20 May

Mapa de viaje: Nepal y Tibet

El libro de Nepal ya está aquí!

Me encanta el canto (esta vez gordaco, hemos llegado a 232 páginas):

Me ha llegado el ejemplar de prueba que suelo imprimir para ver cómo quedan los colores y demás. Parece que todo está ok, así que ya se puede adquirir AQUÍ

Y como anticipo, la última página del libro, un mapita del viaje que me curré:

click para ampliar

Se puede ampliar haciendo click

A comprar!!!

01 May

Lo que pensábamos que nunca llegaría

Sí hamijos, esto que veis es la maqueta del libro de Nepal. Han pasado tres años desde el viaje, y parecía que este libro nunca vería la luz, pero la incansable presión de Pokharlos, y mi lectura hace unos días del trepidante capítulo 17 de este viaje, me han motivado.

La maquetación de los textos es lo más farragoso de la composición del libro, y lo que me daba más pereza, pero una vez hecho, todo debería ir fluido.

Ahora sólo queda editar las 365 fotos y colocarlas en el libro(sí, soy un melón y cuando las edité para el blog lo hice a tamaño pequeño, así que ahora las tengo que volver a editar a tamaño grande para que la calidad de impresión sea buena). Este proceso llevará un tiempecito, pero desde luego creo que puedo decir sin equivocarme que “Nepal y Tibet” (unas 210 páginas) estará disponible antes de que acabe este año (tengo un máster al que atender también :/ ).

Mientras tanto, siempre se puede revisitar el blog, que trae recuerdos.

13 Nov

Nepal y Tibet. Capítulo 10: El efecto tandori

Nyalam es un pueblo feo. Y nuestro hostal era muy cutre. Fue casi agradable largarse de allí. Volvíamos a Nepal tras nuestro periplo por Tibet. El día 10 vino a ser un entreacto en el viaje, que no supuso mucho más que viajar y comer (con mala suerte para algunos). La frontera de china con Nepal estaba, según nos dijo Tenzin a 30 km… pero tardamos más de 2 horas en llegar. La verdad es que el camino no lo ponía nada fácil, pero la sensación fue de haber hecho bastantes más kilómetros. EL camino a la frontera era un descenso vertiginoso hacia la selva. No quiero ni pensar lo que podría suponer para alguien hacer el camino a la inversa, como nos contaron aquellos catalanes, en Lhasa, hacía ya tanto tiempo. Qué locura. Menudo desnivel.

Camino de descenso

Selva

Entre medio del camino estaba Zhangmu, lugar en el que la mayoría de turistas duermen, y que es bastante más chachi que Nyalam. Zhangmu era un pueblo curioso: Al ser tan empinada la ladera en la que estaba construido, eran casas y casas y casas siempre junto a la carretera. Pudieron ser 4 ó 5 kilómetros de casas a ambos lados. Como la carretera iba serpenteando, las casas de la derecha se apilaban sobre las de la izquierda del tramo siguiente. Era una especie de ciudad colgante. Allí tuvimos un gran atasco ya que había como 200 jeeps, y una carretera ínfima. Nepali style.

De fondo se puede ver el arremolinado Zhangmu

Tras mucho camino, y seguir durante un buen rato a unos ciclistas que iban haciendo el mismo camino, pero en bici, llegamos a la aduana, donde nos encontramos con las chicas de Valencia. Ya estábamos tardando! Nos pusimos al día y nos despedimos de Tenzin y del crack del driver. LEs dimos una propina a ambos. Del driver no esperábamos nada, pero de TEnzin era lógico esperar que nos dijera que no a tanto dinero, después de todas las lecciones sobre budismo honrado que nos había dado. Pero el tío lo cogió sin dudar, ni se inmutó, casi como si lo estuviera esperando…

El puente sobre la frontera. A la derecha, china. A la izquierda, Nepal

Tras pasar los controles chinos, que no estuvieron exentos de humor, cuando los soldados metían sus manos hasta el fondo de las mochilas, para encontrarse con vaya usted a saber qué porquerías, ropa usada etc, nos dirigimos al control de fronteras nepalí. Mucho más bochornoso. El caos nepalí contrastaba con la ordenada frontera china unos metros más arriba.

Edificios de la frontera nepalí

En Nepal había que rellenar unos papeles, nadie proporcionaba bolis, y no existían colas, solo montones de gente apilada. DEspués de bastante tiempo conseguimos salir, y encontrarnos con nuestro nuevo guía y driver, cortesía de Dil Pahari. Si nos dijo su nombre, ha caído en el olvido. El calor y la humedad eran insufribles. Pues allí nos metieron en un patrol, todos apiñados. Parecía que estaba chupao.. pero quedaban 4 horas hasta katmandú!!! Fueron 4 horas durísimas, chupando polvo y humo de autobuses y camiones, esquivando ríos y desprendimientos, y oyendo la música del nuevo driver (un tipo gigante).

POr el camino paramos a comer en lo que sería el peor restaurante de carretera aquí… pero en Nepal. Uno se puede hacer una idea de cómo estaba esa comida. Aún así nos pusimos las botas (y así me fue). Comimos con las chicas de Valencia, que siempre iban cerca nuestro. Tras hacernos unas fotos en un puente colgante de los que hay por Nepal, seguimos el infernal camino hacia Katmandú.

Desde puentes como estos la peña hacía puenting..

Llegar a Katmandú fue un horror. Con la sudada espectacular, las ventanas abiertas, el tráfico y la ausencia de asfalto, nuestro coche era una nube de polvo y humo, y nosotros unos golems de polvo.-.. y humo.

Antes de ir al centro, nos llevaron a un centro del gobierno en el que Iñigorkha y yo tramitamos los permisos para el trekking por los Annapurnas. Pensando la pasta que pagamos por el trekking, y toda la gente que lo hace, nos da una idea de la pasta que se sacan por turismo esta gente. SI ya están jodidos de por sí, dónde estarían si no tuvieran turismo…

De allí nos llevaron al centro de Tamel, donde fuimos al hostal que habíamos reservado antes de ir al Tibet, ya que Asmita no tenía sitio. El tipo había sido muy majo el día que fuimos pero al volver se nos puso tonto. No nos quiso dar las habitaciones que habíamos pactado y terminamos durmiendo en dos habitaciones hiper rancias, con Iñigorkha y Xhabitse durmiendo en colchones de.. 40?? aquello no llegaba al medio metro de ancho. Aquello no llegaba a “colchón”. Tuvimos una pequeña discusión con el impresentable del pavo pero finalmente no tuvimos otra que quedarnos allí. Aprovechamos al menos la terraza que tenía el hostal, y estuvimos tomando unos chispazos que reanimaron a algunos.

Hicimos la enésima visita a Dil Pahari para gestionar nuestros futuros viajes, y decidimos ir a cenar. El sitio elegido: Doodle Bar.

Doodle bar y sus mil pisadas

Doodle bar es un restaurante de Tamel, al parecer muy visitado (aunque cuando fuimos nosotros no había ni quisqui), que tiene pies por todas las paredes con inscripciones. Muchos de los pies han sido dibujados por gente famosilla del alpinismo que se pasaba por aquí y dejaba su pisada antes de subir algún 8000.

El inicio de nuestro pie

Nosotros no podíamos ser menos y pedimos un pie, y 5 pizzas tandori. Mientras íbamos rellenando el pie la pizza tandori iba entrando y esparciendo su tumor. Aún recuerdo el sabor, la sensación de lleno, y todavía me provoca rechazo. La pizza tandori fue el golpe de gracia para mi tripa. El pie sin embargo quedó muy bien.

