de la uni de aquí que hay unos cuantos cracks. Hemos descubierto algún que otro local molón también cerca del puerto. Hay una zona que se llama Britomart que es rollo marina-comercial, con tienditas y restaurantes decorados super modernos con bombillas de esas gordas que no alumbra nada. También hay varios garitos con cervezas especiales a 9 dólares, así que es un buen sitio.

No es el Brewers cooperative, pero sí un libanés tremendo que encontramos en K-road. En el plato, unos mezze con falafel, hummus, nosequede col, noseque de coliflor y noseque de berenjena.

Otra cosa que empezamos a asimilar es la variabilidad del tiempo. Cada día puede haber 4 estaciones, y tener calor infernal, frío, lluvia, niebla… Este fin de semana íbamos a hacer una excursión el sábado ya que estaba anunciado buen tiempo hasta la noche. Amaneció completamente gris, y con pinta amenazadora de lluvia. Nos lanzamos a la excursión en todo caso, que consistía en volver a la isla de Rangitoto, esta vez con agua suficiente, para llegar a Motutapu, la isla campo de fútbol. Nos estuvo lloviznando toda la mañana, y cogimos un camino largo y pedregoso, así que tardamos casi 3 horas en llegar a la junction de las dos islas. Teniendo en cuenta la comida y el tiempo que faltaba para salir el último ferry de vuelta, no pudimos ver más que el principio de Motutapu, pero, aunque se quedará como el sitio al que nunca llegamos, apunta maneras, es completamente diferente de Rangitoto. Frente a los campos de lava y los árboles y vegetación retorcida, esta es un manto verde con fresnos y abedules, y muchos pájaros chachis. Volveremos.

Caminico infernal

 

Cuando llegamos a la ciudad nos tomamos unas cervezas y nos retiramos, pues aunque no habíamos llegado a Motutapu, habíamos andado 5 horas por aquellos caminos pedregosos y afilados, así que había algo de cansancio. Al llegar a casa, dtenía las orejas rojas, no quemadas, pero como a punto de quemarse. Y es que el sol pega muy fuerte en Nueva Zelanda. Parece que el agujero de la capa de ozono está por aquí, y la radiación es extrema, y hay muchísimos casos de cáncer de piel. No venden cremas de menos de 50 y en todo parte meteorológico hay avisos de radiación. Pues bien, con un día completamente cubierto, medio lloviendo, yo me di crema 50 antes de salir de casa, y por el camino me di otra capa de 30. Iba con visera, y al llegar a casa las orejas estaban rojas y calientes. Al día siguiente llovía ya sin complejos, e hicimos plan de interior, fuimos a un museo de transporte y tencnología. Como era interior no me di crema. Error, al llegar a casa, de los desplazamientos, volvía a tener la cara y las orejas enrojecidas y muy calientes. Todo esto con el cielo encapotado. Así que hay que andarse con bastante ojo, y ahora ya me doy crema 50 incluso cuando voy a la uni. En verano, como haya días despejados me voy a dejar un presupuesto en crema.. que no son precisamente baratas tampoco,…

un gigantesco hidroavión como el de Indiana Jones

 

El mítico avión en el que se escapaba Mad MAx en la tercera parte

 

