11 Oct

Nepal y Tibet. Capítulo 9: Qomolangma

El noveno día era el día del Everest. Qomolangma. Amanecimos congelados. Dentro de la tienda había 7 grados, y casi un 100% de humedad. El frío había atravesado incluso las pieles de Yak, y era mejor no haberse movido durante la noche. La noche sin embargo había sido movida. Casi todos se levantaron para ir al “baño”. No quiero ni imaginar cómo fue ir a las 4 de la mañana a esa letrina infecta y después intentar recuperar el calor. A las 7 Tenzin nos despertó. Claro, él había dormido en la furgoneta!! dioss! qué casta!
Nos vestimos rápidamente, porque la noticia había corrido por todo el campo base: Se veía el Everest. Teníamos una mañana clara y despejada. Atropelladamente desayunamos para ir hasta el último punto, el campo base donde acampan las expediciones. Estaba 4 km, pero para qué andar, había autobuses! :D
Así que nos montamos en el autobús, rodeados de chinos, y nos lanzamos a hacer fotos en el Everest. Teníamos una media hora para disfrutarlo, luego había que emprender el largo camino de vuelta. El everest se alzaba imponente,quizá algo menos de lo esperado,ya que al estar a 5000 metros era como ver una montaña de 3000 y pico. Además, desde el campo base hasta la cima hay 80km. Uno se puede hacer una idea de lo a desmano que pilla el campo 2. A 5350 metros hicimos el mono todo lo que nos permitió la altitud; aún estando aclimatando, se notaban los metros extra.

Everest

El salto a 5350 te hace llegar más alto

Y es agotador

Ahí estuvimos!

La piedra ha hablado

La típica postal

Rápido, hay que volver!

Después Tenzin nos apremio a salir de allí, ya que quedaba un largo camino por recorrer.

En el primer nivel del infierno hay yaks.

La última etapa de carretera hasta el everest había sido bastante dura, con un camino de cabras que se las traía. Quizá por esto cuando nos dijeron para coger un atajo, estuvimos de acuerdo y nos alegamos…. cómo pudimos ser tan jóvenes!! Y pringaos.

TEnzin y el Driver se mofan, sabiendo que nosotros no sabemos lo que nos espera

El río bajaba con fuerza, siendo uno de los afluentes del río Everest

El camino, cada vez peor

El atajo, inicialmente un bucólico paseo junto al río y los yaks pastando en enormes praderas no tardó en convertirse el trayecto del averno. Poco a poco el sendero se transformaba en terreno ondulado, que hacía a la Hiace botar como nunca. Las cuestas repentinas hacían a la furgoneta quedarse parada y teníamos que bajar todos (menos Tse-dhano), a empujar.

¿Dónde está Tse-Dhano? Ah! que va dentro!

Un niño corre a nuestro lado para vendernos algo chipachipa

Al discurrir entre montes, el agua de deshielo estaba constantemente cayendo por las laderas, y pasábamos charcos cada vez mayores. Finalmente, vimos a lo lejos dos toyota landcruiser atascados en unas superpozas de barro. 2 LANDCRUISER!!! y nosotros teníamos que pasar por ahí con la hiace, que ni si quiera era 4WD! ASí que Tenzin llamó la atención de los drivers de los landcruisers (cuando consiguieron pasar, ya que estuvieron un rato rellenando los charcos con piedras, porque aquello no subía). Los landcruiser esperaron a que nuestro driver se lanzara a cruzar, “por si acaso” se quedaba atascado (todos sabíamos que iba a quedarse ahí!). Y fuimos jodidamente afortunados de encontrarnos unos jeeps, ya que NADIE iba por esa ruta infernal.

En efecto la hiace se quedó atascada en el barro y tuvieron que remolcarla para sacarla:

En el primer intento, la cadena se rompió

Seguimos el viaje un poco preocupados porque según Tenzin no habíamos llegado ni a la mitad, y llevábamos toda la mañana. Un poco más adelante la cosa se volvió más punk cuando empezamos a subir literalmente, por el lecho del río. Uno de los pequeños afluentes del río Everest, tenía su lecho en el camino, durante varias centenas de metros.. Y nosotros nos metimos por ahí! cuesta arriba, sobre cantos rodados y con el agua en contra!