Todo tibet contado en un pie. Lo pusieron en una esquina en la que nadie lo verá jamás. Atención a los retratos en los dedos.

Después de tomar algo, nos fuimos al hostal, ya que había sido duro.

La noche del día 10 fue la más dura de la primera parte del viaje. La comida del restop y la pizza tandori acabaron conmigo. La fiebre llegó. Y la noche fue un calvario.

11 Oct

Nepal y Tibet. Capítulo 9: Qomolangma

El noveno día era el día del Everest. Qomolangma. Amanecimos congelados. Dentro de la tienda había 7 grados, y casi un 100% de humedad. El frío había atravesado incluso las pieles de Yak, y era mejor no haberse movido durante la noche. La noche sin embargo había sido movida. Casi todos se levantaron para ir al “baño”. No quiero ni imaginar cómo fue ir a las 4 de la mañana a esa letrina infecta y después intentar recuperar el calor. A las 7 Tenzin nos despertó. Claro, él había dormido en la furgoneta!! dioss! qué casta!
Nos vestimos rápidamente, porque la noticia había corrido por todo el campo base: Se veía el Everest. Teníamos una mañana clara y despejada. Atropelladamente desayunamos para ir hasta el último punto, el campo base donde acampan las expediciones. Estaba 4 km, pero para qué andar, había autobuses! :D
Así que nos montamos en el autobús, rodeados de chinos, y nos lanzamos a hacer fotos en el Everest. Teníamos una media hora para disfrutarlo, luego había que emprender el largo camino de vuelta. El everest se alzaba imponente,quizá algo menos de lo esperado,ya que al estar a 5000 metros era como ver una montaña de 3000 y pico. Además, desde el campo base hasta la cima hay 80km. Uno se puede hacer una idea de lo a desmano que pilla el campo 2. A 5350 metros hicimos el mono todo lo que nos permitió la altitud; aún estando aclimatando, se notaban los metros extra.

Everest

El salto a 5350 te hace llegar más alto

Y es agotador

Ahí estuvimos!

La piedra ha hablado

La típica postal

Rápido, hay que volver!

Después Tenzin nos apremio a salir de allí, ya que quedaba un largo camino por recorrer.

En el primer nivel del infierno hay yaks.

La última etapa de carretera hasta el everest había sido bastante dura, con un camino de cabras que se las traía. Quizá por esto cuando nos dijeron para coger un atajo, estuvimos de acuerdo y nos alegamos…. cómo pudimos ser tan jóvenes!! Y pringaos.

TEnzin y el Driver se mofan, sabiendo que nosotros no sabemos lo que nos espera

El río bajaba con fuerza, siendo uno de los afluentes del río Everest

El camino, cada vez peor

El atajo, inicialmente un bucólico paseo junto al río y los yaks pastando en enormes praderas no tardó en convertirse el trayecto del averno. Poco a poco el sendero se transformaba en terreno ondulado, que hacía a la Hiace botar como nunca. Las cuestas repentinas hacían a la furgoneta quedarse parada y teníamos que bajar todos (menos Tse-dhano), a empujar.

¿Dónde está Tse-Dhano? Ah! que va dentro!

Un niño corre a nuestro lado para vendernos algo chipachipa

Al discurrir entre montes, el agua de deshielo estaba constantemente cayendo por las laderas, y pasábamos charcos cada vez mayores. Finalmente, vimos a lo lejos dos toyota landcruiser atascados en unas superpozas de barro. 2 LANDCRUISER!!! y nosotros teníamos que pasar por ahí con la hiace, que ni si quiera era 4WD! ASí que Tenzin llamó la atención de los drivers de los landcruisers (cuando consiguieron pasar, ya que estuvieron un rato rellenando los charcos con piedras, porque aquello no subía). Los landcruiser esperaron a que nuestro driver se lanzara a cruzar, “por si acaso” se quedaba atascado (todos sabíamos que iba a quedarse ahí!). Y fuimos jodidamente afortunados de encontrarnos unos jeeps, ya que NADIE iba por esa ruta infernal.

En efecto la hiace se quedó atascada en el barro y tuvieron que remolcarla para sacarla:

En el primer intento, la cadena se rompió

Seguimos el viaje un poco preocupados porque según Tenzin no habíamos llegado ni a la mitad, y llevábamos toda la mañana. Un poco más adelante la cosa se volvió más punk cuando empezamos a subir literalmente, por el lecho del río. Uno de los pequeños afluentes del río Everest, tenía su lecho en el camino, durante varias centenas de metros.. Y nosotros nos metimos por ahí! cuesta arriba, sobre cantos rodados y con el agua en contra!

Un poco más tarde, en un vado de profundidad indeterminada, el driver apretó a fondo para poder pasarlo sin quedarnos atascados. Se oyó un fuerte ruido al entrar en el vado, pero seguimos adelante. Miré atrás: la rueda de repuesto se había quedado allí… Así que tuvimos que parar a montarla de nuevo.

TEnzin y el Driver van a salvar a la rueda

El viaje continuó con varios sobresaltos más, incluida una nueva liada en el barro, en el que nos volvimos a quedar atascados, y volvimos a ser los tipos más afortunados del mundo, ya que justo pasaba otro jeep, que nos volvió a sacar. La diferencia con éste, fue que el driver ser sintió con confianza de pasarlo, así que antes de quedarse atascado nos impidió salir, cogió carrerilla y afrontó el charco de barro a gran velocidad… pero fue igualmente absurdo. El driver del jeep nos echó una buena bronca por insensatos.

Desde aquí, y al margen de la dureza del camino, todo fue bastante bien. DE hecho, bajamos a lo que era el lecho de un inmenso río, que ahora estaba completamente vacío, por lo que circulábamos por una especie de desierto de piedras, que no eran tan incómodas como otras partes del camino.

DEsierto pedregoso, sin ningún tipo de camino

Pero al final de esta ruta, cuando estábamos exhaustos, empezamos a subir de nuevo, con la diferencia de que esta vez era por unas montañas que tenían a un lado abismo, y al otro pared. El abismo era bastante alto, y la carretera, inexplicablemente, se inclinaba hacia el lado del abismo. Al principio Tenzin se reía, pero en algunos puntos ya tuvimos que echar todo nuestro peso al otro lado de la furgoneta, y a Tenzin se le veía agarrado con bastante fuerza al asidero superior. En este momento hubo bastante tensión y no comprendemos aún cómo la furgoneta mantuvo la verticalidad.

Agotados, hambrientos y con la moral por los suelos, tras el viaje

DEspués de este pequeño infierno paramos a comer en un pueblo sucio y pequeño. Nada más terminar de comer, salimos disparados hacia Nyalam, donde haríamos nuestra última noche de Tibet.

Haciendo té con energías renovables

Al coger la carretera, parecía que habíamos viajado al maldito paraíso. Hicimos nuestra última parada en un paso de montaña que estaba entre el Shisha Pangma y  el Cho Oyu. Podría haber sido un paso espectacular, pero los montes estaban completamente cubiertos, y nosotros completamente cansados.

 

El Shisha Pangma a lo lejos, cubierto por nubes

Seguimos hasta Nyalam, que fue, con mucho, el pueblo más feo (con el hostal más horrible), donde nos alojamos. Allí tomamos unas birras y no tardamos en volver a la cama, ya que mañana tocaba madrugar para volver a Nepal.