en el depósito de tranvía, donde todo se puede tocar y enredar

Respecto al museo de tecnología y transporte (MOTAT), mola mucho (aunque hoy en el trabajo alguien me ha dicho que era para niños, que a ver por qué habíamos ido), pero es muy experimental, y te puedes meter en unas cocheras de un tranvía para ver cómo lo reparan, puedes tocar todo, hay una sección de informática y telecomunicaciones en la que explican de forma muy interesante cómo funcionan las cosas, y sobre todo, al final, había una parte de aviones brutal, en la que veías de cerca aviones guapísmos, muchos de ellos de guerra, como cazas y bombarderos y anti-barcos, con ejemplos de torpedos aire-mar. Pero lo mejor del día fue cuando andábamos en una especie de hangar donde reparaban los aviones y los ponían bonitos, y se nos acercó un tipo y nos dijo, ey, queréis probar el simulador del 747? Resulta que tenían un viejo simulador de 747 donde se entrenaban los pilotos en los años 70, con una réplica exacta de la cabina del jumbo con todos sus controles (que en los 70 eran todos manuales, muy risas), y nos metimos dentro y estuvimos haciendo el vaina, y el tipo que nos dejó pasar, que eera un frikaaazo de los aviones, nos contó un montón de historias sobre aviones, la aviación neozelandesa y el funcionamiento del 747. REsulta que los ingenieros que trabajan en el museo este son voluntarios, frikis que les gustan los trenes y los aviones y van allí a repararlos y a mantenerlos porque les apetece. Así que la gocé bastante. Y faltó una cosa: resulta que un domingo al mes (que era este domingo justamente), hay una sección militar del museo en la que te dejan montarte en tanques (tanques en servicio activo), y otros trastos militares. Pero cerraban a las 4 y nosotros llegamos a las 4 y media. Así que quizá haya que volver al MOTAT.

B-R-U-T-A-L

Por lo demás, esta semana habrá que ir formalizando trámites para el piso nuevo y probar nuevas cervezas, mientras vamos descubriendo cómo funcionan las redes neuronales de impulsos, nuestro gran reto!

La codificación con curvas gaussianas entendida y explicada por el Dr. Txusuru

14 Nov

Kiwi el Aucklander 3: En Parnell hay parné.

El tiempo de universidad y las visitas a los super han empezado a ser rutina en kiwiland, y ahora ya lo que nos queda son esencialmente los fines de semana. Entre semana, entre la uni, el super, cocinar para el día siguiente y los recaditos varios (como buscar un piso para el resto de tiempo que estemos viviendo aquí) no queda tiempo para mucho, lo cual no nos ha impedido tomar alguna que otra birra. El fin de semana pasado, siendo todavía pronto para hacer grandes excursiones, decidimos hacer un plan de tranquis, que luego sería modificado de arriba a abajo. En principio, la previsión del tiempo decía que el sábado iba a llover, con lo que las actividades de exterior quedaban un poco condicionadas. El domingo era más día de relax y la idea era ir a ver un partido de rugby a un bar y poco más. Al final, todo cambió tanto como cambia el tiempo.

Resulta que a pesar de que amaneció algo nublado, en seguida empezó a descubrirse y hacer calor, así que de lluvia nada. Nuestro plan era ir a ver un museo que hay en el Auckland Domain, un super parque del que ya he puesto alguna foto. Pero entre que nos levantamos, quedamos, que si compra de noseque, tal y pascual, hasta las 12 no llegamos al auckland domain, y para entonces ya hacía bueno, ni frío, ni lluvia ni nada. Así que como íbamos despacito, porque vamos con carrito y las cosas van a otro ritmo, lo que hicimos fue recorrer el parque y ver un poco las cosas que tiene al aire libre, como un bosquecillo, enormes campas donde los aucklanders practican cricket y fútbol, y un bonito jardín botánico que no tiene muchas flores pero las que tienen las tiene muy bonitas y bien puestas. Como se nos había echado el mediodía, decidimos ir a Parnell a comer, que es un barrio que está al otro lado del Domain, con idea de comer rápido y luego volver al Domain para ver el museo.

