07 Abr

Kiwi el Aucklander special edition: las peras incólumes de Santa Teresa

Allá por principios de febrero empezó a haber peras en los supers, y compré algunas buenas, pero un día compré unas que no me gustaron nada. Tenían un nombre gracioso pero ya ni me acuerdo de cómo era (algo así como “gazelle pear”). Así que por pereza las dejé en la encimera, pensando, ya se pondrán malas y las tiraré. Pero fue pasando el tiempo y las peras no se ponían malas.

Es curioso, porque han pasado más de dos meses desde que las compré, y han estado fuera de la nevera siempre. Y siguen teniendo el aspecto más o menos original. Se han arrugado muy ligeramente, y curiosamente, el rabo está todo negro. Pero siguen duras e incluso donde tienen golpes, parece que han evolucionado un poco hacia la corrupción, pero siguen como el brazo de Santa Teresa. Así, las coñas sobre mis peras han ido en aumento en casa, y hemos acabado denominándolas las peras (fruto del peral) incólumes de Santa Teresa.

Deben de estar tocadas por alguna bendición (o maldición, o pacto con el demonio), porque aquí la fruta se pone mala a ritmo 1.7x el ritmo español. Las zanahorias me duran 3 días en la nevera, los plátanos maduran a velocidad de marcha militar y las ciruelas… ay, ya te puedes dar vida porque si no se convierten en un mondongo informe. Las otras peras también, pero no mis peras incorruptibles.

He de decir que tuve otro caso de fruta incorruptible, con una manzana que me traje del piso anterior(comprada en noviembre) y la tuve en la nevera, y a mediados de marzo (cuando hicimos los ravioli), decidí abrirla, y estaba bastante bien. Arrugadilla y terrosa, pero no mala. En fin, con las peras haré lo mismo,las voy a dejar hasta que me vaya,  y el último día las abriré a ver cómo están.

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