27 Sep

Nepal y Tibet. Capítulo 8: La espera

El día 8 era el día. Por fin íbamos a ver el Everest. Qomolangma. Sagarmatha. Así, no resultó duro madrugar. TEníamos un largo camino que nos llevaría hasta Rongbuk, la ciudad donde íbamos a dormir. Fue un viaje sin demasiadas incidencias. Habíamos dejado ya la carretera normal y empezábamos a usar los caminos sin pavimentar tibetanos. Si la poderosa mano de obra china no había llegado aquí, qué nos esperaba en Rongbuk??  Algo que sí había era cobertura de teléfono. Eso siempre estaba a tope. Días antes TEnzin nos había explicado que se debía a que el gobierno chino tiene controlados en todo momento a todos los guías turísticos y sus respectivos grupos. Cada cierto tiempo un funcionario llama al guía y le pregunta situación, estado del grupo, dónde se va a dormir… Si algo fallaba en la comunicación, ya podías dar por seguro que el ejército popular se presentaría sin tardar mucho.

La carretera se retuerce, y yo me dejo llevar...

Yiiiiihaaaa

El camino, dentro de no ser pavimentado, era digno, se podía hacer bien, aunque nos adelantaban todos los todoterrenos, ya que la hiace iba un poco limitada. Xhabitse y Tse-dhano iban bien reventados, el primero en su etapa más crítica de la gripe y el segundo con una mezcla de mal de altura y otros males diversos. Tse-dhano había acumulado varios días de poco descanso y mala alimentación, y estos días se estaba notando con la altitud. Especialmente se notó en nuestro último paso de montaña, a 5050 metros. Aquí costó incluso bajarse de la furgoneta. Habíamos dormido a 4900, pero cada metro se notaba.

Último paso de montaña, 5050 metros!

Después de ese paso empezamos una vertiginosa bajada que nos hizo dudar de si íbamos realmente a un sitio que estaba  5300 metros… dios bendito! íbamos a tener que volver a subir de nuevo con la Hiace.

Desayunando/comiendo en un pueblo perdido entre las montañas

En la zona baja del puerto encontramos una agradable ciudad, rodeada de campos de cebada y montañas altísimas. Allí, Tenzin, haciendo uso otra vez de sus conocimientos de gentes locales, nos llevó a una casa particular donde hicimos el almuerzo (hoy a las 11 de la mañana, ayer fue a las 16.00…  menudo descontrol de comidas que llevábamos…)

El restaurante tenía de todo...

té de jengibre en preparación

Iñigorkha se arranca un blues

El driver emula a Kunga

Allí el driver nos deleitó con su música, y comimos un poco de arroz y té tibetano. Empezamos a tomar te de jengibre, que al parecer es muy útil para la adaptación a la altitud. Y partimos hacia rongbuk

Cuando estábamos llegando al pueblo, Tenzin nos dijo que no íbamos a dormir en Rongbuk, tal como estaba planificado si no que nos iba a llevar al recinto inmediatamente anterior al base camp del everest. Por lo que dijo, el hotel de Rongbuk era frío y estaba a desmano. Nos ahorramos ese dinero y seguimos adelante

Este punto, lleno de tiendas de campaña con chimeneas dentro, y jeeps con chinos dentro, era el último punto habitado antes del campo base. Estaba mucho más adelante que Rongbuk, y tan solo a 4 km del campo base. DEsde aquí sólo podía seguirse a pie, o bien en un autobús público del parque natural de Qomolangma. Éste era el sitio para pasar la noche, y era perfecto!

El campamento, y sus jeeps llenos de chinos

Nuestra tienda estaba habitada por un matrimonio y sus hijos y otros familiares. Había un gran habitáculo con la chimenea en el centro y otro secundario donde dormía la familia. Todo eran sofás corridos, mantas de yak, y unos abrigos del ejército que nos dieron y eran extremadamente calientes.

Nuestra tienda por dentro; nosotros fosilizaos, dándole al té

Té, abrigos y gente moribunda

Eran las 2 de la tarde y el Everest estaba tapado. Pasamos las siguientes 6 horas entrando y saliendo de la tienda, jugando a cartas, paseando, tomando té, haciendo fotos, viendo como el clima cambiaba de forma radical y hacía sol y luego granizaba, dando paseos por el río Everest, que pasaba junto al asentamiento, visitando las horribles e infectas letrinas, probablemente el peor baño que he usado jamás……. y el Everest nunca se asomó. Siempre estaba oculto. Xhabitse y Tse-Dhano estuvieron vegetando toda la tarde. No se perdieron nada.

Eso que asoma es Tse-dhano. Una rendija de sol que entraba por uno de los ventanucos de plástico atormentó su existencia y su sueño.

aaa

Yiiiiiiihaaaa... cada vez más Yiiiiihhhhaaaa

Priviet Tovarisch

a

Todo lo que vimos de Qomolangma

La altitud fue dura al principio. Cada paso era agotador. Iñigorkha y Pokharlos fueron a dar un paseo por el camino que iba al campo base, yo me tuve que sentar en un borde del camino.

La altitud y la sangre de Pokharlos. Capítulo 324. Tenzin aplica un remedio de mierda para evitar que sangre: Agua fría por la cabeza!

PEro al final nos habituamos. Incluso estuvimos mirando los puestitos de venta de baratijas del campamento. Sí, aquí también los había, con sus viejas diciendo “chippa chippa” y persiguiéndote. Algo de lo que no había hablado es del regateo en Tibet. Mientras en Nepal todo el mundo estaba dispuesto a negociar y a bajarte el precio, en Tibet no habían entendido ese concepto. Ponían los precios 25 veces por encima de lo que costaban las cosas, pero cuando ibas a regatear se enfadaban! Si amenazabas con irte, de dejaban irte! Se la sudaba! por lo demás, te perseguían, igual que en Nepal, pero aquí decían “chippa chippa, luki luki”, vamos, barato barato, da suerte da suerte…

Ya por la noche, y en vista de que el Everest no se mostraría, nos dispusimos a irnos a dormir. Sacamos toda la artillería en materia de abrigo. Ropa, sacos, los abrigos del ejército, las mantas de yak… aun así, hacía frío. NO era un frío extremo, haría unos 7 grados. PEro dormir a 7 grados es un tema. Y había mucha humedad. A Iñigorkha la amatxu nómada le arropó, como si fuera la suya propia. Era nuestra primera y última noche a 5300 metros. Más valía que nadie se tuviera que levantar para ir a la letrina. Vaya temazo! Noche cerrada, cero iluminación, un frío, viento y humedad de pelotas. Tú abrigado tapado bajo seis capas de ropas y pelos de yak. Y de repente tienes que ir a la letrina?? buff…

Poor Yorg... such a pesimist! Las partidas de cartas hicieron menos dura nuestra estancia en la base del ejército en Murmansk, Siberia. :P

Pues…

es algo que pasó.

Fue una noche dura.

Con un bonito amanecer.

Pero eso es otro capítulo.

21 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 7: La gran ascensión

Amaneció en Shigatse con un bonito día, después de la infernal tormenta de la noche anterior. Después de alguna pequeña eventualidad al salir del hotel, emprendimos el camino que nos llevaría en este día muy cerca del Everest, nuestro destino mítico. Antes paramos en nuestro último monasterio: Ta Shi Lhun Po.