Pero no contábamos con las megacuestas de Auckland. Resulta que tardamos casi una hora en llegar, entre pitos y flautas, no porque estuviera lejos, que no lo estaba, si no porque los accesos no eran muy manejables para un carrito, y hubo que dar algunos rodeos y subir escaleras con el carro a pulso, y complicaciones del estilo. LA movilidad entre barrios de Auckland es realmente un infierno, hay muchísimas cuestas, las carreteras son completamente dominantes, los pasos de cebra son hostiles y hay cientos de escaleras. No es un buen sitio para ir en silla de ruedas o con un carrito de niño. La verdad es que tienen una orografía complicada, pero bueno, en otros sitios lo han (hemos) resuelto bastante mejor.
en fin, ya cerca de las dos y media llegamos a PArnell y nos metimos a un italiano a comer, para no arriesgar demasiado. La comida, correcta sin despuntar, pero lo que sí vimos es que éste era el primer barrio de Auckland en el que la mayoría de la gente eran blancos (por no decir el único tipo de gente). Era un barrio de mucha pasta, vimos bastantes coches de alta gama aparcados en las casitas con garaje (nada que ver con los rascacielos del centro), como un par de lamborghinis, porsches, un tesla y muchos audi y bmw de los caros. POblación: mayoritariamente viejos, blancos y con pinta de jugar al golf. El centro de Parnell es una calle en la que parece que has viajado a USA, comercios pequeñitos a cada lado de una calle muy tranquila, con tráfico suave, y más allá de esa calle, casitas individuales muy bonitas con estética colonial. Podría ser una calle cualquiera de Rutland, Vermont.

DEspués de un rato por la main street de Parnell, tomando un café en un garito muy elegante, arrancamos hacia el norte con idea de visitar un jardín de rosas, una especie de parque que fue privado en algún momento y sus dueños lo donaron y ahora está lleno de rosas de diferentes tipos, cada una asociada a algún tipo de aristócrata. No entendimos muy bien esta asociación, ni por qué esta planta era la condesa noseque y la otra era el barón von nosecual. Pero era bonito, y nos había llevado por los elegantes barrios residenciales de Parnell, rodeados de mansiones y cochazos.

Allí parecía que estábamos lejísimos del centro y estuvimos considerando coger un autobús para volver, pero al final bajamos hasta el puerto y volvimos por la costa, un camino más largo pero mucho más asequible en términos de evitar cuestas, escaleras y cruce de autopistas urbanas. A eso de las 7 estábamos en el centro y decidimos dividir caminos porque después de todo el día andando ya había cansancio.

La idea para el domingo era madrugar para ver un partido de los all blacks que era en francia a las 9 de la noche (por tanto en auckland a las 9 de la mañana), y también habíamos hablado, en vista de que el tiempo era mejor de lo que esperábamos, de ir a Devonport, la ciudad que hay al otro lado de la bahía de Auckland, y que tenía buena pinta. En vista de que nuestros tiempos de respuesta eran diferentes, decidimos ir cada uno por su cuenta y juntarnos allí.


Pero fue un poco despropósito al final. Nadie se levantó a tiempo para el partido, Imanolohu fue a Devonport super pronto, yo fui a las 11, y Luciaroa y Txusuru vinieron a la hora de comer. DEvonport mola un montón, si Parnell tenía encanto, Devonport era directamente como viajar a algún bonito pueblo de New Hampshire, con elegantes casitas de madera, parques, poco ruido, y rodeado de playas por todas partes. Estuvimos visitando sus montículos (con brutales vistas) por separado, y al final y de casualidad, me encontré con Imanolohu en la playa de Cheltenham (como el pueblo donde vivió Xabi), y estuvimos dando un garbeo por los montículos de lava que había alrededor de la playa, y luego subimos a mount Victoria, otra elevación que domina todo Devonport y que ofrece unas vistas de Auckland que están entre las mejores, claramente.

Al bajar ya era la hora de comer y quedé con los tecnalios, mientras que Imanolohu se iba a comer por su cuenta. Comimos en Bette’s, hasta ahora la mejor comida que he probado en NZ. Para intentar comer algo típico de aquí, yo pedí cordero y me sacaron un muslo de cordero tremendísimo. Buenísima carne, con una salsa increíble. También pedí patatas fritas y me sacaron del orden de 5 patatas enteras cortadas por la mitad. Así que había patatas para una multitud. Al final, pasado a euros la comida me salió por unos 19, así que no tan mal, después de todo. DEspués de comer me cogí el ferry de vuelta y a las 5 ya estaba en casa echándome una siesta.

Al día siguiente tocaba volver a la rutina.

Algún día conseguiremos entender las malditas redes neuronales de impulsos. Algún día…

Top