Un poco más tarde, en un vado de profundidad indeterminada, el driver apretó a fondo para poder pasarlo sin quedarnos atascados. Se oyó un fuerte ruido al entrar en el vado, pero seguimos adelante. Miré atrás: la rueda de repuesto se había quedado allí… Así que tuvimos que parar a montarla de nuevo.

TEnzin y el Driver van a salvar a la rueda

El viaje continuó con varios sobresaltos más, incluida una nueva liada en el barro, en el que nos volvimos a quedar atascados, y volvimos a ser los tipos más afortunados del mundo, ya que justo pasaba otro jeep, que nos volvió a sacar. La diferencia con éste, fue que el driver ser sintió con confianza de pasarlo, así que antes de quedarse atascado nos impidió salir, cogió carrerilla y afrontó el charco de barro a gran velocidad… pero fue igualmente absurdo. El driver del jeep nos echó una buena bronca por insensatos.

Desde aquí, y al margen de la dureza del camino, todo fue bastante bien. DE hecho, bajamos a lo que era el lecho de un inmenso río, que ahora estaba completamente vacío, por lo que circulábamos por una especie de desierto de piedras, que no eran tan incómodas como otras partes del camino.

DEsierto pedregoso, sin ningún tipo de camino

Pero al final de esta ruta, cuando estábamos exhaustos, empezamos a subir de nuevo, con la diferencia de que esta vez era por unas montañas que tenían a un lado abismo, y al otro pared. El abismo era bastante alto, y la carretera, inexplicablemente, se inclinaba hacia el lado del abismo. Al principio Tenzin se reía, pero en algunos puntos ya tuvimos que echar todo nuestro peso al otro lado de la furgoneta, y a Tenzin se le veía agarrado con bastante fuerza al asidero superior. En este momento hubo bastante tensión y no comprendemos aún cómo la furgoneta mantuvo la verticalidad.

Agotados, hambrientos y con la moral por los suelos, tras el viaje

DEspués de este pequeño infierno paramos a comer en un pueblo sucio y pequeño. Nada más terminar de comer, salimos disparados hacia Nyalam, donde haríamos nuestra última noche de Tibet.

Haciendo té con energías renovables

Al coger la carretera, parecía que habíamos viajado al maldito paraíso. Hicimos nuestra última parada en un paso de montaña que estaba entre el Shisha Pangma y  el Cho Oyu. Podría haber sido un paso espectacular, pero los montes estaban completamente cubiertos, y nosotros completamente cansados.

 

El Shisha Pangma a lo lejos, cubierto por nubes

Seguimos hasta Nyalam, que fue, con mucho, el pueblo más feo (con el hostal más horrible), donde nos alojamos. Allí tomamos unas birras y no tardamos en volver a la cama, ya que mañana tocaba madrugar para volver a Nepal.

27 Sep

Nepal y Tibet. Capítulo 8: La espera

El día 8 era el día. Por fin íbamos a ver el Everest. Qomolangma. Sagarmatha. Así, no resultó duro madrugar. TEníamos un largo camino que nos llevaría hasta Rongbuk, la ciudad donde íbamos a dormir. Fue un viaje sin demasiadas incidencias. Habíamos dejado ya la carretera normal y empezábamos a usar los caminos sin pavimentar tibetanos. Si la poderosa mano de obra china no había llegado aquí, qué nos esperaba en Rongbuk??  Algo que sí había era cobertura de teléfono. Eso siempre estaba a tope. Días antes TEnzin nos había explicado que se debía a que el gobierno chino tiene controlados en todo momento a todos los guías turísticos y sus respectivos grupos. Cada cierto tiempo un funcionario llama al guía y le pregunta situación, estado del grupo, dónde se va a dormir… Si algo fallaba en la comunicación, ya podías dar por seguro que el ejército popular se presentaría sin tardar mucho.

La carretera se retuerce, y yo me dejo llevar...

Yiiiiihaaaa

El camino, dentro de no ser pavimentado, era digno, se podía hacer bien, aunque nos adelantaban todos los todoterrenos, ya que la hiace iba un poco limitada. Xhabitse y Tse-dhano iban bien reventados, el primero en su etapa más crítica de la gripe y el segundo con una mezcla de mal de altura y otros males diversos. Tse-dhano había acumulado varios días de poco descanso y mala alimentación, y estos días se estaba notando con la altitud. Especialmente se notó en nuestro último paso de montaña, a 5050 metros. Aquí costó incluso bajarse de la furgoneta. Habíamos dormido a 4900, pero cada metro se notaba.