Monjes preparaus en TaShiLhunPo

TaShiLhunPo es importante porque fue fundado por el primer Dalai Lama. Al ser tan importante, daba importancia a la ciudad, y contenía las stupas funerarias de los Panchen Lama 5 al 9, al parecer los más influyentes. También contenía la estatua de Maitreya Buda más alta del mundo, hecha de una aleación de cobre y oro. Al entrar aquí Tenzin nos hizo una advertencia importante: nada de política! Por lo visto en este monasterio hay varios monjes puestos por el gobierno que vigilan lo que hacen tanto los otros monjes, como los guías de turistas, como los fieles. Luego reportan. Así que aquí no nos soltó ninguna soflama patriótico-independentista.

Con Tenzin, ssssshhhh

Al salir del monasterio, el driver empezó a presionar a Iñigorkha para que hiciera una foto a un coche. Concretamente a la puerta. Concretamente al mapa que tenía en la puerta:

a

Mapa de carreteras de Tibet (Vale millones)

Por lo que contaba, es muy difícil conseguir mapas de carreteras del Tibet, ya que está sin cartografiar y todo son estimaciones. Nuestro driver quería un mapa y encontró este en la puerta de un tipo que por lo que parecía tenía bastante pasta y se estaba recorriendo Tibet en un jeep de los guays. En cuanto pudo, el driver se imprimió la foto para tener el mapa (y presumir posteriormente, según nos dijo ! :D) También imprimió fotos en las que salíamos con él. Algo de cariño ya nos había cogido el hombre.

Seguimos hacia la montaña, pero antes de salir, Tenzin paró en una tienda cercana. Volvió al coche con un CD. Era de Kunga!!! El mejor cantante de Tibet. El día anterior Pokharlos había preguntado y Tenzin había dicho que no tenía nada suyo. Pero se acordó de comprar el cd, y a partir de entonces dejamos de oír el horrible cocidito conileño de Pokharlos (todas las jodidas canciones del verano).

Aquí se puede ver uno de sus superhits

http://www.youtube.com/watch?v=LU–yTYnvj8 (por cierto, la furgoneta tenía vídeo, y el cd era un VCD, así que no sólo lo oímos, si no que vimos sus increíbles vídeos!)

Todos los demás sonaban exactamente igual que éste, salvo uno que acababa el estribillo diciendo amatxu. La canción se convirtió en mítica. Nosequenosecuantos amaaatxuuuuu…nosequenosecuantos amatxuuuuu. Muy mofas. Por lo que nos dijo Tenzin, como no podía ser de otra manera, Kunga es un cantante totalmente abertzale que ha estado en la cárcel por sus canciones  de alto contenido incendiario. Así que era el ídolo de Tenzin. No se echó a llorar con la música de milagro.

Cuando ya nos sabíamos casi de memoria el cd de Kunga, de pronto, en medio de una de esas enormes cuestas con curvas, la furgo empezó a temblar. Hasta que se paró. Inquietos vimos como Tenzin salía de la furgo y se apresuraba en poner unas piedras en las ruedas para no caernos para atrás. Parecía que estábamos auténticamente jodidos. Pero el driver, sin perder ni por un momento la sonrisa, salió tranquilamente, se tumbó debajo de la furgoneta y empezó a hacer algo allí abajo.

Sin problemas para sinhielo!

20 minutos después salió empapado de gasolina, con la cara llena de hollín… y con la furgoneta funcionando. Era un crack este hombre. Supo exactamente qué pieza fallaba y la supo cambiar. Menudo héroe. Y veríamos más como esa.

El resto del viaje fue discurriendo de forma tranquila y sin incidentes. Hicimos diversas paradas. La primera en nuestro último y hasta la fecha más alto paso de montaña: 5248 metros!

a

Las banderitas de rigor

El único niño que no nos pidió nada a cambio de la foto

Xhabitse, acatarrado

DEsde aquí pudimos disfrutar de unas vistas impresionantes del Himalaya, que Pokharlos no desaprovechó para poner en práctica su metralleta:

Metralleta Pokharlos. Panorámica 1

Y que todos menos el maltrecho Tse-dhano aprovecharon para hacer 100 flexiones cada uno, y demostrar que la altura no era obstáculo para su estado de forma.

Yo no quiero ningún amor, mi M14 es lo mejor! Me gusta trabajar para el tío Sam, que me hace ganar el pan!

Poco después del paso de montaña llegamos a un nuevo poblado nómada donde nos decidimos a conseguir la World Press Photo. Pero no iba a ser tan fácil. Los niños se lanzaron a por nosotros en cuanto nos vieron, pidiendo pasta. En cuanto Iñigorkha accedió a dar dinero a uno, y vio como sacaba los billetes todos le rodearon y empezaron a pedir más y a saltar a por el dinero. ¿Cómo demonios pueden ser así unos niños que prácticamente no tienen contacto con la civilización? ¿Para qué quieren el dinero?

La familia al completo, sólo faltaba el pater.

Rápido, tiene más billetes! a por él!

Los niños también se animaron a hacernos fotos.

Como no quisieran el dinero para comprar placas solares...

Lo más chocante vino cuando por fin Iñigorkha aflojó la pasta. Uno de los niños, al que le cayó medio Yuan de propina, cogió, y sin ningún tipo de miramiento rompió el billete en 20 pedazos y los tiró, para empezar a seguir a Iñigorkha pidiendo más y diciendo que eso ni era dinero ni era nada… VAYA CRACK el chaval!. A su edad, con su vida de nómada y ya es todo un capitalista. Good job, gobierno chino.

El niño avaro

Continuamos el viaje, sin parar a comer, hacia nuestro alojamiento en las nubes. Por esto, Tenzin nos paró en medio de la nada, en un puesto de sandías, donde hicimos nuestra comida fuerte del día.

LA sandía se cultiva mucho en Tibet, y está fresquisisisiiisma

En el mismo momento en que vimos asomar el pico del Everest, el driver paró para que pudiéramos hacer fotos. Allí Tenzin nos explicó el nombre tibetano del Everest, Qomolangma, que es montaña sagrada o montaña madre. Así, nosotros y el driver nos sentamos a hacer el paripé de rezar a la montaña sagrada. A Tenzin no le hizo demasiada gracia, era muy creyente para eso, y probablemente fue una falta de respeto a todo el budismo :D

Tenzin se resigna.

En realidad el Everest nunca llegó a verse. Es una montaña muy tímida. Al fondo, bajo las nubes se ocultaba.

Por fin, a media tarde llegamos a Xegar, nuestro destino final. 4950 metros para dormir.

Albergue de Xegar. 5 estrellas

El albergue de Xegar era un edificio con habitaciones caras, y un patio trasero con unos barracones con catres. Allí es donde dormimos. La ducha era simplemente soñar, pero en este caso, simplemente contar con un lavabo o con luz era algo casi impensable. Tuvimos toda la tarde para andar por Xegar, pero descubrimos que no eran más que unas 10 casas, un puesto del ejército más grande que las 10 casas juntas, y perros, muchos perros. Así que volvimos a la “cocina” de nuestro albergue, donde comimos una cena preparada por Tenzin, jugamos a las cartas. Y nos fuimos a sopar. Mañana era el día. Mañana llegábamos al campo base. Había que estar a tope!

14 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 6: El yak nunca es suficiente

Otro despertar muecinero. Ya empezábamos a acostumbrarnos y casi no se oía el largo berrido. Hoy era la prueba más dura: el ascenso a los 5000 metros para el que habíamos estado entrenándonos en Lhasa y especialmente en las escaleras de Potala. Al llegar a la recepción nos encontramos con el que sería nuestro tercer guía: Tenzin. Tenzin era un tipo mayor que Gyatso y menor que Puchuk. (curioso que el Dalai Lama actual se llame Tenzin Gyatso, y nosotros hayamos tenido de guías a Tenzin y a Gyatso. Supongo que será como llamarse Juan García aquí…) Rondaba los 35 y era un tipo afable con un inglés pésimo del que luego iríamos descubriendo facetas espirituales y abertzales.

El driver tenía un cachirulo giratorio alimentado con energía solar siempre en el salpicadero de la Hiace. De esta manera, salvo de noche, siempre estaba girando! Qué buena idea! coger algo que da suerte con un movimiento básico y aplicarle una fuente de energía para que siempre lo haga!. Se convirtió en nuestra referencia: si el cachirulo solar giraba es que todo iba bien. Si paraba... y el día décimo paró...

Sin más retrasos, y prácticamente a la vez que las chicas valencianas, salimos del hotel Flora despidiéndonos de Lhasa. Vimos que ellas tenían un todo terreno, frente a nuestra furgonetilla Hiace… A veces era un poco preocupante pensar que íbamos a pasar por todos esos pasos de montaña y a llegar hasta Nepal con ese trasto.

El árbol de los muertos, con nosotros muy vivos. Foto by Ana, creo.

Poco después de dejar Lhasa atrás, llegamos a un lugar junto al río en el que había muchas banderitas de colores de las que usan los budistas para lanzar oraciones. Tenzin nos explicó que los budistas que no pueden permitirse un funeral y entierro en condiciones para sus difuntos, lo tiran al río. Al parecer ésta era la zona de lanzamiento del área.

El podio de lanzamiento de cadáveres y a la vez piedra del desmembramiento. Qué siniestro suena cuando no lo dice un budista

Después de hacernos una foto, nos enteramos de que desmembraban los cuerpos antes de lanzarlos, y había una piedra específica para ello. Cualquiera se come un pez de este río… Bueno eso es lo que entendimos, tampoco podemos fiarnos mucho de lo que entendemos a un tío que para pronunciar lago en inglés dice “lec”

Descansando del viaje con Tenzin

No tardamos mucho en empezar a subir nuestro primer puerto en la carretera de la amistad. El puerto era espectacular: montañas enormes a los lados, la carretera estrecha y serpenteante por el centro, un abismo a la derecha… y el driver adelantando sin visibilidad constantemente! Daba igual la línea de la carretera, daban igual los cambios de rasante o las curvas formando ángulos de 45º. El tipo se lanzaba, sin ningún tipo de prisa, al carril contrario, siempre sonriente.

Carretera divertida

Las nubes por abajo son planas, aunque no lo parezca desde abajo..

Vimos varios yaks por el camino y le comentamos a Tenzin que nos dejara hacernos fotos, pero nos comentó que esa gente era avariciosa y nos querían cobrar. Pronto sabríamos que Tenzin tenía una especie de cruzada particular contra la avaricia (y contra muchas otras cosas), ya que era un budista pro.

Poco a poco, íbamos notando la falta de oxígeno, un poco de mareo, dolor de cabeza que iba y venía. Estábamos llegando al primer paso de montaña, Sima La (La significa paso en tibetano). Poco antes de llegar encontramos un grupo de yaks pastando sin compañía. Allá nos bajamos, a unos 4300 metros, a hacernos fotos con los yaks. Las chicas de Valencia, que tenían nuestro mismo recorrido, se bajaron a la vez que nosotros.

Mi primer yak

El primer yak de Iñigorkha

Los yaks son bastante mansos, pero imponen. De hecho, hubo un momento en el que el yak empezó a acercarse y salimos todos todo lo corriendo que permitía la pendiente y la altitud (nada más salir del coche ya estábamos reventados)

4702 (yo creo que está mal porque no tengo referencias de esa altura, pero bueno..)

Poco después llegamos a Sima La, con sus 4780m

De allí empezamos a bajar, hacia el lago Yamdroke. Éste era un lago sagrado para los tibetanos, el segundo más grande de Tibet. Sin embargo los chinos habían empezado a explotarlo y enmarranarlo. El lago tenía unos colores bastante cambiantes, con la luz extraña y las nubes variables de esa zona.  El lago estaba petado de chinos, como casi todo por aquí.

La carretera del Lago Yamdroke

Bayupur a 4000ymucho, detrás el yamdroke

Pokharlos a 4000ymenos, junto al yamdroke

Colorines del Yamdroke, y fondo de pantalla de vindous.

Seguimos hacia los pasos de montaña de Khampa La y Kharo La, este último con 5045metros. Vimos nuestro primer glaciar, bajo el un poblado nómada, del que volvimos a intentar obtener la World press Photo. Con poco éxito.

Los nómadas de Kharo La

World Press Photo con todos los elementos: Vieja arrugada, niña con papos rojos. (hubiera estado mejor si hubieran tenido un txiriburzio giratorio..)

Continuamos nuestra ruta por la friendship highway para encontrar un lago de color increíblemente verde, que después supimos era artificial y alimentaba una central hidroeléctrica. También tenía su punto sagrado, ya que había cienes de banderas.

La presa verdecina de la que los chinorris sacan tanta electricidad.

LA presa, cómo no, era un lugar sagrado, con sus trapos colgando

Pueblo infame donde comimos. No tenía ni nombre. Pero había tiendas de fotografía! :D

Por fin llegamos a Gyantse, nuestra primera parada importante. Lo primero que llamaba la atención era la fortaleza en la montaña.

La impresionante fortaleza de Gyantse. DEsde ahí buenos pepinazos tenían que meter a los asaltantes

Tenzin nos llevó a ver la Khumbun Stupa, un edificio con 100.000 imágenes de buda, y un montón de capillas, que se levantaba hasta dominar la ciudad. La stupa era muy elegante, además de única, al parecer, hay 2 tipos de stupas, las que eran tumbas y las que no, y luego está un tercer tipo del que sólo hay 2: ésta y otra en otro pueblo.

Khumbun Stupa

La Khumbun Stupa de Bai Ju (casi se llama como yo). Vista inferior

El único buda al que saqué una foto. Me costó 10 yuanes!

Sin embargo, en todo momento mantuvimos la mirada fija en la imponente fortaleza que dominaba toda la llanura.

En lo alto de la stupa nos encontramos con… sí! Las chicas valencianas. En este punto, entre altura, temitas gástricos varios, y Xhabitse que había cogido un señor catarro, estábamos todos bastante jodidos, así que una vez más nos vino estupendo encontrarnos con las chicas para conseguir antihistamínicos y otras drogas y recomendaciones gratis. Ellas se quedaban en Gyantse porque hacían la ruta en modo relax (sin ascenso al campo base del Everest). Nosotros seguíamos nuestro camino.

Antes de salir de Gyantse, Tenzin nos llevó a hacer unas fotos a la fortaleza.

La fortaleza, al sol

Cuando pensaba que nos íbamos a ir, nos dijo que no, que nos llevaba a comer algo a donde unos amigos suyos. En efecto, nos metió en una casa particular, donde una señora nos sacó unos tazones de sopa. Los menos avispados no tuvieron tiempo de decirle que no echara la salsa picante habitual. Luego lo sufrieron. El sitio era acogedor, olía a incienso, y se oían las alegres conversaciones de los dueños con el driver y Tenzin. Iñigorkha se dedicó a hacer fotos a los dueños.