Último paso de montaña, 5050 metros!

Después de ese paso empezamos una vertiginosa bajada que nos hizo dudar de si íbamos realmente a un sitio que estaba  5300 metros… dios bendito! íbamos a tener que volver a subir de nuevo con la Hiace.

Desayunando/comiendo en un pueblo perdido entre las montañas

En la zona baja del puerto encontramos una agradable ciudad, rodeada de campos de cebada y montañas altísimas. Allí, Tenzin, haciendo uso otra vez de sus conocimientos de gentes locales, nos llevó a una casa particular donde hicimos el almuerzo (hoy a las 11 de la mañana, ayer fue a las 16.00…  menudo descontrol de comidas que llevábamos…)

El restaurante tenía de todo...

té de jengibre en preparación

Iñigorkha se arranca un blues

El driver emula a Kunga

Allí el driver nos deleitó con su música, y comimos un poco de arroz y té tibetano. Empezamos a tomar te de jengibre, que al parecer es muy útil para la adaptación a la altitud. Y partimos hacia rongbuk

Cuando estábamos llegando al pueblo, Tenzin nos dijo que no íbamos a dormir en Rongbuk, tal como estaba planificado si no que nos iba a llevar al recinto inmediatamente anterior al base camp del everest. Por lo que dijo, el hotel de Rongbuk era frío y estaba a desmano. Nos ahorramos ese dinero y seguimos adelante

Este punto, lleno de tiendas de campaña con chimeneas dentro, y jeeps con chinos dentro, era el último punto habitado antes del campo base. Estaba mucho más adelante que Rongbuk, y tan solo a 4 km del campo base. DEsde aquí sólo podía seguirse a pie, o bien en un autobús público del parque natural de Qomolangma. Éste era el sitio para pasar la noche, y era perfecto!

El campamento, y sus jeeps llenos de chinos

Nuestra tienda estaba habitada por un matrimonio y sus hijos y otros familiares. Había un gran habitáculo con la chimenea en el centro y otro secundario donde dormía la familia. Todo eran sofás corridos, mantas de yak, y unos abrigos del ejército que nos dieron y eran extremadamente calientes.

Nuestra tienda por dentro; nosotros fosilizaos, dándole al té

Té, abrigos y gente moribunda

Eran las 2 de la tarde y el Everest estaba tapado. Pasamos las siguientes 6 horas entrando y saliendo de la tienda, jugando a cartas, paseando, tomando té, haciendo fotos, viendo como el clima cambiaba de forma radical y hacía sol y luego granizaba, dando paseos por el río Everest, que pasaba junto al asentamiento, visitando las horribles e infectas letrinas, probablemente el peor baño que he usado jamás……. y el Everest nunca se asomó. Siempre estaba oculto. Xhabitse y Tse-Dhano estuvieron vegetando toda la tarde. No se perdieron nada.

Eso que asoma es Tse-dhano. Una rendija de sol que entraba por uno de los ventanucos de plástico atormentó su existencia y su sueño.

aaa

Yiiiiiiihaaaa... cada vez más Yiiiiihhhhaaaa

Priviet Tovarisch

a

Todo lo que vimos de Qomolangma

La altitud fue dura al principio. Cada paso era agotador. Iñigorkha y Pokharlos fueron a dar un paseo por el camino que iba al campo base, yo me tuve que sentar en un borde del camino.

La altitud y la sangre de Pokharlos. Capítulo 324. Tenzin aplica un remedio de mierda para evitar que sangre: Agua fría por la cabeza!

PEro al final nos habituamos. Incluso estuvimos mirando los puestitos de venta de baratijas del campamento. Sí, aquí también los había, con sus viejas diciendo “chippa chippa” y persiguiéndote. Algo de lo que no había hablado es del regateo en Tibet. Mientras en Nepal todo el mundo estaba dispuesto a negociar y a bajarte el precio, en Tibet no habían entendido ese concepto. Ponían los precios 25 veces por encima de lo que costaban las cosas, pero cuando ibas a regatear se enfadaban! Si amenazabas con irte, de dejaban irte! Se la sudaba! por lo demás, te perseguían, igual que en Nepal, pero aquí decían “chippa chippa, luki luki”, vamos, barato barato, da suerte da suerte…