La casa a la que nos invitaron a comer, y nuestra anfitriona. Tenzin tenía buena relación con ella

LA comida que nos dieron gratis los amigos de Tenzin: Sopa de Noodles con verdudas, riquisisisisima. Se puede ver por el color rojizo quiénes cayeron con el picante

Las dos txikitas dueñas de la casa con Tenzin. Qué andaría por ahí, el pillastre...

Al salir de Gyantse, Pokharlos preguntó a Tenzin quién era el mejor cantante de Tibet. Nos dijo que un tal Kunga, pero no tenía nada suyo en la Toyota, así que seguimos sufriendo el cocidito conileño de Pokharlos, con todos los “éxitos” del verano, y que al driver le encantaba!

Entre Gyantse y Shigatse hay unos 100 km. Los 100 km son una recta. Perpetua. Los paisajes de la meseta tibetana son espectaculares, pero el viaje continuó sin nada destacable, salvo la visita al baño del driver, que paró de pronto la furgoneta, cogió un rollo de papel y entró en comunión con la naturaleza delante de todos.(no sería la última vez, lamentablemente)

Por fin llegamos a Shigatse , ya en noche cerrada. El hotel estaba bien, los baños funcionaban (a diferencia de Flora hotel), y teníamos tele, donde nos pusimos a ver el canal chino de deportes, hasta que llegó la tormenta más brutal que he vivido, y nos dejó sin luz. Durante casi una hora, truenos que parecían terremotos, y relámpagos permanentes estuvieron azotando el pueblo. La frecuencia de los relámpagos era exagerada, había periodos de 8 ó 10 segundos en los que la habitación estaba completamente iluminada porque había 20 rayos seguidos. Así nos dormimos, primera noche a 4200 metros.

03 Sep

Nepal-Tibet. Capítulo 4: Panorama para rezar

Cantó el muecín. Sin haber amanecido. Maldita sea. El hotel Flora estaba junto a la única mezquita en kilómetros y kilómetros a la redonda. Los inesperados alaridos (ala-ridos :D) del muecín a las n de la mañana, mezclados con el sueño desviado que teníamos hicieron que nos despertáramos bastante pronto. En cualquier caso teníamos cita con Tapón muy pronto, había muchas cosas que ver. Tras un desayuno a base de scrambled eggs, té y tostadas fuimos al encuentro de Gyatso. Llovía. Yo me sentía cómodo con la lluvia, confiado en que estos días íbamos a estar como reyes, yendo de puerta a puerta siempre en la furgoneta, mojándonos poco… Cuando nos encontramos a Gyatso, el driver no estaba. Salimos a la calle, bajo la lluvia y tras andar un rato pregunté, y Tapón me dijo que como no íbamos lejos, íbamos andando. Joder, buen comienzo de día: despertar a las n de la madrugada y caminar bajo la lluvia.

Gyatso, un tipo entrañable

Nuestro primer destino era el templo de Jhokhang (pronunciado Chokan o algo así). El templo de Jhokhang es bastante importante para el budismo, uno de los centros de peregrinación, al parecer. Está en el centro del barrio tibetano de Lhasa, el auténtico. Conforme nos acercábamos empezamos a percibir el olor a incienso, y a ver cada vez más puestitos de venta ambulante, cerrados aún. Al llegar vimos que el templo aún no se había abierto al público, así que tuvimos que esperar en la puerta. Durante la espera vimos a unos señores vestidos escasamente con una túnica, que llevaban unas planchas en las manos. Chocaban las planchas y se tiraban al suelo en plancha apoyándose en las planchas. Todo esto una vez por oración. Así, iban avanzando y circundando el edificio, que era bastante grande. Tapón nos explicó que era una forma de rezar bastante entregada y que él se había hecho la vuelta a la plaza más de una vez.

De fondo, uno de estos tipos que se tiraban al suelo a la primera de cambio

Vieja con su cachirulo. Los más intrépidos llevaban uno en cada mano

También había miles de viejos con cachirulos giratorios (el budismo es una religión de girar!), y unos incensarios gigantes donde la gente echaba incienso (y otras porquerías).

Incensarios en la plaza

POr fin conseguimos entrar al templo. 2 sensaciones nos invadieron: esto está petadísimo, y huele a saco a mantequilla. Entre peregrinos, para los que Jhokhang es un templo muy importante, y turistas chinos (que son una maldita legión), el templo estaba a reventar, aunque nosotros hicimos otro circuito diferente del de los creyentes, y menos petao. El olor a mantequilla se explicaba porque allí queman mantequilla de yak en vez de cera para las velas. Y como tienen pocas velas… Además, los fieles llevan bloques de mantequilla para alimentar las velas, así que estás rodeado de mantequilla ardiendo y gente que lleva bloques de mantequilla.

Frontal del templo

A medida que veíamos las capillas y los gigantescos budas dorados que había en la parte interior del templo (de la que no se podían hacer fotos sin pagar), Tapón nos iba explicando el budismo como buenamente podía. No vamos a profundizar en ello, que para eso está wikipedia. También nos explicaba otras cosas que no están en wikipedia, sobre la ocupación china, como por ejemplo, que los guías tienen un tiempo fijo para ver cada templo (en este caso creo que eran 20 minutos), tras lo cual si no han salido les quitan la licencia de guía, lo cual es un gran hijo de madera. También nos explicó por qué demonios había dinero por todas partes. Había dinero en todas las rendijas del templo, pegado a las paredes (sí, con mantequilla!!), en el suelo… Esto sería lo normal ya en todos los demás templos que vimos. Al parecer los budistas ofrecen dinero a los budas, si no entendí mal al buda del futuro (ya que hay 3… bueno en realidad hay más, nunca conseguí entender cuántos budas había realmente), para conseguir buena suerte. En realidad ese dinero lo recogen los monjes, lo recaudan, y se lo dan al gobierno chino. Después el gobierno chino les pasa una pensión y hace el mantenimiento de los templos, etc. Era bastante habitual ver a monjes contando pasta, enormes fardos de pasta. Entre comer, contar pasta, asistir a ceremonias, pasear… a veces daba la sensación de que hacían de todo menos orar y conocerse a sí mismos. Pero supongo que sólo sería una sensación :D

Todos los templos tienen este chisme arriba. Nos explicaron qué era, pero quién demonios se acuerda...

Tras ver la parte interior del templo nos sacaron a los claustros superiores, que eran a cielo abierto, donde sí se podía hacer fotos, y donde los malditos chinos maleducados se metían en tu foto, o te gritaban por estar en un sitio en el que ellos pretendían hacer una foto.

Chinos atestando el templo

POr fin nos dejaron hacer foto grupo!

Pokharlos tras el gong

Al salir del templo Tapón nos llevó rápidamente al palacio de Potala, nuestro segundo checkpoint. Ahora sí nos llevaron en furgoneta, aunque ya no llovía. El palacio de Potala era lo más gordo que íbamos a ver.

Otra cosa no, pero fotos del potala...

Es la residencia del Dalai Lama cuando no está exiliado y cuenta con 1000 habitaciones, 10.000 capillas,  200.000 estatuas, y muchos otros datos técnicos que también se pueden encontrar en wikipedia. En Potala nos costó terriblemente subir las escaleras, no hay que olvidar que sólo era nuestro segundo día a 3500 metros. Pero fuimos haciéndonos titanes.

Xhabitse se cansó mucho con tanta escalera

Interminables escaleras

Incontables ventanas

Al llegar al interior, vimos algo parecido al templo anterior, pero multiplicado por mucho. Todo era más grande, y estaba más limpio, pero realmente era lo mismo: capillas llenas de budas del pasado presente y futuro, velas, fieles, dinero por el suelo. Lo que sí encontramos diferente fueron los diversos aposentos del Dalai Lama, donde se veía bastante riqueza en los decorados.

Los tapices eran de pelo de yak; la barba de iñigorkha era de pelo de rata ...

Una vez más, no hicimos fotos en el interior, y es inútil intentar describir la inmensa cantidad de detalles que pudimos ver entre tanta estatua, columna roja y techo dorado. Lo que sí nos llamó la atención es que en varios sitios había escaleras divididas en 3 hileras. La de la izquierda para subir, la de la derecha para bajar. La del medio era para uso exclusivo del Dalai Lama. El Dalai Lama debe de estar en forma si suele subir todas esas escaleras cada día…

Escalera privada del Dalai Lama

VIstas desde Potala. DE fondo la superplaza con símbolos y propaganda china

Después de Potala, y esperar un buen rato al driver, pues no se había entendido bien con Tapón, nos llevaron a comer, a otro sitio supuestamente especializado en yak.

La espera sacó el lado cowboy de Pokharlos

Aunque la comida no fue tan buena, nos sacaron unas patatas con curry que entraron directamente en el top ten de comidas del viaje para no volver a salir.

Por la tarde Tapón nos llevó a Norbuglinka,  la residencia de verano del Dalai Lama, un enorme conjunto de palacios y templos con jardines que vimos bastante rápido, pero del que quedaron algunas fotos como testimonio de su esplendor, sus colores y sus flores y jardines.

Devoción por las puertas

Norbuglinka

JArdines abundantes

Xhabitse, fiel a los leones

Al acabar la visita, Tapón nos preguntó qué queríamos hacer. LE dijimos que queríamos comprar cosas, y que nos llevara al sitio de compras así típico. Pero no le entraba en la cabeza, el decía que le teníamos disponible para ir a donde quisiéramos y no le entraba en la cabeza que quisiéramos perder la tarde de compras. Al final, nos llevó al museo tibetano, PARTE DE ATRÁS!, donde había una megatienda con las mismas baratijas que había en los puestitos callejeros pero mucho más caras, y un enjambre de dependientas que venían de dos en dos o de tres en tres a atacarte. Salimos despavoridos de allí, y Gyatso se picó! Dijo que habíamos pasado poco tiempo! y que qué íbamos a hacer ahora! Estaba realmente picado. Y nos preguntó qué hacíamos ahora. LE dijimos que preferíamos ir por libre y tras una pequeña diatriba conseguimos convencerle, pero se quedó bastante a cara perro. Para compensar, quedamos con él en que viniera a las 8 a recogernos al hotel y nos llevara a cenar a un sitio molón. Pareció estar de acuerdo y nos soltó en la parte vieja, donde el templo de Jhokhang, que curiosamente también es el centro comercial, es el mercado de Barkhor. Compramos todo tipo de chusta: molinillos giradores, budas, máscaras, collares, pendientes, pulseras, incienso…

Barkhor, tienditas y puestitos

Y volvimos al hotel, donde iba a venir Tapón a buscarnos. Tapón no apareció a las 8. Tampoco a las 8.15. A las 8.30 empezó a ser raro. A las 8.45 estábamos más preocupados. Dónde demonios estás tapón. A las 9 empezamos a gestionar con la encargada del hotel algo para encontrarlo. Llamarle de alguna manera. La tía era una crack y buscó entre las compañías, alguna que conociera a Tapón y tuviera su número. Finalmente lo conseguimos y hablamos con él.. Se había olvidado de nosotros! pero cómo puede ser! maldito Tapón!…

Bol dorado o casco de combate?

Así que quedamos para el día siguiente y nos fuimos a cenar al mismo sitio que el día anterior, con la misma batalla lingüística, y la misma cena de mierda. En algún momento nos encontramos con las chicas valencianas, que nos dijeron que sería una buena idea ir a hacer fotos por la noche al palacio de Potala y su superiluminación. Que ellas lo iban a hacer. Así que de motivada decidimos ir. Como estaba un poco lejos, fuimos en 2 ricksaws. El pobre que llevó el ricksaw de 3 se lo curró bastante, pero no lo suficiente para una propina. Al llega a Potala descubrimos que estaba apagado. Que nunca lo iban a encender. Que sólo era para días especiales… Maldita sea… 20 yuanes por el retrete. Se puso a llover, como no podía ser de otra manera. Lloviendo, a 3 km del hotel, 11 de la noche. Empezamos a intentar coger un taxi, ya que con la lluvia era mejor que el ricksaw. Los taxis pasaban de nosotros y cuando conseguimos parar uno nos dijo que no nos llevaba al sitio que íbamos. Otros nos decían que siendo 5 no podía ser… joder con la rigidez tibetana… no habéis aprendido nada de los vecinos nepalís??

ASí que volvimos en ricksaw, pero esta vez, el driver que nos tocó a Iñigorkha y a mí resultó ser mala gente. El tipo nos metió por un camino que no conocíamos así que le dijimos que no fuera por ahí, que le indicábamos el camino nosotros. El tipo se picó, desconfiaba de nosotros, y nos decía que por ahí no era. Al final, después de 20 o 30 minutos llegamos, con el driver enfurecido por que al parecer le habíamos hecho dar una vuelta tremenda. Pero qué íbamos a hacer? cómo podíamos estar seguros de que la dirección que le habíamos dado la había entendido? En fin, que nos exigió el doble de lo que habíamos pactado. 20 yuanes. 2 euros. Iñigorkha se puso muy terco de que no lo íbamos a pagar, al principio yo también, pero el driver se puso bastante violento. Cuando vio que Iñigorkha se metía en el hotel, se puso en mi camino y no me dejó pasar. Yo intenté colarme, pero el tipo me empujaba y me amenazaba. Podíamos haber intentado algo mejor, pero la verdad es que no quería que el tipo se pusiera peor así que le di los condenados 20 yuanes.  A Iñigorkha le pareció mal. Y tiene razón. No es una buena política ceder a esta gente, pero bueno… para uno que nos tocó chungo…

Así que nos fuimos a dormir, desasosegados, y con la perspectiva de otra noche de ronquidos de Tse-dhano.

30 Ago

Nepal-Tibet. Capítulo 3: From Lhasa with love

Ni vimos amanecer. El tercer día ya volábamos a Lhasa, capital de Tibet, sin haber visto casi Kathmandu. El vuelo era a las 9, pero las extremas medidas de seguridad nepalíes nos hicieron estar en el aeropuerto a las 6.15. Dil Pahari nos llevó al aeropuerto, como no podía ser de otra manera. Control de pasaporte. Control de equipajes con rayos X, supuestamente. Después te cacheaban a fondo. Después facturación (vuelta a comprobar el pasaporte). Después control de inmigración, rellenando papelitos y sellando visado, y control de pasaporte. Después un control… de rayos X!! Arco de metales. Nuevo cacheo. Tras pasar el control de rayos X, unos tipos registraban a fondo el equipaje de mano, metiéndole mano (después de pasar por dos controles de rayos X, que se antojan un poco inefectivos, si después hay que hacer una revisión manual). Entonces sellan el equipaje para que en el posterior control se sepa que se ha chequeado. Otro control de pasaportes. Después sala de espera. Parece que no hay más controles. Espera no! Cuando te llaman a embarcar, en la puerta de embarque vuelven a cachearte!!!! Y control de pasaportes!!!! Dios! Igual he falsificado mi identidad en los últimos 20 metros de aeropuerto! De mofa! Parece que no se fían de sus compañeros! Por último, como volábamos con Air China, compañía insegura según Iñigorkha, para el que todas las compañías son peligrosísimas, hacían una revisión de olores con un oloroscopio!!! No es como el del profesor Farnsworth, pero casi. Te ponen en fila militarmente y pasan unos algodoncillos por tu mochila, que después meten a una máquina que analiza olores. A esas alturas mi mochila sólo podía oler a manos nepalíes, que la habían estado manoseando toda la mañana.