Ya por la noche, y en vista de que el Everest no se mostraría, nos dispusimos a irnos a dormir. Sacamos toda la artillería en materia de abrigo. Ropa, sacos, los abrigos del ejército, las mantas de yak… aun así, hacía frío. NO era un frío extremo, haría unos 7 grados. PEro dormir a 7 grados es un tema. Y había mucha humedad. A Iñigorkha la amatxu nómada le arropó, como si fuera la suya propia. Era nuestra primera y última noche a 5300 metros. Más valía que nadie se tuviera que levantar para ir a la letrina. Vaya temazo! Noche cerrada, cero iluminación, un frío, viento y humedad de pelotas. Tú abrigado tapado bajo seis capas de ropas y pelos de yak. Y de repente tienes que ir a la letrina?? buff…

Poor Yorg... such a pesimist! Las partidas de cartas hicieron menos dura nuestra estancia en la base del ejército en Murmansk, Siberia. :P

Pues…

es algo que pasó.

Fue una noche dura.

Con un bonito amanecer.

Pero eso es otro capítulo.

21 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 7: La gran ascensión

Amaneció en Shigatse con un bonito día, después de la infernal tormenta de la noche anterior. Después de alguna pequeña eventualidad al salir del hotel, emprendimos el camino que nos llevaría en este día muy cerca del Everest, nuestro destino mítico. Antes paramos en nuestro último monasterio: Ta Shi Lhun Po.

Monjes preparaus en TaShiLhunPo

TaShiLhunPo es importante porque fue fundado por el primer Dalai Lama. Al ser tan importante, daba importancia a la ciudad, y contenía las stupas funerarias de los Panchen Lama 5 al 9, al parecer los más influyentes. También contenía la estatua de Maitreya Buda más alta del mundo, hecha de una aleación de cobre y oro. Al entrar aquí Tenzin nos hizo una advertencia importante: nada de política! Por lo visto en este monasterio hay varios monjes puestos por el gobierno que vigilan lo que hacen tanto los otros monjes, como los guías de turistas, como los fieles. Luego reportan. Así que aquí no nos soltó ninguna soflama patriótico-independentista.

Con Tenzin, ssssshhhh

Al salir del monasterio, el driver empezó a presionar a Iñigorkha para que hiciera una foto a un coche. Concretamente a la puerta. Concretamente al mapa que tenía en la puerta:

a

Mapa de carreteras de Tibet (Vale millones)

Por lo que contaba, es muy difícil conseguir mapas de carreteras del Tibet, ya que está sin cartografiar y todo son estimaciones. Nuestro driver quería un mapa y encontró este en la puerta de un tipo que por lo que parecía tenía bastante pasta y se estaba recorriendo Tibet en un jeep de los guays. En cuanto pudo, el driver se imprimió la foto para tener el mapa (y presumir posteriormente, según nos dijo ! :D) También imprimió fotos en las que salíamos con él. Algo de cariño ya nos había cogido el hombre.

Seguimos hacia la montaña, pero antes de salir, Tenzin paró en una tienda cercana. Volvió al coche con un CD. Era de Kunga!!! El mejor cantante de Tibet. El día anterior Pokharlos había preguntado y Tenzin había dicho que no tenía nada suyo. Pero se acordó de comprar el cd, y a partir de entonces dejamos de oír el horrible cocidito conileño de Pokharlos (todas las jodidas canciones del verano).

Aquí se puede ver uno de sus superhits

http://www.youtube.com/watch?v=LU–yTYnvj8 (por cierto, la furgoneta tenía vídeo, y el cd era un VCD, así que no sólo lo oímos, si no que vimos sus increíbles vídeos!)

Todos los demás sonaban exactamente igual que éste, salvo uno que acababa el estribillo diciendo amatxu. La canción se convirtió en mítica. Nosequenosecuantos amaaatxuuuuu…nosequenosecuantos amatxuuuuu. Muy mofas. Por lo que nos dijo Tenzin, como no podía ser de otra manera, Kunga es un cantante totalmente abertzale que ha estado en la cárcel por sus canciones  de alto contenido incendiario. Así que era el ídolo de Tenzin. No se echó a llorar con la música de milagro.