Sagarmatha desde el aire

Durante el vuelo pudimos ver dos cosas: iñigorkha inmunizándose a las drogas y pasándolas canutas, y la cumbre del Everest asomando entre las nubes. De todo tenemos fotos.

Iñigorkha bajo los efectos de las benzodiazepinas

El aterrizaje en Lhasa nos sorprendió por varias cosas. Por un lado, pensábamos que la altitud nos ahogaría y aplastaría nuestros pulmones, pero la realidad es que todos nos encontramos tremendamente bien. De momento. Por otro lado, el aeropuerto parecía el de una gran ciudad civilizada, no era un cutreaeródromo como el de Katmandú. Y la frontera china fue un ejemplo de agilidad y eficiencia: Nos comprobaron el pasaporte y el visado una vez! Y con eso fue suficiente! Salimos de allí relativamente rápido y fuimos a por las mochilas, donde nos encontramos con un grupo de 4 valencianas médicos todas ellas, que iban a hacer el mismo viaje que nosotros. Excelente, nos íbamos a encontrar casi todos los días con unas tipas que nos podían salvar la vida, y que sin duda llevarían un botiquín importante. Además eran muy simpáticas. Pero el botiquín cuenta :D

Al salir de allí nos encontramos con Gyatso (o Kyatso o algo así, nunca vimos su nombre escrito). El que sería nuestro guía en Tibet era un chavalillo de 16 años con visera girada que se parecía terriblemente a Tapón, el chaval de Indiana Jones en el templo maldito.

(aquí aprendió nuestro guía lo que valía un peine)

De no ser porque no cuadraba por la edad, habría jurado que era el mismo. Tapón nos guió (para empezar su trabajo), hasta la furgoneta, donde esperaba el driver. Para dejarlo claro, el driver, a lo largo de los 10 días, acabó convirtiéndose en dios. La frase más recurrente era “in driver we trust”. El driver era un señor de 53 años, con la nariz gorda y rara, gesto afable y siempre sonriente, que hablaba 0 inglés, pero era un crack tremendo. Un tipo que siempre mantuvo la calma, que nos sacó de bastantes problemas, y que no tenía ningún tipo de complejo. Un tipo capaz de mantener a un bebé riéndose durante horas, y capaz de arreglar una válvula de paso de gasolina de una Toyota Hiace. Nunca supimos su nombre pero por lo que decían los guías, sonaba algo así como Sin-hielo.

Driver!

El primer sitio que visitamos fue un Buda en una pared, al que había que tirar unos pañuelos para dejarlos encajados en alguna pared. Por supuesto si fallabas era mala suerte. Nosotros no probamos porque éramos unos cutres que no teníamos el típico pañuelo.

Budas formados naturalmente en la roca

El buda, según ellos, estaba formado naturalmente en la piedra, con sus formas y demás, y sólo lo habían pintado. Es decir, nadie había tallado la forma de la nariz, boca, etc…

Hijo, nunca seas tan pantxito como estos spanish.

Tras una hora de camino llegamos a Lhasa, y nos sorprendió bastante lo gran ciudad que es, para lo que había sido hasta hace nada. Entramos en una especie de gran vía de Lhasa y durante unos cuantos kilómetros vimos como la ciudad se extendía por el valle.

Edificios estándar de Lhasa

Neones de comercios chinos

Algo que nos chocó bastante también fue la notable presencia policial, del ejército, de cámaras… Desde el 59, Tibet nunca se ha caracterizado por ser un sitio libre, pero al parecer desde la gracieta de los americanos en el campo base del Everest con su pancartita, la represión se había vuelto completamente leonina. El barrio antiguo de Lhasa, donde se concentra la población propiamente tibetana, además de los templos y centro espiritual estaba atestado de militares. Cada una de las bocas que entraban al barrio desde calles adyacentes tenía entre 4 y 8 militares fuertemente armados. Los tejados estaban llenos de militares vigilando desde la altura. No tenemos ningún testimonio de esto porque Tapón nos dijo que si nos veían tomar alguna foto nos quitarían la cámara y quién sabe qué más.

El barrio antiguo, con la auténtica vidilla tibetana (y con cuidado de que no haya militares cerca)

Quesito de yak, en ristra. Sólo en la parte vieja

Tapón nos preguntó qué queríamos hacer. La respuesta fue unánime: Comer carne de yak! Así que allí nos llevaron a un buen restaurante para comer Yak. Se llamaba noseque Yak Steakhouse, así que definitivamente tenía buena pinta. Menos Xhabitse, que pidió un set insatisfactorio, todos pedimos yak a la piedra, que se presentaba en la típica piedra caliente, pero además tenía cantos rodados calientes entre la carnet. Nos supo a gloria.

Qué hambre dan las drogas!

Por la tarde Tapón quiso ganarse su sueldo y llevarnos a sitios, pero al final le dimos esquinazo porque queríamos ir un poco por libre y ver la ciudad. Dejamos a Tse-dhano en el hotel Flora, nuestra base de operaciones, porque no se encontraba demasiado bien… la altura empezó a hacer mella en él. Y nos lanzamos a ver el Palacio de Potala, la residencia del Dalai Lama (cuando no está exiliado, como ahora), y el principal atractivo turístico de la ciudad.

Potala pawah

El palacio Potala es grande. Muy grande. Refleja, como en otras religiones, la pasta y la desproporción asociadas a los líderes espirituales. Pues allí echamos la tarde entre fotos a Potala, al lago, y a la plaza que había en frente, obra sin duda del gobierno popular, con sus característicos símbolos de poder, dominación y propaganda.

La foto de rigor con el monje. De fondo los símbolos propagandísticos chinos

Junto al palacio, origen de la ciudad, y centro religioso, había un moderno edificio con una pantalla gigante al más puro estilo Times Square. Tal es la ocupación china.

Potala y su lago

POtala para todos

Andamos de vuelta los casi 3 km que había hasta el hotel, y recogimos a Tse-dhano bastante cansados. Él no estaba mucho mejor. Salimos en busca de un restaurante pero no llegamos muy lejos. Cruzando la calle principal estaba el sitio. Un restaurante chino con decoración estridente y alegres camareras que cantaban y reían a cada paso, pero que no hablaban nada de inglés.

La carta estaba en inglés, pero las camareras no sabían inglés!

Tardamos 15 minutos en hacernos entender para hacer el pedido (y el té con leche de Xhabitse resultó no ser más que un vaso de leche), pero finalmente conseguimos la cena.

En Lhasa sí hay iluminación pública!

Después de aquello, fuimos a dormir. La noche a 3500 metros prometía ser divertida. Mañana Tapón nos recogía a las 9.

Top