Cuando ya nos sabíamos casi de memoria el cd de Kunga, de pronto, en medio de una de esas enormes cuestas con curvas, la furgo empezó a temblar. Hasta que se paró. Inquietos vimos como Tenzin salía de la furgo y se apresuraba en poner unas piedras en las ruedas para no caernos para atrás. Parecía que estábamos auténticamente jodidos. Pero el driver, sin perder ni por un momento la sonrisa, salió tranquilamente, se tumbó debajo de la furgoneta y empezó a hacer algo allí abajo.

Sin problemas para sinhielo!

20 minutos después salió empapado de gasolina, con la cara llena de hollín… y con la furgoneta funcionando. Era un crack este hombre. Supo exactamente qué pieza fallaba y la supo cambiar. Menudo héroe. Y veríamos más como esa.

El resto del viaje fue discurriendo de forma tranquila y sin incidentes. Hicimos diversas paradas. La primera en nuestro último y hasta la fecha más alto paso de montaña: 5248 metros!

a

Las banderitas de rigor

El único niño que no nos pidió nada a cambio de la foto

Xhabitse, acatarrado

DEsde aquí pudimos disfrutar de unas vistas impresionantes del Himalaya, que Pokharlos no desaprovechó para poner en práctica su metralleta:

Metralleta Pokharlos. Panorámica 1

Y que todos menos el maltrecho Tse-dhano aprovecharon para hacer 100 flexiones cada uno, y demostrar que la altura no era obstáculo para su estado de forma.

Yo no quiero ningún amor, mi M14 es lo mejor! Me gusta trabajar para el tío Sam, que me hace ganar el pan!

Poco después del paso de montaña llegamos a un nuevo poblado nómada donde nos decidimos a conseguir la World Press Photo. Pero no iba a ser tan fácil. Los niños se lanzaron a por nosotros en cuanto nos vieron, pidiendo pasta. En cuanto Iñigorkha accedió a dar dinero a uno, y vio como sacaba los billetes todos le rodearon y empezaron a pedir más y a saltar a por el dinero. ¿Cómo demonios pueden ser así unos niños que prácticamente no tienen contacto con la civilización? ¿Para qué quieren el dinero?

La familia al completo, sólo faltaba el pater.

Rápido, tiene más billetes! a por él!

Los niños también se animaron a hacernos fotos.

Como no quisieran el dinero para comprar placas solares...

Lo más chocante vino cuando por fin Iñigorkha aflojó la pasta. Uno de los niños, al que le cayó medio Yuan de propina, cogió, y sin ningún tipo de miramiento rompió el billete en 20 pedazos y los tiró, para empezar a seguir a Iñigorkha pidiendo más y diciendo que eso ni era dinero ni era nada… VAYA CRACK el chaval!. A su edad, con su vida de nómada y ya es todo un capitalista. Good job, gobierno chino.

El niño avaro

Continuamos el viaje, sin parar a comer, hacia nuestro alojamiento en las nubes. Por esto, Tenzin nos paró en medio de la nada, en un puesto de sandías, donde hicimos nuestra comida fuerte del día.

LA sandía se cultiva mucho en Tibet, y está fresquisisisiiisma

En el mismo momento en que vimos asomar el pico del Everest, el driver paró para que pudiéramos hacer fotos. Allí Tenzin nos explicó el nombre tibetano del Everest, Qomolangma, que es montaña sagrada o montaña madre. Así, nosotros y el driver nos sentamos a hacer el paripé de rezar a la montaña sagrada. A Tenzin no le hizo demasiada gracia, era muy creyente para eso, y probablemente fue una falta de respeto a todo el budismo :D

Tenzin se resigna.

En realidad el Everest nunca llegó a verse. Es una montaña muy tímida. Al fondo, bajo las nubes se ocultaba.

Por fin, a media tarde llegamos a Xegar, nuestro destino final. 4950 metros para dormir.

Albergue de Xegar. 5 estrellas

El albergue de Xegar era un edificio con habitaciones caras, y un patio trasero con unos barracones con catres. Allí es donde dormimos. La ducha era simplemente soñar, pero en este caso, simplemente contar con un lavabo o con luz era algo casi impensable. Tuvimos toda la tarde para andar por Xegar, pero descubrimos que no eran más que unas 10 casas, un puesto del ejército más grande que las 10 casas juntas, y perros, muchos perros. Así que volvimos a la “cocina” de nuestro albergue, donde comimos una cena preparada por Tenzin, jugamos a las cartas. Y nos fuimos a sopar. Mañana era el día. Mañana llegábamos al campo base. Había que estar a tope!

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